martes, 2 de mayo de 2017

Renovables, biomasa y otras yerbas

Hace unos días, leyendo el diario El País me encontré con un reportaje titulado “Visitamos la primera ciudad de EEUU alimentada solo por energías renovables” firmado por Zuberoa Marcos y Maruxa Ruiz del Árbol. Dada la escasez de noticias de esta índole en un periódico generalista ya podéis comprender mi interés por leerlo y no quedarme solo en los titulares como suelo hacer con los de corrupción que lo inundan todo y nos hunden en el pesimismo de pensar que vivimos en una sociedad enferma. Además, porque ya había oído hablar de la ciudad de Burlington que era el tema central del artículo. Burlington está situada en USA, en el estado de Vermont cerca de Canadá, y acapara numerosos premios a la calidad de vida que gozan sus habitantes. Durante años estuvo regida por un político (cuando menos, extraño) llamado Bernie Sanders caracterizado por sus preocupaciones ambientales: una especie de antítesis de Donald Trump.

Central eléctrica por biomasa en Burlington  securityledger

Pero no voy a escribir sobre Burlington. Quien quiera saber más de esta ciudad de unos 42.000 habitantes puede leer el trabajo de Colin Woodard publicado en Politico Magazin en noviembre de 2016, al que también se refieren Zuberoa y Maruxa, o el de estas autoras (enlaces en las notas finales). Lo que me llamó la atención fue la procedencia de la electricidad de Burlington: biomasa un 45%, hidroelectricidad alrededor de un 30%, eólica 24% y solar 1%. El problema, que salta a la vista, está en que casi la mitad de la energía se obtiene de la biomasa. Y esto me llevó a la discusión, ya con bastante recorrido, sobre si la biomasa se puede considerar realmente como renovable y los problemas que plantea su uso para obtener electricidad mediante incineración. Así que decidí que era el momento de plantear el tema. Pero, para seguir todavía en USA, vamos a desplazarnos desde el estado de Vermont, donde se encuentra Burlington, a otro algo más al sur aunque relativamente cercano: el de Maryland.

Quizás quemar biomasa no sea tan buena idea  energyjustice

Desde el año 2011, la legislación de Maryland equipara la energía que proviene de la biomasa que quema de los residuos de fábricas de papel, rellenos, saneamiento, basureros, etc., procedentes de doce estados, con la energía más “limpia” obtenida del viento, el agua, el sol o la geotérmica. Esta situación ha producido airadas protestas por parte de varios colectivos que entienden la energía obtenida de esta forma como “sucia”. Incluso como una fuente energética tanto o más perniciosa que el carbón. Protestas que se recrudecieron ante la propuesta de construcción de otros dos grandes incineradores que se iban a sumar los existentes. Parece que, en estos momentos, no sólo están parados estos proyectos de construir más incineradores sino que ya se ha cerrado alguno de los que había. En el cuadro de abajo, extraído de Energy Justice puede verse el problema desde su particular punto de vista.

Energía renovable en Maryland, la sucia y la limpia  energyjustice

Aparentemente, tanto la madera como los residuos (agrícolas, sanitarios y otros) producen energía “renovable”. Pero claro, el objetivo no debería ser hacer desaparecer los residuos que sobran quemándolos (operación mediante la cual, además, podemos obtener energía). El objetivo debería ser “residuos cero”. De todas formas, para hablar del tema de la biomasa con cierta ecuanimidad habría que precisar algunas cosas. Y la primera de todas sería el propio concepto de “biomasa”. Es decir, dar respuesta la pregunta ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de biomasa? Ya sabéis que siempre que me enfrento a un problema de vocabulario lo primero que hago es acudir al diccionario de la RAE. Busco biomasa y encuentro dos acepciones: 1.- Materia total de los seres que viven en un lugar determinado, expresada en peso por unidad de área o de volumen. 2.- Materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía.

Planta biomasa forestal en Guadalajara (España)  ElMundo

Parece que la segunda es la que más se adapta a la situación que comento. La Directiva 2009/28 de la CE define la biomasa como “la fracción biodegradable de los productos, desechos y residuos de origen biológico procedentes de actividades agrarias (incluidas las sustancias de origen vegetal y de origen animal), de la silvicultura y de las industrias conexas, incluidas la pesca y la acuicultura, así como la fracción biodegradable de los residuos industriales y municipales”. Según el IDAE español “La biomasa es un concepto muy amplio que incluye desde los residuos procedentes de las actividades forestales, agrícolas y ganaderas hasta la fracción orgánica de los residuos domésticos e industriales, pasando por los subproductos de las industrias agroalimentarias y de transformación de la madera. Por sus particulares características, y por su diferente tratamiento normativo, los residuos domésticos e industriales se tratan de forma separada en el apartado de residuos”.

Planta de biomasa de Acciona en Sangüesa (España)  acciona

Aunque parezca un concepto muy moderno en realidad la biomasa ha sido uno de los métodos tradicionales de conseguir calor. Así, las estufas de toda la vida que calentaban, y todavía calientan en muchos sitios, quemando madera o residuos procedentes de labores agrícolas o de limpieza de montes. Por ejemplo, en Galicia la “frouma”, las hojas de los pinos que caen al suelo y se recogen (o por lo menos se recogían) para evitar incendios, es biomasa. Ya que hablamos de Galicia, para la Consellería do Medio Rural: “Una parte del combustible utilizado en la producción de esta energía procede de materiales residuales que es necesario eliminar: restos de operaciones silvícolas, matorral y subproductos derivados de la primera transformación de la madera”. Estamos casi en uno de los temas centrales de la discusión: la expresión “una parte del combustible”. Está claro que nos referimos a residuos con todos los problemas que conlleva su incineración, pero ¿qué es esa "la otra parte"?

¿De dónde se obtiene la biomasa?  IDAE

Si nos fijamos en el cuadro de arriba que he extraído de uno de los manuales de energía renovables que publica el IDAE español (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) la situación es la siguiente: los vegetales, mediante la fotosíntesis, convierten la energía solar en otras cosas útiles tanto para los seres vivos como, por ejemplo, para la industria. Pues bien, esas “otras cosas” producen residuos orgánicos y esos residuos son los que se utilizan como biomasa. Así que se puede leer, de derecha a izquierda: aguas residuales urbanas, residuos industriales agrícolas y forestales, residuos animales y residuos agrícolas y forestales. ¿Todo son residuos? Pues no, vemos que una de las flechas que se dirige a la biomasa dice: cultivos energéticos. Bueno, ya hemos llegado a otro de los problemas de la utilización de la biomasa (aparte de la incineración) y que explica porque las organizaciones ecologistas están en contra de su uso para su transformación en lo que ya se empieza a denominar bioenergía.

Hay que diferenciar entre dos tipos básicos de biomasa  PalomaRomán

He empezado el artículo con ejemplos concretos de la ciudad de Burlington y del estado de Maryland, los dos en USA. Pero no es un problema que se circunscriba a este país. Sin alejarnos mucho del nuestro, nos desplazamos ahora a Francia. En el año 2013, y en el proceso de reconversión a biomasa de la central de carbón de Gardanne, se declararon algunas zonas de bosque de la Alta Provenza y de Cevennes en Ardeche-Gard como de “Aprovisionamiento Prioritario”. El problema es que dicha central (gestionada por la multinacional alemana E.ON) necesitaba quemar, según SOS Forêt du Sud, 850.000 toneladas de madera por año para su pleno funcionamiento y: “los residuos vegetales solo alcanzaban al 10% de este total. Otro 10% se obtendría de madera recuperada de la construcción de combustión muy contaminante debido a que contendría pinturas con plomo o cola industrial. El 80% restante de combustible necesario tendría como origen las talas forestales”.

