lunes, 3 de octubre de 2016

Espacios públicos para una vida activa

A finales de este mes el Ministerio de Sanidad, Servicio Sociales e Igualdad del gobierno de España va a celebrar la III jornada sobre implementación local de la estrategia de promoción de la salud y prevención en el SNS, que lleva por título “Caminando juntos por la salud”. Como me han encargado una ponencia sobre las condiciones urbanísticas que favorezcan una vida más activa he pensado que sería interesante plantear este tema en el blog a pesar de que ya lo he tratado en diferentes ocasiones y, sobre todo, en el artículo “Ciudades para las personas mayores”. Pero no tengo ninguno destinado al público en general en el que se resuman todas las condiciones que posibiliten (y, sobre todo, no impidan) una vida más activa de todos los ciudadanos en calles, plazas y parques de nuestras ciudades. De forma que he decidido escribirlo.

Una vida más activa en nuestras ciudades  circulaseguro

Con objeto de clarificar un poco el tema, que es muy amplio e importante para todos, trataré de agrupar algunas de estas condiciones en dos grandes apartados. El primero que se refiere a determinaciones que son propias del planeamiento general (municipal o supramunicipal, incluso territorial en algunos casos). Y el segundo, más relacionado con el llamado planeamiento de desarrollo y, sobre todo, con el proyecto urbano. Y voy a poner el énfasis sobre este segundo grupo mucho más cercano a la ciudadanía y comprensible por aquellos que no se dedican a la planificación urbana y territorial. Dentro del primer grupo voy a mencionar solo cuatro elementos básicos: la contaminación (sobre todo contaminación aérea), las densidades, la mezcla de usos y la utilización de determinadas tipologías arquitectónicas y urbanísticas. 

Contaminación

Probablemente sea este uno de los temas que, a lo largo de la historia, ha conseguido resolver el planeamiento con mayor efectividad. La ciudad que produjo la Revolución Industrial era una ciudad, básicamente, contaminada. Y lo era debido a la mezcla de usos y a la ausencia casi total de controles sobre los focos emisores de productos contaminantes. Eso no quiere decir que, en la actualidad, no exista contaminación, incluso de más tipos que antes, pero técnicamente es un problema resuelto (si se quiere resolver, claro).

La ciudad de la Revolución Industrial  thinglink

Por supuesto que no era sólo contaminación aérea, también del suelo y del agua. La separación de las industrias, sobre todo las más contaminantes, de la vivienda ayudó bastante a resolver el problema sobre todo de la contaminación aérea. También la consideración del urbanismo desde el punto de vista de la técnica dando prioridad a un abastecimiento de agua limpio y a un saneamiento eficiente. Estos tres elementos, separación de funciones, agua y saneamiento, históricamente están reconocidos como elementos clave en el aumento de la esperanza de vida de la humanidad. Hoy en día el planeamiento los tiene controlados. Por supuesto, esto no quiere decir que no existan “accidentes” o negligencias a la hora de formalizar un plan.

Densidades suficientes

Este sí es un tema controvertido que he analizado con bastante profundidad en otro artículo del blog titulado “Estándares y densidad subjetiva” y que publiqué el 1 de junio de 2013. También puede ser interesante leer el experimento con ratas que hizo John Calhoun en los años setenta del pasado siglo XX y que describo en el artículo “El sprawl es bello” (3/sep/2012). Si tuviera que resumirlo en pocas palabras diría que es necesaria una densidad mínima que permita la vida urbana y que posibilite en una economía de mercado la existencia de instalaciones de proximidad (comerciales, equipamientos, servicios).

Densidad, condición para una  ciudad de proximidad  callesdepamplona

Una de las bases de la vida activa es que buena parte de los desplazamientos “obligatorios” puedan realizarse a pie. Es decir, que para ir a comprar el pan no tengamos que arrancar el coche. O para ir al parque, o para ir al centro de mayores, o al colegio, o a la guardería, o a la biblioteca. Pero para que estas instalaciones de proximidad sean posibles es necesaria una densidad mínima que las rentabilice. Esta densidad depende de muchos factores, desde los económicos hasta la composición de la pirámide de edades. Incluso del diseño de los edificios o de la tipología arquitectónica. Esto no significa que cuanta más densidad mejor. El experimento de Calhoun nos debería de hacer reflexionar y, además, los estudios sobre densidad percibida nos dicen que también varía en función de muchos factores. Entre otros los culturales.

Complejidad de usos

Como hemos visto, una de las soluciones que le dio el planeamiento a la ciudad producida por la Revolución Industrial fue la separación de funciones: vivienda, industria, comercio, educación, administración, etc., deben de tener su territorio separado y distinto. Años después, este principio llevado al extremo ha producido, paradójicamente, una de las ciudades más disfuncionales de la historia, la que he llamado en muchos sitios “ciudad fragmentada”.

La urbanización fragmentada en áreas monofuncionales
 imposibilita la ciudad de proximidad  streetsblog

Esta ciudad fragmentada impone una construcción urbana realizada a trozos, en áreas urbanas discontínuas y, además, de baja densidad. Aquí un conjunto de viviendas de precio muy elevado, allí un conjunto comercial, al otro lado vivienda protegida, más a la izquierda un enorme parque y, a lo lejos, una zona industrial. Esto ha traído consigo un gran consumo de energía y contaminación al tener que realizarse los desplazamientos entre trozos en vehículo privado ya que son demasiado grandes las distancias para ir andando o en bicicleta y demasiado bajas las densidades para posibilitar un transporte colectivo eficiente y rentable. También supone una ocupación de suelo desmesurada rompiendo las áreas de naturaleza y, además, produciendo una segregación socio-espacial como no se ha producido nunca en la historia de la ciudad. Hay que volver a sistemas complejos con mezcla social, de usos y de funciones que posibiliten ciudades de cercanía y que permitan que la mayor parte de los desplazamientos se hagan a pie.

Uso de tipologías adecuadas

Determinadas tipologías urbanísticas y arquitectónicas actúan como elementos que reducen la animación del espacio público hasta convertirlo, en el mejor de los casos, en algo que sólo sirve para circular (y lo más rápidamente posible). Sobre todo aquellas como la manzana cerrada, con espacios comunes interiores privados en los que pueden existir, desde juegos de niños hasta piscinas o pequeñas áreas verdes de acceso restringido a la comunidad de propietarios. O las típicas urbanizaciones que van convirtiendo la ciudad en pequeñas islas separadas unas de otras y sin más vida común que en el ámbito reducido de cada comunidad.

Las tipologías de viviendas con patios interiores
 urbanizados matan la vida urbana  mitula.com

En estas condiciones no podemos esperar que pueda producirse una educación en la urbanidad, necesaria para que exista interacción con “el otro”. Surge el miedo y la tendencia es a encerrarse en mayor medida todavía en las capsulas supuestamente seguras en que hemos convertido nuestras comunidades. La relación es solo con nuestros iguales y la actividad de andar queda reducida en muchos casos a cortos desplazamientos en el interior de las manzanas. No se puede decir que exista vida urbana (por lo menos en el sentido tradicional) y calles, plazas y parques quedan sin función aparente o solo para aquellos que no puedan “gozar” de sus propios “espacios públicos limitados a los iguales”.

Tipologías solo residenciales sin mezcla de usos
 en los bajos produce calles sin animación  sansedecerca

El segundo grupo parece que tiene una incidencia más directa en las posibilidades de utilización del espacio público, aunque algunas de las anteriores se constituyen en una verdadera condición necesaria que puede imposibilitar cualquier arreglo que se intente a partir del proyecto o del diseño urbanos. No obstante, sería necesario que se cumplieran la mayor parte de las condiciones que pasaremos a analizar a continuación. Entre ellas destacan: las ambientales (tales como la contaminación acústica o la electromagnética), las de confort (climático, instalaciones urbanas, paisaje), las sociales (posibilidad interacción incluso con el otro, lugares de encuentro), las de seguridad (frente a las agresiones de coches, bicis, delincuencia, pavimentos en malas condiciones y otras parecidas) y aquellas relacionadas con la accesibilidad. Todas tienen una gran importancia y, además, no son independientes una de otra. Juntas actúan sinérgicamente bien de forma positiva o negativa.

Condiciones ambientales adecuadas

Independientemente de las cuestiones de contaminación que deben de tratarse en el planeamiento hay otras que dependen de forma importante del proyecto urbano. Así, la utilización de arbolado para disminuir puntualmente la contaminación por partículas utilizando especies que permitan su fijación. O el adecuado diseño que, más allá  de las obligaciones normativas, mantenga la contaminación acústica en unos niveles adecuados.

Cables de alta tensión cerca de una guardería  laopinion

También debería verificarse todo lo relacionado con la contaminación electromagnética y la existencia de zonas verdes de proximidad. Respecto a la contaminación electromagnética, muchos de sus focos emisores están en discusión, particularmente los repetidores de telefonía móvil, pero de otros (como los cables de alta tensión) hay abundante literatura sobre sus efectos perniciosos. Las zonas verdes de proximidad deberían de cuidarse con especial atención. No solo porque esté demostrada su eficacia para rebajar las puntas de estrés prácticamente en la mitad del tiempo que en una plaza o en una calle, sino que cuando se combinan con programas de ejercicios al aire libre o aparatos, son evidentes los beneficios derivados de la realización de una mayor actividad física. Aparte del interés que tienen sin duda para la socialización e, incluso, para la reducción de la contaminación.

