lunes, 2 de mayo de 2016

Contaminación visual

La expresión “contaminación visual”, aunque ya se empieza a utilizar en muchos países, todavía no está demasiado consolidada. Pero es que presenta peculiaridades que la hacen distinta a la acústica, del aire, del agua o de los suelos. Destinada en principio a expresar un exceso de carteles publicitarios en el espacio público de las ciudades y, por tanto, relacionada con el mundo de la publicidad, poco a poco ha ido ampliando su significado hasta abarcar en la actualidad una lista bastante grande de perturbaciones visuales que producen efectos indeseables en las personas afectadas. De los muy variados acercamientos que se producen relacionados con este tema, desde los económicos hasta los epidemiológicos, pasando por los perceptivos o los legales, voy a priorizar los que tienen que ver con el paisaje. Aunque es complicado moverse en un campo que está todavía en sus comienzos intentaré establecer algunas evidencias aunque sean mínimas. Y, sobre todo, plantearé mis dudas, que son muchas.

Paisaje urbano, contaminación visual  ecologiaverde

Ya la propia definición de lo que sea contaminación visual es controvertida. Incluso en aquellos países que han legislado ya sobre esta materia. Méndez, al hablar del caso de Venezuela define la contaminación visual como “el abuso de ciertos elementos ‘no arquitectónicos’ que alteran la estética, la imagen del paisaje rural o urbano”. Se supone, por tanto, que los arquitectónicos no entrarían en el concepto, lo que no deja de ser extraño ya que la arquitectura puede llegar a ser la mayor fuente de perturbación visual de un paisaje. Y Jerez, al estudiar las medidas legales para el caso de la ciudad de Guatemala afirma que “la contaminación visual es el cambio o desequilibrio en el paisaje, ya sea natural o artificial, que afecta las condiciones de vida y las funciones vitales de los seres vivos”. Para Fernández Muerza, es “cualquier elemento que distorsione la observación del paisaje natural o urbano”.

Paisaje natural, contaminación visual  allpe

Pero también se pueden encontrar otras definiciones en las normas de algunos países que ya han legislado sobre la materia. Así, en el artículo 71 de la Ley Orgánica del Ambiente de Costa Rica se podía leer ya en el año 1995 lo siguiente: “Contaminación visual: Se considerarán contaminación visual, las acciones, obras o instalaciones que sobrepasen, en perjuicio temporal o permanente del paisaje, los límites máximos admisibles por las normas técnicas establecidas o que se emitan en el futuro”. Y en el caso español también en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía aparece la contaminación visual, aunque restringida al objeto de la ley: “Se entiende por contaminación visual o perceptiva, a los efectos de esta Ley, aquella intervención, uso o acción en el bien o su entorno de protección que degrade los valores de un bien inmueble integrante del Patrimonio Histórico y toda interferencia que impida o distorsione su contemplación”.

Antena en la Colegiata de Osuna  Jaime López

En casi todas las definiciones que he podido encontrar aparece, de forma directa o indirecta, el paisaje, sea natural, rural o urbano. Y también se señala este tipo de contaminación como un obstáculo a su contemplación, bien porque la impida o la distorsione. Incluso se llega a hablar de contaminantes. Por ejemplo, una de las más citadas en Internet (entre otros, en Mendez, aunque la fuente original no la he podido encontrar) la del Instituto Autónomo de Protección Civil y Ambiente de Chacao, Venezuela, se refiere a la “alteración visual de la imagen y fisonomía del entorno urbano causada por acumulación de materia prima, productos, desechos, abandono de edificaciones y bienes materiales, así como, violación en las densidades y características físicas de publicidad”. Como se observa, y aunque centrada en la ciudad, hereda el antiguo concepto de contaminación visual que la relaciona directamente con la publicidad, pero habla también de acumulación de materia prima, desechos, o abandono de las edificaciones.

No toda la contaminación visual es publicidad  vanguardia

Estas aproximaciones desde el paisaje se pueden complementar con otras como, por ejemplo, las que provienen de la psicología ambiental donde se analizan los problemas que pueden producir determinados entornos saturados de estímulos. Se basan en los conceptos de sobrecarga y deprivación ambiental. No es el momento ni el lugar para abordar, ni tan siquiera de forma elemental, estos conceptos pero pueden ampliarse en los apuntes de Sergi Varela, Enric Pol y Tomeu Vidal del departamento de Psicología Social de la Universitat de Barcelona. Resumiendo mucho, podríamos decir que la contaminación visual se produce por una sobrecarga de estímulos en el paisaje. Claro que tampoco es demasiado interesante la deprivación ambiental resultado de una pobre estimulación visual. En ambos casos se producen reacciones indeseables aunque parecen más perniciosas las debidas a la sobrecarga ya que algunos estudios sugieren que la deprivación incluso puede ser conveniente en determinados casos.

Escasa complejidad puede producir deprivación  sibdom

La consecuencia de una sobrecarga de estímulos visuales es el estrés ambiental. Este estrés se manifiesta por molestias, malestar y síntomas de ansiedad. Varela, Pol y Vidal hablan de falta de concentración y alteraciones en la relación con los demás. Pero también advierten que los estudios sobre este tipo de estrés no son concluyentes fuera del laboratorio. De cualquier forma parece que sí se producen modificaciones en el comportamiento de las personas. Incluso algunos autores, como Rozadas, mencionan consecuencias físicas relacionadas, sobre todo, con el cansancio visual o dolores de cabeza. Parece evidente que, como cualquier otra forma de estrés, se producen efectos indeseables para la salud. Pero de lo que no hay duda es que existen consecuencias negativas relacionadas con la percepción de la escena urbana y que afectan a la identidad, la belleza, el arte, la cultura o la capacidad de comunicación de un lugar.

Sobrecarga de estímulos visuales  universiquiz

Según Rapoport parece que existe un límite máximo en la cantidad de información visual que el cerebro puede procesar. Algunos autores, como Jacobson, hacen propuestas numéricas (en bits por segundo) sobre esta cantidad pero pienso que se trata de un dato de relativo interés ya que no hay que considerar tan sólo datos fisiológicos (cantidad que el nervio óptico es capaz de transmitir al cerebro) sino también una parte importante de carácter más psicológico. En cualquier caso lo que sí parece razonable, como dice Rapoport, es suponer que existe una cantidad máxima que el cerebro humano es capaz de procesar (tasa de información utilizable) de tal forma que un escenario con una cantidad excesiva de elementos diferentes, sin relación entre ellos y de gran intensidad de estimulación, pueden llegar a producir problemas en el receptor. Las personas se sienten cómodas en determinados ambientes que no desembocan en estrés por exceso de estimulación o en aburrimiento por escasez de estímulos.