Reconversión de la central de carbón de Gardanne  doosan

Esto significaba una fuerte demanda de los recursos forestales de la región que ya en ese momento estaban presionados por la central de biomasa de Pierrelatte que consumía 150.000 toneladas al año. Además había otro proyecto en estudio en Brignoles (de otra multinacional, Inoa) con una previsión de consumo de 185.000 toneladas a lo que había que añadir la papelera “Fibre Excelence” que, con un consumo de 1.200.000 de toneladas, ya en el 2014 tuvo que importar madera de Venezuela para cubrir sus necesidades. Normalmente uno de los motivos que se suelen alegar para promover este tipo de uso intensivo de los recursos forestales es mejorar la independencia energética, pero en muchos casos, como este que comentamos, puede no ser así. Resulta que en Francia la madera es (después del petróleo) el recurso más importado. Ya podéis imaginar que estoy utilizando estos ejemplos porque, tanto en el caso de Vermont como en el del sur francés hay unos colectivos en lucha que alegan algunas razones de peso en contra de esta forma de obtener energía. Podéis encontrar los enlaces al final.

Cartel del día mundial forestal el pasado 21 de marzo

Pero ahora voy a exponer las dos posturas en una situación temporal más cercana. El pasado 21 de marzo, Día Mundial Forestal (o Día Internacional de los Bosques) la FAO decidió dedicarlo a la energía. Hasta tal punto que el lema de este año ha sido “Bosques y Energía”. En principio, esta propuesta no le ha sentado demasiado bien a cerca de cincuenta ONGs de todo el mundo, que decidieron dirigir una carta al director general de la FAO mostrando su desacuerdo, debido a que esta institución ignora casi por completo los impactos negativos que “para el medio ambiente, las comunidades locales, la salud humana, el clima y los bosques supone el uso creciente de la bioenergía”. Una de las organizaciones firmantes, la española Ecologistas en Acción, plantea frente al uso de la biomasa para obtener energía otros usos más sostenibles. Incluso en noviembre del año 2016 había publicado ya un informe sobre Buenas prácticas para el clima en el aprovechamiento de diferentes tipos de biomasa.

Portada del informe de Ecologistas en Acción  informe

Para el caso español, en el informe de Ecologistas en Acción recoge cinco casos de buenas prácticas que van desde la recuperación de subproductos de almazara, hasta la fabricación de biodiesel a partir de aceites vegetales usados. Son ejemplos que ilustran como no es necesario dedicar toda la biomasa a la producción de energía eléctrica mediante incineración que, aparte de las diversas agresiones ambientales que conlleva, supone un consumo de agua muy importante y su producción suele ir ligada al uso de agroquímicos. En el informe se plantean además otros temas críticos para nuestro país, como el de la pérdida de suelo fértil, un recurso de renovación muy lenta que lo convierte, de hecho, en un bien no renovable. Aunque, entre los aspectos positivos, también se puede leer que se trata de “la única fuente de energía renovable capaz de ser almacenada sin vectores energéticos intermedios ni dispositivos técnicos complicados y, por tanto, de ser predecible y utilizable para el transporte a corto plazo y sin transformaciones tecnológicas importantes en los vehículos”.

También hay otras alternativas para la biomasa  ecospip
 Compostaje mediante subproductos de almazara

Por supuesto que el uso de la biomasa tiene ventajas sobre otras fuentes energéticas como los combustibles fósiles o la nuclear. Incluso en determinados casos se podría considerar como alternativa a otras mas limpias (como por ejemplo, la eólica, la fotovoltaica o la geotérmica). Y, sobre todo, en países en desarrollo sin acceso a sistemas de alta tecnología. Sus partidarios alegan ventajas indudables. Así, el conjunto de entidades agrupadas en el colectivo Unión por la Biomasa ha publicado en octubre de 2013 un manifiesto en el que se puede leer que “todos los años se van acumulando en nuestro montes 32 millones de m3 de madera/biomasa al no existir una actividad socio-económica que justifique su gestión y aprovechamiento (…) La acumulación desmesurada de biomasa en nuestros montes, con gran densidad y sin suficientes cortafuegos ni pistas forestales, favorece la propagación inmediata del fuego, generando incendios muy difíciles de extinguir y afectando a menudo a miles de hectáreas y familias”.

Beneficios de su uso según Unión por la Biomasa  UnionBM

Pero el colectivo Unión por la Biomasa no sólo justifica la necesidad de priorizar esta forma de bioenergía como sistema de evitar incendios forestales (que van a adquirir una gran importancia con el cambio climático). También, según datos cuyo origen es APP Biomasa, estiman que ayudaría a la creación de empleos en un sitio tan necesitado como es el ámbito rural: “Contribuiría a reducir el mayor problema que tiene nuestro país, del desempleo, y a minorar sustancialmente la enorme pérdida de biodiversidad y el aumento de la desertificación que provocan estos incendios. La industria de la valorización energética de las biomasas genera y mantiene empleos y rentas en el medio rural. Se general al menos 14 empleos netos por cada megavatio instalado. Con lo que contribuiría al desarrollo rural fijando la población”. Es cierto que el medio rural es el gran olvidado, pero esto no quiere decir que ello sirva de coartada para justificar determinadas actuaciones, en algunos casos claramente nocivas.

Potencia total instalada en España en kW (calderas de más de 50 kW)
Señalar la imagen para verla más grande Según el Observatorio de la Biomasa

Además hay otro problema y es que, según José Luis Canga, y en contra de lo que suele decirse, la huella de carbono de las energías renovables no es cero. Así como en las centrales eléctricas alimentadas por combustibles fósiles la mayor parte de las emisiones son directas y se producen durante su funcionamiento, en el caso de las alimentadas por biomasa son indirectas. Aunque se supone que una central de este tipo es de “carbono neutral” ya que el CO2 liberado al quemar es equivalente al absorbido por las plantas durante su crecimiento, resulta que hay bastantes emisiones indirectas producidas, entre otros elementos, por: la producción de fertilizantes, la huella de carbono de los subproductos agrícolas, la cosecha y la explotación forestal, el secado y el transporte y, en algunos casos la transformación. También depende del tipo de biomasa y de la forma en la que se realiza la combustión. Por otra parte, si se utilizan los árboles para "secuestrar" CO2 de la atmósfera con objeto de mitigar el cambio climático parece, como mínimo incongruente, que luego se libere otra vez.

Ciclo de vida de una central de biomasa  JLCanga

Así, para la biomasa de baja densidad habla de una huella de carbono del orden de 93 gCO2eq/kWh, y para la gasificación de astillas de madera de alta densidad unos 25. Frente a los 1.000 gCO2eq/kWh de una central de carbón convencional, o los 500 de una de gas natural puede parecer poco. Pero no es cero. El problema del transporte es muy importante ya que el poder calorífico y la densidad de los combustibles procedentes de la biomasa es mucho menor que el de los combustibles fósiles, lo que hace necesario cultivar y recoger grandes cantidades de biomasa para tener suficiente material a quemar. Es lo mismo que planteábamos al comienzo del artículo, no es suficiente (por ejemplo) con los residuos forestales para mantener una gran central de este tipo. José Luis Canga concluye que: “esto hace que la generación de electricidad a partir de biomasa sea más adecuada para las instalaciones de generación locales, a pequeña escala, o para cogeneraciones que producen calor y electricidad”.

