martes, 3 de enero de 2017

Construyendo fronteras

En enero del año pasado escribí un artículo titulado “Metáforas de la frontera” en el que intentaba analizar el problema suscitado por la necesidad de dividir el territorio en unidades más o menos racionales. Llevo bastante tiempo tratando de entender esta cuestión que es clave desde el punto de vista de la planificación. En varios sitios he escrito sobre la necesidad de atender a las fronteras naturales, básicamente de los ecosistemas, y de la importancia de los ecotonos. Sin embargo, cuanto más trabajo el tema más me convenzo de que, en realidad, lo antrópico modifica de forma determinante estas zonas. Ya no estoy tan seguro que la base de las llamadas eco o bio regiones sea exclusivamente el medio natural. Aquellos que me conocen saben perfectamente mis raíces orteguianas y, para Ortega, la Humanidad ha venido a cambiar de forma inexorable las condiciones de la llamada “naturaleza virginal”.

Construcción de una frontera, el muro de Berlín  gentiuno

De forma que, en realidad, lo antrópico es parte indisoluble de esa naturaleza y ya no se pueden separar, por un lado la existencia humana y, por otra, ese Paraíso Perdido sin contaminar. Además, y como he comentado en otro artículo del blog, incluso hay quien piensa que la llamada Naturaleza no existe y que, en realidad, es una construcción ideológica (Erik Swyngedouw, “¡La naturaleza no existe! La sostenibilidad como síntoma de una planificación despolitizada”, Urban, NS01, 2011). En cualquier caso, hoy quería traer un ejemplo concreto de análisis de este tema. Se trata de un trabajo que hizo uno de mis alumnos del Máster universitario en Planeamiento Urbano y Territorial que impartimos en el departamento para mi asignatura de Protección del Patrimonio Urbano y del Medio Natural. Lo escribió ya hace un par de años porque me lo entregó en diciembre de 2014, pero ilustra perfectamente la cuestión.

Fronteras sin límite  ortizdeguzman

El trabajo se titula “La construcción de una frontera. Dinámicas de desarrollo geográfico desigual en las comarcas del Pirineo central”. Su autor es Íñigo Lorente Riverola y esta investigación fue previa a su proyecto fin de máster dirigido por Javier Ruíz y titulado “Conexidad y evolución. Aproximación topológica a la idea de resiliencia. El caso de Sobrarbe (Huesca)” publicado en la revista de nuestro departamento, Territorios en Formación, cuya referencia puede encontrarse al final del artículo. A continuación me limito a una transcripción de partes del trabajo que hizo para mi asignatura convenientemente adaptadas a la estructura del blog. Como en casos anteriores he tenido que convertir una investigación en un artículo para un público más general por lo que le pido disculpas a Íñigo de los errores cometidos. Las imágenes no referenciadas corresponden también a su trabajo.


La construcción de una frontera
Autor: Íñigo Lorente Riverola

La idea de frontera se utiliza para denominar el límite construido, concreto o abstracto, que separa dos realidades vecinas pero diferentes y por lo tanto enfrentadas. Se habla de infinitos tipos de fronteras; fronteras del conocimiento, fronteras políticas, fronteras naturales, fronteras físicas..., tantos tipos de fronteras como realidades existen en el mundo. Las fronteras son algo problemático; los ejércitos defienden las fronteras, existen asociaciones “sin fronteras”... incluso en la matemática, en las ecuaciones diferenciales se habla de regiones donde se define el comportamiento de una magnitud de manera homogénea, que, por el hecho de estar acotadas, plantean la necesidad de definir su “condición de frontera”. Esto planteó uno de los mayores debates de la matemática del siglo XIX. La solución inicial al problema de frontera o “problema de Dirichlet” suponía a las fronteras de las regiones una solución ‘única y homogénea’ en todo su contorno, y dos magnitudes diferentes a un lado y otro de la misma.

Un límite perceptivo, cuenca visual  tycgis

Casi ninguna aproximación geopolítica hacia el territorio está libre de condiciones de frontera. Podría decirse que son propias de la naturaleza humana. Sin embargo, los estudios sobre el medio natural y su funcionamiento ecosistémico ponen en cuestión la condición de frontera como una oposición binaria (dentro o fuera). Frente a la frontera, aparece el concepto de límite como transición progresiva hacia un valor o condición. Esto hace más compleja su identificación, pues existen límites de muy diversos tipos. Se dan límites visuales, límites espaciales, límites de capacidad etc... Pero también ecotonos como áreas de transición entre comunidades ecológicas diferentes, que, por su condición de interfase favorecen el intercambio y por tanto la biodiversidad.

Cuestiones previas

El estudio de los modos de asentamiento de las comunidades humanas, y las diversas formas de antropización del territorio es uno de los aspectos más cruciales a la hora de comprender y planificar de forma eficaz el desarrollo y pervivencia de las distintas sociedades. La geografía humana estudia las sociedades humanas desde una óptica espacial, la relación entre estas sociedades y el medio físico en el que habitan, así como los paisajes culturales y las regiones humanas que éstas construyen. En geografía humana se reconoce la figura de Eliseo Reclus (1830-1905) como el padre de la geografía social, centrada específicamente en las relaciones bilaterales entre la sociedad y el territorio.

Geddes, la sección del valle  thepatrickgeddestrust

Hablar de asentamientos humanos en el territorio es también una cuestión de escala, en tanto que desde los núcleos de población se establecen relaciones de asociación y de aprovechamiento y consumo de recursos naturales. Desde esta perspectiva se entiende la región como la porción del territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias naturales y políticas comunes. Han existido diversas puestas en valor del enfoque territorial del desarrollo. Así por ejemplo, Patrick Geddes en su conocida “sección del valle” expone una visión simbiótica ciudad-territorio a través del uso e intercambio de recursos naturales. Para Geddes, el “survey” consistía en estudio de recursos de una región natural, de las respuestas humanas a estos recursos, y de la complejidad del paisaje cultural resultante. Esta forma de entender la región resultó ser revolucionaria en el momento que Geddes la formuló.

Regiones biogeográficas españolas  IGN
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Durante los años 70, a partir de las ideas del ecologismo estadounidense se construyó el concepto de bio-región como unidad estructuradora de la planificación territorial. Desde los trabajos de autores como Kirkpatrick Sale, Peter Berg, Doug Aberley o Raymond Dassman se puso en cuestión un aspecto clave, que es precisamente la consideración y delimitación de la unidad territorial. Estos autores reclamaban una puesta en valor de los aspectos morfológicos y ecosistémicos de la naturaleza por encima o en equilibrio con las delimitaciones de índole administrativa. Se puede entender la bio-región de muchas formas pero en casi todas aparece como una unidad territorial identificable y autosuficiente tanto desde un punto de vista biológico como cultural. En España, las agrupaciones territoriales que probablemente tengan cierto parecido con algunas de estas características sean las comarcas.

El Pirineo central

Gran parte de la literatura y estudios territoriales de escala comarcal se centran, o bien en la escala nacional, o en realidades regionales individuales, resultando difícil encontrar estudios comparativos del espacio comarcal. Para estudiar las diferencias históricas y contemporáneas de las unidades comarcales resulta de gran utilidad el trabajo de Alfonso Herranz “Infraestructuras y desarrollo económico en el Pirineo central (1850-2000)”, en el que se alude en determinadas ocasiones a la escala territorial de la comarca y que nos ha servido de base.

Objetivo del trabajo

En este trabajo se prestará especial atención a la desigual evolución, demarcación y relevancia o hegemonía de las entidades comarcales dentro de la unidad biogeográfica del Pirineo central a un lado y otro de la frontera entre Aragón y Cataluña ya que, incluso en la propia demarcación de las comarcas podrán leerse espacialmente las imposiciones antrópicas de gobernanza sobre la forma natural del territorio. La hipótesis será, por tanto, que en el espacio comarcal del Pirineo Central como espacio natural con características homogéneas han surgido patrones de desarrollo geográfico desigual entre las unidades comarcales de las autonomías de Aragón y Cataluña. Para verificar esta hipótesis se ha seguido una metodología de comparación entre las actuales comarcas aragonesas de Sobrarbe y Ribagorza y las comarcas catalanas de la Alta Ribagorza, el Valle de Arán, Pallars Jussà, Pallars Sobirá, el Alt Urgell y la Cerdanya, que en conjunto constituyen la Región del Alto Pirineo y el Valle de Arán (APIA).

Provincias, comarcas y límites jurisdiccionales

La Península Ibérica puede dividirse en siete grandes unidades geográficas, cuya delimitación guarda estrecha relación con la geomorfología y la hidrografía. La cordillera pirenaica se extiende a lo largo de 415 km desde el mar Mediterráneo al este, hasta el mar Cantábrico al oeste, y en su parte central tiene una anchura de unos 150 km. Esta zona se considera una región homogénea denominándose Pirineo central. El ámbito de estudio no puede entenderse sin atender a este criterio, dado que es el lugar de nacimiento de buena parte de los ríos que confluyen en el Ebro, cuyo valle constituye la gran unidad geográfica que lleva su nombre.