Confort en el espacio público

Aunque el diseñador urbano tiene pocos elementos para controlar las condiciones climáticas del espacio público, si que puede hacer algo para conseguir un mayor bienestar. Para ello debería de jugar con dos elementos esenciales: el soleamiento y las sombras. Estudiando con cuidado tanto las cartas solares como los diagramas de confort puede llegar a conseguir unos espacios urbanos en los que el viandante se sienta cómodo. El principio es muy sencillo: producir sombras allí donde se necesitan y en el momento adecuado. Y utilizar la radiación solar el resto. Para ello puede recurrir a los propios edificios, la topografía y los árboles.

Un banco adecuadamente situado en situación de
 confort no tiene precio foto del autor

Presupuesto el confort climático dentro de las posibilidades anteriores habría que hacer del espacio público una prolongación de vivienda. Esto significa que deberíamos instalar el mobiliario adecuado: bancos situados de forma estratégica con mesas allí donde fuera necesario, servicios (W.C. públicos), aparatos para realizar ejercicio físico, juegos de niños e, incluso, en la medida de las posibilidades del municipio wi-fi gratuito en lugares adecuados. Por supuesto, todo ello en un marco de paisaje urbano bello. Es decir, que esté lo más alejado de una supuesta zona de guerra en que se han convertido algunas de nuestras calles, plazas y parques. Además, un paisaje urbano bello, limpio y ordenado es una de las bases fundamentales de la seguridad subjetiva. Y necesitamos sentirnos seguros cuando salimos fuera de casa para ver a otras personas, hacer ejercicio físico o, simplemente, pasear.

Posibilidades de socialización

Pero lo que ha diferenciado a la ciudad de cualquier otra forma de organización social es su capacidad para educar en la urbanidad. Educar en la urbanidad no es otra cosa (como afirman sociólogos como Sennett o Bauman) que aprender a convivir con el otro, con el que no es como nosotros. Es la capacidad de interactuar con todos sin miedo, y llegar a una relación más o menos superficial o intensa en función de las apetencias individuales. Para ello el espacio público ha de suministrar lugares seguros que posibiliten la relación entre los ciudadanos.

Los espacios públicos activos de encuentro son básicos para
 conseguir que la gente salga y se relacione  anuevayork

La existencia de lugares de encuentro y descanso es fundamental en este aspecto e incluso un espacio tan aparentemente destinado al tránsito de personas y vehículos como una calle puede ser proyectado de forma que haga esto posible. Pero, por supuesto, también las plazas y los parques. Incluso en algunos lugares se han aprovechado las rotondas, esos espacios tan aparentemente imposibles de acondicionar para estos fines, con un éxito notable.

Seguridad

El miedo al otro, resultado de la falta de educación en la urbanidad propiciado por diseños urbanos que priman el cerramiento en capsulas casi impenetrables de determinados grupos sociales ha traído consigo una de las grandes lacras de la ciudad actual, la sensación de inseguridad que tienen muchos urbanitas al pasear por sus calles, parques y plazas. Se trata de un sistema que se autoalimenta de forma que, cuanto más se encapsula la sociedad en cubículos segregados, más falta hay de educación en la urbanidad (y más temor) lo que hace que la retracción sea todavía mayor. Esto vacía el espacio público por miedo y el resultado son calles solitarias todavía más inseguras tanto desde el punto de vista subjetivo como objetivo.

Calles solitarias, sin condiciones de seguridad frente a la
 delincuencia, limitan el uso del espacio público  mamor

El diseño urbano tiene que empezar a considera la cuestión de la seguridad como prioritaria si queremos que el espacio público se use. Existen métodos para hacerlo. El problema es que son muy poco conocidos por la mayor parte de los proyectistas y diseñadores. Pero la seguridad no debe ser sólo frente a la delincuencia. También a que un coche o una bicicleta no arrollen a un peatón, o que el tranquilo paseo por una calle de una persona de más de ochenta años no le suponga una rotura de cadera por tropezar con una baldosa fuera de su sitio.

Accesibilidad

Termino este repaso a las condiciones básicas que deberían tener nuestros espacios públicos reivindicando una ciudad para todos. Para mayores, para niños, para mujeres, para personas con algún tipo de problema físico. Me diréis que ya existen leyes. Leyes estatales, leyes autonómicas, ordenanzas municipales. Claro que existen, pero el caso es que a pesar de tanta normativa, nuestras ciudades siguen sin ser ciudades para todos. Y no lo serán mientras los diseñadores y los proyectistas urbanos no tengan asumida la necesidad de que lo sean. Y, por supuesto, mientras que toda la ciudadanía no lo reclame de forma imperativa.

Necesitamos ciudades para todos, no solo para coches  betera.com

El artículo de hoy lo he escrito pensando no solo en los lectores tradicionales del blog. Va dirigido también a aquellas personas alejadas de nuestro campo de actividad (el urbanismo, el paisaje o la ordenación del territorio) con objeto de hacer comprensibles algunas cuestiones que, muchas veces, se rodean de un aura de misterio con el objetivo oculto de hacerlas incomprensibles. Pienso que, si alguien me lo pide, puedo sostener con pruebas todas las afirmaciones que he hecho a lo largo del texto ya que son muchos años trabajando en investigaciones relacionadas con los temas que he tratado. Pero este blog no es una revista de investigación. Mi objetivo en este artículo era centrar los aspectos esenciales que permitan el debate y la discusión. También me parece que tiene una cierta utilidad como resumen de cosas que habría que verificar cuando llega a nuestro conocimiento una actuación a realizar en nuestra ciudad. Conseguir que el espacio público sea más amable, más sano, más seguro, más socializador y más útil debería ser el objetivo de todos los que trabajamos en la construcción de la ciudad.

domingo, 4 de septiembre de 2016

La Cañada, siete años después

El cuatro de septiembre de 2009 (hay que ver cómo pasa el tiempo) escribí un artículo en el blog titulado “Cañada Real Galiana, la vergüenza de Madrid”. Hoy, siete años después, otro cuatro de septiembre pero de 2016, pienso que la situación ha empeorado respecto a la que denunciaba entonces. No es sólo que no se haya resuelto el problema de vivienda de muchas de las familias que, en precarias condiciones, han ocupado el dominio público, sino que la desafectación producida en el año 2011 ha puesto al alcance de aquellos que pretenden aprovecharse de un bien que es de todos, el hacer un lucrativo negocio e impedir la función, básicamente ecológica, que algunos pensamos hay que darle en la actualidad a las vías pecuarias. Pero en el artículo de hoy no voy a incidir en esta cuestión sino que voy a tratar de complementar y actualizar aquel otro de 2009 con la visión del tema de una de mis alumnas.

Esto es Hollywood (mejorando lo presente)  adaptiveactions

En el año 2014, y destinado a mi asignatura del máster de Planeamiento que imparto en la UPM, Candela Morado  redactó un trabajo que se titulaba: “La reivindicación de un patrimonio identitario común. La Cañada Real Galiana, una suma de territorios”. Con esta base preparó al año siguiente su proyecto fin de máster, dirigido por el profesor Javier Ruiz, y que llevaba por título “La ciudad en sus límites: El caso de la Cañada Real Galiana de Madrid”. Ambos trabajos me han servido para preparar el artículo de hoy. Como en casos anteriores, lo que he hecho con los escritos de Candela ha sido adaptarlos a la estructura del blog, lo que significa sacarlos de un contexto de investigación al que iban dirigidos y sumergirlos en otro más de motivación para aquellos lectores interesados por los temas urbanos. Tanto la selección de imágenes como los comentarios son exclusivamente responsabilidad mía.

Pasan los años, siguen los mismos problemas  elpais

Su idea era demostrar que el tramo de la Cañada estudiado no es el territorio homogéneo y uniforme que aparenta, sino una suma de realidades con formación y evolución diferentes que, lo más probable es que respondan al sistema de creación de espacios de frontera, entre un urbanismo reglado y otro informal más o menos precario. Para ello aborda el tema desde tres puntos de vista. El primero, que podríamos denominar de estado de la cuestión territorial y morfo-tipológico. El segundo, analizando cómo se ve desde los mass media. Y el tercero, atendiendo al discurso de los actores afectados. A partir de ahora voy a reproducir, en algunos casos textualmente y en otros en interpretación libre, los dos trabajos de Candela pero, como es bien sabido por los lectores del blog, no pondré comillas, ni cursivas ni citas, pero la autoría es suya (lo mismo que las imágenes sin referencia).


La Cañada Real Galiana en Madrid
Autora: Candela Morado

La Cañada Real Galiana es una de las vías pecuarias más importantes del estado español. Constituye una de las nueve grandes Cañadas Reales que recorren la Península de norte a sur y que se integran la Red Nacional de Vías Pecuarias. Tiene su origen al sur de la provincia de la Rioja finalizando en la de Ciudad Real. El tramo de la Cañada Real Galiana que va a ser objeto de este trabajo corresponde a los 15 kilómetros de vía dentro de la Comunidad de Madrid, desde Coslada hasta Getafe.

Empieza el conflicto, regulación versus marginalidad  observatoriome

En el año 1974 se autorizó a utilizar las parcelas de las vías pecuarias para hacer huertos, de este modo comenzaron los asentamientos en la Cañada Real. Durante 40 años se han ido consolidando las construcciones en el territorio, las casas de aperos fueron convirtiéndose en viviendas, dando solución habitacional a muchas familias que llegaban a la capital. La falta de uso, su carácter de suelo de dominio público y el desarrollo de áreas urbanas contiguas fueron factores que impulsaron el asentamiento. Hoy en día son más de diez mil los habitantes que viven repartidos en los 15 km. de la Cañada. Hace siete años, coincidiendo con la aprobación de los Planes de desarrollo urbanístico de la zona (Los Berrocales, Valdecarros, Cañaveral, Los Ahijones y Los Cerros) la Cañada Real se puso en el centro del debate tras 40 años de pasividad por parte de la Administración. Comenzaron entonces las presiones de desalojo de la Cañada y la urgencia por buscar una solución para los territorios ocupados.