Uso intensivo de la biomasa…
Central de Ironbridge, UK, 740 Mw  shropshire

Sin embargo, en el mundo existen plantas de producción de electricidad a partir de la biomasa verdaderamente enormes. De las diez mayores del mundo, siete (AlholmensKraft, 265 Mw; Toppila, 210 Mw; Kymijärvi II, 160 MW; Vaasa, 140 Mw; Wisapower, 140 Mw; KaukaanVoima, 125 Mw; Seinäjoki, 125 Mw) están en Finlandia. Lo cual no es nada extraño dada las características forestales de ese país. Pero la mayor, de 740 Mw está en Ironbridge, en el Reino Unido y es propiedad de la multinacional E.ON a la que nos hemos referido en párrafos anteriores. Este repaso a los monstruos de la biomasa no nos debe hacer olvidar que, según la FAO algunos de los países más pobres obtienen el 90% de la energía que consumen tanto de la leña como de otros biocombustibles y que para 2.000 millones de personas es la principal fuente de energía en el ámbito doméstico. Pero claro, no estamos hablando de lo mismo.

… frente a un uso probablemente más sostenible.  infrarural

Y todavía falta hablar de la parte más "sucia" de esta forma de generar electricidad que, aunque no es el objeto del artículo de hoy, no puedo dejar de mencionar: la cuestión de la incineración en sí. Porque este tipo de centrales no sólo queman residuos vegetales, sino que como hemos visto anteriormente en el esquema del IDAE, lo hacen también con las aguas residuales urbanas, los residuos de industrias agrícolas y forestales y residuos animales. También hemos visto las quejas en USA y en Francia de los problemas que acarrea la incineración sobre los habitantes de la zona. Pero lo más cínico es enmascarar la incineración de residuos urbanos con la disculpa de obtener energía. Aunque dedicaré otro artículo al tema hay estudios, como el que menciono más adelante, que demuestran que la energía térmica disponible no llega al 75% de la energía introducida y que la transformación en electricidad tiene un rendimiento de tan solo el 30% debido al vapor de escape de la turbina al condensador.

La incineradora de Valdemingómez (Madrid)...  LaVanguardia

Pero hay más problemas a la hora de utilizar la incineración de residuos urbanos para disminuir su volumen (en realidad no se les hace desaparecer y, en determinados casos, se crean nuevos elementos contaminantes). Así, el hecho de que “los costes de depuración son muy elevados debido al gran volumen de gases de combustión y las exigencias de la normativa legal. La combustión se realiza con un gran exceso de aire lo que hace, además de disminuir la eficiencia energética, aumentar el volumen de los gases a depurar. Las elevadas temperaturas de operación favorecen la formación de algunos contaminantes y la volatilización de metales. Se forman dioxinas y furanos, que son contaminantes BTPs, y deben aplicarse procedimientos de depuración muy eficaces para evitar su salida al medio”. Esta cita es de un artículo de Arturo Romero publicado en la Revista de la Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales y cuyo enlace se incluye en las notas finales.

...no sólo no se ha conseguido cerrar a pesar
  de las protestas vecinales...  RivasPuede

Romero concluye que: “Por ello, solo se debe aplicar a la fracción de rechazo del proceso de reciclado y a aquellos residuos de elevada concentración de material hidrocarbonado que necesitan  reducir  su  peligrosidad  antes  del  vertido”. Al ser tan elevados los costes de depuración, o bien se depura de forma insuficiente para hacer rentable la planta o bien se le ayuda con subvenciones. El problema ya no es solamente que existen estudios bastante serios que cuestionan su inocuidad sobre la salud de las personas, sino que se producen molestias evidentes para la población cercana de lo contrario no habría la oposición frontal a este tipo de plantas una vez instaladas. No son prejuicios de la población, son perjuicios a la población. Ya se ha visto en párrafos anteriores que la alternativa debería ser “residuos cero” o, en cualquier caso, como afirma Romero sólo se debería de aplicar a aquellos residuos que deban reducir su peligrosidad antes del vertido. Pero dedicaré otro artículo al tema ya que el de hoy era de producción de energía mediante biomasa y no de incineración de residuos aunque muchas veces se traten de mezclar interesadamente ambos temas.

...sino que otras están en proyecto. Eso sí, siempre en lugares
modestos, nunca en La Moraleja. ¿Por qué será?  LaVozdePinto

En realidad, y volviendo a la bioenergía, el que se considere renovable o no, debería de ser irrelevante. Entonces ¿Por qué las empresas tienen este empeño en que se considere a la biomasa entre las renovables? Muy sencillo, por las subvenciones a las renovables. El que pueda ser considerada como tal va a tener una influencia bastante importante en el acceso a las ayudas que muchos gobiernos están concediendo. Mi opinión personal coincide bastante con la de muchos grupos ecologistas en el sentido de que pueden ser de interés siempre que se cumplan determinadas condiciones. Entre otras, que la gestión de la biomasa sea sostenible y no se utilice para disminuir las áreas forestadas. Que no se haga a costa de la producción de alimentos, destinando hectáreas y hectáreas de suelo agrícola a la obtención de bioenergía. Que la incineración no produzca productos tóxicos que afecten a la salud y al confort de las personas que vivan cerca de la planta. Y que la huella de carbono producida sea la mínima posible lo que significa, como hemos visto que este tipo de instalaciones sean de pequeño tamaño y respondan al concepto de energía distribuida. Es decir, un criterio de cercanía entre la producción de biomasa y el consumo de la bioenergía producida.



Nota 1.-El reportaje que suscitó mi intención de escribir este artículo sobre la biomasa se titula “Visitamos la primera ciudad de EEUU alimentada solo por energías renovables” y lo firman Zuberoa Marcos y Maruxa Ruiz del Árbol. Está publicado en El País y se puede encontrar en este enlace.

Nota 2.-A quien le interese la ciudad de Burligton, en el estado de Vermont (USA) puede encontrar un extenso artículo de  Colin Woodard en Politico Magazin del 17 de noviembre de 2016. El problema es que está en inglés. Este es el enlace.

Nota 3.-Los datos contrarios de la instalación de más centrales de biomasa en Maryland los podéis encontrar en la página de Energy Justice Network o de forma más general en The biomass monitor. En ambos casos también está todo en inglés.

Nota 4.-Podéis encontrar lo que piensa el IDAE sobre la biomasa y un conjunto de documentos legales españoles relacionados con el tema en pdf, así como las ayudas a proyectos de biomasa térmica y un vídeo divulgativo, en esta página del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital del gobierno de España. Dentro de los manuales de energías renovales del IDAE puede resultar de interés en segundo dedicado a “Energía de la Biomasa” que, aunque un poco antiguo, de octubre de 2007, tiene cosas de interés. Y sobre todo es bastante claro y didáctico. Puede bajarse el pdf de este enlace.

Nota 5.-La página oficial de la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia que, debido a su paisaje forestal, está muy implicada en el tema, contiene unos párrafos sobre el “Aprovechamiento energético de la Biomasa” y, sobre todo, el acceso a los pdfs con la normativa estatal y de la Unión Europea sobre el tema.

Nota 6.-El enfrentamiento entre la FAO y los ecologistas con motivo de la celebración del  Día Mundial Forestal se describe muy bien en el artículo de Energías Renovables de 21 de marzo de 2017 titulado "Biomasa forestal para energía: FAO y forestales, sí; ecologistas, no". Lo podéis leer en este enlace. Y la carta de los ecologistas al director de la FAO aquí. El informe de Ecologistas en Acción de noviembre de 2016 titulado “Buenas prácticas para el clima en el aprovechamiento de diferentes tipos de biomasa” así como el artículo correspondiente, está en este enlace.

Nota 7.-Me he acercado de refilón al tema de la incineración de residuos por estar muy ligado al del artículo de hoy. Puede resultar interesante el leer el artículo de Arturo Romero Salvador del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Complutense de Madrid, publicado en el Vol. 104, nº 1, pp 175-187, 2010 de la Rev. R. Acad. Cienc. Exact. Físc. Nat. y titulado "La incineradora de residuos: ¿Está justificado el rechazo social?". Puede obtenerse en este enlace.