Cuenca hidrográfica del Ebro  Geoportal SITEbro

Puede entenderse la condición fronteriza entre España y Francia de esta cordillera montañosa, dado que las condiciones naturales varían entre las laderas Norte (Francia) y Sur (España). Sin embargo, los orígenes históricos y geográficos de la delimitación provincial entre Aragón y Cataluña, y por tanto entre Huesca y Lleida como provincias de dichas autonomías, son más complejos. El actual límite provincial entre Aragón y Cataluña es heredero de la división provincial de las Cortes de Cádiz de 1812, y se ha mantenido en las revisiones de Felipe Bauzá en 1822, y finalmente en la división provincial de Javier de Burgos de 1833.

El Pirineo sin fronteras  ikakakorum

Desde un punto de vista formal, puede observarse que la delimitación provincial actual sigue una dirección norte-sur, mientras que la continuidad y homogeneidad biogeográfica de este ámbito territorial sigue la dirección este-oeste. Este límite no ha tenido siempre el mismo trazado, y en sus momentos históricos pueden leerse ciertos conflictos en la gobernanza territorial a distintas escalas. No será hasta 1981, después de la Constitución de 1978, cuando se aprueban los pactos autonómicos en un proceso de transición democrática, por los cuales España se vertebra en 17 Comunidades Autónomas. Ello supuso un cambio sustancial en el modelo de estado con respecto a los planes centralizados anteriores.

División de Felipe Bouza de 1822
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En una escala menor a la provincial, y como herencia de la geografía condal histórica, surgen algunas comarcas como divisiones del territorio que comprenden varias poblaciones. Sus dimensiones son variables, pero tienden a coincidir con una región natural que comparte tanto características físicas como antrópicas e históricas. Aunque todo el territorio español se encuentra comarcalizado tras la comarcalización agraria de 1976, no todas las comarcas han tenido, en su historia o en la actualidad, personalidad jurídica ni atribuciones administrativas. Por tanto, no debe confundirse en este trabajo la comarca agraria como “unidad espacial intermedia entre la provincia y el municipio que sin personalidad jurídico-administrativa alguna, tuvieran un carácter uniforme desde el punto de vista agrario, que permitiera utilizarlas como unidades para la planificación y ejecución de la actividad del Ministerio y para la coordinación de sus distintos Centros Directivos” con la comarca histórica o jurídica. Debido a la identidad histórica, social o geográfica de algunas comarcas, algunos estatutos de autonomía las contemplan como entidades locales, y en base a ello, las utilizan para la elaboración de políticas territoriales propias. La comarcalización en el presente trabajo es aquel proceso de delimitación, denominación, e incluso reconocimiento administrativo de las comarcas.

Comarcas agrarias de España  MAPA

Tanto Aragón como Cataluña han reconocido jurídica y administrativamente a sus comarcas. Sin embargo, los criterios de demarcación comarcal y las competencias que se le atribuyen a la comarca difieren bastante entre una comunidad y otra. Una de las diferencias importantes entre los procesos de comarcalización catalán y aragonés es el momento inicial en el que se producen. Mientras que la comarcalización catalana data de 1936 (Ley 6/1987 del 4 de abril sobre la organización comarcal de Cataluña), momento histórico en el que Cataluña inicia sus procesos de industrialización, la comarcalización en Aragón no se hará efectiva hasta 1993, y la transferencia de competencias no se haría realidad hasta 2001 (Ley 10/1993 del 4 de noviembre de Comarcalización de Aragón).

Aragón, comarcas estudiadas  herodoto

Además, existen diferencias jurídicas relacionadas con el papel de la comarca como unidad partícipe de los procesos de planificación territorial. A diferencia de la comarcalización aragonesa, Cataluña dota a sus comarcas del derecho de iniciativa, información, gestión de propuestas municipales y ejecución de las determinaciones de los planes territoriales parciales que en ellas se desarrollen. De todas formas, durante el periodo franquista se suspendieron las competencias de gobernanza a las comarcas lo que hace que sean difíciles de analizar los procesos de desarrollo territorial asimilables a un modelo de gobernanza comarcal en Cataluña en los años anteriores a la dictadura. Esto es importante entenderlo y hacerlo notar a la hora de establecer comparaciones.

Cataluña, comarcas estudiadas  zonu

En suma, y sin abordar ahora a fondo la cuestión histórica, se podría afirmar que el ámbito de estudio, aun siendo un entorno biogeográficamente homogéneo, se encuentra política y culturalmente impregnado por dos escalas de lectura y gobernanza del territorio: la condal -que representa el sustrato geográfico y cultural de las comarcas históricas-, y la provincial derivada de modelos de gobernanza centralista. Si bien es cierto que la división provincial actual no se corresponde con las demarcaciones de la geografía condal histórica, tampoco respeta la integridad de los valles que en ocasiones divide. Ni mucho menos se identifica con las demarcaciones de las grandes unidades geográficas peninsulares. 

La geografía de las comarcas

Corresponde ahora analizar las condiciones geométricas de las actuales demarcaciones comarcales ya que tienen una relación muy directa con la orografía. Esta geometría suele asemejarse a la inclusión del valle dentro de un polígono cuyo trazado tiende a discurrir uniendo las cotas más elevadas de los montes que lo delimitan. A pesar de su estrecha relación con la orografía, la demarcación comarcal ha seguido criterios distintos en Aragón y Cataluña. La primera diferencia apreciable es el tamaño de las unidades comarcales.

Tamaños diferentes
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Las comarcas simétricas en distancia con la divisoria provincial son el Sobrarbe en Aragón, y el Alt Urgell junto con la Cerdanya en Cataluña. La comarca del Sobrarbe prácticamente coincide con la cuenca hidrográfica del río Cinca y su afluente principal, el Ara. Las comarcas del Alt Urgell y la Cerdanya corresponden a la cuenca hidrográfica del Segre y el Valira como afluente. Siendo menor la superficie de cada comarca en comparación con el Sobrarbe pero similares si se suman. El mismo criterio hidrográfico puede aplicarse en el caso de la Noguera Pallaresa que se ha dividido en las comarcas de Pallars Jussà y Pallars Sobirá.

Comarcas y cuencas hidrográficas
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El criterio de la unidad hidrográfica se rompe al contemplar la frontera entre las autonomías. En La Ribagorza aragonesa pueden diferenciarse los valles del río Ésera y su afluente principal, el Isábena. Sin embargo, el límite entre Comunidades de 1833 divide el valle de la Noguera Ribagorzana en dos partes, siguiendo el curso del río con su nombre, forma orgánica de la actual frontera. Esta delimitación seccionando el valle en dos partes originará en el territorio catalán la comarca de la Alta Ribagorça, perteneciente en su totalidad a la cuenca hidrográfica de la Noguera Ribagorzana. La comarca del Valle de Arán no pertenece a la ladera sur de los Pirineos. En ella nace el río Garona, vertiente en Francia. Aun perteneciendo a los territorios aragoneses y catalanes históricamente, la nacionalidad de esta demarcación comarcal no ha estado libre de polémica. El historiador Juan Reglà denomina a esta comarca “piedra angular”, ya que era el paso principal hacia los condados norpirenaicos franceses. En 1283 el valle fue invadido por las tropas francesas de Felipe IV durante la guerra contra Pedro III.

El valle de Arán, en la ladera norte  rianel

Aun siendo cierto que estas demarcaciones territoriales guardan relación con el medio natural, al mismo tiempo ponen de manifiesto su carácter político, evidenciando el hecho de que aunque la naturaleza no entienda de fronteras, los sucesos antrópicos en el territorio las construyen. Las primeras diferencias entre ambos espacios comarcales en superficie evidencian que, en la actualidad, la idea de unidad territorial difiere en función del sistema de gobernanza. Asimismo, la frontera entre Aragón y Cataluña ha seccionado las unidades comarcales históricas diferenciando desde la política espacios naturales de carácter homogéneo según el periodo histórico. Además, como hemos visto, está la cuestión del Garona. Podría decirse por tanto, que las fronteras políticas se han impuesto a los supuestos límites naturales.

Actuaciones físicas en el espacio comarcal

En esta parte del trabajo se reduce todavía más la escala de análisis, estudiando por una parte los patrones de ocupación y asentamiento del ser humano, y por otra la evolución espacial de la población desde 1900 hasta la actualidad, buscando patrones antrópicos de desigualdad entre los distintos elementos territoriales. Dada la extensión del análisis resumiremos los aspectos principales relacionados con el objetivo global.