La Cañada desafectada. Adiós trashumancia, adiós  romero

En 2011 la Comunidad de Madrid decidió desafectar la Cañada, es decir, convirtió el bien de dominio público en bien particular, la vía pasó al régimen de bienes patrimoniales de la Comunidad de Madrid al no cumplir supuestamente con las funciones que se le suponían (vía para la trashumancia y actividades compatibles). Los terrenos de la Cañada ahora pueden ser vendidos, permutados o cedidos. Con esta decisión se dificulta de forma muy importante la posibilidad de recuperar su calidad ecológica y a la vez coloca en una situación de vulnerabilidad a los asentamientos, teniendo en cuenta los grandes intereses económicos que hay en esa zona por la fuerte presión urbanística.

Hermosas vistas en primera línea de marginalidad  gentedigital

Con este trabajo pretendemos estudiar la formación de territorios fronterizos, reflexionar sobre los límites tanto físicos como simbólicos de las ciudades. ¿Qué ocurre cuando lo urbano se disuelve y pierde su forma habitual, cuándo las relaciones sociales que propicia dejan de responder a los modelos urbanos habituales? La Cañada Real Galiana nos permite estudiar procesos de urbanización que quedan en los márgenes, en las “afueras” de las ciudades. Lo urbano se construye en relación con un “otro” que le permite dibujar sus límites mediante procesos de constitución de subjetividades frente aquello que Julia Kristeva denomina “lo abyecto”. La ciudad no sólo requiere de esos márgenes, si no que éstos forman parte consustancial de ella: son sus vertederos, sus mercados negros, sus espacios de pobreza…, todos ellos conforman lo que podemos llamar su contra-modelo de referencia.

La Cañada son muchas Cañadas  teinteresa
Señalar en la imagen para verla más grande

Y es que estos procesos no responden a un modelo único de formación de fronteras. Incluso en un espacio aparentemente homogéneo como éste veremos que no es así. En una primera aproximación descubrimos un territorio que aparece muy uniforme, con una huella constante desde Coslada a Getafe, que bien podría ser el sueño de Ciudad Lineal de Arturo Soria. Esta regularidad de huella territorial se debe a que se respeta rigurosamente la vía central de circulación de un ancho variable entre 8 a 10 metros, resultando unas parcelas con unos 30 de fondo a ambos lados. Pero las cosas cambian cuando hacemos un análisis más detallado. Vamos a intentarlo desde tres “escalas” o partes, desde las que pretendemos aproximarnos a una realidad compleja difícil de narrar de manera lineal y desde una posición única.

Situación legal y morfología

¿En qué estado legal se encuentra en estos momentos? En el año 2011 se aprueba la ley 2/2011, de 15 de marzo mediante la que, a pesar de reconocer que la Cañada Real Galiana forma parte del “valioso patrimonio común” se desafecta íntegramente el tramo que nos ocupa. De forma que los bienes de dominio público pasan ahora a tener la condición de bienes patrimoniales y de esta forma la Comunidad Autónoma podrá disponer de ellos para enajenarlos, cederlos o permutarlos o lo que tenga a bien hacer.

Enero de 2016, reunión de la Mesa Social  espormadrid

En 2014 y pasados más de tres años de desencuentros entre administraciones se redacta un Acuerdo Marco entre la Comunidad, la Delegación de Gobierno, y los ayuntamientos de Madrid, Coslada y Rivas. Con este documento se pretendían una serie de objetivos comunes en las materias de seguridad, urbanismo, vivienda, social y jurídico-civil. Se crean una serie de mesas compuestas por vecinos, técnicos y especialistas para llegar a soluciones de consenso. El acuerdo finalmente lo firman todos los ayuntamientos menos el de Rivas Vaciamadrid. A día de hoy, el proceso no termina de tomar impulso y las convocatorias de las mesas son muy escasas o inexistentes, por lo que dos años después el problema continua sin solución.

Abril de 2016, se anuncia un plan de choque  madridpress

Desde el punto de vista morfológico la huella constante y regular que contiene a la Cañada Real queda rota bruscamente por las grandes vías de alta velocidad: M-45, R-3, M-50 y A-3, que no solo fragmentan la vía principal, si no que suponen grandes barreras. Por lo que el paisaje de continuidad ahora resulta fragmentado y se crea una desconexión entre las partes de forma que las vías constituyen barreras y generan zonas de peligro, ruido y contaminación. Pero a pesar de estar cosida por tantas vías de comunicación, la Cañada tiene unos accesos a infraestructura de transporte público muy deficientes. Sólo aquellas zonas cercanas a núcleos consolidados como Coslada o Rivas Vaciamadrid disponen de autobuses urbanos y servicio de metro. La dificultad de comunicación condiciona e incluso limita las posibilidades de vida de la población, su desarrollo de actividades diarias y sus relaciones.

El insuficiente sistema de transporte público
Señalar en la imagen para verla más grande

También su estructura lineal extensa provoca una continua frontera física respecto a la ciudad próxima. A lo largo de su recorrido limita con Coslada, los desarrollos urbanísticos en marcha (Los Cerros, Los Ahijones, Los Berrocales, El Cañaveral, Valdecarros), Villa de Vallecas y el municipio de Rivas-Vaciamadrid. Salvo el contacto con Coslada que surge de manera suave, sin generar disonancias con el ya consolidado, el resto de los contactos resultan muy problemáticos. Son múltiples los intentos de los vecinos de la Cañada de crear accesos a las zonas asfaltadas, y también constantes los bloqueos de esas salidas con bloques de hormigón o bolardos. Cortes de las autovías, escasa presencia de transporte público y el bloqueo de las posibles conexiones con los barrios próximos, conforman una frontera física que aísla y limita la capacidad de movimiento de los habitantes de la Cañada y les deja como única alternativa de tránsito la vía central, a menudo embarrada, que la atraviesa como una espina dorsal.

Áreas morfo-tipológicas

Esta fragmentación nos ha llevado a detectar hasta siete áreas morfo-tipológicas, cada una con sus características diferenciales pero que, a su vez, se pueden agrupar en tres tanto por la función que cumplen como por los elementos que las conforman. Una primera (1 y 2) con tejido unifamiliar de huerta y jardín con servicios mínimos autogestionados. Una segunda más variada (3,4 y 5) que incluye tejido industrial de pequeña escala. Y el tercer grupo (6 y 7), el situado más al sur, con zonas muy desconectadas y marginales.

La Cañada desde los mas media

La segunda aproximación se hizo desde la escala mediática. Tomamos como muestra todas las noticias publicadas entre los años 2001 y la actualidad en los dos periódicos de principal tirada en España: El Mundo y El País. Se eligieron estos dos medios por considerar que son los más relevantes en la creación de opinión y también por facilidad de acceso ya que ambos cuentan con hemeroteca digital. El análisis mediático los dividimos en cuatro puntos: relevancia del tema, temáticas que aborda, identificaciones y palabras recurrentes.

Análisis de las noticias en periódicos I
 Señalar en la imagen para verla más grande

Muy pocas noticias eran las que se publicaban en El País o en El Mundo antes de 2006. Pese a ser un asentamiento que se establece en los años 60, no parece tener importancia para los medios, tan solo media docena de noticias al año nos hablan de la problemática que se sufre en este territorio. Sin embargo observamos con claridad como del año 2006 al año 2007 esta tendencia cambia y las noticias sobre la Cañada se multiplican hasta casi ocho veces. En 2007 hay 39 noticias y en 2011 tiene su pico superior con casi 60 noticias al año, lo que resulta a más de una noticia por semana durante ese año. La pregunta a la que se ha dado ya contestación sería por tanto: ¿Qué ocurre en la Cañada en esos años 2006-2007 para que empiece a ser noticia?

Análisis de las noticias en periódicos II
 Señalar en la imagen para verla más grande

También es notable la clara mayoría de artículos publicados en estos años en relación a la Cañada Real cuyo tema central son las drogas o la delincuencia y violencia. Del total de 437 noticias analizadas entre los años 2001-2015, 190 tienen como tema central las drogas o la violencia, 95 se centran en la situación legal del asentamiento, 86 sobre los derribos de construcciones y en un porcentaje ya muy inferior noticias de acción social (41 noticias) y problemas ecológicos (25 noticias). Observando las fotos que las acompañan encontramos una amplia colección de imágenes de archivo de la policía con droga incautada, chabolas, imágenes de derribos de vivienda, niños jugando entre basura y políticos en sus despachos anunciando nuevas medidas o actuaciones en el territorio de la Cañada. Estas imágenes refuerzan esa idea estereotipada de “ciudad sin ley” y “asentamiento marginal”.

Redada contra el menudeo de droga en la Cañada  elnortedecastilla

Los actores que aparecen principalmente en las noticias analizadas como sujetos de acción son miembros de la policía, políticos (sobre todo E. Aguirre, A. Ruíz-Gallardón y A. Botella), miembros de la administración, drogadictos y traficantes. No son muchas las ocasiones en las que se citan a los habitantes de la Cañada como actores o sujetos políticos con capacidad de agencia, que realicen actividades diferentes de las criminales. Los vecinos aparecen con roles pasivos sobre los que recae la acción y pocas veces como sujetos con posibilidades para agenciar sus propios procesos y aportar al barrio desde la participación y la política, para decidir sobre sus futuros posibles. Sólo en 42 del total de 437 noticias analizadas aparecen los vecinos de manera activa, reclamando derechos mediante asociaciones de barrio y colectivos como Asamblea Cañada Real, Plataforma Stop Derribos o Movimiento 15M.