Nota 8.-Otras páginas de interés relacionadas con el tema (algunas han sido citadas a lo largo del artículo):

    domingo, 2 de abril de 2017

    La ecología del miedo

    Hace unos días, cuando estaba revolviendo entre escritos y documentos gráficos para preparar el artículo de este mes, oí en la radio (suelo tenerla como fondo) que se había producido un atentado en Londres en el puente de Westminster. Casualmente hojeaba un libro de Mike Davis titulado Más allá de Blade Runner. Control urbano: la ecología del miedo. Bueno, no se puede decir que sea propiamente un libro, por lo menos por su extensión. De hecho, la editorial Virus que fue la encargada de su edición en español, lo tiene entre su colección de “Folletos”. Son apenas setenta páginas en formato pequeño, poco más de media cuartilla, con una letra apta para vista cansada. Lo que son las asociaciones de ideas, inmediatamente me acordé de la lección que desarrollé a mediados de los años ochenta en la oposición a profesor Titular de Universidad sobre la ecología urbana y la Escuela de Chicago. Y entonces cambié el artículo que tenía pensado. Así que decidí escribir, una vez más, sobre seguridad.

    LA 2019. Fotograma de "Blade Runner", Ridley Scott

    A pesar de ser la seguridad urbana un tema recurrente en el blog (tema al que, además, he dedicado algunos trabajos de investigación y bastantes artículos y conferencias) nunca lo había abordado desde los nuevos enfoques que ha traído consigo el terrorismo global, y los cambios producidos en su orientación cuando ya se ve muy cerca el 2019, año en el que se desarrolla la trama de Blade Runner. Antes de la edición de Beyond Blade Runner: Urban Control, The Ecology of Fear (1992), Mike Davis ya había publicado una de sus obras más famosas, City of Quartz: Excavating the Future in Los Angeles (1990). En La ciudad de cuarzo, estudia los procesos socioeconómicos y culturales que condujeron a la destrucción del llamado sueño americano en el lugar que se suponía paradigma del mismo. Pero lo que le dio un cierto carácter premonitorio fueron los disturbios producidos en 1992, originados por la detención del taxista Rodney King y los sucesos posteriores, que confirmaban sus teorías.

    LA abril 1992. Revuelta de Rodney King  contactomagazine

    Pero para entender lo que Davis quiere decir en La ecología del miedo hay que explicar antes algo sobre la Escuela de Chicago y la llamada ecología urbana. Para eso hay que retroceder más de un siglo. En el año 1915 Park publica un trabajo titulado "La ciudad: sugerencias para la investigación del comportamiento humano en el medio urbano", que luego revisa en 1925, y donde plantea una vía de explicación de los fenómenos urbanos a partir de la biología. Y, más en concreto, a las relaciones entre territorio, lucha por la existencia y supervivencia del más fuerte. Puro darwinismo aplicado a la ciudad. Pero Park nunca desarrolla una teoría cerrada y acabada sino que son sus discípulos del departamento de sociología de la universidad de Chicago, donde recaló después de unos años probando diferentes actividades, los que lo hacen. De algunos de sus seguidores como Wirth, Hoyt, Harris, Ullman o McKenzie, me voy a fijar sobre todo en Burgess por ser la referencia directa de Mike Davis al hablar de la ecología del miedo.

    Chicago 1920. Esquema del modelo de Burgess
     Señalar en la imagen para verla más grande  hofstra

    Para Ernest W. Burgess la expansión urbana se produce mediante un modelo que explica el proceso atendiendo a dos variables: una relacionada con la centralidad y otra con la sucesión. De forma que las clases más poderosas económica y socialmente van ocupando los espacios más centrales desplazando al resto a la periferia. Estudia el caso de Chicago y supone que la ciudad se organiza en una serie de círculos concéntricos que se suceden a partir del centro de negocios CBD. Al CBD, con alta densidad y valor del suelo, le seguiría un anillo de una o dos zonas de transición con industrias, inmigrantes, alta criminalidad y escaso control social. Luego, otro círculo con viviendas de trabajadores y, por último, una zona residencial de clases acomodadas. Este modelo, al que se le pusieron muchas objeciones, fue modificado luego para explicar mejor el proceso, pero las bases y fundamento de todos ellos son las fuerzas biológicas de invasión, competencia, descendencia y simbiosis.

    Control urbano: la ecología del miedo de Mike Davis

    Pues bien, en La ecología del miedo, Davis escribe que “Mi relectura del mapa de la estructura urbana proyecta a Burgess al futuro. Mantiene los determinantes ‘ecológicos’ como los ingresos, valor del suelo, clase y raza, pero añade uno nuevo: el miedo. (…) Dado que la vida de la ciudad, por tanto, se hace cada vez más insegura, los diferentes medios sociales adoptan estrategias de seguridad y tecnologías acordes con sus posibilidades. Como en la diana de Burgesss, el dibujo resultante se condensa en zonas concéntricas. El blanco de la diana es el centro de la ciudad.”  Luego explica algunas estrategias de seguridad seguidas por los negocios, las oficinas o los bancos, para blindarse en la medida de lo posible ante los disturbios que previsiblemente se van a producir debidos a las desigualdades crecientes. Incluso pueden considerarse como tales la aparición de los barrios cerrados, y los auténticos “bunkers” arquitectónicos que adoptan las clases acomodadas en sus residencias. En el artículo "Réquiem por el espacio público" ilustro algunos ejemplos del arquitecto Frank Ghery, un especialista en estas fortalezas.

    LA área central, gentrificación por desplazamiento
    Señalar en la imagen para verla más grande UCLA Berkley

    A partir de entonces dan comienzo una serie de operaciones llamadas de remodelación, que Davis describe de forma magistral para el caso de LA, consistentes en segregar determinadas áreas urbanas hasta el paroxismo. Esta segregación iba, básicamente, enfocada a dar respuesta a los disturbios que se empezaban a producir debidos a las tremendas desigualdades socio-espaciales. De forma bastante sarcástica dice: “Persiste la retórica de la reforma urbana, pero se ha extinguido su substancia: reconstruir LA hoy simplemente significa cavar el bunker”. De manera que el miedo cambia el proceso ecológico darwiniano eliminando sobre todo las zonas de transición (los ecotonos si habláramos de ecosistemas naturales) creando auténticas fronteras urbanas, no sólo en sentido metafórico o psicológico sino auténticos muros. Incluso verdaderas fortalezas arquitectónicas mediante mecanismos que permiten a los guardias de seguridad, por ejemplo en el caso de los bancos, cortar los accesos en segundos o blindar con cierres metálicos escaparates comerciales y entradas a lugares de negocios.

    LA diciembre 2014. Incendio intencionado en el centro.
     Esta vez no es un efecto de la pelicula de Ridley Scott  bbc

    A todo esto se suma la videovigilancia (a la que ya he dedicado un artículo en junio de 2014 titulado "Espacios videovigilados") que, en la actualidad empieza a adquirir caracteres bastante preocupantes desde el punto de vista de la intimidad de las personas. Decenas de cámaras situadas en los lugares más sensibles ayudan a crear espacios de seguridad protectora en los que los viandantes se sienten más o menos a salvo. La sofisticación de estos sistemas puede llegar a ser espectacular, con software de reconocimiento facial, y aparatos que permiten detectar la existencia de armas mediante rayos infrarrojos y elementos parecidos a los que se usan en los aeropuertos. Y no es cosa de ahora, hace ya casi tres años saltaba la noticia de que los ferrocarriles alemanes estaban preparando su lucha contra los grafiteros mediante drones con cámaras. Por supuesto esto sucede de forma preferente en las zonas ricas, en los centros de negocios y en las piezas de “exportación turística” de la ciudad.