Otros tipos de contaminación son más fáciles de cuantificar  elpais

De cualquier forma, aunque podamos hablar de “contaminación visual” es obvio que se diferencia de otros tipos de contaminación ya que depende en buena medida de las características de cada individuo. Que yo sepa, hasta el momento, no se han establecido patrones de respuesta cuantitativos tales como que "a partir de los 75 decibelios, para el caso del ruido, se produce pérdida de oído a largo plazo". O que, "para exposiciones de larga duración en la contaminación por partículas MP10, una cantidad de 70 microgramos por metro cúbico está asociada a un riesgo de mortalidad a largo plazo un 15% mayor que si se trata de 20 microgramos" (según la OMS). La mayor parte de los trabajos sobre contaminación visual utilizan indicadores subjetivos. Es decir, se trabaja mediante preguntas relacionadas con la percepción de los impactos sobre la población. Otros datos se refieren sobre todo a la cantidad de carteles publicitarios o al porcentaje de ocupación de los mismos, bien en fachadas o en una escena completa.

Las pintadas ¿Contaminante visual? Granada  Ideal

Como vemos, se trata de un campo del que todavía no tenemos certezas (casi en ninguno de sus aspectos). Y todavía podemos entrar en discusiones más enconadas si nos planteamos el tema de los contaminantes. Aquí sí que existen notables divergencias. Desde aquellos que se centran exclusivamente en la publicidad, hasta los que piensan como posibles focos contaminantes los cables, la basura, las antenas, las pintadas, los coches, o incluso la propia arquitectura. Existen bastantes trabajos que han intentado identificar estos contaminantes visuales. En casi todos se pregunta a la población. Como ejemplo voy a comentar el que realizó Carmen Arelys Méndez en Venezuela, en el Barrio Obrero de la ciudad de San Cristóbal publicado en la revista Gestión y Ambiente en el año 2013. Lo he elegido por utilizar una metodología parecida a la de otros muchos trabajos con objetivos similares, y porque se puede encontrar en Internet de forma sencilla y gratuita (ya sabéis que lo intento siempre que puedo).

La basura ¿Contaminante visual? Madrid  aavvmadrid

Carmen Arelys organizó un cuestionario dividido en tres partes. La primera se refería al estilo de vida de los sujetos e incluía cuestiones de carácter general. En la segunda trató de averiguar el concepto de contaminación visual mediante preguntas abiertas. Y en la tercera utilizó un sistema de encuesta para que los participantes trataran de identificar sobre siete fotografías aquellos elementos que, según su opinión, pudieran estar contaminando visualmente el espacio público y qué tipo de molestia les producían. Como ya dije anteriormente, todavía estamos en una fase bastante embrionaria de las investigaciones sobre el tema y ni tan siquiera somos capaces de identificar si, realmente, determinados elementos podemos calificarlos de contaminantes y cómo influyen sobre la percepción del espacio público. Lo que parece fuera de toda duda es que la publicidad, el cableado, las pintadas o la basura se identifican como elementos contaminantes no sólo en los resultados de este trabajo, sino también en muchos otros.

Contaminantes visuales identificados por la población
 Señalar en la imagen para verla más grande  Arelys Mendez

Pero el tema no acaba sólo con la identificación de los contaminantes. El verdadero problema es llegar a determinar en qué momento la publicidad, el cableado, las pintadas o la basura se convierten en contaminación visual. Respecto a la publicidad, en algunos países incluso existe normativa reguladora, que la prohíbe o la limita en cierta medida. En ningún caso he conseguido averiguar la base o los estudios en los que se apoyan las normativas que, por ejemplo, limitan los carteles a un tanto por ciento de la superficie de fachada. Y las dificultadas se multiplican si intentamos cuantificar cables, basura o pintadas. Pero, desde mi punto de vista, no se trata de considerar de forma separada los contaminantes visuales, sino entender las interacciones que se producen entre ellos al actuar de forma conjunta. Es posible que determinada ordenanza que limita la publicidad impida una contaminación por la misma, pero la contaminación de la escena urbana puede aparecer cuando a la publicidad se le suman los cables, las antenas, los coches, las pintadas o la propia arquitectura.

La contaminación visual como suma de contaminantes  ecogeeksta

Pasa igual que en los estudios de paisaje cuando se analizan de forma separada los elementos que lo conforman y se pierde la visión global del mismo. La saturación de estímulos no tiene necesariamente que proceder de una única fuente. Es posible que una ordenanza que limite al 10% la publicidad en la superficie de una fachada no impida que la escena urbana esté contaminada al sumarle muchos otros focos que no son publicidad. Si ya la decisión sobre si se debe limitar al 10%, al 25% o al 50% es controvertida porque, generalmente, y tal y como hemos dicho en el párrafo anterior, no tiene base alguna, estos límites deberían variar en función de otros factores. Entre ellos, por supuesto, la propia tolerancia de la población o el tipo de escena urbana. Vemos, por tanto, que se necesita investigar más en estas cuestiones dado que, aparentemente, las bases científicas en las que se basan determinado tipo de limitaciones aparentan ser, como mínimo, bastante arbitrarias.

¿Cómo cuantificar la cantidad de cables contaminantes? correodelsur

Quizás por eso algunas legislaciones, como la del Patrimonio Histórico de Andalucía, obliguen a considerar el problema pero dejan la solución en manos del planeamiento o de las ordenanzas municipales. Así, el artículo 19.2 de esta ley (14/2007, del 26 de noviembre) dice los siguiente: “Los municipios en los que se encuentren bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía deberán recoger en el planeamiento urbanístico o en las ordenanzas municipales de edificación y urbanización medidas que eviten su contaminación visual o perceptiva”. Aunque ya en la legislación española sobre Patrimonio Histórico se prohibía la colocación de publicidad, cables, antenas y conducciones aparentes, en los Monumentos y Jardines Históricos, hasta esta ley andaluza no se ha planteado el tema como tal contaminación visual. Estamos ante la primera norma autonómica española que aborda la contaminación visual como problema específico y parece lógico que sea todavía poco concreta.

Córdoba. El Cristo, los faroles… y la procesión de antenas  abc

Pero es que, además, en el artículo 19.2 de la ley andaluza del Patrimonio Histórico también se identifican, aunque sin llamarlos así, los elementos contaminantes a considerar cuando se dice que: “Tales medidas comprenderán, al menos, el control de los siguientes elementos: a) Las construcciones o instalaciones de carácter permanente o temporal que por su altura, volumetría o distancia puedan perturbar su percepción. b) Las instalaciones necesarias para los suministros, generación y consumo energéticos. c) Las instalaciones necesarias para telecomunicaciones. d) La colocación de rótulos, señales y publicidad exterior. e) La colocación de mobiliario urbano. f) La ubicación de elementos destinados a la recogida de residuos urbanos”. Como vemos están casi todos los “contaminantes visuales” que aparecían en el trabajo de Carmen (y en otros muchos) excepto los automóviles, los solares sin edificar o “el pobre diseño arquitectónico”. Parece que en algunos (no en todos), si existe un cierto acuerdo.