Núcleos y valles
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Vamos a empezar por lo que podríamos denominar el Pirineo preindustrial que abarca el comprendido entre 1900 y 1940, fecha aproximada de inicio de la industrialización de Cataluña y supresión de las comarcas por el franquismo. Hasta este momento, las comarcas no gozaban de una personalidad jurídica relevante. Si bien servían como organizadoras de las actividades productivas locales por las circunstancias antes descritas. El área fue excluida de la red ferroviaria lo que implicó su sustitución por carreteras organizadas en una serie de rutas que ascendían desde la tierra baja siguiendo los cursos de los ríos y sus afluentes principales. En consecuencia, los núcleos situados en el fondo de cada valle gozarían desde entonces de mayor conectividad con el exterior.

Torre de Mediano sobresaliendo de las aguas del embalse elenabru

La motorización de los cursos fluviales estaba estrechamente relacionada con el interés de aprovechamiento de los recursos hídricos pirenaicos, tanto para la producción de energía eléctrica, como para la acumulación de aguas destinadas al regadío en las tierras bajas. Las compañías eléctricas privadas instalaron las primeras centrales hidroeléctricas en la Ribagorza y Pallars Jussà, además de construir los embalses de Sant Antoni (Pallars Jussà) y Barasona (Ribagorza aragonesa) que inundaron algunas de las mejores tierras de cultivo en sus respectivos valles. Durante este periodo se comenzaron a sentar las bases del posterior declive comarcal, dado que la construcción de carreteras, en lugar de potenciar las actividades económicas locales, favoreció un "drenaje" demográfico hacia los núcleos exteriores próximos. Se sustituyó por tanto el aprovechamiento de recursos locales para los residentes en favor de los intereses de una industria energética emergente.

Núcleos y caminos rurales
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La segunda fase de análisis va desde los años 40 al final del franquismo. Aunque durante este periodo se suprimieron las leyes catalanas de comarcalización hay autores que sostienen la relevancia de la comarca durante el franquismo en base al Código de Gobierno y Administración Local de 1941, que en su articulado reconocía la existencia de las mancomunidades de municipios la escala comarcal. En este periodo se inauguraron las estaciones de ferrocarril que comunicaban la Pobla de Segur (Pallars Jussà) con Lleida convirtiendo esta comarca en la mejor comunicada con una capital de provincia. Por otra parte la red de carreteras creció de manera desigual entre las dos comunidades. La apertura del túnel de Viella en 1948 conectó las comarcas con la ladera norte de los Pirineos, y en consecuencia, facilitó las comunicaciones con Francia. Sin embargo en Aragón, la carretera del valle del Ara sólo se prolongó hasta Ordesa, y la carretera del Isábena hasta el monasterio de Obarra.

El túnel de Viella original abierto en 1948  vitaloni850
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La construcción de una infraestructura viaria orientada al aprovechamiento de recursos naturales a gran escala, por una parte rompió el aislamiento económico de las comarcas, pero por otra, sentó las bases de la desaparición de los sectores de actividad agroganadera tradicionales, al no comunicar las dos vertientes de cada río. En consecuencia, la evolución económica comarcal dependió en mayor medida de su distancia a los núcleos externos de cada valle por encima de sus recursos tradicionales. Mientras que en los valles como el Alt Urgell, próximo a núcleos de mayor población, comenzaron a establecerse ciertas industrias de transformación, otros como el Sobrarbe, la Ribagorza aragonesa y catalana y Pallars Sobirá, seguían siendo valles escasamente poblados y a una enorme distancia de los centros urbanos, por lo que era muy difícil que tuvieran lugar en ellos procesos similares.

Boltaña centro de servicios para una comarca en declive  ordesa

A estas carencias se unieron las exigencias de la emergente industria catalana y de los regantes del Bajo Aragón, que reclamaban más agua y más electricidad. Estas presiones dieron un impulso importante en la construcción de grandes embalses con consecuencias devastadoras para la población autóctona. En primer lugar, porque se destruyeron una serie de núcleos que gozaban de cierta centralidad. Y, en segundo lugar, porque se anegaron grandes extensiones de tierras llanas y fácilmente mecanizables del fondo de los valles que constituían una pieza clave para las economías locales de orientación ganadera. A todo esto se sumó el hecho de que durante el franquismo tuvo lugar una política de reforestación que junto con la hidráulica, redujo aún más las superficies productivas. La consecuencia fue un profundo declive de las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza en las que se desertificaron de manera definitiva e irreversible amplias extensiones de terreno destinado a la agricultura y la ganadería y numerosos núcleos.

Red hidrológica pirenaica y embalses
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La última etapa de análisis se centra en el período que va desde el fin del franquismo hasta la actualidad. Con la llegada de la democracia y con ella los Estatutos de Autonomía de Cataluña y Aragón, se produjo el retorno ya expuesto al reconocimiento jurídico de las comarcas, aunque de manera desigual. Desde la promulgación de las leyes de comarcalización, en el año 1987 en Cataluña y 1993 en Aragón, se comenzó a ver la comarca como la unidad sobre la que aplicar planes de desarrollo territorial ya que parecían el medio más adecuado para complementar o subsanar las carencias municipales y elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Tanto por su funcionalidad como por su adaptación al territorio, por su cercanía o por su idoneidad para la organización de servicios, se descubrían como el elemento ideal para enfocar la nueva forma de planificar el territorio. Sin embargo, la utilización de la comarca como unidad de planeamiento territorial se plantea de forma muy diferente en ambas autonomías.

Fragmento modelo plan parcial territorial APIA  gencat

Los planes comarcales en Aragón se están centrando en la mejora de las condiciones de vida al interior de ambas comarcas en lo que se refiere a prestación de servicios básicos a la población, potenciar las actividades de turismo de naturaleza, y asegurar la protección los espacios naturales ya protegidos desde el nivel autonómico o estatal. Estos Planes Comarcales de Desarrollo Rural Sostenible entraron en vigor en el año 2010. En el año 2006, la Generalitat de Cataluña aprobó definitivamente el Plan Parcial Territorial de la región del Alto Pirineo y Valle de Arán (APIA). La primera diferencia sensible entre estos planes es el ámbito de aplicación. En este caso se buscarán estrategias de actuación comunes para todas las comarcas catalanas que componen la región. Así, el Plan Parcial Territorial se propone la mejora de las interconexiones entre las comarcas afectadas por el planeamiento pero sin plantearse ni tan siquiera la existencia de las vecinas comarcas de Aragón.

Conexiones exteriores
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Al superponer en un plano las distintas estrategias de desarrollo, se pone de manifiesto las diferencias entre los modelos de gobernanza territorial. Mientras que los planes aragoneses se centran en la prestación de servicios básicos para unas comarcas en profunda decadencia desde el franquismo, los planes de la Generalitat (en busca de una unidad más política que territorial) se centran en el refuerzo de sus conexiones intercomarcales. Desde una perspectiva ambiental, la estrategia seguida por la Generalitat para sus comarcas será la de implementar un sistema de corredores ecológicos en toda la región del Plan Parcial Territorial de la región del Alto Pirineo y del Valle de Arán. Esta orientación se enfrenta a la estrategia en "manchas" de Aragón para la protección de los espacios naturales ya vigente desde los sistemas de gobernanza territorial supracomarcales. Se trata de un enfoque tan diferente que en algunas zonas limítrofes entre ambas autonomías existen evidentes contradicciones en cuanto a la protección medioambiental de los mismos ecosistemas.

Protección ambiental
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Llegados a este punto, han quedado patentes las diferencias históricas y actuales entre los acontecimientos de carácter antrópico, y los modelos de gobernanza territorial de ambas autonomías, cuyo ámbito de aplicación ha sido de uno u otro modo el espacio comarcal y sobre los cuales se construye la hipótesis de un desarrollo geográfico desigual. Estas comarcas, teniendo o no personalidad jurídica según el periodo histórico, han mantenido su condición de unidad territorial de origen antrópico sobre las cuales se han llevado a cabo diferentes actuaciones de carácter supramunicipal. Aunque estas unidades puedan entenderse a partir de sus orígenes históricos, la integridad y relación con el medio natural de las mismas puede ser puestas en duda desde la división provincial de 1833.

Redistribución demográfica

Solamente queda por caracterizar la evolución producida respecto a la población y relacionarla con esta serie de acontecimientos históricos de carácter desigual entre unas comarcas y otras, con objeto de poner en evidencia la transformación del límite históricamente difuso entre autonomías en la frontera actualmente consolidada.

Evolución de la población
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Del simple análisis de los valores numéricos puede observarse que, a diferencia de las aragonesas, las comarcas catalanas registraron durante el siglo XX crecimiento o estabilidad poblacional. No es de extrañar que esta inversión demográfica coincida históricamente con los inicios de la política hidráulica de grandes embalses en las comarcas aragonesas. La comparación de las tasas de crecimiento de población resultará esclarecedora de este fenómeno de redistribución demográfica. Mientras que las comarcas aragonesas han registrado decrecimientos demográficos de en torno al 50% de su población, la población en todas las comarcas catalanas ha crecido. Especialmente en los casos del Alt Urgell, el Valle de Arán, y Pallars Jussà en menor medida, próximos a Andorra, Francia y Lleida respectivamente.