    Ojos capaces de ver desde cualquier sitio  nydilynews

    Luego están las zonas que en el modelo de Burgess eran de transición y que daban paso a los barrios de trabajadores. Estas zonas de transición eran el germen de las bandas de adolescentes, semillero a su vez de la delincuencia organizada. Pero así como en Chicago este sistema se producía de forma intersticial y aparecía cuando ante el empuje de negocios e industria (o por la invasión de los negros, los asiáticos o los latinos) las clases medias retrocedían a otros lugares, en LA las bandas aparecen prácticamente en casi todas las áreas. De forma que el miedo ha polarizado la ciudad. Por una parte, en áreas más o menos seguras por contar con medios de defensa frente la delincuencia o ante aquellos que se rebelan contra la situación establecida. Y por otra, las zonas urbanas que cada vez ocupan una mayor extensión en las que tanto la seguridad objetiva como la percibida son muy bajas. De forma que el miedo ha introducido un elemento claro de distorsión en el modelo darwiniano de Burgess.

    LA diciembre 2015. Por amenaza no especificada
    cierran novecientos centros educativos  tn

    Davis analiza la reacción que se produce ante este estado de cosas y habla de los llamados “barrios de control social” que se manifiestan por su forma jurídica de disciplina espacial. Los clasifica en barrios de supresión en los que la lucha se centra en los grafiteros y la prostitución, los de aumento como zonas libres de droga, y los de contención para mantener a los más desfavorecidos en zonas concretas evitando que se diseminen por toda la ciudad. Para conseguirlo se pueden plantear algunas formas de actuar que están directamente en el borde del fascismo y de los sistemas discriminatorios más perversos. Desde “portales de seguridad” con criterios biométricos de acceso a determinadas áreas hasta patrullas vecinales, pasando por los “consejos consultivos de protección comunitaria”. En definitiva, segregación socio-espacial especialmente virulenta sin espacios de transición.

    LA como distopía ciberpunk en "Blade Runner"  wpgallery

    Davis se pregunta: “¿Cómo acabará esta pesadilla? A Burgess no le interesaban mucho las fronteras urbanas. Su diana Chicago simplemente se desvanecía en la ‘zona de paso’ y, más allá, en el Cinturón del Maíz. Los límites urbanos de Distopía, sin embargo, son un problema fascinante. En Blade Runner, hemos de recordar, la megalópolis oscura da paso de forma inverosímil, en su límite exterior, a Ecotopía, bosques siempre verdes y una vida salvaje en libertad.” Y la respuesta que se da a si mismo no es muy esperanzadora: “No habrá final feliz semejante para el Los Ángeles del 2019 que se nos viene encima.” Recuerdo al lector que esta publicación es de 1992 cuando todavía no había pasado todo lo que ha pasado luego. También recomiendo en este punto buscar en Google, en Vimeo o en Youtube el vídeo titulado “Megacities, urban future, the emergercing complexity” publicado por The Intercep (dura menos de cinco minutos) y visualizar como ve el Pentágono nuestro futuro en el 2030 y la forma de defensa que prepara ante lo que se avecina.

    Megaciudades 2030, visión distópica del Pentágono  theincercept

    Ante este panorama, la primera idea que surge es pensar si, realmente, este tipo de ciudades son viables como marco de convivencia social y no deberíamos empezar a desmontarlas con mucho cuidado. O, en cualquier caso, no fomentar su proliferación y desarrollo. Davis escribe sobre la casi imposibilidad de controlar determinadas áreas urbanas en las grandes ciudades como Los Ángeles (o como México D.F., Nueva York o Shanghái). Y eso sin hablar de su costo ecológico y económico. Mientras escribía este párrafo me asombraba de la repercusión mediática conseguida por un único individuo, pertrechado por dos armas letales “altamente sofisticadas” como un cuchillo de cocina y un coche alquilado, y capaz de burlar todos los controles de seguridad de una policía altamente eficiente como la inglesa justo a las puertas del Parlamento, consiguiendo que el miedo se apoderara una vez más de Londres.

    Londres 2017. Atentado en el puente de Westminster   ecodiario

    Pero no son solo los casos de Londres, Berlín o Los Ángeles, que podemos considerar grandes ciudades, sino también Niza y otros muchos lugares más pequeños. Y es que el miedo se ha apoderado como un virus de los ciudadanos alentado básicamente por los “mass media” y las redes sociales. En otros lugares del blog ya hemos hecho notar la diferencia entre la seguridad objetiva y la llamada seguridad subjetiva que es, esencialmente, una percepción de seguridad relacionada directamente con el miedo. Ya lo planteaba Mike Davis en 1990 en La ciudad de cuarzo: el miedo está cambiando los presupuestos y el funcionamiento de nuestras ciudades. Incluso los procesos de segregación espacial y desigualdad, de forma que se empieza a poner en un primer plano el control como sistema de organización prioritario. Determinados edificios, urbanizaciones, áreas centrales o turísticas, se están convirtiendo en áreas de seguridad subjetiva prioritaria, dejando a su suerte el resto de zonas urbanas.

    Los "mass media" y las redes sociales amplifican el miedo  uruguayaldia

    Los dos miedos de la ciudad tradicional se derivaban, por una parte de los "revolucionarios" que pretendían terminar con el status quo, y por otra de los delincuentes que trataban de aprovecharse del mismo. Para controlar a los primeros el urbanismo respondió convirtiendo el espacio público en un lugar transparente, un perfecto panóptico que facilitara la vigilancia policial de “las masas”. Respecto a los segundos ya se ha hablado suficientemente a lo largo de bastantes artículos del blog, pero los intentos de control están basados sobre todo en el cambio de la “vigilancia natural” por un proceso evidente de conversión del espacio público tradicional en un espacio privado (urbanizaciones, manzanas cerradas, centros comerciales) en el que se puede poner en marcha controles de acceso bastante eficientes. Todo ello trae consigo la conversión de una ciudad “de ciudadanos libres” en una ciudad de “ciudadanos controlados”. En suma, lo que se ha venido denominando la “ciudad bunker” o “ciudad fortaleza”.

    Solo faltaban concertinas en los accesos  elimpulso

    La pérdida de libertad en favor de la seguridad se va consolidando como una característica clave en la ciudad del siglo XXI. El problema es que, para que determinados ciudadanos se sientan seguros en sus áreas urbanas controladas, el resto se ve obligado a vivir en unas condiciones de inseguridad inaceptables. Es precisamente la imposibilidad de control en estas enormes megaciudades lo que ha llevado a pensar al Pentágono que en el 2030 el tipo de guerra al que va a tener que enfrentarse el statu quo va a ser muy diferente a todo lo conocido. Y no sólo por la aparición del terrorismo (que, al fin y al cabo, se limita a crear miedo) sino porque los sistemas convencionales de control de una inmensa muchedumbre de desheredados de la fortuna se vuelven inoperantes al aumentar su número. Las crecientes desigualdades que eliminan paulatinamente las clases medias, acaban igualmente con los espacios de transición que permitían un control bastante efectivo de los sin nada que perder, al quedar sus espacios muy alejados de los más privilegiados.

    París 2014. La torre Eiffel blindada por el ejército  parismatch

    Esta imposibilidad de control en las enormes ciudades que se están creando en muchos lugares del mundo va a introducir cambios drásticos en su organización. Dado que los sistemas de planificación están obviando clamorosamente el problema, esta reorganización solo puede producirse al margen de la misma. Según el planteamiento que hacía Davis en 1992, la introducción del miedo en la ecología urbana va a ser determinante en la conformación de esos objetos que ya no tengo claro que se vayan a llamar ciudades (por lo menos lo que siempre hemos entendido que eran ciudades). El que lleguen a ser tan ciberpunk como el Los Ángeles 2019 de Ridley Scott en Blade Runner, o se parezcan más a la Ecotopía rural de 1999 de Ernest Callenbach con capital en San Francisco, es cosa que se me escapa aunque me temo lo peor. Pero, en cualquier caso, la ecología del miedo producto directo de los mass media y de las redes sociales en la era de la postverdad, está produciendo ya cambios críticos importantes en el modelo de ciudad percibido por el ciudadano.