Osuna, iglesia de Sto. Domingo, contenedores de residuos Jaime López

Espero que las consideraciones anteriores puedan despertar el interés y muevan a la apertura de nuevas vías de investigación (sobre todo entre los jóvenes) en un campo que está muy necesitado de certezas. Aunque en mi caso particular me interesan las aproximaciones que tienen que ver con el paisaje sea natural, urbano o rural y la perturbación de su contemplación, comprendo que existen otros aspectos igualmente importantes. Y aún en el  campo del paisaje encontramos determinadas situaciones que podríamos considerar de urgencia. Sobre todo, algunas que se pueden relacionar con el Patrimonio Cultural y que son las que, por ejemplo, se reflejan en la ley andaluza de 2007. O, sin llamarle “contaminación visual”, en otras normas jurídicas parecidas tales como la ya mencionada anteriormente del Patrimonio Histórico Español de 1985, que en su artículo 19.3 dice: “Queda prohibida la publicidad comercial y de cualquier otra clase de cables, antenas y conducciones aparentes en jardines históricos y en las fachadas y cubiertas de los Monumentos declarados de interés cultural”.

Percepción de los efectos de la contaminación visual en Quito
 Señalar en la imagen para verla más grande  Fuentes y Argüello
Eso no quiere decir que otros enfoques relacionados con sus efectos sobre la salud o la seguridad no deban ser considerados también de forma prioritaria. La excesiva estimulación publicitaria en carreteras puede dar lugar a accidentes de tráfico con resultado de muerte o lesiones graves y, por tanto, es de altísimo interés. El problema causado en los conductores ha sido uno de los primeros en regularse. En España la ley 25/1988, de 29 de julio, de Carreteras, en su artículo 24.1 dice: “Fuera de los tramos urbanos de las carreteras estatales queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde la zona de dominio público de la carretera, sin que esta prohibición dé en ningún caso derecho a indemnización”. Claro que los numerosos resquicios legales que ha dejado la expresión “fuera de los tramos urbanos”, y la normativa autonómica y ordenanzas locales, han conseguido que una gran parte de los lugares más conflictivos estén sobresaturados con decenas de carteles que tratan de llamar la atención de los conductores sin que nadie haga nada al respecto.

Vallas publicitarias y surtido de contaminantes en la A-42, Madrid

Para terminar, simplemente querría recordar que el artículo 20.2 del actual texto refundido de la Ley del Suelo y Rehabilitación Urbana española, aprobado por Real Decreto Legislativo 7/2015 del 30 de octubre y de aplicación en todo el territorio nacional, dice que: “Las instalaciones, construcciones y edificaciones habrán de adaptarse, en lo básico, al ambiente en que estuvieran situadas, y a tal efecto, en los lugares de paisaje abierto y natural, sea rural o marítimo, o en las perspectivas que ofrezcan los conjuntos urbanos de características histórico-artísticas, típicos o tradicionales, y en las inmediaciones de las carreteras y caminos de trayecto pintoresco, no se permitirá que la situación, masa, altura de los edificios, muros y cierres, o la instalación de otros elementos, limite el campo visual para contemplar las bellezas naturales, rompa la armonía del paisaje o desfigure la perspectiva propia del mismo”. A pesar de su aparente “modernidad” dicho párrafo es copia prácticamente literal de la del artículo 70 de la antigua Ley del Suelo franquista de 1956 que, como vemos, ya legislaba contra la “contaminación visual” producida en determinados paisajes. Vivir para ver.


Nota. A continuación incluyo una relación de los trabajos citados a lo largo del texto y, donde ha sido posible, las páginas de internet donde encontrarlos. También algún otro enlace que puede ayudar a la mejor comprensión del tema, sobre todo en lo que se refiere a la contaminación visual en el medio natural que casi no he comentado.
  • Fernández Muerza, A.: "Contaminación visual", Eroski Consumer, 1 de septiembre de 2006. Enlace a la página.
  • Fuentes Correa, V., Argüello Mejía, A.: "Indicadores de contaminación visual y sus efectos en la población", Enfoque UTE, V.6-N.3, pp. 115-132, Sep.2015. Enlace a UTE para acceder al pdf.
  • Hess, Alina A.: "Contaminación visual. Indicadores de vallas", Universidad del nordeste, Comunicaciones científicas y tecnológicas, Resistencia, Argentina, resumen T-024, 2006. Enlace al pdf.
  • Jacobson, H.: “The informational capacity of the human eye”. Science vol. 113, nº 2933, pp. 292-293, 16-03-1951. Enlace al pdf a través de Science.
  • Jaime López, F.: La contaminación visual o perceptiva en el Patrimonio Histórico. Una breve aproximación para el caso de Osuna". Cuadernos de los amigos de los museos de Osuna, nº 14, pp. 98-103, 2012. Enlace al pdf a través de Dialnet.
  • Jerez Paredes de Sajché, M. T.: Eficacia de las medidas legales existentes para evitar la contaminación visual en la ciudad de Guatemala. Tesis Doctoral, Universidad de San Carlos de Guatemala, 2007. Enlace al pdf.
  • Kamičaitytė-Virbašienė, J., Godienė, G., Kavoliūnas, G.: "Methodology of Visual Pollution Assessment for Natural Landscapes", Journal of Sustainable Architecture and Civil Engineering, Vol. 4 No. 13, pp. 80-88, 2015. Enlace al pdf a través de KTU.
  • Méndez Velandia, C. A.: "La contaminación visual de espacios públicos en Venezuela", Revista Gestión y Ambiente, vol. 16 - nº 1, pp. 45-60, mayo de 2013. Enlace al pdf.
  • Nami, P., Jahanbakhsh, P., Fathalipour, A.: "The Role and Heterogeneity of Visual Pollution on the Quality of Urban Landscape Using GIS; Case Study: Historical Garden in City of Maraqeh", Open Journal of Geology, pp. 20-29, Published Online January 2016. Enlace al pdf.
  • Rapoport, A.: Aspectos de la calidad del entorno. Colegio Oficial de Arquitectos de Catalunya y Baleares, Barcelona, 1974.
  • Rozadas, N. H.: "Contaminación visual", Revista Equipo Federal del Trabajo, nº 15, 04-08-2006. Enlace a la página.
  • Sagot Rodríguez, A.: "La contaminación visual en la normativa costarricense. Un enfoque crítico de la ley orgánica del Ambiente y su reglamentación". Actualidad Jurídica Ambiental, 29 julio 2013. Enlace a la página.
  • Varela, S., Pol, E. y Vidal, T.: "Psicología ambiental. Variables ambientales y comportamiento". Corresponde a la unidad didáctica 4 del curso de Elementos Básicos de Psicología Ambiental de la Universitat de Barcelona. Enlace a la página.
  • Yilmaz, D., Sagsoz, A.: "In the Context of Visual Pollution: Effects to Trabzon City Center Silhoutte", Asian Social Science, vol. 7, nº 5, pp. 98-109, May 2011. Enlace al pdf a través de la revista.

viernes, 1 de abril de 2016

Ciudades para las personas mayores

Hace unos días una de mis alumnas vino a verme porque quería hacer el trabajo fin de máster sobre “envejecimiento activo”. Aunque ya hace algún tiempo codirigí una tesis con José Manuel Ribera (catedrático de geriatría, hoy emérito de la Complutense) sobre la ciudad y los mayores y, actualmente, llevo otras dos relacionadas con el tema, me sorprendió que alguien motu proprio quisiera hacer un trabajo de este tipo. Y es que, en el ámbito del planeamiento, aunque cada vez se van considerando en mayor medida los temas de inclusión, es relativamente escasa la consideración de las cuestiones relacionadas con las personas mayores. De forma que he pensado que sería interesante dedicar el artículo de hoy a su relación con la ciudad. Para no perderme en un tema que requeriría un libro entero, voy a centrarme en el programa de la OMS “Ciudades amigables con las personas mayores”, en el que España está muy bien representada con más de 70 municipios participantes.