El Valle de Arán ha tenido un importante desarrollo  policultura

Para esclarecer las consecuencias de los hechos relatados anteriormente, en esta parte del trabajo se van a estudiar las series históricas de población localizada en el territorio. Utilizando el análisis de “densidad kernel” para identificar aquellos clústeres municipales que, o bien entraron en dinámicas de declive y abandono (en color azul claro), o bien registraron cierta estabilización o incluso crecimiento demográfico (color azul oscuro). La situación de partida del análisis es la población en el año 1900 hasta 1940. Puede verse cierto nivel de equilibrio en cuanto a densidad de población entre todas las comarcas y mayores densidades en los valles. Sin embargo, no se observan polarizaciones de población llamativas a uno u otro lado de la frontera.

Densidad kernel en 1940

Los procesos antes mencionados (industrialización, motorización selectiva, construcción de pantanos…) produjeron una polarización demográfica en torno a Tremp y la Seu d’Urgell; comarcas catalanas cuya población creció en detrimento de las comarcas aragonesas de Sobrarbe y Ribagorza. Con la llegada de la democracia y la consiguiente reestructuración de la gobernanza territorial, unida a la construcción del túnel de Viella, se acentuó el crecimiento poblacional en el lado catalán, e incluso emergió un nuevo clúster demográfico en el Valle de Arán. Mientras tanto, la población en las comarcas aragonesas parece estancada, incrementándose muy levemente las densidades de núcleos como Aínsa (Sobrarbe) y Graus y Benasque (Ribagorza) dada su centralidad administrativa y/o capacidad turística como destino o lugar de paso.

Densidad kernel en 2013

La demografía desde 1900 hasta 2013 pone de manifiesto las asimetrías de carácter antrópico entre Aragón y Cataluña. Este proceso de desarrollo ha polarizado fuertemente a una población en origen equilibrada, produciéndose no solo una redistribución, sino una rejerarquización hegemónica de las comarcas en el territorio.

Ingresos por comarca en 2012
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En la gráfica de arriba se observa como estas desigualdades se concretan en unas posibilidades económicas diferentes de las comarcas a un lado y otro de la frontera. La asimetría en la hegemonía comarcal podrá leerse sin lugar a equívocos en los ingresos a un lado y otro de la nueva frontera, percibiendo las comarcas catalanas más del triple de ingresos por unidad de superficie que las aragonesas. Es así como los procesos históricos y políticos pueden condicionar las posibilidades de unos territorios u otros, más que las ventajas originales de los recursos de cada una de las áreas naturales.

Conclusiones

El problema de condición de frontera de Dirichlet se ha utilizado en el comienzo de este trabajo para ilustrar que todo proceso de delimitación de realidades no es tarea fácil. En efecto, en el siglo XIX la definición de región y por tanto de frontera era tan sencilla como la identificación de realidades diferentes y la posterior separación de las mismas por una función geométrica continua y homogénea. Fue Weierstrass quien cuestionó la condición de homogeneidad en las fronteras de las regiones y finalmente Hilbert a principios del siglo XX quien demostró matemáticamente que no todas las fronteras son homogéneas y que en su definición interviene la suavidad de los contornos y la naturaleza de la región que delimitan.

Turismo verde en Ribagorza  turismoverde

Con esta información puede verificarse la hipótesis que afirmaba la existencia de situaciones desarrollo antrópico desigual en las comarcas del Pirineo central entre Aragón y Cataluña a pesar de su homogeneidad ecosistémica. Fue necesario analizar el proceso de diferenciación y por tanto fronterización entre regiones, recurriendo a la comarca para identificar aquellas unidades de escala intermedia con un cierto vínculo entre las comunidades humanas y el medio natural en el que habitan. Desde las primeras divisiones provinciales ha podido corroborarse la ruptura inicial de estas unidades de ámbito territorial homogéneo debida a la creación de una frontera política superpuesta a los límites ecológicos. Ello evidencia el "peso" de las fronteras antrópicas en las lecturas parciales del territorio que se realizan a un lado y otro de las mismas.

Autor: Íñigo Lorente Riverola


Probablemente el artículo ha quedado demasiado largo pero se trataba, precisamente, de ilustrar la dificultad de abordar un tema altamente complejo y, además, conflictivo. Sin embargo, el que sea difícil no le resta importancia. Aquellos que, de una forma u otra, nos relacionamos con el planeamiento bien sea urbano o territorial, deberíamos de considerar esta cuestión con el máximo cuidado porque los planes territoriales o de urbanismo también pueden construir fronteras. De hecho, casi siempre lo hacen desde el momento en el que se circunscriben a unos determinados límites administrativos. Además, pueden estar creando desigualdad. No es que la desigualdad en sí sea algo perverso a evitar. Es más, podría entenderse como algo necesario para crear territorios y ciudades resilientes.

Destrucción de una frontera, el muro de Berlín  elpais

Los problemas empiezan cuando el origen de la desigualdad consiste en que unos territorios se apoderan de los recursos de otros para conseguir mayores cuotas de riqueza y bienestar en detrimento de los expoliados. Por desgracia, esta suele ser normalmente la causa de que se construyan fronteras: para asegurar el expolio. Aunque también, a veces, para defenderse del mismo. Aunque en este caso los expoliadores suelen contar con los suficientes mecanismos de poder para impedirlo. A este análisis habría que añadir el hecho de que la situación se ha vuelto crítica en el momento actual porque el planeta no da para más. La historia nos dice que se ha avanzado bastante desde los primeros tiempos de la sociedad humana. Pero estos avances se habían ido produciendo sin haber alcanzando los límites planetarios. De forma que el expoliador le podía decir al expoliado que se buscara la vida porque había planeta de sobra. Era injusto, pero había una salida. Hoy, el expoliado se convierte en un paria sin salida. En esta situación la solución no parece pasar por construir más fronteras sino, precisamente, por destruirlas para poder repartir de forma más justa lo que tenemos. Aunque claro, ya se sabe que “el que parte y bien reparte se queda con la mejor parte”. Como dicen que decía Marx (Groucho, aunque en realidad no lo decía): “¡Más madera, es la guerra!”.

    Nota 1.-El artículo de Íñigo Lorente al que me refiero al comienzo se titula “Conexidad y evolución: aproximación topológica a la idea de resiliencia. El caso del Sobrarbe (Huesca)”, está publicado en el número 9 de la revista Territorios en Formación correspondiente a 2015 y se puede conseguir de forma gratuita en este enlace.
      Nota 2.-De la gran cantidad de fuentes del trabajo he seleccionado once referencias que pueden ayudar a completar la información del tema en determinados aspectos que ha sido necesario resumir:
        • BOURRET, C., 1995. Les Pyrénées centrales du IXe au XIXe siècle: la formation progressive d'une frontière. PyréGraph.
        • CHAUVELIER, F., 1990. La repoblación forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos. Instituto de Estudios Altoaragoneses.
        • CUESTA, J. M. 2001. La despoblación del Sobrarbe: ¿Crisis demográfica o regulación? CEDDAR, Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales.
        • DAUMAS, M. 1976. La vie rurale dans le Haut Aragón Orientale. Instituto de Estudios Oscenses de Geografía Aplicada.
        • FERREIRA FERNÁDEZ, A. X. 2000. La comarca en la historia. Una aproximación a la reciente historia jurídica de la comarca. Universidad de Santiago de Compostela.
        • GÓMEZ, J. 2008. "División territorial de España; Provincias y partidos judiciales, 175 años" en Toletum: boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. n 55. pp. 151-175.
        • GIL, A. 1989. "La geografía en Cataluña: el problema de las comarcas", en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VI, Geografía, t.2, pp.105-124.
        • HERRANZ LONCÁN, A., 2002. "Infraestructuras y desarrollo económico en el Pirineo central (1850-2000)". Ager. Revista de Estudios sobre Despoblación y Desarrollo Rural, 2002, num.2, p.197-226.
        • MOLINA, D., 2009. "El proceso de desertización demográfica de la montaña pirenaica en el largo plazo: Cataluña". Ager. Revista de Estudios sobre despoblación y desarrollo rural, 2, pp. 81-99.
        • QUESADA, M.A.L., 1998. "Reconquista y definiciones de frontera". Revista da Faculdade de Letras. Historia, (15), pp. 655-692.
        • RUIZ, J.M.G., 1977. "Grandes embalses y desorganización del espacio: el ejemplo del Alto Aragón". Cuadernos de investigación, Geografía e historia, 3(1), pp. 31-46.


          sábado, 3 de diciembre de 2016

          McDonough y Braungart: De la cuna a la cuna

          En el año 2002 William McDonough y Michael Braungart publican el libro Cradle to Cradle: Remaking the Way We Make Things. En su momento tuvo un impacto importante ya que parecía suponer un nuevo enfoque en la teoría del diseño. En esta serie de libros que todo planificador o diseñador urbano debería conocer (y que, poco a poco, voy completando) ya iba siendo hora de comentarlo. Para hacerlo, seguiré la traducción española titulada Cradle to cradle (de la cuna a la cuna): rediseñando la forma en la que hacemos las cosas. En realidad, aunque la traducción literal esté bien y la expresión “De la cuna a la cuna” haya hecho fortuna, probablemente una más adecuada sería “Del origen al origen”. En cualquier caso tuvo el mérito de señalar que eran posibles otros enfoques diferentes del diseño “sostenible”, tanto al tradicional como al de las 3R adoptado con entusiasmo por la ecología.