    Nota 1.-Los dos libros de Mike Davis mencionados en el texto son los siguientes:
    • Davis, Mike (1990) City of Quarzt: Excavating the Future in Los Angeles, Verso, New York. La misma editorial publicó una segunda edición en el año 2006 que incluía un prefacio del propio autor describiendo los cambios producidos en LA desde finales de los ochenta cuando se escribió el libro. En el 2003 la editorial madrileña Lengua de Trapo publica la traducción al español de Rafael Reig con el títlo Ciudad de cuarzo. Arqueología del futuro en Los Ángeles.
    • Davis, Mike (1992) Beyond Blade Runner: Urban Control, The Ecology of Fear. Open Magazine Pamphlet Series, nº 23, Open Media, Westfield, NJ. Esta primera edición fue revisada en 1995. En español hay una edición titulada Más allá de Blade Runner. Control urbano: la ecología del miedo, de la editorial Virus de Barcelona en su colección "Folletos" publicada en 2001 y basada en la edición inglesa revisada de 1995.

    Nota 2.-Las referencias a la Escuela de Chicago se pueden encontrar en muchos sitios pero las que he introducido en el texto son las siguientes:
    • El trabajo de Park al que me refería en el texto titulado "La ciudad: sugerencias para la investigación del comportamiento humano en el medio urbano" fue publicado originalmente en American Journal of Sociology, 20 (marzo, 1915) pp. 577-612. Revisado y publicado después en The City (1925), pp. 1-46 y recogido en Human Communities. The City and Human Ecology (The Collecter Papers of Robert Ezra Park, vol.II), Free Press, Glencoe (Illinois) a cargo de Everett C. Hughes, Charles S. Johnson, Jitsuichi Masouka, Robert Redfield y Louis Wirth. En The City se puede encontrar también la propuesta de Burgess del famoso modelo de sectores concéntricos.
    • El trabajo de Park está traducido al español junto con otros textos en el libro Robert Ezra Park, La ciudad y otros ensayos de ecología urbana, ediciones del Serbal, Barcelona, 1999, pp. 49-85. Los originales de Park se acompañan de una introducción, comentarios, bibliografía y anotaciones de Emilio Martínez.

    Nota 3.-Puede resultar interesante confrontar la visión de las megaciudades que tiene el Pentágono para el año 2030 con el controvertido trabajo de la UCLA titulado Urban Displacement Project. Y, como contraste, ambos con la Ecotopía de Ernest Callenbach (en cualquier caso una novela interesante cuya lectura recomiendo) que, de forma extraña aparece en el artículo de Mike Davis, pero que puede servir como contraste utópico a la distopía de Blade Runner :
    • El vídeo creado por el ejército USA y utilizado por la Pentagon’s Joint Special Operations University se titula “Megacities: Urban Future, the Emerging Complexity.” Su duración es de unos cinco minutos y describe el problema de orden público que pueden crear las megaciudades. Fue utilizado como parte de un curso avanzado de combate anti-terrorista. Puede encontrarse en este enlace junto con un artículo donde el propio Mike Davis se manifiesta sobre el vídeo.
    • Respecto al controvertido y conflictivo proyecto de la UCLA se trata de una iniciativa que pretende entender la naturaleza de la gentrificación producida en las ciudades de Los Ángeles y San Francisco. Como está bastante detallado en la página web correspondiente (incluidos los casos de las áreas de estudio) dejo que el lector se haga su propia composición de lugar del tema. El enlace a la página es este.
    • Del libro de Ernest Callenbach no conozco ninguna traducción al español. Pero la referencia original es la siguiente: Callenbach, Ernest (1975): Ecotopia: The Notebooks and Reports of William Weston, la primera edición fue de la editorial Banyan Tree Books que era del propio Callenbach. Dos años después Batam Books publicó otra edición que es más conocida ya que se puede encontrar en algunas bibliotecas. Pero hay más ediciones. Entre otras, una del 2005 con ocasión del 30 aniversario por Heyday Books, y también en el 40 aniversario de Epistle Edition. Incluso hay una precuela Ecotopia Emerging, publicada en 1981. Cualquier día dedicaré un artículo a Callenbach cuya figura va adquiriendo cada vez un mayor interés.

    jueves, 2 de marzo de 2017

    Smart Cities más transparentes

    El tópico de las Ciudades Inteligentes ya ha sido tratado en diferentes lugares del blog. Por tanto los lectores conocen de sobra mi posición crítica al respecto. Particularmente en el artículo titulado Smart Cities, los inventos del TBO hacía un repaso en clave de humor a determinados aspectos preocupantes de la deriva que está adquiriendo el tema. Uno de los más destacados, y en el que quizá nos juguemos nuestro futuro democrático local, es el del acceso a los miles de datos que se obtienen, analizan y recopilan. Datos que muchas veces no se sabe muy bien en función de qué criterios y con qué objetivos, ocultos o no, se procesan. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación abren campos inmensos de mejora de las condiciones de funcionamiento de nuestras ciudades, pero encierran peligros importantes que no sería bueno despreciar sin un análisis cuidadoso de los mismos.

    Smart Cities y acceso a la información  lavanguardia

    La dificultad es que este acceso a la información no debería ser sólo para los especialistas tales como informáticos, planificadores, diseñadores urbanos o investigadores, capaces de enfrentarse a miles de datos en bruto, sino también para el público en general. Lo que significa, además, comprensión de los mismos mediante sistemas que los hagan inteligibles a través de un lenguaje al alcance de todos. Uno de mis alumnos del TFG, José Antonio Castaño, decidió el pasado semestre trabajar en este tema. Para ello seleccionó casi cincuenta ciudades españolas que disponen de webs Open Data y realizó una serie de análisis que le permitieron llegar a algunas conclusiones que considero de gran interés. El resultado, después de su adaptación a la estructura del blog, fue el que se expone a continuación.


    Smart Cities y acceso a la información
    Autor: José Antonio Castaño González

    En la sociedad actual, las denominadas Smart Cities producen una inmensa cantidad de datos originados desde la propia ciudad mayoritariamente por los ciudadanos. Estos, con el empleo de las nuevas TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), son captados mediante receptores suministrados normalmente por las grandes empresas contratadas por los ayuntamientos. Así este conjunto de información va a parar a manos del gobierno y de las empresas citadas. Partiendo de la hipótesis de la Ciudad Inteligente como colector de datos, se puede decir que existe un flujo de información que acaba en manos de una minoría y que en buena parte de los casos es unidireccional, es decir, no se ofrece al ciudadano.

    Se recogen, se transmiten y se cruzan millones de datos  radioforce

    El trabajo, formado por un conjunto de análisis en relación a las iniciativas de datos abiertos de una serie de ciudades españolas y que ha tenido en cuenta tanto la cantidad como el tipo de los mismos, se ha realizado para verificar su disponibilidad. Participación ciudadana y accesibilidad a la información van de la mano cuando se piensa en la Smart City. De esta necesidad de poner los datos acumulados a disposición de la sociedad por parte de la administración pública aparecen estrategias como las iniciativas Open Data o de datos abiertos en la web. Estos portales, accesibles vía Internet, tienen el objetivo de facilitar la información para que el ciudadano, empresa u otra organización pueda reutilizar los datos generando un valor económico o social favoreciendo a su vez la transparencia de un gobierno más abierto y la participación ciudadana.