Las personas mayores y la ciudad  cuartopoder

Para empezar sólo voy a dedicar un párrafo a mencionar algo que ya es tópico. Vamos hacia una sociedad envejecida (en algunos países estamos ya en ella) con pirámides de población invertidas y en la que habrá que dar un vuelco a los conceptos tradicionales en planeamiento y diseño urbano. Según las proyecciones del INE, la población española de más de 65 años que en la actualidad supone el 18,2% pasaría al 24,9 en el 2029 y al 38,7% en el 2064. Las previsiones de las Naciones Unidas son todavía más espectaculares, situando a España en el año 2050 como el país más envejecido del mundo con la población de más de 60 años superando el 40% del total. En estas condiciones no se puede seguir cerrando los ojos a los importantes cambios que hay que introducir (y no sólo en nuestro país), en los objetivos de diseño y planeamiento urbano, para dar respuesta a los nuevos requisitos que están surgiendo.

Crecimiento de la población de mayores  fgcsic 
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Para que las ciudades de todo el mundo empezaran a conceder a esta cuestión la importancia que merece, la OMS inició en el año 2005 el proyecto de Ciudades Amigables. Se intentaba identificar las principales características a las que debería responder una ciudad con una parte importante de su población formada por personas mayores. Se trataba de proponer un instrumento de evaluación basado en escuchar a los implicados. Desde el principio el proyecto incorporó las bases de lo que se conoce como envejecimiento activo y que responde a tres componentes: salud, participación y seguridad. Aquellos interesados pueden leer el Libro blanco del envejecimiento activo, editado en el año 2011 por el Ministerio de Sanidad español en colaboración con el IMSERSO, y cuya referencia se puede encontrar en las notas finales.

Envejecimiento activo: salud, participación y seguridad  fmds

El proyecto de Ciudades Amigables se presentó en Río de Janeiro en el año 2015 con motivo del Congreso Internacional de Gerontología y Geriatría. Casi de inmediato se sumaron varias ciudades que se reunieron un año después en Vancouver, donde se decidió un sistema, el llamado Protocolo de Vancouver, para evaluar el grado de “amabilidad” de las ciudades con las personas mayores. En esta fase inicial el Protocolo se adoptó por más de treinta ciudades de diferentes características sociales, geográficas y económicas. En todas ellas se realizó una investigación dirigida a oír la opinión personas mayores, suministradores de servicios y cuidadores, en la que se analizaban ocho áreas temáticas. Se estandarizó en una plantilla a la que tenían que ajustarse las ciudades participantes y se analizó posteriormente por un equipo de la OMS.

Guía de ciudades amigables con los mayores OMS

El resultado de este trabajo fue un informe denominado Ciudades globales amigables con los mayores: una guía, publicada en el año 2007 por la OMS y presentada el Día Internacional de las Personas Mayores. Esta guía se puede obtener de forma gratuita en el enlace que figura en las notas finales. Se organiza en los ocho apartados siguientes: espacios al aire libre y edificios; transporte; vivienda; participación social; respeto e inclusión social; participación cívica y empleo; comunicación e información; y servicios de apoyo comunitario y de salud. El IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales) hizo una adaptación del protocolo de Vancouver para el caso español, que también se puede obtener de forma gratuita en el enlace que aparece en las notas. La adaptación se ha hecho en base a la consideración de la población rural y a la clasificación de las ciudades en relación a la población.

Uno de los temas críticos es el relacionado con los espacios libres  valleluz

Para las materias que trato en este blog resulta de gran interés, porque permite focalizar los temas en algunos que parecen críticos. Por supuesto que todos los apartados son a considerar a la hora de intentar conseguir ciudades más amigables, pero en este artículo me voy a fijar en los espacios al aire libre. El resto lo dejaré para otra ocasión, aunque también tienen una gran importancia para el planeamiento cuestiones tales como los servicios públicos disponibles, el transporte, el comercio de proximidad o la mezcla social y de usos. Habría que advertir que, en general, el planificar y diseñar ciudades más amigables para los mayores se diferencia poco de hacer una buena planificación sin adjetivos. Probablemente una ciudad planificada bajo estos presupuestos será, en cualquier caso, menos discriminatoria, más inclusiva, sostenible, confortable y ecológica para todos.

El buen planeamiento urbano no debería necesitar adjetivos  geia

Tanto en la Guía de ciudades amigables con los mayores, como en la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores que publicó la OMS poco después y que no es nada más que un resumen de la Guía, se especifican (respecto a los espacios libres) once aspectos señalados reiteradamente en todas las encuestas. A continuación voy a tratar, con mayor o menor profundidad, de repasarlos todos. Los lectores del blog notarán que les resultan conocidos y que, para la mayoría de los temas, tengo publicados varios artículos. Pero me ha parecido interesante hacerlo por dos motivos. El primero, verificar los aspectos que corresponden a principios universales válidos para casi todos los casos. Otra cosa es la forma concreta en que estos principios se desarrollen y sobre la que no parece conveniente dar indicaciones generales ya que dependen del contexto específico de que se trate. Y la segunda es ofrecer una visión global del tema que permita situar los campos correspondientes.

Suciedad o pintadas, aspectos negativos informacion

Contar con un entorno agradable y limpio es el primer aspecto que se destaca en todas las encuestas. La belleza del sitio es importante. Pero también se señalan como elementos a considerar la ausencia de perturbaciones tales como ruidos, malos olores, congestión de tráfico, suciedad, basura sin recoger, o pintadas. Una parte importante de estos factores son de mantenimiento, pero otros están directamente relacionados con la planificación y el diseño. En la Guía se recoge el comentario de una persona mayor de Estambul que podría ser aplicable a muchas ciudades: “Te levantas de la cama a las cuatro de la mañana en lugar de a las seis porque hay demasiado ruido afuera”. El ruido es uno de los grandes problemas causados por una mala planificación de la ciudad y, por supuesto, no afecta sólo a las personas mayores ya que está demostrado que produce efectos nocivos en la salud de todos.