          Cradle to Cradle, de la Cuna a la Cuna   ecologing

          William MacDonough es un arquitecto norteamericano (aunque nacido en Tokyo en 1951). Fue decano de la escuela de arquitectura de Virginia y ha ganado importantes premios nacionales e internacionales. Fundador del estudio de arquitectura y diseño William McDonough and partners, ha llevado a cabo diferentes proyectos de arquitectura y urbanismo en todo el mundo. Ha diseñado desde zapatillas para Nike hasta un pueblo sostenible en China, Huangbaiyu. Bueno, el pueblo no es que haya tenido mucho éxito, de las 42 casas construidas sólo tres se han podido realizar de forma más o menos correcta ya que los problemas de diseño y coste eran demasiado importantes. El antropólogo norteamericano Shannon May, después de residir un año en Huangbaiyu (subvencionado por Intel) tuvo que marcharse desanimado ya que, según su opinión, no se trataba precisamente de un pueblo sostenible.

          William MacDonough  inhabitat

          Michael Braungart es un químico alemán nacido en 1958 en el pueblo de Schwäbisch Gmünd. Colaboró con Greenpeace como responsable de su sección química. Fundador de la International Umweltforschung GmbH (EPEA) en Hamburgo, imparte docencia en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Suderburg. Es doctor en química por la Universidad de Hannover desde 1985 y asesor científico del Hamburg Environmental Institute. Con William MacDonough, aparte de escribir juntos el libro que estamos comentando, funda la compañía McDonough Braungart Design Chemistry (MBDC), dedicada a proyectar soluciones sostenibles para la industria y al asesoramiento de instituciones y empresas aplicando un sistema de desarrollo sostenible basado (entre otras cosas) en la eliminación de residuos.

          Michael Braungart  rsm

          Sin embargo, el libro Cradle to Cradle no surge de la nada, cuenta con antecedentes que ya marcaban una dirección bastante clara. Habría que empezar por John T. Lyle, que en 1995 estuvo relacionado con MacDonough con ocasión de un taller con estudiantes y especialistas de todo el mundo y cuya influencia en el libro es evidente. Y es que Lyle llevaba desde los años setenta del pasado siglo XX poniendo las bases del llamado “diseño regenerativo”. Todo empezó después de haber realizado con sus alumnos de arquitectura del paisaje de la Universidad Politécnica de California en Pomona un trabajo de campo consistente en el diseño de una comunidad autosuficiente sin que se produjera menoscabo del medio ambiente. Podríamos simplificar sus propuestas diciendo que los sistemas regenerativos se asemejan a los ecosistemas en que no produccen residuos.

          Lyle Center for Regenerative Studies, Pomona  cpp

          También habría que citar al economista y arquitecto, Walter Stahel que, junto a Genevieve Reday, redacta en el año 1976 un informe para la Comisión Europea llamado The Potential for Substituting Manpower for Energy donde se ponen las bases de una economía en bucles (Economía Circular, concepto muy relacionado con el libro que estoy reseñando y al que dedicaré próximamente un artículo), mediante la que trataba de mejorar la creación de empleo y la competitividad minimizando el consumo de energía y la producción de residuos. Como se observa la cuestión de los residuos aparece siempre que se tratan estas cuestiones. Realmente fue Stahel a finales de esta década el que propuso la expresión “Cradle to Cradle” que luego serviría de título al libro de MacDonough y Braungart. Fue el fundador en Ginebra del Product Life Institute. Este informe fue publicado en 1982 con el título de Jobs for Tomorrow, the Potential for Substituting Manpower for Energy.

          Influencia de la gestión de residuos en USA
          Señalar en la imagen para verla más grande  syanez

          El mismo Stahel junto con Börlin en otro informe llamado Economic Strategies of Durability – longer product-life of goods as waste prevention strategy, demuestra (analizando treinta casos de estudio) que una economía circular es más rentable que una lineal y que su éxito depende de la reestructuración de la industria y su entorno. Este informe no estuvo exento de controversia y se alzaron algunas voces reivindicando, frente al sistema “De la cuna a la cuna”, otro basado en el más tradicional “De la cuna a la tumba” (Cradle to Grave) contrario a la economía circular y que, según sus defensores era además compatible con el sistema actual. No querría meterme ahora en esta polémica sino, simplemente señalar que el libro que comentamos no surge de la nada sino que es el resultado de un posicionamiento ante un sistema que, ya veremos es muy complicado de aplicar en la práctica, pero con bases teóricas muy fundamentadas.

          El modelo tradicional: de la cuna a la tumba  C2Cplatform

          Bien, ya va siendo hora de hablar del libro en sí. Las 186 páginas de la edición en castellano se dividen en seis apartados: 1.-Cuestión de diseño. 2.-Por qué lo menos malo no es bueno. 3.-Eco-efectividad. 4.-Basura = Alimento. 5.-Respetemos la diversidad. 6.-La Eco-efectividad en la práctica. Por el nombre que tienen los seis capítulos ya se puede comprender que se trata de un libro que se lee sin dificultad. Además, incluye ejemplos que lo hacen más comprensible, e incluso (a trozos), hermoso. Por otra parte no es muy extenso y está bien editado. Pero lo importante del libro se encuentra en los conceptos que están detrás de las palabras. Conceptos que, según hemos visto, no son propiamente originales sino que están basados en un conjunto de ideas que, desde la publicación en los años sesenta del pasado siglo de Silent Spring de Rachel Carson, se han ido consolidando (Lyle, Stahel, Reday, Börlin…) y ampliando.

          Primavera y un cerezo en flor  Irene Montero en pinterest

          Veamos cuales son. La idea principal es que deberíamos imitar a la naturaleza. Por muchas razones pero una muy importante para el funcionamiento del sistema económico es que la naturaleza crea valor. Hay un párrafo en el libro en el que hablan del cerezo, que se repite en muchísimos sitios de internet (tantos que no me resisto a transcribirlo porque a mucha gente de debe parecer de interés): “Cada primavera saca miles de flores, que más tarde caen al suelo: eso no parece muy eficaz. Pero las flores se convierten en alimento de otros seres vivos, así que su abundancia es tanto segura como útil, ya que contribuye a la salud de un próspero sistema interdependiente. Además, el árbol produce múltiples efectos positivos, emite oxígeno, transpira agua o crea un hábitat, entre otros. ¡Y encima es bonito!”. Claro, el problema es la forma de conseguirlo. El cerezo lo ha conseguido, parece que los humanos no.

          La ecoeficiencia no es suficiente
           Señalar en la imagen para verla más grande  proikos

          En el año 1992, en la Segunda Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro (más conocida por Cumbre de Río), se creó un foro llamado Business Council for Sustainable Development en el que se gestó el término de eco-eficiencia. Básicamente lo que se proponía era limitar la cantidad de emisiones peligrosas producidas por la industria. A partir de este planeamiento surge la llamada regla de las tres erres adoptada de inmediato por los movimientos ecologistas. Aunque es bien conocida por los lectores del blog voy a recordarla: reducir, reutilizar, reciclar. Reducir el consumo y los desechos. Reutilizar, darle a cualquier objeto producido otra vida útil. Reciclar, convertir desechos en productos nuevos. Esta regla de las 3R ha llegado a popularizarse masivamente y ha contribuido a que el sistema productivo se vea desde otra perspectiva.

          Regla de las tres erres

          Sin embargo, para toda esta corriente que estamos analizando y en la que está el libro de McDonough y Braungart, esto no es suficiente. Y no lo es por la sencilla razón de que no elimina el problema sino que lo minimiza. Es decir, lo único que se consigue es alargar la agonía. El hecho de que reduzcamos al mínimo los desechos no significa que no se produzcan desechos. Y al ritmo de consumo actual, con una población en el planeta que ya supera los siete mil millones y medio de habitantes, el sistema de las 3R no cura la enfermedad. Estamos ante la aplicación de cuidados paliativos para un enfermo que tiene los días contados. No se trata de hacer las cosas menos mal, sino de hacerlas bien. Este cambio de óptica es lo que se intenta con el sistema de “La cuna a la cuna”. Y lo que se propone es el cambio del término eco-eficiencia por el de eco-efectividad. Claro, no se trata de sustituir una palabra por otra, sino plantear el tema desde otro punto de vista ligeramente distinto.