    Open Data y transparencia  pipeuskadi

    Pero para que los datos se consideren abiertos deberían de cumplir una serie de pautas o directrices. El día 8 de Mayo de 2012, se celebró en San Sebastián el Día Open Data en Euskadi en el que un grupo de expertos fijó un decálogo de los puntos requeridos o buenas prácticas para la apertura de datos. Las conclusiones, aprobadas en el Congreso Internacional de Ciudadanía Digital fueron las siguientes:
    • Publicar datos en formatos abiertos y estándares.
    • Usar esquemas y vocabularios consensuados.
    • Inventario en un catálogo de datos estructurado.
    • Datos accesibles desde direcciones web persistentes, amigables.
    • Exponer un mínimo conjunto de datos relativos al nivel de competencias del organismo y un roadmap de publicación.
    • Compromiso de servicio, actualización y calidad del dato, manteniendo un canal eficiente de comunicación reutilizador AAPP.
    • Monitorizar y evaluar el uso y servicio mediante métricas.
    • Datos bajo condiciones de uso no restrictivas y comunes.
    • Evangelizar y educar en el uso de datos.
    • Recopilar aplicaciones, herramientas y manuales para motivar y facilitar la reutilización.
    Entre los beneficios relacionados con la administración destaca la mejora del servicio público procedente de la colaboración de los habitantes. Además se permite la puesta al día, por parte del gobierno, de los intereses de los ciudadanos y un intercambio de datos más adecuado entre administraciones. Por otro lado, existen unos beneficios directos e incuestionables para la población que pueden ir, desde la comodidad de un ciudadano en su búsqueda de ruta para un viaje turístico consultando información sobre monumentos históricos, a rutas de transporte.

    Turismo en el portal de Albacete  albacete

    Por parte de las empresas queda claro que la obtención de datos relacionados con el ciudadano conllevará mayor conocimiento de la población y por tanto, se facilitará una mejora de la gestión organizativa ante la demanda produciendo mejores oportunidades de negocio. En cuanto al nivel del ciudadano, es evidente que de esta manera se proporciona una visión más clara de las acciones del gobierno permitiendo un mínimo de “control” sobre la clase política sobre todo a la hora de la rendición de cuentas. Por otra parte, se posibilita la generación de nuevas ideas o proyectos. Se pueden encontrar multitud de casos de este tipo en las propias webs. Por ejemplo, en el portal  Open Data de Las Palmas de Gran Canaria se exponen varios casos de aplicaciones derivados de la reutilización de datos. Así, Moovit, una aplicación para dispositivos móviles que permite planificar trayectos en transporte en tiempo real.

    Aplicaciones derivadas de la reutilización de datos  androidlibre

    En cuanto al contexto internacional hay que decir que en los últimos años la cantidad datos publicados abiertamente han aumentado a un ritmo tremendamente rápido. A modo de ejemplo, en Francia, la plataforma de datos públicos franceses lanzada en Diciembre de 2011 ha aumentado de los 621 datasets publicados a día 28/11/2011 a los 19.512 existentes el 03/01/2017. Esto da una idea del rápido crecimiento que han tenido las iniciativas Open Data en estos últimos quince años. En los datos publicados en el proyecto Open Data Inception, desarrollada por Open Data Soft se recogen gran cantidad de las plataformas Open Data existentes en todo el mundo, localizadas sobre un mapa del mismo. Aunque no se recopilen la totalidad de los portales da una idea para conocer la situación general de los diferentes países. Sobre esta base se realizó la gráfica de abajo.

    Número de portales open data por países
     Señalar en la imagen para verla más grandes  ©jacastaño

    En el entorno europeo destacan España, Francia y Reino Unido. Según el informe del Portal Europeo de Datos de 2016, a los dos primeros se les considera como países maduros en cuanto a la disponibilidad de sus datos, alcanzando puntuaciones mucho mayores que el resto de los estudiados, entre los que se encuentran los veintiocho miembros de la Unión Europea además de Suiza, Noruega y Liechtenstein. La situación española se debe entre otras, a la gran cantidad de iniciativas de datos abiertos que acumula, tanto locales como regionales. La razón de que esto ocurra en el caso español puede encontrarse en que cada administración se responsabiliza de sus datos, lo cual hace que aumente la cantidad de portales, aunque a cambio haga más complicada su homogeneización. España se ha convertido en un referente internacional, de manera que se considera como un buen ejemplo a estudiar para conocer el panorama general en cuanto a la publicación de la información y su accesibilidad.

    Red Española de Ciudades Inteligentes  reci

    Actualmente, de entre todas las ciudades españolas que incorporan las TIC y que responden en cierto modo al modelo Smart City con iniciativas propias, sesenta y cinco pertenecen a la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Sin embargo, tan solo son 47 las ciudades que tienen una página web disponible a nivel local asociada que esté en vigor y sea accesible al ciudadano. Será este ámbito nacional de localidades en el que se centrará el análisis de este trabajo. Según la Iniciativa de datos abiertos del Gobierno de España existen 61 portales que se corresponderían con iniciativas de Administración local. Para el análisis se descartaron aquellas que pertenecen a diputaciones o territorios, aunque desde la web queden registrados datos a nivel local también. Es el caso de la isla de La Palma o la Diputación de Cádiz. Tampoco se consideraron aquellas que no hacen referencia a la ciudad o tan solo muestran una parte de información de uno de los sectores como el portal de datos abiertos espaciales de Sevilla.

    Iniciativas de datos abiertos  jacastaño

    Tras descartar las iniciativas que ya no están operativas o que no funcionan (como es el caso de Lleida) resultó el total de 47 portales a estudiar a que nos referíamos en el párrafo anterior. En un primer análisis general del conjunto destaca el hecho de que ciudades de cierta importancia como Toledo, León, Granada o Córdoba carecen de este tipo de web, lo cual resulta verdaderamente sorprendente. En algunos casos encontramos que estos datos se han combinado o no se ofrecen originales, y para su utilización a veces también es necesaria esta información sin tratar. Es decir, que los datos no hayan sido modificados ni combinados de manera que se facilite su posible futura utilización bien para labores de investigación o profesionales. En algunos casos otro de los problemas observados al navegar por estos portales es la dificultad para encontrar los datos solicitados en el catálogo, o que algunos de los archivos suministrados no son de fácil comprensión al utilizar extensiones .csv o .html.

    Fragmento archivo .xml, tráfico calle30 en Madrid  jacastaño

    Uno de los análisis que se ha tomado como referencia es la densidad de tráfico de vehículos en tiempo real ya que es uno de los más populares. Así, en la web de Madrid es el más visitado. Existen ya aplicaciones que combinan datos para ofrecer esta información de manera procesada casi en cualquier lugar. Por ejemplo, Google Maps posee una herramienta que permite conocer el estado del tráfico, y elegir la ruta menos congestionada. Para ello, utiliza la información constante que le envían nuestros móviles sobre su ubicación. Con ella Google es capaz de medir la velocidad a la que nos desplazamos y asociar nuestra ubicación a una determinada vía. Sin embargo en el estudio nos centramos solo en las webs de open data para concluir si ofrecen la información o no, desde una condición de usuario con conocimiento medio en internet. De los resultados obtenidos se deduce que tan solo 10 de las 47 ofrecen estos datos: Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Málaga, Santander, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.

    Ayuntamiento de Zaragoza, datos de tráfico  wwwzaragoza

    Además resulta que de las diez páginas algunas no ofrecen información de manera clara por diferentes motivos. Una de las causas es el tipo de archivo ya que en algunas ocasiones se ofrece en formatos no populares o complejos. También a veces la organización incorrecta de la información y el ofrecer ya los datos manipulados (por ejemplo en forma de mapa). Por último, un problema importante es la manera de evaluar el tráfico o diferentes unidades de medida del mismo que no son comunes entre las diferentes ciudades. Una vez realizado este primer acercamiento para poder evaluar el funcionamiento general del sistema recurriendo a uno de los servicios más usados como es el de la densidad de tráfico de vehículos se procedió con el diseño de una metodología que permitiera un análisis más completo de las diferentes páginas para evaluar y comparar la accesibilidad a los datos con los que trabajaban.