Pequeños espacios verdes cercanos  20minutos

El segundo aspecto se refiere a la importancia de los espacios verdes. Como ya hemos dicho tantas veces en el blog, no se trata de grandes espacios verdes, sino de espacios verdes contenidos, cercanos y accesibles. Es decir, de espacios verdes de proximidad. Probablemente la existencia de un espacio verde cercano haga que el barrio sea mucho más adecuado no sólo a los mayores sino también a los niños y, en general, a todos. Se detectan algunos problemas que veremos luego tales como la necesidad de que existan servicios, lugares de resguardo o una mayor seguridad. Pero también es importante que se cuide el uso compartido. Dice un proveedor de servicios de Melbourne: “El hecho de que un parque sea un área de actividades compartido, con bicicletas que pasan zumbando, o patinetas o patinadores, o grandes bestias cuadrúpedas que se abalanzan corriendo, puede ser un factor de limitación para el acceso por una persona mayor”. Por supuesto, esto también afecta al resto de ciudadanos.

El mobiliario no solo hay que colocarlo, hay que mantenerlo  farodevigo

La necesidad de lugares de descanso es también una reivindicación manifestada en casi todas las ciudades. Sin embargo, no es sencillo resolver el problema ya que en muchos casos se denuncia la invasión de estas áreas por grupos intimidatorios que las ocupan y manifiestan comportamientos antisociales. Se trata de un tema muy relacionado con la seguridad ciudadana según veremos más adelante. Habría que añadir la necesidad de que estos lugares estén en situación de confort climático con sombra, soleamiento o resguardo, según sea necesario. Y, por supuesto, con un mantenimiento adecuado. La existencia de lugares de descanso debería tratarse de forma específica en el diseño de las aceras que tendrían, además, que cumplir algunas condiciones: superficie lisa, de poca pendiente y anti-deslizante; ancho suficiente para sillas de ruedas; declives nivelados con la calle; libres de obstrucciones como vendedores callejeros, autos estacionados y árboles; y prioridad de acceso para peatones.

Se reclaman pasos de peatones bien diseñados  blog

Aunque también se podría haber añadido al apartado anterior de aceras amigables, aparece en la Guía de forma separada el problema de los cruces peatonales en algunos casos pensados (como ya he escrito de broma en otros artículos refiriéndome al diseño urbano en general) para “varones caucásicos, de treinta años, en plenas condiciones físicas y de clase media alta”. O, a veces, con prioridad a la circulación rodada, de forma que algunos semáforos están regulados de forma que hay que ser casi un atleta para conseguir atravesar la calle en los tiempos marcados a los peatones. Se señalan como elementos de gran ayuda el uso de semáforos con indicaciones acústicas y luminosas que marquen el tiempo que falta para ponerse rojo. También, el escaso respeto del conductor podría aconsejar el cambio de pasos cebra por semáforos controlados por el peatón con tiempos de espera siempre a su favor e indicados en el propio semáforo.

La importancia de la accesibilidad  ciudadaccesible

Las cuestiones relativas a la accesibilidad son también importantes. A pesar de que en muchos países existe normativa que obliga al cumplimiento de determinados requisitos, la realidad es que se trata de un tema denunciado de forma recurrente en todas las encuestas. Además, básico para una ciudad más inclusiva. Y no sólo relativo a las personas mayores sino a cualquier grupo de edad. En nuestro país resulta realmente curioso el incumplimiento, en algunos casos sistemático, de la normativa tanto estatal como autonómica sobre accesibilidad a pesar de las denuncias de las organizaciones implicadas. Y no sólo en la ciudad ya construida antes de la aprobación de estas leyes, sino también en proyectos actuales que se están ejecutando en estos momentos. El tema está también muy relacionado con el del transporte, que se aborda en otro apartado de la Guía y que hoy no voy a tratar.

Seguridad objetiva, pero también subjetiva, en el espacio público  larioja

Y llegamos a uno de los apartados importantes para un envejecimiento activo ya que facilita que los mayores salgan de sus casas, anden, hagan deporte y se relacionen: un entorno seguro. Seguridad en todos los aspectos. Así, algunas ciudades mencionan zonas libres resguardadas para terremotos, o aceras que permitan andar sin tropiezos, o carriles bici separados. Pero también seguridad ciudadana. Dice un habitante de Tuymazy: “Nosotros ya no salimos de noche. Yo no salgo a ningún lado, te pueden matar”. Sin llegar a esos extremos, y a pesar de que exista una cierta seguridad objetiva es imprescindible que las personas que salgan a la calle se sientan seguras. Es decir, que exista seguridad subjetiva. Para la Guía trata de un elemento fundamental que hace posible un envejecimiento activo, al permitir que las personas mayores usen el espacio público, caminen de forma regular y se relacionen con otras.

Carriles bici separados de las aceras  cyclingmadrid

También se señala el interés de que existan senderos peatonales y carriles específicos para bicicletas. En general, los ciclistas se consideran un peligro para las personas mayores y se proponen vías separadas para ellos. Pero, sobre todo, se destaca la necesidad de accesibilidad a estas sendas con lugares adecuados para sillas de ruedas y que los caminos presenten una superficie lisa y regular. Respecto a los edificios amigables con los mayores me voy a detener también poco ya que entiendo es una cuestión más arquitectónica que urbanística, pero las características generales que se enumeran son las siguientes: ascensores; escaleras mecánicas; rampas; pasillos y entradas anchas; escaleras adecuadas (no demasiado altas ni empinadas) con barandillas; pisos anti-deslizantes; zonas de descanso con asientos cómodos; señalización adecuada; baños públicos con acceso para discapacitados.

Baños públicos de pago ¿gratis con carnet de mayores?  dnevnik

Los dos últimos apartados se refieren a la necesidad de contar con baños públicos adecuados y que se provean servicios especiales para clientes, como filas o mostradores separados para personas mayores. El tema de los baños públicos es uno de los más mencionados aunque difícil de resolver. Respecto a la cuestión de que en los comercios existan servicios especiales para mayores probablemente necesite una regulación legal que lo obligue. Todas estas cuestiones se recogen en la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores. Reproduzco de la lista, en una nota final, los aspectos relacionados con los espacios libres, para que el lector tenga una visión global de los elementos críticos que se pueden verificar de forma sencilla. Probablemente si el proyecto supera el chequeo será adecuado, no sólo para personas mayores sino, también, en general, para todos.