Desde la vivencia de las personas

Se hace, por tanto, imprescindible esta tercera aproximación analizando el sentido que le confieren diferentes actores a una realidad más subjetiva. Para ello, se hicieron cinco entrevistas en profundidad semiestructuradas a vecinos y agentes implicados. Para recabar la información referente al discurso institucional analizamos las actas de los plenos de los tres ayuntamientos: Coslada, Madrid y Rivas. Por último, hemos realizado una deriva por la Cañada Real para recoger posibles muestras de conflicto como los grafitis o carteles en el barrio.

“Vengan a ver, vengan a ver lo que no quieren ver”

Como ejemplo, recogemos algunas declaraciones y conclusiones después de haber realizado este tercer acercamiento a la realidad de la Cañada. Así, “JK.” vecino de Cañada sector I-II, nació en uno de los bloques de Ciudad 70 propiedad de su abuela, pero desde muy pequeño (hace más de 25 años) se trasladó con su madre a la Cañada Real. “JK.” nos relata cómo las construcciones son “viviendas incrementales” que con el tiempo, a medida que se van obteniendo los recursos, se van completando según las necesidades. “JK.”, al igual que otros informantes entrevistados, relatan su infancia en la Cañada Real asimilándola a un pueblo, donde todos los vecinos se conocen y se ayudan con las construcciones y las instalaciones de las viviendas. Las viviendas son todas autoconstruidas por los propios vecinos ya que la mayor parte de ellos se dedican al negocio de la construcción. La instalación de electricidad y de agua en las viviendas se realiza mediante “pinchadas” a la red pública, práctica que ha sido objeto de múltiples conflictos con los vecinos de los barrios “legales” cercanos.

Autoconstrucción y basura acumulada  saludycanada

Respecto a la red de saneamiento, “H.” nos cuenta que muchos vecinos utilizan letrinas, “como se hacía antiguamente en los pueblos”, y otros vierten las aguas negras a un arroyo cercano mediante tuberías autoconstruídas, pese a los problemas de salubridad que puede estar ocasionando en la zona. En nuestro recorrido por el barrio nos llamó la atención la práctica inexistencia de espacios de reunión donde los vecinos puedan encontrarse. En los Sectores I y II, pese a que no hay plazas, si hay una calle más o menos activa por la existencia de alguna tienda, de porches de viviendas o de cierres de parcela más o menos porosos. Las viviendas, según vamos llegando a los sectores IV y V, se van cerrando. En estos sectores las calles se caracterizan por ser un gran corredor flanqueado por dos vallas de más de 2 metros de alto y con ninguna porosidad que pueda introducir actividad del interior a la calle.

Instalaciones deportivas de autoconstrucción  eldiario

Salvo en los sectores I y II, la vía no está asfaltada y son continuos los charcos y los baches, esto hace muy complicado el desplazamiento. “Cuando no llueve, se levanta muchísimo polvo, se respira el polvo, se te ensucia la ropa… Todo. Es una sensación muy desagradable y agobiante. Y cuando llueve, toda la calle se embarra, se hacen charcos enormes. Es muy complicado circular por ahí. Y claro, te deja completamente incomunicado. Esto es un problema para los niños con el acceso al cole. Muchos viven lejos de donde les recoge la ruta escolar y no pueden llegar con el coche. También pasa mucho que llegan llenitos de barro a clase (…) y en el centro educativo, los profesores, muchas veces no lo entienden. No es que salgan sucios de casa, es que es imposible mantenerse limpio. El barro es un distintivo de Cañada. Nosotros siempre bromeamos con eso cuando nos manchamos las botas de barro, pero para los niños no es fácil, genera mucho estigma” (Informante “R.”, psicóloga social).

Elementos de urbanización en la Cañada  madridiario

Estas situaciones de conflicto generan no sólo una frontera física, sino que también puede estar construyendo una frontera simbólica entre los dos mundos el legal y el ilegal, estigmatizando a los vecinos del mundo informal. En nuestra entrevista a “A.” una vecina de Rivas Vaciamadrid, nuestra quinta informante, nos contaba que nunca había ido a Cañada pese a estar a 5 minutos de su casa, “¿qué se me ha perdido a mi ahí? Una vez me confundí en un desvío con el coche y casi me meto de lleno en la Cañada, pasé mucho miedo… (…) No conozco a nadie de ese barrio, pero una amiga mía sí, su hermano iba al colegio con un gitano de la Cañada y siempre daba muchos problemas, llegaba muy sucio a clase” (Informante “A.”).

Conclusiones

La Cañada posee una huella en el territorio homogénea y constante de 70 metros de ancho (8-10 metros de calle y 30 metros a cada lado de fondo de parcela) durante los 15 km. de recorrido entre Coslada y Getafe. Pero pese a tener una huella muy uniforme, hemos detectado morfo-tipologías bien diferenciadas que nos han llevado a distinguir hasta 7 áreas que responden a realidades muy distintas. Estas describen características muy dispares respecto a la ocupación de los solares, la distribución espacial, la diversidad en la intensidad de uso por parcela, la variación de características y calidades en la edificación y el contacto que genera con la ciudad próxima. La Cañada resulta por ello un ejemplo paradigmático de la gran complejidad que puede desplegarse sobre un patrón de asentamiento uniforme, pudiendo evolucionar de una manera desigual a lo largo del tiempo.

Diversidad en la Cañada  saludycanada

Esta diversidad choca con la aparente homogeneidad con la que se nos presenta en los medios. Casi siempre asimilan el conjunto de los 15 km. de asentamiento con el tramo Sur donde se sitúa el “mercado de la droga”, presentándonos una imagen de la Cañada, como una realidad de miseria y delincuencia. Figuran un “espacio sin ley”, “caótico”, que debe de ser ordenado desde las instancias policiales y políticas. La criminalización de la “población flotante” no es solo un fenómeno propio de nuestro caso de estudio. Como muestra el trabajo de Mary Douglas, las personas que no encaja en las categorías de orden existentes tienden a ser vistas por la mayoría de las sociedades como personas “fuera de lugar” y una fuente de peligro y contaminación. Sin embargo, como hemos visto, en este caso la realidad está lejos de ajustarse a un patrón único y por tanto aplicar sobre ella reglas unificadoras y homogeneizadoras presumiblemente sólo conseguirán la simplificación de un territorio rico y complejo.

Espacio de frontera  20minutos

La Cañada además es un espacio fronterizo. Su estructura lineal extensa la convierte en una continua frontera con asentamientos consolidados contiguos como Coslada, los futuros desarrollos urbanos y Rivas-Vaciamadrid. Esta situación de continua negociación de los límites resulta muy problemática en algunas zonas donde no sólo se construye una frontera física, sino que también se pueden estar construyéndose fronteras simbólicas. Como hemos comprobado con nuestro análisis, son múltiples los puntos de conflicto en los que se bloquean enlaces entre la Cañada y los nuevos proyectos urbanos; conflictos por las “pinchadas” de agua y electricidad y la posible contaminación de arroyos cercanos, que se materializan en bolardos de hormigón que impiden el paso, grafitis reivindicativos o bloqueo de tomas de agua. Estas situaciones estigmatizan a los vecinos del ámbito informal y dificultan la convivencia con la ciudad próxima.

Autora: Candela Morado


Hasta aquí la adaptación de los trabajos de Candela que, como vemos, se centran básicamente en las personas. Sin embargo, ya advierte la necesidad de asumir también consideraciones ecológicas. En un momento de crisis planetaria con problemas de cambio climático, recursos y diversidad, se vuelven prioritarias precisamente para hacer posible la vida de las personas en condiciones dignas. Prometo un próximo artículo sobre la situación de las vías pecuarias en España, sus funciones históricas, los nuevos papeles que deberían jugar y el inmenso legado con el que contamos y que sería absurdo dilapidar. El año pasado se cumplieron los veinte años de la aprobación de la ley básica estatal 3/95 de 23 de marzo, de Vías Pecuarias. Desde entonces, de los 125.000 kilómetros con los que contábamos sólo quedan 85.000, habiendo desaparecido el 32%. La Comunidad de Madrid ha perdido el 38% teniendo además el dudoso honor de ser la única de las CCAA del estado español que ha desafectado 14,5 kilómetros de una vía pecuaria que forma parte de la Red Nacional de Vías Pecuarias: precisamente el tramo de la Cañada Real Galiana objeto de este artículo.


Nota 1.-Algunas fuentes mencionadas en los trabajos de Candela:
  • Asué, L. (2008): La ciudad invisible. Voces de la Cañada Real Galiana [vídeo DVD]. Madrid: Antropodocus, 52 min.
  • Cabrerizo, C., Rodriguez, I. (2014): “Paisajes comunes de sociedades rotas: La Cañada de Madrid” en Territorios inconclusos y sociedades rotas. Trabajos de Campo del grupo de Geografía Urbana (AGE.)
  • Calabuig, T., Cóndor, MA. (1975): La ciudad es nuestra. Madrid, 54 min. En este enlace.
  • Díez, A., Sánz, A. y Zazo, A. (2011): “Sendas de vida: la vida cotidiana en un enclave consolidado de la Cañada Real” en Vidas urbanas NS01, p. 117-125.
  • Douglas, Mary (1966): Purity and Danger: An Analysis of Concepts of Pollution and Taboo. Routledge, UK.
  • Franchini, M. (1988): “Una ciudad lineal espontánea: La Cañada Real de Merinas” en Ciudad y Territorio nº75, p.131-141.
  • Kristeva, Julia (1980): Pouvoirs de l'horreur : essai sur l'abjection, Ed. Seuil 

    Nota 2.-El artículo que publiqué hace exactamente siete años en el blog puede leerse en este enlace.