    Normalizar las Ciudades Inteligentes  studyulib

    Para realizarlo, a la hora de elegir los parámetros a estudiar, se ha partido de la norma UNE 178301 Ciudades inteligentes. Datos Abiertos (Open Data). En esta, se tratan los puntos de mayor importancia para clasificar las iniciativas de datos abiertos según la reutilización de los mismos. En otras palabras, el objetivo del trabajo consistió en contabilizar los tipos de datos que se ofrecen, lo cual es primordial para conocer si realmente se dispone de los mismos y si serán fácilmente utilizables por el ciudadano. Se consideraron los siguientes: 1.-La cantidad de datos que dispone. 2.-Si existen metadatos. 3.-Los tipos de formato de los datos que aporta. 4.-La cantidad de tipos o filtros de búsqueda. 5.-Qué tipos de filtro búsqueda rápida se presentan. 6.-Si existe o no una agrupación de los datos en categorías. 7.-Si es necesario el registro en el portal para acceder a los datos. 8.-Si existe un apartado de acceso SPARQL. Y, por último, 9.-Disponibilidad en otros idiomas.

    Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 1)
     Señalar en la imagen para verla más grande ©jacastaño

    Aunque en el trabajo se detallan punto a punto los resultados para cada uno de los apartados en este artículo solo se van a reseñar las conclusiones obtenidas después de analizar las distintas páginas aplicándoles estos criterios. La primera es que se evidencia la falta de homogeneización de la estructura seguida por los portales de las diferentes ciudades ya que las maneras de presentar los conjuntos de datos son casi tan variadas como portales existen. Aparentemente no sería demasiado complicado clasificar la información en categorías comunes, publicándolos con metadatos organizados en conjuntos similares tales como fecha, categoría, número de visitas, última actualización, etc. Esto es importante, no solo por el hecho de que cuando una persona cualquiera se desplaza a otra ciudad de forma temporal tiene que invertir una cantidad de tiempo considerable en entender el portal, sino para poder establecer comparaciones aunque solo sea a efectos estadísticos.

    Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 2)
     Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

    En segundo lugar se han comprobado de manera evidente las trabas que todavía existen a la hora acceder a los datos, pues no se respetan muchas de las pautas indicadas para una correcta publicación de los mismos como se ha señalado anteriormente. Así por ejemplo, hay portales en los que todavía no existen catálogos, convirtiéndose en prácticamente inútiles si el usuario busca un conjunto de datos muy concreto. Otros solo publican enlaces a otra webs. A esto hay que sumarle que habitualmente la información se presenta en formatos poco comunes para el ciudadano. En ocasiones ni aparecen en castellano o como datos ya procesados, lo cual hace compleja su reutilización. Parece como si un portal de este tipo solo se pensara desde el punto de vista del vecino, pero una de las utilidades más importantes es que pueda utilizarlo el visitante, bien por motivos profesionales o turísticos.

    Cantidad de datos por localidad
     Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

    Uno de los objetivos más importantes era el de comprobar de la accesibilidad de los datos, que se preveía escasa. Efectivamente, tras los análisis realizados, se ha podido demostrar que muchas de las administraciones públicas que están detrás de estas webs todavía se guardan bastante información. Y aunque es sabido que en los últimos años el panorama general de publicación de datos ha crecido bastante, muchas de estas iniciativas Open Data muestran una insuficiencia destacada. En algunos casos como el de Azpeitia o Sant Cugat ni tan siquiera llegan a nueve sectores, aunque en otros este déficit se produce solo en alguno de ellos. Incluso algunas webs olvidan las demás temáticas centrándose solo en información de un determinado tipo como A Coruña que ofrece 89 de sus 112 datos referentes al territorio, concretamente a la información geográfica. Respecto a datos tan útiles para el ciudadano como la densidad de tráfico rodado resulta extraña su ausencia de algunos portales.

    Cantidad de datos según categorías  ©jacastaño

    Así como en la categoría referente a la Ciudad y Servicios es en la que más cantidad de información se suministra, en otras como las relativas al Territorio, la Economía o Noticias es incomprensiblemente escasa. Esto es importante, pues la publicación de presupuestos y de actividades económicas oficiales, en tiempos en los que la transparencia se presenta como una de las grandes preocupaciones ciudadanas, la Administración debería responder de forma prioritaria. No parece sorprendente entonces el uso de la población de los apartados relativos de Ciudad y Servicios ya que son los que más información ofrecen y que este hecho quede reflejado en el tráfico de datos consiguiente. Aparece así dibujado un contexto general definido por la insuficiente información publicada, pese a la intención de resolverlo por parte de algunas ciudades aunque muchas otras demuestran un claro desinterés al respecto.

    Autor: José Antonio Castaño González


    Hasta aquí el trabajo de José Antonio. Personalmente me han sorprendido dos cosas. La primera, y aunque esta afirmación sea matizable, es la buena situación española en el contexto internacional. Y la segunda, la falta de homogeneidad entre las distintas páginas web de las ciudades inteligentes estudiadas. Supongo que será complicado aprobar una normativa común que obligue a los ayuntamientos a que estandaricen mínimamente sus portales. Pero, probablemente, todo sería más sencillo y con mayores posibilidades de conseguirlo, si se intentara en el ámbito autonómico. Y también sería necesario, por lo menos para poder utilizar los datos desde el punto de vista de la investigación, que se propusieran normas comunes de obtención de los mismos. Por lo menos de los más básicos. Esto redundaría en una mayor transparencia al permitir comparaciones.

    Tanta inteligencia junta hace sospechar… pressdigital

    En cualquier caso resulta imprescindible que todos los ciudadanos puedan acceder a los datos generados. No solo unos pocos, sino todos. Desde investigadores hasta analistas de mercado. Y, por supuesto, que se hagan comprensibles a la mayoría de la población que no se dedica ni a investigar ni a trabajar con grandes cantidades de información en bruto. Este objetivo se va consolidando, cada vez en mayor medida, como un objetivo irrenunciable al que debe aspirar cualquier ciudad que apueste por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. También sería bueno que dejáramos de aplicarle adjetivos a la ciudad. Ciudades inteligentes, sostenibles, resilientes, de los ciudadanos, circulares… Sencillamente, hay ciudades bien y mal diseñadas, bien y mal organizadas, bien y mal planificadas. Un exceso de marketing, como el que se detecta en este caso de las llamadas Smart Cities, puede utilizarse para ocultar algunas vergüenzas. También para hacer negocios, aunque la ciudad no debería ser nunca objeto de negocio sino marco para la convivencia y desarrollo de la ciudadanía.



    Nota 1.-Portales Open Data de las cuarenta y siete ciudades españolas estudiadas en el trabajo (señalar en cada una para dirigirse a la página correspondiente): Albacete, Alcobendas, Arganda del Rey, Arona, Azkoitia, Azpeitia, Badalona, Barcelona, Bilbao, Cáceres, Camargo, Cornellà de Llobregat, Donostia, El Prat de Llobregat, Gandía, Gavà, Gijón, Güenes, Granollers, A Coruña, Las Palmas de Gran Canaria, Lorca, Madrid, Málaga, Manlleu, Manresa, Marbella, Martos, Pamplona, Puerto de Santa María, Rivas Vaciamadrid, Rubí, Sabadell, Santander, Sant Boi, Sant Cugat, Sant Feliu de Llobregat, Sevilla, Tarragona, Tenerife, Terrasa, Torrent, Valencia, Vallodolid, Viladecans, Vitoria, Zaragoza.

    Nota 2.-Algunos recursos en la web utilizados en el trabajo (señalar en cada uno para dirigirse a la página correspondiente):