A veces hay que obligar a las empresas a cumplir  plataformaurbana

Conseguir ciudades más inclusivas pasa, probablemente, por conseguir ciudades pensadas no para los casos más favorables sino, precisamente, para los más desfavorables. Es decir, considerando aquellos colectivos con exigencias más críticas. Entre otros, las mujeres, los niños o las personas mayores, deberían ser la referencia. Estos últimos van a tener cada vez una mayor presencia numérica y, si consiguen superar su propio estereotipo como grupo, mayor influencia política y mediática. Este tema de los estereotipos que aparece muy claramente tratado en el artículo de Rocío Fernández-Ballesteros incluido en el Libro blanco sobre envejecimiento activo, es básico para entender las diferencias entre los estereotipos culturales, individuales y del propio grupo como tal. La necesidad de cambiar la imagen que tiene de si mismo el colectivo de personas mayores, altamente negativa en la actualidad, es la base para conseguir una mayor presencia y conseguir reivindicaciones hasta el momento atendidas en escasa medida.

Red española de ciudades amigables  imserso 
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Para terminar me gustaría decir que bastantes ciudades españolas pertenecen a la Red de Ciudades Amigables y que algunas de ellas están trabajando para conseguir que su ciudad esté mejor adaptada a las necesidades de las personas mayores. Entre los muchos casos que podría reseñar, sólo me voy a referir a dos. El ayuntamiento de Zaragoza, que tiene aprobado un plan de acción 2014-2017 con 25 propuestas de diagnóstico y un proceso de elaboración con una serie de ejes concretos. Madrid también ha presentado, a finales del año pasado, un documento titulado Madrid, ciudad amigable con las personas mayores, donde se describen, en relación con el Protocolo de Vancouver, ocho áreas de investigación y las propuestas de mejora consiguientes. Parece que, por lo menos, empieza a abrirse paso la conciencia que es necesario cambiar algunas cosas. El problema es que todavía estamos en el terreno de las intenciones que, casi siempre, se quedan en generalidades. Por ejemplo, en el documento del Ayuntamiento de Madrid puede leerse la necesidad de “aumentar la seguridad/vigilancia en los parques”. Loable deseo que me gustaría saber cómo, cuándo, y de qué forma, se va a conseguir.



Nota 1. Documentos a que se hace referencia en el artículo y enlaces para conseguirlos de forma gratuita.
  • La nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística de donde he reproducido los datos del segundo párrafo puede encontrarse aquí. Y los relativos a la población mundial en este enlace sobre Population Ageing and Development de la ONU.
  • El Libro Blanco del Envejecimiento Activo puede obtenerse en este enlace.
  • El Protocolo de Vancouver aquí. Y la adaptación al contexto español del IMSERSO en este enlace.
  • El documento Ciudades globales amigables con los mayores: una guía, en este enlace.
  • La Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores de la OMS basada en el Protocolo de Vancouver en este otro enlace.
  • El Plan de Acción 2014-2017 de Zaragoza puede conseguirse aquí.Y la publicación Madrid, ciudad amigable con los mayores en este enlace.

Nota 2. La revisión a realizar de todo proyecto de espacio público, según la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables para mayores de la OMS respecto a los espacios al aire libre y edificios, debería incluir los puntos siguientes:
  • Las zonas públicas son limpias y agradables.
  • Los espacios verdes y asientos al aire libre son suficientes en número, están bien mantenidos y son seguros.
  • Las aceras presentan buen estado de mantenimiento, están libres de obstrucciones y están reservadas para los peatones.
  • Las aceras son anti-deslizantes, son suficientemente anchas para sillas de ruedas y presentan cordones en desnivel hasta el nivel de la calle.
  • Los cruces peatonales son suficientes en número y seguros para personas con diferentes niveles y tipos de discapacidad, con marcaciones anti-deslizantes, señalización visual y auditiva, y tiempos de cruce adecuados.
  • Los conductores ceden el paso a los peatones en las intersecciones y los cruces peatonales.
  • Los carriles de bicicletas están separados de las aceras y demás caminos peatonales.
  • La seguridad al aire libre es fomentada mediante buena iluminación en las calles, patrullas policiales y educación comunitaria.
  • Los servicios están ubicados en forma agrupada y son accesibles.
  • Se proveen servicios especiales para clientes, como filas o mostradores de servicio separados para personas mayores.
  • Los edificios están correctamente señalizados afuera y adentro, poseen suficientes asientos y baños, ascensores accesibles, rampas, barandas y escaleras, y pisos anti-deslizantes.
  • Los baños públicos externos e internos son suficientes en número, están limpios, presentan buen estado de mantenimiento y son accesibles.

martes, 1 de marzo de 2016

Ci[ur] número 100

Hace unos días se presentó en la Escuela de Arquitectura de Madrid el número 100 de Cuadernos de Investigación Urbanística. Aunque ya le he dedicado un artículo a las revistas de mi Departamento, pienso que el acontecimiento de haber llegado a un número tan emblemático como el 100 merece un pequeño análisis. Máxime cuando incluye más de treinta artículos de autores punteros en el trabajo y la investigación de la disciplina, a los que se ha dado libertad completa sobre la temática a abordar. Ya sólo el índice, que se puede leer en las notas finales, constituye un compendio de las principales preocupaciones en materia urbanística y una pequeña historia de lo que ha pasado en los últimos años en nuestras ciudades y territorios. Este artículo no es más que una reflexión personal después de haber leído con especial interés todos los trabajos incluidos en el número.

Portada del número 100, edición digital

Como la historia de Ci[ur] está ya resumida en el artículo editorial voy a reproducir su comienzo para situar el origen de la publicación: “Cuadernos de Investigación Urbanística empezó su andadura en el año 1993. Ese año dos profesores del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio, José Fariña y Julio Pozueta, propusieron al Consejo la publicación de los trabajos de investigación que en aquellos momentos se estaban realizando en dicho Departamento. La financiación con que se contaba era escasa y la edición modesta, pero se cumplían todos los requisitos legales de forma que se defendieron desde el principio los derechos de los autores, se hizo el depósito legal y se le asignó un ISBN. (…) Desde aquellos comienzos en el año 1993 han transcurrido 22 años en los que el urbanismo y la ordenación del territorio han sufrido cambios muy importantes. La publicación también. No sólo en contenidos sino también en otras muchas cosas. Desde aspectos puramente formales hasta su conversión en revista, cambiando los primitivos ISBN por los actuales ISSN tanto en edición electrónica como digital”.

Cabecera del número 1, original en papel no existía versión digital

Pero vamos a analizar el contenido del número. Lo primero que llama la atención es la alta proporción de temas relacionados con el ámbito legislativo del planeamiento. Sobre todo porque no hay ningún jurista entre los que escriben sobre el tema. Pero parece mayoritaria la queja de tener que soportar un sistema con graves disfunciones en una normativa que parece exclusivamente pensada para favorecer la inversión. Y estas disfunciones llevan, en determinados casos, a situaciones límite que crean injusticias, problemas sociales o que, incluso, rozan lo ilegal. Así, Enrique Bardají plantea el tema de la regulación jurídica en la transformación de la ciudad, y dice: “Sin embargo, creo que la plasmación jurídica del urbanismo español ha conseguido, por dispersión, opacidad, incorrección en la técnica jurídica de la regulación de técnicas científicas y contradicción entre normas, una gran inseguridad jurídica”.