    Nota 3.-Para complementar la visión más antropológica de Candela puede resultar también muy interesante la lectura del informe de Hilario Villalvilla para Ecologistas en Acción titulado Veinte años de la aprobación de la ley de vías pecuarias y el artículo publicado en el número 84 de la revista El Ecologista correspondiente a marzo de 2015. Se puede consultar en este enlace.

    Nota 4.-También El Libro Blanco de la Trashumancia en España, elaborado por la Dirección de Desarrollo Sostenible del Medio Rural en el año 2012, con la colaboración de las distintas unidades del Ministerio del Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino (MARM) involucradas directa o indirectamente con la trashumancia, bajo la dirección de Jesús Casas. Puede obtenerse el pdf en este enlace.

    Nota 5.-Que yo sepa se han celebrado hasta el momento dos Congresos Nacionales de Vías Pecuarias. El tercero que estaba anunciado para 2015, no sé si al final se habrá celebrado. Resultan muy interesantes las actas del primero celebrado en el año 2005. Las actas se publicaron en el 2006 y en las ponencias se plantean ya algunos de los temas que luego se pondrían en el centro de algunos de los debates al respecto. Las actas se pueden obtener gratuitamente en este enlace. Respecto a las actas del segundo resulta imposible (por lo menos para mí a día de hoy) entrar en la página web del Congreso y no puedo conseguir un enlace donde bajarlas.

    Nota 6.-Personalmente me ha resultado particularmente interesante la tesis de Mónica Navarra Sáenz, leída en el Departamento de Construcción y Vías Rurales de la Universidad Politécnica de Madrid en el año 2013 titulada Vías Pecuarias y Desarrollo Sostenible. Oportunidades y limitaciones. Se puede conseguir en este enlace del archivo digital UPM.

    Nota 7.-Y, por supuesto, la Ley Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias. El mejor enlace es el del BOE con el texto consolidado que incluye la última modificación de 23 de diciembre de 2009. La correspondiente a la Comunidad de Madrid es la Ley 8/1998, de 15 de junio, de Vías Pecuarias que, actualizada a 21 de diciembre de 2015 se puede consultar aquí. Y, por supuesto, en la Comunidad de Madrid, la Ley 2/2011, de 15 de marzo, de la Cañada Real Galiana actualizada a 12 de mayo de 2014 que está en este otro enlace.


    lunes, 1 de agosto de 2016

    Lewis Mumford: "La ciudad en la historia"

    Como ya es tradicional en vacaciones de verano voy a comentar un libro. Un comentario que es, a la vez, un reencuentro "en la segunda fase". Hace unos tres años la revista digital URBS me encargó la reseña del libro de Lewis Mumford La ciudad en la historia con ocasión de la edición que hizo la editorial Pepitas de Calabaza. Esa fue la primera fase del reencuentro con un libro de lectura inexcusable para cualquiera que se dedique a pensar en la ciudad. Hace unos días he vuelto a terminar de leer el libro en su totalidad para escribir este artículo y, además, porque no puedo evitar una cierta tendencia melancólica relacionada con mis primeros pasos en una disciplina que me iba a ocupar toda la vida, ahora que empiezo a comprender algunas cosas. Casi siempre que he vuelto a los lugares que han formado mis recuerdos y que han ido quedando tan solo en la memoria, me ha sorprendido como el tiempo magnifica las cosas. Ese parque de mi niñez que recuerdo como un bosque se me antoja hoy, cuando lo recorro, pequeño y de poco interés. Mi miedo era que me pasara algo parecido con el libro de Mumford.

    Lewis Mumford  laphamsquarterly

    Claro que lo he consultado muchas veces a lo largo de estos años. Los dos volúmenes de que consta la edición de la editorial Infinito que tengo desde mis tiempos de estudiante están viejos, desgastados, llenos de anotaciones. Para un profesor de urbanismo su consulta es necesaria con bastante frecuencia. Pero no me había enfrentado a su lectura completa y en exclusiva desde hacía años. Y antes de seguir adelante debo decir que se confirma la impresión agridulce de la lectura anterior para la reseña de URBS. Impresión que se acentúa cuando ya empezamos a vislumbrar con claridad los elementos que componen el probable futuro de las ciudades. Así como el libro de Jacobs de Muerte y vida de las grandes ciudades se lee como si no hubiera pasado el tiempo, el de Mumford tiene partes con un cierto olor a armario cerrado. He mencionado el libro de Jacobs porque es bien conocida la rivalidad entre ellos y por la coincidencia en las fechas de edición, 1961. Vista la perspectiva que me dan estas dos relecturas, el libro de Mumford se mantiene más en el mundo de las motivaciones que en el de los descubrimientos.

    Fragmento de la portada de la edición de Pepitas de Calabaza

    La ciudad en la historia tiene un subtítulo Sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Sigo considerando monumental la aportación de Mumford en todo lo relativo a la transformación de las ciudades. Su análisis de los procesos es, sencillamente, magistral. Pero, con el paso del tiempo algunos de los elementos relativos a los orígenes se echan en falta. No es que sus planteamientos sean erróneos. Increíblemente, y a pesar de que se a veces se le muestra como un abanderado de un cierto “ecologismo social” (Murray Bookchin), hay determinados elementos relacionados con el territorio que, sencillamente, se ignoran en su obra. Pero, desde mi punto de vista, donde el libro de Mumford se ha quedado rezagado es en el apartado de perspectivas. Aquí sí que la crisis ecológica que amenaza con cambiar todo el sistema no aparece con la virulencia que sería de esperar. Aunque claro, si miramos las fechas habría casi que haber sido adivino…

    La ciudad medieval mitificada  minihistoriauniversal

    Tampoco se puede entender demasiado La ciudad en la historia sin saber que es el desarrollo y culminación de su obra The Culture of Cities (1938), en la que pretendía analizar los orígenes de la ciudad y la civilización moderna proponiendo alternativas a los errores que detectaba. Igual que Camillo Sitte consideraba la ciudad medieval como el modelo ideal. Modelo degradado posteriormente por el capitalismo y por el poder centralizado que daría lugar a la ciudad barroca. Algunos de los capítulos The Culture of Cities los retoma casi intactos en La ciudad en la historia, pero muchas otras partes se reelaboran enteramente de forma que, al final, se trata de un libro casi enteramente nuevo en el que la ciudad moderna surge como el triunfo del maquinismo. Este triunfo se concreta en enormes megalópolis basadas en la combinación de desplazamientos en automóvil y una suburbanización extensiva en la que los individuos se sitúan por encima de los ciudadanos. Esta es una de las secciones magistrales del libro y que se anticipa con gran clarividencia a parte de lo que iba a venir.

    Esquema de la Ciudad Jardín de Howard  timerime

    Sin embargo, sus propuestas de cambio, basadas básicamente en la Ciudad Jardín de Howard, son la parte que más ha acusado el paso del tiempo. Sobre todo considerando que el origen de la práctica totalidad de estos inmensos suburbios banales en los que predomina el sprawl son, precisamente, el resultado de plantear soluciones concretas. Aunque sus defensores hablan de consideraciones urbano-ecológicas en sus propuestas, lo cierto es que el tiempo parece demostrar, que actualmente la llamada Ciudad Jardín (con la fragmentación y las bajas densidades que supone) se entiende como un ataque directo a una consideración ecológica del territorio. De todas formas incluso esta afirmación habría que tomarla con cautela ya que, tanto la energía distribuida, los alimentos de cercanía, los materiales autóctonos y, en general, todo lo relacionado con comunidades autosuficientes (que está en la idea de la Ciudad Jardín), todavía no han dicho su última palabra.

    Schlierberg (Freiburg), hacia la autosuficiencia  renovablesverdes

    A pesar de estas críticas aparentemente negativas, las horas que dediqué a la doble relectura no me ha parecido tiempo perdido. Al contrario, ya en la primera, cuando terminé el capítulo XVIII y cerré el libro, probablemente hacía tiempo que no había sentido una sensación tan intensa de que había hecho algo importante. Pensé que esto era lo que querría transmitir al lector que leyera la reseña que me habían encargado. Y, por supuesto, a mis alumnos. Pero no sólo a ellos, porque parte de las claves de la comprensión de lo que ocurre ahora mismo, está en las cerca de 1200 páginas del libro. No es una novela, claro, ni se puede reducir a los 140 caracteres de un tuit (lo cual puede desanimar a más de un habitante de la red) pero la experiencia de su lectura de principio a fin es incomparable. No es únicamente lo que se refleja en sus páginas. Es mucho más. Es, probablemente, el intento de comprensión global más intenso llevado a cabo hasta el momento del principal artefacto que ha producido el ingenio humano: la ciudad.

    Portadas de los dos tomos de editorial Infinito

    En mi antigua edición en dos tomos el primero llegaba hasta el capítulo X (incluido) “El orden doméstico en la ciudad medieval”, supongo que por motivos editoriales de no descompensar ambas partes. Esa división pesó durante mucho tiempo de forma determinante, no solo en la compresión global del libro, sino incluso en la propia percepción histórica que tenía de la ciudad. En mi cabeza había dos momentos en la evolución de la ciudad: el correspondiente al primer volumen y al segundo. Pero, en realidad, al leerlo en único tomo el verdadero corte se produce en el capítulo XI “Quebrantos medievales y anticipos de la vida moderna”. Corte que, además, se corresponde con algo más de la mitad del número de páginas. Acostumbrados a historias del urbanismo que dividen la explicación de la historia de la ciudad antes y después de la Revolución Industrial (sobre todo aquellas con orientación en el planeamiento) sólo este hecho ya puede dar una idea de la importancia que le otorga Mumford a las primeras etapas.