          Un bote de pintura puede contaminar millones de litros de agua  slovak

          Se puede leer en el libro de McDonough y Braungart: “Sinceramente, la eco-eficiencia sólo hace que los sistemas antiguos y destructivos lo sean un poco menos. En algunos casos puede incluso ser más perniciosa, porque su funcionamiento es más sutil y con consecuencias a largo plazo. Un ecosistema puede realmente tener más posibilidades de retornar a un estado sano y completo después de un rápido colapso que deje algunos nichos intactos, que tras un proceso lento, deliberado y eficiente de destrucción de la totalidad”. Así planteado, el sistema tradicional que se está siguiendo (por ejemplo, en casi todos los sistemas de certificación energética o de sostenibilidad) relativo al ciclo de vida del producto parece que no cumple la expectativas necesarias. La base fundamental del sistema podríamos resumirla en la expresión “basura cero”. Pero esto es fácil de decir pero muy difícil de hacer.

          Desechos tóxicos  ecositio

          Para ello proponen que diferenciemos el metabolismo biológico del técnico. Los objetos habría que diseñarlos de dos formas. Aquellos totalmente biodegradables que no sea necesario reciclar, y aquellos fáciles de reciclar. Los problemas suelen aparecer cuando se juntan ambos. Desde esta perspectiva se entiende que el ciclo técnico debería de imitar al biológico. Como se puede ver en el esquema de abajo se considera a todos los materiales que forman parte de un proceso productivo como nutrientes, de forma que unos son técnicos y se rigen por el planteamiento de ser el origen de otros, y los demás son biológicos constituyendo la base de la vida de otros seres. Aunque la propuesta no parece diferenciarse demasiado de los planteamientos tradicionales y no es revolucionaria, permite una visión del problema desde otra perspectiva distinta. Este cambio en la óptica es, para mí, la verdadera aportación de la propuesta.

          El ciclo biológico y el técnico
           Señalar en la imagen para verla más grande  ekoideas

          En el capítulo titulado “Basura = Alimento” se incluyen algunos ejemplos ilustrativos de esta forma de ver las cosas. Desde industrias textiles en las que el agua se devuelve con una calidad mayor que cuando entra, hasta automóviles en los cuales todas sus piezas se pueden aprovechar cuando termina su ciclo de vida. Esta diferencia entre metabolismo técnico y biológico es importante ya que, aunque en el biológico no se produce degradación en las sucesivas “reencarnaciones”, en el técnico es más complicado conseguirlo. Por eso resulta imprescindible que no exista una disminución del valor del producto. Es decir, que los productos se diseñen de forma que se puedan reciclar “hacia arriba” (sin que su calidad empeore en el ciclo siguiente), oponiendo esta situación que se podría llamar upcycling a la corriente de downcycling.

          Más allá del reciclado  Furrer y Shutterstock en gbtimes

          Se puede leer en el libro de McDonough y Braungart  que: “Hay que rediseñar las cosas pensando en el uso presente y futuro de los materiales. Una parte retornará a la biósfera, otra parte se quedará necesariamente en la tecnósfera. Los nutrientes tecnológicos como el plástico, el cristal o los metales se tienen que reutilizar. Los nutrientes biológicos, como la madera, el algodón o el corcho son compostables y pueden volver a la tierra”. Pero esto sólo es una parte. En realidad, para que sea posible se tienen que dar algunas condiciones adicionales (que también están en la base de la llamada Economía Circular). Además de separar los materiales según su ciclo biológico o técnico y planificar un sistema de gestión de nutrientes que nos diga qué hacer con los materiales al terminar su ciclo, hay que fabricarlos con un consumo mínimo de agua que se devuelva a la naturaleza en iguales o mejores condiciones de las que estaba, mediante energías renovables y con criterios de responsabilidad social.

          Elementos críticos: gestión del agua y uso de renovables  expansión

          La cuestión de la responsabilidad social es importante y significa que en el diseño del producto deberá considerarse al personal encargado de su fabricación, y las empresas deben incluir en el plan y en toda la cadena de suministro las cautelas necesarias para asegurar que no se estén violando los derechos fundamentales y que los trabajadores no se conviertan, a su vez, en un elemento “tóxico” más de la producción. La cuestión de los tóxicos (ahora hablo de las substancias nocivas) y la salud, de una larga tradición desde la publicación de Silent Spring de Rachel Carson, también tiene una gran importancia en este sistema. Todo esto hay que conseguirlo de forma que se elimine del proceso cualquier elemento que pueda producir problemas a la salud de las personas, tanto de las que lo fabrican como de las que lo consumen. Es decir, que todos los componentes químicos o físicos que intervienen sean seguros desde el punto de vista de la salud.

          MBDC Empresa creada por McDonough y Braungart
           Señalar en la imagen para verla más grande  MBDC

          Al llegar a este punto probablemente los lectores del artículo estarán diciendo que, por supuesto, todos estamos de acuerdo con esto. Incluso en el año 2016 nos pueden parecer un conjunto de lugares comunes y que no aportan demasiado a la perspectiva que tenemos actualmente de los procesos de fabricación y consumo. Sin embargo esto no era así a comienzos de este siglo cuando McDonough y Braungart escribieron el libro. Y, además, como hemos visto, en realidad las ideas ya estaban incluso explícitas en muchos sitios diferentes, desde principios de los años setenta del pasado siglo XX. Pero como tantas cosas en el mundo actual un lema o un adjetivo afortunado a veces hacen más desde el punto de vista social que cientos de páginas de sesudas investigaciones, y la expresión “de la cuna a la cuna” frente a la “de la cuna a la tumba” ha hecho fortuna. Es algo así como “el desarrollo sostenible”, “la infraestructura verde” o las “Smart Cities”. El problema, por supuesto, es llevar todo esto a la práctica.

          Certificación C2C
           Señalar en la imagen para verla más grande  MBDC

          Para conseguirlo McDonough y Braungart pensaron que una de las formas de hacerlo era mediante un sistema de certificación. De forma que crearon la empresa MBDC y se pusieron a ello. Ahora mismo existe un certificado Cradle to Cradle (C2C) en sus modalidades bronce, plata, oro y platino y ya hay bastantes productos que cuentan con esta distinción. Comprendo que son necesarias las entidades de certificación. También comprendo las urgencias vitales en un mundo como el actual, lo que significa que también comprendo que un planteamiento teórico con muchos elementos positivos se intente convertir en un negocio. Pero mire Vd., en el año 1924 el diario español ABC correspondiente al jueves 24 de julio publicaba la siguiente fábula (luego retomada por Victor D’Ors en una de sus publicaciones y que recogí en un artículo del blog dedicado a Cortázar), y que voy a adaptar convenientemente al tema que nos ocupa:

          La fábula del ABC del 24 de julio de 1924
           Señalar en la imagen para verla más grande  ABC

          Un químico alemán (que podría ser perfectamente Braungart acompañado por su amigo y sin embargo arquitecto McDonough) en Torres Vedras, obtiene macarrones de las piedras (proceso industrial muy interesante siempre que no se desprendan productos tóxicos); después invierte la operaciones y obtiene piedras de los macarrones (por ejemplo, para revestir la ciudad de la cultura de Santiago sin necesidad de traerlas en barco desde Brasil). Total, que el alemán las piedras deja idénticas que están (perfecta operación industrial mediante la cual entramos en un ciclo infinito entre piedras y macarrones de forma que ambos se van convirtiendo sucesivamente uno en cuna del otro). Esto enseña que el niño y el anciano deben de acostarse muy temprano (prístina conclusión que nos lleva a obtener el certificado C2C mención platino del niño, del anciano, de los macarrones y de las piedras).

          ¿De la cuna a la cuna? ¿De la cuna a la tumba?  angelescordoba

          Para terminar he introducido algo de humor en un tema muy serio por dos razones de peso. La primera, para que mi amigo Antonio Folgado no diga que estoy perdiéndolo (me refiero al sentido del humor). Y la segunda, porque determinadas cosas muy serias a veces hay que tomarlas de forma menos seria ante la inmensa tarea que tenemos por delante. El problema no es saber qué hacer. Más o menos, en estos momentos tenemos bastante claros algunos de los elementos críticos sobre los que hay que actuar para enderezar el rumbo de una nave que va directa a los acantilados. Lo que ya tenemos bastante menos claro es cómo llevar estos principios a la práctica y, sobre todo, cómo convencernos todos de la necesidad de hacerlo. En algunos temas, como el cambio climático, ya le empezamos a ver las orejas al lobo, pero en cuanto distinguimos sus contornos, cerramos los ojos (a veces conscientemente) para que siga la duda que nos permita disculparnos por no hacer nada.