Muchos artículos relacionados con la legislación  urbanbound

Parecida postura se desprende del trabajo de Rafael Córdoba sobre la nulidad parcial del Plan General de Madrid de 1997. O el de Abel Enguita donde plantea el problema de las distintas legislaciones de las Comunidades Autónomas y la necesidad de su armonización. Incluso María José Rodríguez-Tarduchy, aunque escribe sobre otro tema (aunque cercano) que luego comentaré, no puede evitar referirse al absurdo de la existencia de diecisiete leyes del suelo “iguales pero distintas”. Asimismo, Luis Rodríguez-Avial afirma, al tratar sobre la evolución conceptual del planeamiento y la legislación urbanística actual, que: “La actual legislación urbanística no preconiza, como se ha expuesto anteriormente, este tipo de planeamiento de estructura, abierto y flexible y por eso pensamos que no sirve a lo que hoy demanda nuestra sociedad y en consecuencia sería deseable su revisión”. 

El disloque legislativo del planeamiento español  copgirona

También Marian Leboreiro que, con el título “El planeamiento urbanístico, de la inseguridad a la incertidumbre”, y después de analizar los sucesivos cambios, modificaciones, interpretaciones y demás vericuetos legales a los que han sido sometidas las normas urbanísticas (centrándose en Madrid y, sobre todo, Galicia) llega a la conclusión de que: “El planificador ha dejado de ser un profesional que se dedica a la ordenación urbanística a partir de una realidad existente en aplicación de unos criterios y objetivos establecidos previamente para pasar a moverse en el proceloso mar de la legislación urbanística y de la legislación sectorial que a modo de catarata se ha ido emitiendo, tanto desde el Estado como de las Comunidades Autónomas y receloso de meter la pata u olvidar alguna norma por el camino”.

La Torre de Babel de las ordenanzas  incotex

Si descendemos a temas más concretos y de carácter municipal, María José Rodríguez-Tarduchy hace notar la necesidad “de homogeneizar el contenido de los conceptos fundamentales utilizados en todos los planes y ordenanzas” ante la polisemia que les afecta. También rozando estos temas jurídicos, pero con otras connotaciones, nos encontramos con el trabajo de Sonia de Gregorio sobre la trasposición de la política urbana de la Unión Europea al marco español. Se destacan las dificultades, debido a dos motivos. El primero se deriva de que la UE no tiene competencias al respeto, por lo que las posibilidades de actuación son siempre indirectas (por ejemplo, mediante el programa URBAN). Y el segundo, de que el estado español tampoco las tiene frente a las Comunidades Autónomas.

Desigualdades urbanas, la ciudad rica  wradio

Otro conjunto de trabajos podríamos agruparlos bajo la expresión de lo global. Se trataría de denunciar de qué forma, los problemas locales tienen una implicación que afecta a todos los países y a las desigualdades territoriales. La cuestión de las migraciones, para el caso español, la aborda Fernando Fernández en su artículo “Migraciones globales y ciudad” donde destaca el hecho de la aparición de una nueva población urbana con sus problemas y requisitos específicos. Y Lucila Urda con su trabajo “El sueño de los pescadores de perlas” reflexiona sobre la situación insostenible y descontrolada que se produce cuando los países que cuentan con dinero proponen sistemas urbanos absurdos basados exclusivamente en el consumo. Lo ejemplifica con el caso de Dubai donde cada habitante emite 44 toneladas de CO2 al año, mientras que por ejemplo un español “solo” emite alrededor de 8.

Desigualdades urbanas, la ciudad pobre  carryology

Al otro lado del espectro están los problemas de subsistencia y de vivienda de las naciones pobres o de las capas humildes de las ricas. Para el caso español, Enrique de la Villa analiza mecanismos urbanísticos y gestión pública en el ejercicio del derecho constitucional a una vivienda digna. Y Belén Gesto plantea la necesidad de introducir las cuestiones de habitabilidad básica en la enseñanza de la arquitectura y ofrece algunos datos del por qué: “La cifra de personas viviendo en tugurios en las regiones en desarrollo en el 2012 era de 862,5 millones. (…) En lo que al acceso a infraestructuras y servicios se refiere, cabría añadir dos datos relevantes: en 2012 había 748 millones de personas que seguían utilizando agua de fuentes no mejoradas y más de 2.500 millones no tenían acceso a saneamiento mejorado, un 10% y un 35% del total de población mundial respectivamente (UN, 2014)”.

Sostenibilidad: ¡Qué verde era mi valle!  efeverde

También yo mismo, en el artículo que aporto a este número 100 de Ci[ur] me refiero a la evolución del concepto de sostenibilidad, desde sus días gloriosos hasta el momento actual en el que, a base de vulgarizar el término el concepto parece que se ha vuelto irrelevante. Esta degradación de lo colectivo frente a lo individual, y de lo global respecto a lo local, aparece en bastantes trabajos. Así, Álvaro Sevilla trata el tema en su artículo “Lo común y su desmantelamiento” donde explica como el nuevo capitalismo global y su expresión urbana está sustituyendo la acumulación de capital tradicional realizada a través del ciclo productivo convencional, mediante la reactivación del viejo mecanismo de acumulación por desposesión “directamente por extracción, esquilmación o apropiación forzosa de riquezas comunes, bien presentes en la naturaleza, bien creadas colectivamente y al margen del mercado”.

La burbuja inmobiliaria  elpulso

La singularidad del caso español la tratan bastantes artículos. Así, el de José Manuel Naredo titulado “Un episodio relevante: burbuja especulativa y crisis inmobiliaria en perspectiva”. O el de Julio Pozueta: “Rasgos urbanísticos del crecimiento residencial asociado a la burbuja inmobiliaria, 1995-2006”. A nadie se le escapa el interés e importancia de estos análisis. Sobre las consecuencias del proceso apuntan varios trabajos. En aquellas cuestiones relacionadas con ganancias especulativas Alejandro Tamayo estudia la ciudad negocio de la que llega a decir: “No se trata de que la ciudad facilite el negocio inmobiliario, su razón de ser, el motivo por el que se configura de una forma y no de otra, es el negocio en sí. Podríamos afirmar, que la ciudad se convierte en una suerte de gran y diversificada operación financiera”. Probablemente a los lectores del blog les suene bastante este planteamiento.

El pinchazo: ruinas modernas  del libro de Julia Schulz-Dornburg

El tema que yo he denominado alguna vez como de todo el territorio para la ciudad subyace prácticamente en todos los trabajos del número. Pero además de los ya mencionados de José Manuel Naredo, Julio Pozueta o Alejandro Tamayo, hay otros que se refieren directamente al paisaje tras la batalla. En el de Emilia Román titulado, “Paisajes de la crisis: problemas y oportunidades”,  se puede leer: “Estos 'cadáveres inmobiliarios' representan la peor cara de nuestra sociedad, cuyo principal modelo de desarrollo se ha basado en la consideración de la vivienda como un producto, objeto de negocio, y no como un derecho fundamental para los ciudadanos”. Un panorama parecido se describe en el de Juan Miguel Morell cuyo título es suficientemente descriptivo: “La ciudad fallida”. O para el caso concreto de Madrid, Fernando Roch escribe sobre “Expandirse cuando se encoge. La catastrófica paradoja del urbanismo madrileño” donde el urbanismo sólo sirve para legitimar "el desafuero urbanizador".