    La Revolución Industrial como tópico punto de inflexión  sobrehistoria

    Y es precisamente en esta primera parte donde pienso que su aportación es imperecedera. Eso no significa estar de acuerdo con todo lo que se dice. Pero la impresión de unidad y coherencia que el lector percibe a lo largo de la explicación de todos los procesos y de la evolución del artefacto ciudad en el tiempo es magistral. Hay que advertir que se trata de un relato puramente antropocéntrico y desde el modo de vida urbano. La ciudad, el hecho urbano, se estudia, se analiza, se explica, como si la naturaleza no existiera. Las escasas veces que aparece lo hace siempre de forma lateral y subordinada. A pesar de su admiración por Geddes. El mismo hecho de la existencia de las murallas no se considera (como lo hace Rickwert) un intento de separarse de la naturaleza, sino un intento de separarse de otros humanos. Esta es la tónica general y lo que, en cierto modo, falta en su discurso. En general, no sobra nada y lo que dice es coherente y tiene una fundamentación sólida. Pero los que hemos aprendido a ver la ciudad también desde el territorio notamos como si se hubiera amputado una parte.

    La fundación de Roma, el sulcus primigenius, sala Capitolina
     Fresco del Caballero de Arpino, Roma  30giorni

    La crítica a la que aludía al comienzo se refiere a la visión perspectiva que propone en el último capítulo y que aparece en el título del libro. Se atisban cosas importantes, algunas de las cuales respondían a los problemas planteados en los tres capítulos anteriores dedicados a “la ciudad peleotécnica”, “los suburbios” y “la megalópolis”. Pero el cambio radical que se produce a mitad de los años ochenta del pasado siglo XX cuando el consumo mundial alcanza la biocapacidad de la Tierra, y a partir de los noventa con la sociedad de la información, hace que algunas de las cosas que se dicen nos parezcan realmente alejadas de los problemas reales a los que nos enfrentamos. A pesar de esto, hay apartados verdaderamente modernos que nos hablan todavía de nuestro tiempo. Los títulos de algunos capítulos así nos lo indican: el modo de vida suburbano, el suburbio de masas como anticiudad, familias en el espacio, la supresión de los límites, gigantismo proliferante, el recipiente que revienta, el destino de la Megalópolis, función cultural de la ciudad mundial o la ciudad invisible.

    Las ciudades-territorio ya solo se perciben globalmente por su luz
     Shanghai y el delta del Yangtze  bluemarble

    Probablemente un acercamiento actual a esta obra de Mumford sin situarla en el contexto en el que fue escrita no haga justicia a sus tremendas aportaciones. Debo reconocer que, como Mumford, personalmente me siento un aprendiz de otro de los grandes hitos en la comprensión del hecho urbano, Patrick Geddes. Pero así como Geddes centra su mirada en el territorio, Mumford lo hace en la ciudad. Y aunque ambos proponen una visión integradora, holística, no sectorial, lo cierto es que no terminan de conseguirla ninguno de los dos. Además, la relación entre ambos no está exenta de claroscuros ya que intentaban objetivos diferentes. Para Geddes el método de acercamiento a la comprensión de estos procesos tenía una finalidad básicamente ligada a la educación de los habitantes. Lo entendía como un sistema creador de identidad. Esto lo argumento claramente en el artículo que escribí para el blog en octubre de 2011 titulado “Recuperando a Patrick Geddes”. Mumford lo ve más como un instrumento analítico enfocado al conocimiento.

    Geddes, la sección del valle, ocupaciones básicas patrickgeddestrust

    Pero no sólo hay influencias de Geddes. Referencias a Ebenezer Howard se pueden encontrar en una gran parte de sus publicaciones, incluso en 1946 prologa una reedición de Garden Cities of To-morrow. En este apartado habría que citar también a Piort Kropotkin o a Eliseo Reclus. Ignoro como Pepitas de Calabaza ha llegado a culminar la reedición de este libro. En una editorial que en su fondo cuenta con Veintidós cuentos picantes de Samaniego, Esa mala fama… de Guy Debord , El arte de tirarse pedos (ensayo físico-teórico y metódico de 1751) o ¿Qué es la patafísica? de  Enrico Baj, parece como si el libro de Mumfort no encajara. Claro que si vemos que en su catálogo están también los dos volúmenes de El mito de la máquina (“Técnica y evolución humana” y “El pentágono del poder”) otra de las obras fundamentales de Mumford, no parece que esta edición haya visto la luz por casualidad. En cualquier caso, algunos de sus análisis se han visto cercanos a ciertas posturas anarquistas y no parece muy extraño encontrar su obra al lado de algunas del catálogo de esta editorial.

    Portadas de los dos tomos de El mito de la máquina

    La personalidad de Mumford es ciertamente peculiar porque resulta que, además de que sus ideas se ven con simpatía desde posiciones cercanas al anarquismo (a cierto anarquismo) también se ven con interés desde instancias más oficiales (ciertas instancias oficiales). De forma que puede aparecer citado en multitud de lugares tan distintos que podrían llevar a la confusión sobre el encuadre de sus ideas. Lo mismo que en el caso de Jacobs su formación no fue académica. Es más, estaba en una posición contraria a todo lo académico y oficial. Muchas veces se le menciona como urbanista. Sin embargo el problema del urbanismo relacionado con el pensamiento liberal (digamos libre, para que nadie se sienta ofendido) es que, tarde o temprano, incurre en contradicciones al tropezar con la necesidad de regular. Algunas de estas contradicciones se detectan en La ciudad en la historia. Y, sobre todo, aparecen cuando se tiene que dedicar al urbanismo práctico. Es decir, cuando planifica, aspecto que no he tratado. Entonces todo es una pura contradicción al enfrentarse con la necesidad de regular.

    Debido a sus 1200 páginas este libro es más bien para leer
     encima de una mesa que sosteniéndolo con las manos

    A pesar de todo esto, la visión global, casi holística, que propone para explicar los procesos urbanos y la evolución de la urbanización, es lo que todavía se ve como su gran aportación. Y lo que, al terminar, la lectura del libro nos produce esa emoción de “todo coherente” y comprensible. Y digo “casi holística” porque para serlo de verdad le falta la integración de los sistemas naturales que, sin embargo, en Jacobs está siempre presente como trasfondo y contraposición a la ciudad. Decía en la reseña original que esta “revisita” a Mumford había merecido la pena. Incluso el reencuentro físico con el papel, con el peso del libro, con el sonido de las páginas al pasarlas, con la belleza de la maquetación. O el perseverar en la lectura cuando quedan por delante más de mil páginas tratando de ir resumiendo mentalmente lo leído y anticipando lo que vendrá. El ir descubriendo hacia donde te dirige el autor. Se trata una experiencia que no deberían perderse todos aquellos interesados por la ciudad. Aunque tardemos tiempo en leerlo, aunque no estemos de acuerdo con algunas de las cosas que dice, incluso aunque físicamente sea difícil de manejar, el resultado es gratificante.


    Mumford, Lewis: La ciudad en la historia, sus orígenes, transformaciones y perspectivas. Traducción de Enrique Luis Revol y Javier Rodríguez Hidalgo, editorial Pepitas de Calabaza, Logroño, 2012. El original en inglés fue publicado en el año 1961 por Harcout, Brace & World, New York con el título de The City in History: Its Origins, Its Transformationes and Its Prospects. La primera edición en español fue publicada en dos tomos por la editorial Infinito de Buenos Aires en el año 1966. 

    sábado, 2 de julio de 2016

    Zorrozaurre, mientras tanto

    Hace unos días estuve hablando sobre la ciudad de proximidad en un curso sobre Planificación y Gestión de ciudades en la Universidad de Deusto, en Bilbao. Allí conocí a Almudena Garrido que me regaló un libro, La isla que nunca fue. Memorias de un náufrago inglés en Zorrozaurre. El libro, de Robert Alcock está en inglés, euskera y castellano. Cuenta apenas con ochenta páginas lo que significa que tuve tiempo de sobra para leerlo entero en el viaje de vuelta en tren a Madrid. Ya había oído hablar de Zorrozaurre con ocasión del plan de Zaha Hadid, pero hasta que no leí el libro de Robert no entendí la importancia de “la isla que nunca fue” lo que me llevó a interesarme por este lugar tan peculiar y desconocido de Bilbao. También me reafirmó en la necesidad de evolucionar de la ciudad del éxito, objetivo urbano prioritario en pasado siglo a otro que responda a los condicionantes ambientalmente muy exigentes del actual.

    Zorrozaurre, entre la ría y el canal
     Del libro de José Miguel Llano D Bilbao. Olabeaga Ribera/Zorrozaurre

    Debo de reconocer que, para mí, el descubrimiento de Zorrozaurre, y también del barrio de Olabeaga, ha cambiado la imagen que tenía de Bilbao. No sólo del Bilbao de hoy, sino también del Bilbao que conocí en las visitas de mi juventud y en el que “nunca viviría” porque, en aquellos momentos, me parecía un lugar inhabitable. A lo largo del artículo trataré de explicar por qué me parece tan importante lo que sucede en Zorrozaurre para calibrar si, de verdad, Bilbao empieza a moverse con parámetros que se corresponden con la ciudad que necesita un mundo en crisis sistémica, o sigue anclado en el modelo que le sirvió para renovarse y avanzar, y que ahora pretenden imitar tantas ciudades en el mundo, aunque este planteamiento tenga un futuro bastante incierto. Es decir, de qué forma responde (esta ciudad que siempre se está reinventando) a una de las mayores crisis por las que ha pasado la relación entre la ciudad y la naturaleza que la sustenta.