           
          Nota 1.-El libro de William McDonough, Michael Braungart comentado hoy se publicó por primera vez en inglés en el año 2002 por la editorial Nort Point Press en USA con el título de Cradle to Cradle: Remaking the Way We Make Things. La edición en español que he manejado lleva por título Cradle to cradle (de la cuna a la cuna): rediseñando la forma en la que hacemos las cosas. Fue publicada por la editorial McGraw-Hill en el año 2005 y la traducción de la primera edición inglesa es Gregorio Pérez Van Kappel. Cuenta con 186 páginas distribuidas de la siguiente manera: Agradecimientos; Prólogo a la edición española; Introducción: Este libro no es un árbol; 1: Cuestión de diseño; 2: Por qué lo menos malo no es bueno; 3: Eco-efectividad; 4: Basura = Alimento; 5: Respetemos la diversidad; 6: La Eco-efectividad en la práctica; Notas.

          Nota 2.-Aparte de los enlaces que aparecen en la fotos del texto tienen también bastante interés los siguientes: Página web MacDonough; Página web de Braungart; Página de MBDC; La opinión de Shannon sobre el pueblo sostenible chino de Huangbaiyu.

          miércoles, 2 de noviembre de 2016

          La ciudad y el territorio

          En el año 2013 escribí un artículo en el que reflexionaba sobre la evolución de esos artefactos que algunos todavía llaman ciudades, fijándome (a la manera de Walter Benjamin) sólo en aquellos aspectos necesarios para construir el relato que necesitaba. He decidido retomarlo y adaptarlo al blog porque pienso que puede ser útil para mis alumnos del máster universitario en Planeamiento Urbano y Territorial que imparte mi departamento de la Universidad Politécnica de Madrid. Y lo haré respondiendo a las dos preguntas tópicas: ¿De dónde vienen las ciudades en qué vivimos? ¿A dónde van? No se trata de dar una visión detallada y aséptica, sino más bien a vuelo de pájaro y con la intención de averiguar el rumbo que lleva el barco. Hay magníficas historias del urbanismo y del urbanismo moderno (mencionadas en muchos artículos del blog) y ellas me remito para un relato menos parcial e intencionado.

          Así sería la ciudad de Kahun en el Antiguo Egipto. La cultura,
           el clima y el territorio determinan la forma.  architektonator

          Nuestras ciudades históricas han surgido de necesidades muy variadas. En un cruce de caminos, en el paso de un río, para conquistar o repoblar un territorio. Pero en todos los casos atendiendo a condiciones locales muy específicas y concretas. Sus pobladores, antes incluso de poder ser considerados ciudadanos, estaban indisolublemente unidos al territorio en el que vivían. Esta simbiosis entre personas y territorio trajo consigo una serie de relaciones basadas en el conocimiento mutuo y, muchas veces, en la lucha por la supervivencia. Durante siglos las ciudades no fueron más que centros de libertad y de ayuda para defenderse de los enemigos, de los elementos, de las fieras, del miedo a estar solos. Y poco a poco se fueron consolidando como formas de asentamiento altamente eficientes, como centros de innovación, como lugares donde las personas eran razonablemente libres.

          La ciudad medieval como ciudad local. Se decía que
           “el aire de las ciudades hace hombres libres”.  teachingresources

          Pronto se empezaron a producir movimientos migratorios del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades y de una vida más confortable. Aunque hubo épocas históricas en las que algunas ciudades no sólo decrecieron, sino incluso llegaron a desaparecer. Pero todo cambió con la segunda gran revolución que se produjo en la historia de la Humanidad después del momento en el que se hizo sedentaria: la industrialización. La Revolución Industrial trajo consigo cambios irreversibles en la concepción, construcción y organización de las ciudades que se volvieron sucias, insalubres y altamente insolidarias. Aumentó la desigualdad de una forma espectacular y fue necesario recurrir al planeamiento tal y como hoy lo conocemos para resolver los problemas creados. Tuvieron que inventarse instituciones como la expropiación y mecanismos de regulación como la zonificación que cambiaron la forma de hacer ciudad.

          La ciudad producida por la Revolución Industrial,
           la más insalubre de la historia urbana.  viajeros

          El planeamiento urbanístico, como previsión de lo que será la ciudad en el futuro, resolvió muchos de los problemas creados por la ciudad de la Revolución Industrial. E hizo posible el éxito de esa extraña invención en la que se aloja ahora mismo más de la mitad de la población mundial. Sin embargo, el planeamiento también trajo consigo no pocos males. Las ciudades dejaron de construirlas los ciudadanos y su diseño y organización se dejó en manos de los técnicos que poco a poco las fueron desvinculando del territorio, olvidando las limitaciones derivadas de su ámbito cercano a base de ampliarlo cada vez más. Los mismos modelos urbanos que se construían en la periferia de Londres se construían también en Madrid, Dubai o Singapur. En algunos casos, exactamente las mismas tipologías, las mismas formas, incluso los mismos planos casi sin adaptarlos más que a las legislaciones propias de cada lugar.

          La ciudad descontextualizada, de cualquier lugar.
           No importa la cultura ni el territorio.  chris dent en metalocus

          Dejó de tener importancia la distancia geométrica para adquirirla la temporal. Ya no importaban los kilómetros sino los minutos que se tardaba en alcanzar el centro.Trozos enteros se empezaron a desgajar de la ciudad para instalarse lejos, a kilómetros, en medio del campo. Ya no era imprescindible estar cerca en el plano, era suficiente con estar cerca en el tiempo. De esta forma se empezó a construir  una ciudad fragmentada, en la mayor parte de los casos de muy baja densidad, rompiendo la naturaleza, separándose entre sí las distintas funciones y exacerbándose la segregación y las desigualdades de una forma verdaderamente espectacular. Desapareció la conciencia local al romperse el vínculo entre ciudadanos y territorio, aumentó la insolidaridad y, sobre todo, la ineficiencia en el funcionamiento del modelo creado. Ya no sólo los centros tradicionales se igualaron en las diferentes partes del mundo sino toda la ciudad, incluidas las áreas periféricas.

          La ciudad del automóvil, la más insostenible.
           Se cambia el concepto de distancia por el de tiempo.  dpz

          El problema es que todo esto significaba un incremento muy importante del consumo y de la producción de desechos, lo que unido al aumento creciente de la población mundial, hizo que se rozara la biocapacidad de la Tierra para suministrar energía, suelo, agua y materiales, y para absorber toda la contaminación producida. Como ya se ha dicho muchas veces a lo largo de los diferentes artículos del blog, el momento crítico según la mayor parte de los cálculos realizados, se produjo en mitad de la década de los ochenta del pasado siglo veinte. En aquellos años el consumo de planeta igualó su biocapacidad. O lo que es lo mismo, la huella ecológica de la humanidad igualó la superficie de la Tierra. A partir de entonces estamos sobreconsumiendo planeta porque no solo agotamos todo lo que el planeta es capaz de producir sino también, y cada vez a mayor ritmo, todo lo que ha ahorrado a lo largo de milenios.

          La ciudad del consumo ilimitado y el comercio global.
           La vida entera en un Centro Comercial.  sscdominicana

          A la vez, se ha ido creando una conciencia planetaria, basada en unas formas de consumo comunes, generadas por las grandes compañías multinacionales y por la publicidad, y gracias a las posibilidades de los medios de comunicación de masas. De forma que las imágenes de marca, y las marcas, han ido sustituyendo progresivamente a los objetos. Y esto es válido, tanto para Coca-Cola, como para IBM, McDonals o Google. Este compartir formas, valores, o iconos comunes en todo el planeta, ha traído consigo la pérdida de relación con el sitio, con el lugar, con el territorio en el que vivimos. Territorio que apenas conocemos en muchos casos, mientras que sabríamos decirle a cualquiera como es el Central Park o reconocer el museo Guggenheim justo frente al lago, en pleno Manhattan. El comercio internacional se ha hecho cada vez más imprescindible y espárragos producidos en Perú se consumen en Madrid, o el crudo extraído en Kuwait se quema en una central térmica italina para producir electricidad.

          Y luego está el turismo, ese ente exterminador de culturas y
           esencia de la sociedad del consumo y el despilfarro.  pernangoni

          Millones de personas se desplazan entre países por el mero placer de conocer esos iconos creados por la publicidad y la industria turística. Las referencias arquitectónicas mundiales, y las áreas urbanas, responden a esta forma de entender lo global porque, debido a la necesidad de abarcar la mayor cantidad de público posible, se construyen de acuerdo a unos cánones comprensibles por todo el planeta. Esta es la situación actual. Después de un largo camino, lo que ahora llamamos ciudades y que tienen poco que ver con las antiguas ciudades, se ha apoderado no sólo de todo el territorio sino también de los valores, de las formas, y de su organización. En unas partes del mundo más que en otras. Pero la tendencia es esta, y los objetivos de los gobernantes en América, en Europa o en África, son estos. La ciudad global, la arquitectura global, las formas globales, en buena parte del planeta están aniquilando las ciudades locales, la arquitectura local, las formas locales. Y esto que, aparentemente, incluso parece bueno, es un drama y un problema cuya solución no se ve de momento.