Periferias abandonadas  alcabodelacalle

Otras temas más parciales aparecen en artículos específicos. Isabel González aborda el abandono de los barrios de la periferia. Los centros históricos se tratan en el trabajo de Francisco Pol. También sobre una pieza histórica de Vilnius trata el de Javier Ruíz. Luis Moya plantea el tema de “Los antecedentes franquistas de la política de la vivienda social”. Y Raquel Rodríguez  describe el modelo urbano del litoral y los problemas que plantea. Ester Higueras pretende dar respuesta a una pregunta aparentemente sencilla pero de una complejidad que va mucho más allá de su apariencia: qué es un barrio saludable. La salud siempre ha estado asociada al urbanismo y a la planificación urbana, pero los nuevos requisitos introducidos por el problema de la sostenibilidad y los riesgos han cambiado el enfoque tradicional.

Litoral español, un símbolo: el Algarrobico  almeria360

No podían faltar tampoco artículos más puramente disciplinares, incluso desde un punto de vista de la enseñanza: Felipe Colavidas, “Urbanismo, ciencia y evolución”; Carlos Verdaguer, “Conocimiento ciudadano e investigación urbanística”; José Miguel Fernández Güell, “El futuro de los estudios de futuro en la planificación urbana y territorial”; Agustín Hernández Aja, “El planeamiento como imagen necesaria de la transformación social”; o Julio García Lanza, “Ánimo y dedicación”. Es en este último grupo de artículos donde aparecen las propuestas enfocadas al futuro de la profesión y su enseñanza. Y no sólo relacionados con ámbitos estrictamente disciplinares, sino saliendo de los mismos y tratando de conectar con la sociedad. Así, tanto Agustín Hernández Aja como Carlos Verdaguer, indagan en esta conexión, el primero desde el ámbito profesional del plan y el segundo desde la investigación urbanística.

Profesión, enseñanza e investigación, el futuro  boletinCF+S

Durante bastantes años muchas personas han puesto su ilusión en difundir la investigación urbanística a través de Ci[ur]. Este número es un homenaje a todas ellas realizado por los que quedamos. Pero, además, entiendo que constituye en sí mismo un documento de interés que recomiendo leer con atención porque contiene reflexiones muy valiosas y una apuesta por un cambio necesario, casi imprescindible, en la forma en que se entiende el planeamiento urbano y territorial. Termino de forma parecida a como empecé, reproduciendo una parte del editorial: “En cualquier caso, en estos veintidós años hemos comprendido que estamos en el límite de las posibilidades del planeta y que, a partir de ahora, nada será igual en la organización de nuestras ciudades y territorios. También que, probablemente, sea necesario replantear todas las bases en las que se apoyaba la relación entre ciudadanos, técnicos y políticos para conseguir que los lugares en los que vivimos los construyamos entre todos y no entre unos pocos”.



Datos complementarios
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Nota 1. Este número, como los otros 99 se puede obtener en este enlace sin costo alguno, sin necesidad de registrarse y sin dar ningún dato a cambio. Además de su difusión gratuita Cuadernos de Investigación Urbanística no cobra tampoco por publicar como hacen otras “prestigiosas” revistas de investigación. No se queda con los derechos de los artículos, que siguen siendo de sus autores. Y entre sus objetivos está el de fomentar la difusión de la investigación en lenguas latinas (pero sin excluir cualquier otra incluido el inglés) manteniendo el rigor propio de las tareas científicas.
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Nota 2. Con objeto de que el lector tenga una idea clara de la riqueza y variedad de los temas abordados, reproduzco a continuación el índice de autores con la relación de trabajos publicados en este número conmemorativo:
  • Bardají, E.: La regulación jurídica de la transformación de la ciudad.
  • Colavidas, F.: Urbanismo, ciencia y evolución.
  • Córdoba, R.: Nulidad parcial del PGOU 97. Implicaciones de las sentencias del Tribunal Superior de Justicia y del Tribunal Supremo para la ciudad de Madrid.
  • Gregorio, S. de: Una reflexión crítica sobre la trasposición de la política urbana de la Unión Europea al marco español.
  • Enguita, A.: Sobre la necesidad de armonizar las leyes urbanísticas de las CC. AA.
  • Fariña, J.: Esplendor y ocaso de la sostenibilidad.
  • Fernández, J.M.: El futuro de los estudios de futuro en la planificación urbana y territorial.
  • Fernández, F.: Migraciones globales y ciudad.
  • García, J.: Ánimo y dedicación.
  • Gesto, B.: Habitabilidad básica en la enseñanza.
  • González, I.: Que treinta años no es nada… o sí: el abandono continuado de los barrios de la periferia histórica.
  • Hernández, A.: El planeamiento como imagen necesaria de la transformación social.
  • Higueras, E.: Barrios saludables.
  • Leboreiro, M.: El planeamiento urbanístico, de la seguridad a la incertidumbre.
  • Morell, J.M.: La ciudad fallida.
  • Moya, L.: Los antecedentes franquistas de la política de la vivienda social.
  • Naredo, J.M.: Un episodio relevante: burbuja especulativa y crisis inmobiliaria en perspectiva.
  • Pol, F.: Cultura y políticas de rehabilitación y valorización de los centros históricos.
  • Pozueta, J.: Rasgos urbanísticos del crecimiento residencial asociado a la burbuja inmobiliaria, 1995-2006.
  • Roch, F.: Expandirse cuando se encoge. La catastrófica paradoja del urbanismo madrileño.
  • Rodríguez, R.: Modelo urbano y litoral: una asignatura pendiente.
  • Rodríguez-Avial, L.: La evolución conceptual del planeamiento y la legislación urbanística actual.
  • Rodríguez-Tarduchy, M.J.: La torre de Babel.
  • Román, E.: Paisajes de la crisis: problemas y oportunidades.
  • Ruiz, J.: Elogio de la intuición:la Colonia Lukiskes en Vilnius, Lituania (1911-13).
  • Salas, J.: A las puertas de Hábitat III.
  • Sevilla, A.: Lo común y su desmantelamiento.
  • Tamayo, A.: La consolidación del proceso de generación de desigualdad social en los sistemas urbanos contemporáneos. La ciudad negocio.
  • Urda, L.: El sueño de los pescadores de perlas.
  • Verdaguer, C.: Conocimiento ciudadano e investigación urbanística.
  • Villa, E. de la: Mecanismos urbanísticos y gestión pública en el ejercicio del derecho constitucional a una vivienda digna.