    1960, el canal de Deusto todavía sin abrir  gestora 
     Señalar en la imagen para verla más grande

    Pero antes resulta imprescindible contar algo sobre la historia y desarrollo de Zorrozaurre. Con la anexión de Begoña, Deusto y, de forma parcial, Erandio, en el año 1929 se redacta el proyecto de extensión urbana de la Villa de Bilbao donde surge la idea de abrir un canal para ampliar las posibilidades marítimas y comerciales. El canal ya aparece dibujado en el Plan Comarcal de Bidagor, aunque no tal y como finalmente se construyó orientado hacia la margen derecha. Las obras del canal no empiezan hasta 1950 y se pone en funcionamiento como dársena en el año 1968. Estuvo operativo hasta febrero del 2006. Los barrios de Olabeaga y Zorrozaure, frente a frente, constituyen (según Vivas) “un espacio común que alberga gran parte de la memoria industrial, marítima y portuaria de Bilbao”. El nombre de Olabeaga (Noruega) se relaciona con los marineros noruegos que traían el bacalao pero también con las pocas horas de sol del barrio debido a su situación topográfica.

    1997, todavía una península  gestora 
     Señalar en la imagen para verla más grande 

    Ahora no es el momento de tratar los dos barrios, pero puede leerse el trabajo de Isusko Vivas mencionado en las notas si se desea una visión conjunta. El actual nombre de Zorrozaurre (Zorrotzaurre en euskera) proviene de Zorroza barrio que está situado al otro lado de la ría y aurre que significa “enfrente”. Designa a la península que ha quedado entre la ría del Nervión y el canal cuya construcción, en principio, trajo un aparente impulso y luego la degradación de la zona. Este canal, el canal de Deusto, hasta el día de hoy no se ha terminado en su totalidad, quedando convertido en una especie de dársena. De forma a que Zorrozaurre se le puede aplicar la expresión de la “isla que nunca fue” según el título del libro de Robert porque, en realidad, es una península. Por ahora, porque casi con toda seguridad, más bien temprano que tarde llegará a convertirse en isla.

    2016, las obras y el puente Ghery funcionando  gestora 
     Señalar en la imagen para verla más grande 

    Y digo más bien temprano que tarde porque las obras para su conversión en isla parecen imparables. Ya está en funcionamiento el puente Frank Ghery (del que, en realidad, no es autor) conexión imprescindible para no colapsar la zona y la maquinaria parece que se ha puesto en marcha. Incluso para la primera promoción de vivienda nueva en San Ignacio y Deusto, la sede del IDOM y la clínica de IMQ, todo en la otra orilla del futuro canal. Las razones de la conversión de península en isla parecen basarse en el peligro de inundaciones, pero ni tan siquiera esto está exento de polémica ya que al tratarse de una ría no sólo hay que considerar el flujo hacia el mar sino también el problema de las mareas y del aumento del nivel por el cambio climático. Como siempre ya me he pasado bastante tratando de contextualizar, pero a partir de ahora ya me centro en el tema que no es otro que la respuesta que se está intentando dar al problema de tomar decisiones en momentos de crisis.

    El área se convirtió, poco a poco, en un lugar degradado  gestora

    Y para ello es imprescindible explicar un poco como ha ido evolucionando la zona. En sus comienzos era una llanura dedicada a la agricultura, sobre todo huertas donde se cultivaban los célebres tomates de Deusto, pero ya en la época de Franco se convirtió en una zona industrial y se excavó el canal al que me he referido al comienzo. El canal trataba de conectar el astillero Euskalduna con el mar y muchos de los vecinos de entonces fueron desplazados a la orilla sombría de Olabeaga (Noruega) para poder realizar la obra. Pero el canal nunca se terminó y el área se convirtió, poco a poco, en una zona degradada de la ciudad con algunas industrias y medio centenar de vecinos que habitaban esta extraña península artificial. Después de la crisis de los ochenta, Bilbao tomó impulso y se convirtió en el paradigma de una ciudad de éxito basada en grandes actuaciones proyectadas por firmas de renombre: Foster, Gerhy, Calatrava.

    Un objeto de deseo del negocio inmobiliario  gestora

    Medio oculta en un limbo obscurecido por las luces de una ciudad proyectada al mundo, Zorrozaurre permanecía invisible. Pero solo era cuestión de tiempo que las grandes empresas se fijaran en aquel trozo de Bilbao situado en un lugar excepcional en el que parecía bastante sencillo hacer un negocio multimillonario. Así lo cuenta Robert en su libro: “En 2002 los principales dueños de los terrenos de la península, empresas constructoras y representantes de diversos niveles gubernamentales, se juntaron para formar una Comisión Gestora para el desarrollo de Zorrozaurre. No hubo ninguna mascarada de consulta pública. El poder y el dinero tenían una cita y no querían acompañantes. Pronto la Comisión Gestora anunció que la nueva hada madrina de Zorrazaurre sería la arquitecta superestrella de renombre internacional y ganadora del premio Pritzker: Zaha Hadid. Ella agitaría su varita mágica y haría aparecer un Master Plan para la península, transformando las fábricas abandonadas y las casas degradadas en un Manhattan de brillantes rascacielos de lujo”.

    Algunos vecinos intentaban un Zorrozaurre habitable  asociacion

    Efectivamente, a finales de octubre del 2004 Zaha Hadid da a conocer un plan que plantea convertir Zorrozaurre en una isla con diez puentes, viviendas, oficinas y servicios culturales, proponiendo además la rehabilitación de algunos edificios. A la vez, se presenta la Comisión Gestora de la que formaban parte el Ayuntamiento, la Diputación, el puerto y algunas empresas constructoras. Durante los años siguientes la situación pasa por diferentes alternativas: que si isla, que si península, que si un enorme desagüe submarino para evitar las inundaciones, que si presiones de los residentes, que si la autoridad portuaria libera los muelles… En fin, no se sabe muy bien en qué acabará todo. Pero todo acaba en un nuevo proyecto de Zaha Hadid que en 2007 presenta un plan modificado asumiendo algunas de las propuestas de la Comisión Gestora en las que influyeron de forma determinante (como se reseña dos párrafos más adelante) la movilización ciudadana, los procesos de participación y el Foro para un Zorroarurre Sostenible. Después de un informe bastante contundente del gobierno vasco también se apuesta por su conversión en una isla.

    Masterplan de Zorrozaurre  ZahaHadid

    El proyecto de Zaha Hadid se puede consultar en muchos sitios por eso no le voy a dedicar demasiado espacio. Diferencia tres zonas de actuación: distrito sur, centro y norte. El sur con edificación intensiva de oficinas y viviendas; el centro basado en los edificios históricos existentes y lugar de las artes, los deportes y las ciencias; y el norte de un carácter residencial y de pequeños negocios. Desde mi punto de vista no tiene demasiado interés (podría situarse igualmente en Dubai, en Astaná o en Madrid) pero me sirve de contrapunto a lo que trataré de explicar al terminar con el relato "oficial". En el año 2012 se aprueba el Plan Especial de Zorrozaurre dividido en dos actuaciones integradas, la primera de las cuales se divide a su vez en dos unidades de ejecución. A finales de 2013 se constituye la Junta de Concertación de la primera de estas unidades correspondiente a la actuación integrada número 1, y a principios de 2016 se aprueba el proyecto de reparcelación.

    Imagen de lo que se supone será en el futuro  gestora 
     Señalar en la imagen para verla más grande 

    Desde que en el año 2002 se organizó la Comisión Gestora hasta hoy han pasado catorce años. Catorce años son muchos años en un mundo cambiante como el actual. Sobre todo si, en medio, situamos una crisis financiera muy importante y que ha afectado de forma determinante a la construcción en este país y en algunos otros. Y, además, el relato “oficial” de los hechos que he descrito en párrafos anteriores no está completo. Falta la otra cara de la moneda que es la que he podido encontrar en el libro de Robert Alcook. Los tiempos de confusión entre el plan de Zaha Hadid de 2004 y la modificación del 2007 los describe de la siguiente manera: “…los residentes mantuvieron la presión para modificar el plan y hacer que su barrio también fuese habitable. Hicieron llamadas telefónicas, organizaron excursiones en barco y talleres algunos de ellos incluso con la participación activa de representantes de la Comisión Gestora, hablaron con la prensa, presentaron aportaciones y alegaciones.”

    La presión de los residentes  asociacion

    Esta movilización ciudadana se acompañó de otras cuestiones colaterales al plan. Hubo quejas de los vecinos afectados del otro lado de la ría, los suelos industriales resultaron estar bastante más contaminados de lo que parecía, se dieron a conocer nuevos datos sobre inundaciones y aumento del nivel del mar. Dice Robert: “Era cada vez más difícil ignorar el hecho de que Zorrozaurre era un lugar en sí mismo, no un lienzo en blanco para la maestría de Zaha Hadid”. No voy tampoco a incidir más en el relato de los afectados, sobre todo porque se puede leer en el magnífico libro de Robert. Pero no me puedo resistir a comentar que le da una gran importancia a la presentación en Bilbao de una actualización del informe del Club de Roma Los límites del crecimiento por parte de Dennis Meadows que lleva por título 30 años después y a la reacción del público (entre los que estaba Pablo Otaola, actual gerente de la Comisión Gestora) a favor de la posibilidad de una transición voluntaria hacia la sostenibilidad.