          Ciudades complejas, como este dibujo de  Gulliver Hancock
           para el centenario de Jane Jacobs. +grande señalar imagen ciudadesaeh

          Porque resulta que el primer mandamiento que debe cumplir cualquier sistema para subsistir, para defenderse mejor de las desestabilizaciones internas o externas, es el de ser complejo. Y complejidad significa diversidad y relaciones entre diversos. Progresivamente hemos ido simplificando todo. Desde las formas hasta las lenguas, pasando por costumbres ancestrales que han desaparecido, se han volatizado, en un par de generaciones. Cada vez que deja de hablarse una lengua en el corazón de África sustituida por el inglés, se reduce la complejidad del sistema. Cada vez que un artesano deja de producir un objeto y es sustituido por otro manufacturado, se reduce la complejidad del sistema. La globalización ha traído consigo ventajas irrenunciables la más importante de las cuales es la de haber creado una conciencia planetaria. Pero el momento en el que nos encontramos es un momento crítico en el que ya se distinguen con toda claridad los límites hasta los que nos acercamos cada vez más rápido.

          Previsiones por sectores del consumo energía para 2035.
           Según el World Energy Outlook (WEO) 2010. IEA lychnos/csic

          De estos límites se deriva el segundo mandamiento que deberíamos de atender: la necesidad de reducir el consumo y los desechos, de hacer más eficientes nuestros edificios y nuestras ciudades. Hasta el momento hemos funcionado con un dispendio absoluto basado en el transporte de toneladas de materiales y de alimentos. Con pérdidas importantísimas llevando la energía en todas sus formas de un lugar a otro del planeta. Con un crecimiento absurdo de millones de viajes entre países y entre continentes. Nuestras ciudades, planificadas, pensadas y organizadas para resolver los problemas creados por la revolución industrial no sirven para resolver los creados por la revolución global sino que los agravan. Y es que las condiciones de contorno han variado. Las exigencias del siglo XXI son diferentes a las de siglos pasados y, además, mucho más críticas. Ya no es suficiente que la arquitectura y el urbanismo construyan artefactos eficaces y bellos. Ahora es imprescindible que sean también eficientes.

          Economía circular: minimizar los flujos y cerrar
           los ciclos sin interferencias externas  innodriven

          Y que, además, esta eficiencia redunde en una disminución del consumo global. Para ello es imprescindible que exista un cambio de valores. Los valores basados en el crecimiento indefinido (cosa imposible en un planeta finito) deberán ser sustituidos por otros basados en el desarrollo sin crecimiento y en la economía circular. El progreso ya no será ser cada vez más grande, sino ser cada vez mejor. Para que esto ocurra resulta imprescindible cambiar el enfoque. De una conciencia local se ha pasado a una conciencia global que ha traído consigo un funcionamiento insostenible del sistema. Para cambiarlo hay que recuperar el ámbito local. Pero no el ámbito local tradicional. Han pasado muchas cosas desde que las ciudades se organizaban, se pensaban, se planificaban localmente. Cosas que no se pueden ignorar. La vuelta a lo local que requieren las actuales condiciones planetarias no puede ser la vuelta a las condiciones de organización, pensamiento y planificación de la ciudad medieval.

          El éxito de la agricultura de proximidad está en la conciencia
           del ciudadano, la calidad y nuevas formas de distribución  iecologics

          Tenemos que volver a la agricultura de proximidad, pero la agricultura de proximidad del siglo XXI no será igual que la de la ciudad de épocas anteriores. Por supuesto que tenemos que ser autosuficientes energéticamente, pero desde que la principal fuente de producción de energía era la biomasa han pasado muchas cosas, y la energía solar, la eólica, la geotérmica o la del mar deberán pasar a primer plano. Hay que entender los ecosistemas que rodean nuestras ciudades para que nos suministren servicios verdes sin agotarlos y que cerrar el ciclo del agua en las bio-regiones. Además es necesario dejar de producir desechos. La naturaleza no produce desechos sino que la materia transformada pasa a formar parte del sistema. Se habla mucho de economía circular. Yo prefiero hablar de cerrar los ciclos. Pero, en cualquier caso, la idea es bastante clara: es necesario que los productos, una vez utilizados y transformados, vuelvan a tener un papel en el sistema productivo y, por supuesto, en el ecológico.

          Algunas ciudades ya cierran ciclos y reducen flujos. Si hay recursos,
           el modelo Hammarby puede ser un ejemplo. +grande señalar imagen  researchgate

          Todo esto es importante. Pero también proponer formas de gobernanza diferentes como resultado de los nuevos tipos de relación entre ciudadanos. En un mundo digital en el que la información es personalizada, instantánea y con posibilidad de que no esté mediatizada, no podemos seguir con los mismos sistemas que en el siglo XX. El potencial es inmenso, pero el peligro también. Y esto, necesariamente, esta relacionado con nuevas formas de construir y organizar nuestras ciudades y de proyectar los edificios. Por ejemplo, la planificación urbana ya no se puede entender como la organización de un territorio delimitado administrativamente. Los ámbitos de planificación urbana deberán comprender todos los ecosistemas que interactúan con la ciudad y, en muchos casos, entender a las áreas más antropizadas en si mismas como un socio-ecosistema con intervención directa de una ciudadanía convenientemente instruida en aquellos aspectos críticos sobre los que sea necesario decidir.

          Es necesario un planeamiento integral que considere los
           ecosistemas y sus servicios.  +grande señalar imagen  ecomilenio

          De forma que el objetivo no debería ser el crecimiento, sino el desarrollo y la felicidad de los ciudadanos. Para ello, la intervención de los propios habitantes en la construcción de la ciudad en la que viven o van a vivir, es irrenunciable. Pero para que esto sea posible deberá cambiar la implicación de los técnicos que deberán trabajar inventando nuevos sistemas de información que hagan ciudades más transparentes y comprensibles para todos. El objetivo prioritario de una ciudad inteligente, de una Smart City como quieren llamarla las grandes multinacionales, debería ser el hacer accesibles y comprensibles para todos (y no solo para unos pocos) los miles de datos que ya estamos en condiciones de recolectar, cruzar y analizar. Y para poder conseguirlo las autoridades locales tendrán que poner toda la atención en explicar al ciudadano como funciona su ciudad. No parece haber otra forma de que, en su caso, pueda plantear con conocimiento de causa qué ciudad es la que realmente quiere.

          OpenData Smart City Ayto. Barcelona. Imprescindible, pero el paso
           siguiente es hacer comprensibles los datos. +grande señalar imagen opendatabcn

          Esta necesidad de una vuelta a una conciencia local que sea capaz de entender que las ciudades no son “quistes en el territorio”, sino que forman parte del mismo (no en el sentido de mimetizarse con él, sino en el de establecer unas relaciones fluidas y armoniosas con la naturaleza en la que está inserta) es una necesidad evidente en momentos de crisis como los actuales en los que está cambiando el rumbo de la nave. Esta vuelta a una conciencia urbana local, pero a una conciencia urbana local diferente a todo lo experimentado anteriormente, es lo que se está empezando a ver como el elemento crítico en el cambio que ha de producirse. En Estocolmo, en Vancouver, en Vitoria, en Seattle, en Malmö o en Portland, la agricultura de proximidad, la consideración del territorio, del clima, del contexto, locales, los intentos de cerrar los ciclos del agua, de los materiales o de la energía, empiezan a considerarse como de prioridad máxima y como objetivo básico para la sostenibilidad del sistema.

          Un árbol de paneles solares ¿mejor que los naturales? Puede
           ofrecer wifi, recargar un USB e iluminar por la noche.  omicrono

          Pero esta vuelta a una ciudad local no significa "imitar" las condiciones locales. El árbol de paneles solares que figura en la imagen de arriba debería hacernos reflexionar. Porque otra de las características de esta "revisita al lugar" es que la ciudad no debe tampoco dejar de ser parte de una conciencia planetaria o global. Dejo en el aire la cuestión del árbol de paneles para discutirla en clase, pero la adaptación de las formas, las técnicas, la organización, de nuestras ciudades a contextos locales no significa la renuncia a lo que tienen de innovación las formas, las técnicas y la organización de contextos genéricos. Estas dos maneras de abordar la realidad del planeamiento y de la arquitectura que se avecinan, deben de coexistir y hay que aprovechar lo mejor de ambas. En cualquier caso habría que evitar que el objetivo final sea un pensamiento único que nos haga vulnerables a perturbaciones externas o internas que afecten al sistema. Un mosaico de culturas, de formas, de pensamientos diferentes, con sus fronteras, sus áreas mixtas y sus identidades, junto a una conciencia global, es la hipótesis con la que se está trabajando en los centros de investigación en planificación urbana y territorial más innovadores. Probablemente sea el único futuro medianamente viable.


          Nota.-El artículo original que me ha servido de base para su adaptación al actual fue publicado por la revista MAS del Colegio de Arquitectos de Arequipa (Ecuador) en octubre de 2013 con el título de “Historia de las ciudades: Retorno a la conciencia local”.