    Edificaremos sueños  asociacion

    Bien ¿en qué situación se encuentra Zorrozaurre en estos momentos? Como dije al principio de este artículo (que se está volviendo demasiado largo) las máquinas ya están convirtiendo la dársena en canal y la península en isla. “Mientras” el puente Gerhy permite la unión entre una parte y otra, y la complicada maquinaria urbanística está en marcha con el proyecto aprobado de reparcelación de la primera unidad de ejecución de la actuación integrada 1. Han pasado catorce años para que se empiece a definir parcialmente el futuro de esta área urbana de Bilbao ¿Cuántos pasarán hasta que se consolide con una solución más o menos definitiva? ¿Cuántos cambios se producirán hasta entonces? ¿Qué nuevos requisitos impondrán las condiciones de contorno nacionales, internacionales y planetarias? ¿Y mientras tanto, qué? Al principio del párrafo he entrecomillado la palabra “mientras” porque es la palabra que le gusta usar a Pablo Otaola cuando habla del futuro de Zorrozaurre.

    Uno de los primeros edificios rehabilitados  ketari

    Parece que la propuesta del "mientras tanto" es la más adecuada. En un reciente programa de TVE2 dedicado a Zorrozaurre no sólo se utiliza el “mientras tanto”, sino también “en tránsito”, “provisional”, “temporal”. Todo esto tiene que ver con la respuesta que suelo dar cuando me preguntan cómo hay que planificar en una situación de crisis cuando no se sabe muy bien qué va a venir. Suelo contestar: “no hacer nada irreversible”. Probablemente dentro de treinta años, cuando Zorrozaurre sea distinto a lo que es ahora (o no) hayan pasado cosas importantes. De hecho ya están pasando: las crisis financieras, los problemas con las migraciones, el cambio climático. No son más que indicadores de que un cambio muy profundo se está produciendo en el planeta y que está relacionado con un problema de fondo que no es más que una crisis ecológica. Y en Zorrozaurre, con buen criterio, han decido tomarse las cosas con tranquilidad pero sin dejar abandonados a su suerte a unos vecinos muy combativos.

    Isla creativa  gestora

    En el programa que he mencionado anteriormente, Pablo Otaola habla de tres elementos básicos que deberían presidir la propuesta: mantener a los residentes, reutilizar los viejos edificios industriales no sólo como memoria histórica de la ciudad sino como principio de sostenibilidad, y la llamada “isla creativa”. Los dos primeros criterios se dan por descontados. A día de hoy es difícil defender una operación de regeneración urbana mediante el viejo sistema de expulsar a los residentes que normalmente constituyen un tejido social complejo y sustituirlos por una capa de monocultivo económico-social. Eso, que se ha hecho hasta ahora en muchas operaciones de este tipo se ha constatado que es algo fuera de la lógica del siglo XXI. Y lo mismo pasa con la reutilización de lo ya construido. La premisa debería ser: poner en carga todo lo existente y no urbanizar ni una hectárea más a menos que sea imprescindible. Y poner en carga significa darle uso. Donde está la novedad es en el tercer criterio.

    La Haceria  spaceson

    Del tiempo en el que nadie se ocupaba de Zorrozaurre, Robert nos cuenta que: “También hubo una pequeña fundación para el arte en el barrio, la Haceria, un espacio para eventos de teatro, música y arte plástica, que atraía a gente de fuera más que a los vecinos. Luego estaban los okupas que vivían en media docena de edificios, incluyendo una fábrica de toldos en desuso al inicio de la península. Sus grafitis hablaban de los Incas, una tribu punk definida por ideales de libertad, anarquía y resistencia”. Eran las semillas de lo que luego las instituciones iban a aprovechar para organizar una forma un tanto peculiar de dotar de actividad a la zona: Zorrotzaurre Art Work in Progress (proyecto ZAWP) que surgió con el apoyo del gobierno vasco con el objetivo de generar actividades artísticas y creativas “mientras” avanzaba la modernización del barrio. Según la web de la Comisión Gestora “se trataba de realizar actuaciones en el ‘mientras tanto’ utilizando para las actividades creativas naves industriales desocupadas que cobraban así una nueva vida”.

    ZAWP Bilbao  gestora

    Es en este reconocimiento de la provisionalidad donde reside, desde mi punto de vista, el interés de la propuesta. Por ser provisional hasta es provisional el BAZAWP, una tienda efímera donde los nuevos creadores pueden vender sus productos durante un tiempo limitado. Este “mientras tanto” no significa que en el futuro no se vaya a consolidar la isla como un lugar de creación. Sencillamente, no se sabe. Pero en tanto se fijan los parámetros de lo que seguro será un nuevo barrio (isla) en Bilbao, se están utilizando unos locales existentes en los que se genera actividad y ocurren cosas. Porque el proyecto ZAWP se complementa y diversifica con otras iniciativas: un centro cultural en el viejo edificio de la papelera; el Espacio Open, un mercadillo creativo donde conviven más de treinta asociaciones en la abandonada fábrica de galletas Artiach; el Gure Txoko Skate Park, para promocionar el stake; La Hacería (gestión privada), ahora dedicada a las artes escénicas; iniciativas circenses en Karolazirko o Zirkozaurre; el Pabellón 6 también relacionado con las artes escénicas; o Piugaz Bilbao, dedicado a la escalada.

    Piugaz Bilbao  gestora

    Independientemente del interés que pueda tener para Zorrozaurre ser una “isla creativa”, desde el punto de vista urbanístico lo supera el hecho de que, sea cual sea la actividad que se plantee, se trata de una actividad “en espera”, “mientras tanto”. No es la imagen final, la solución “para siempre”. El hecho de que se considere esta etapa de transición como planteamiento a la hora de construir ciudad es algo importante. Acostumbrados como estamos a los proyectos ex novo en los cuales un erial se transforma directamente en una urbanización, tendemos a pensar que cualquier proyecto urbano debe seguir un recorrido sin etapas: un camino directo entre el terreno natural o agrícola y las viviendas, las calles, las plazas o los mercados. Por eso, los proyectos de regeneración urbana muchas veces se planifican haciendo tabula rasa con todo lo existente para sustituirlo por lo nuevo. Pero no es el caso. Como dice Robert: “Era cada vez más difícil ignorar el hecho de que Zorrozaurre era un lugar en sí mismo, no un lienzo en blanco para la maestría de Zaha Hadid”.

    “El tiempo estaba ahí después de todo, antes de nada, el tiempo”
     Del libro de Mikel Alonso, el texto de José Fernández de la Sota

    Los lugares habitados, con una historia, una evolución (hacia la degradación, hacia el éxito o anclados en el tiempo) no se pueden tratar igual que si no existiera nada. Porque existe. Y esta existencia marca una identidad, algo intangible que se ha ido acumulando con los años y que, aunque se modifique debido a las necesidades de las generaciones que se suceden, mantiene su ser. El ir transformando un territorio urbano poco a poco tiene la virtud de que podemos ir adaptándolo a los requisitos cambiantes sin necesidad de hacer nada irreversible, y su propio ser probablemente se irá encargando de modificar el rumbo si es necesario. Entonces surge el “mientras tanto”. Este cambio de óptica de lo definitivo a lo mudable hace posible la vida de este territorio “mientras tanto”. Ojalá este “mientras tanto” de Zorrozaurre exprese su identidad definitiva. Ojalá sus habitantes puedan seguir reuniéndose, discutiendo, guerreando, para que no pierda su ser. Ojalá se encaminen hacia un planeta más sostenible. No sé en qué acabará todo, pero si se instala en el “mientras tanto”, es posible que Zorrozaurre no tenga necesidad de morir, para luego renacer convertido en el remedo de un proyecto personal. Porque una ciudad, un barrio, no se deberían entender en ningún caso como un proyecto personal, sino más bien como una construcción colectiva.



    NOTAS

    Nota 1.-El libro de Robert Alcock titulado en castellano La isla que nunca fue. Memorias de un náufrago inglés en Zorrozaurre puede conseguirse en este enlace. Se puede adquirir por un módico precio o bien leerlo on line (incluso descargarlo de forma gratuita).

    Nota 2.-El trabajo de Isusko Vivas Ziarrusta titulado “La península de Zorrozaurre y el barrio de Olabeaga. Un problema urbanístico para Bilbao” (KOBIE, Serie Antropología Cultural. Bilbao Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia, N.° XII, pp. 87 a.l 17, año 2006/7. ISSN 0214-797 1) se puede conseguir en este enlace.

    Nota 3.-También resulta de gran interés la consulta del libro D Bilbao. Olabeaga Ribera/Zorrozaurre. Barrios ante el s.XXI, del que es autor José Miguel Llano Hernáiz tanto por las fotografías como por los textos de Yolanda Veiga González.

    Nota 4.-El libro de Mikel Alonso y José Fernández de la Sota titulado Zorrozaurre se puede conseguir aquí.

    Nota 5.-También son de altísimo interés las fotos de Alfonso Batalla sobre Zorrozaurre.

    Nota 6.-El programa de la TVE2 al que hago referencia en el texto con las declaraciones de Pablo Otaloa puede verse en TVE a la carta.

    Nota 7.-Hay dos páginas web de consulta imprescindible para todos aquellos que quieran acercarse al tema. La primera es la oficial de la Comisión Gestora de Zorrozaurre que se puede encontrar en este enlace (aunque basta poner Zorrozaurre en Google y sale la primera). La otra corresponde a la Asociación de Vecinos “Euskaldunako Zubia” y el Foro para un Zorrozaurre sostenible, y no es tan fácil de encontrar. El enlace es este. El problema es que las dos tienen el mismo nombre “zorrozaurre”, pero distinto apellido. La web oficial es una punto com (.com) y la alternativa, punto org (.org).