jueves, 2 de marzo de 2017

Smart Cities más transparentes

El tópico de las Ciudades Inteligentes ya ha sido tratado en diferentes lugares del blog. Por tanto los lectores conocen de sobra mi posición crítica al respecto. Particularmente en el artículo titulado Smart Cities, los inventos del TBO hacía un repaso en clave de humor a determinados aspectos preocupantes de la deriva que está adquiriendo el tema. Uno de los más destacados, y en el que quizá nos juguemos nuestro futuro democrático local, es el del acceso a los miles de datos que se obtienen, analizan y recopilan. Datos que muchas veces no se sabe muy bien en función de qué criterios y con qué objetivos, ocultos o no, se procesan. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación abren campos inmensos de mejora de las condiciones de funcionamiento de nuestras ciudades, pero encierran peligros importantes que no sería bueno despreciar sin un análisis cuidadoso de los mismos.

Smart Cities y acceso a la información  lavanguardia

La dificultad es que este acceso a la información no debería ser sólo para los especialistas tales como informáticos, planificadores, diseñadores urbanos o investigadores, capaces de enfrentarse a miles de datos en bruto, sino también para el público en general. Lo que significa, además, comprensión de los mismos mediante sistemas que los hagan inteligibles a través de un lenguaje al alcance de todos. Uno de mis alumnos del TFG, José Antonio Castaño, decidió el pasado semestre trabajar en este tema. Para ello seleccionó casi cincuenta ciudades españolas que disponen de webs Open Data y realizó una serie de análisis que le permitieron llegar a algunas conclusiones que considero de gran interés. El resultado, después de su adaptación a la estructura del blog, fue el que se expone a continuación.


Smart Cities y acceso a la información
Autor: José Antonio Castaño González

En la sociedad actual, las denominadas Smart Cities producen una inmensa cantidad de datos originados desde la propia ciudad mayoritariamente por los ciudadanos. Estos, con el empleo de las nuevas TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), son captados mediante receptores suministrados normalmente por las grandes empresas contratadas por los ayuntamientos. Así este conjunto de información va a parar a manos del gobierno y de las empresas citadas. Partiendo de la hipótesis de la Ciudad Inteligente como colector de datos, se puede decir que existe un flujo de información que acaba en manos de una minoría y que en buena parte de los casos es unidireccional, es decir, no se ofrece al ciudadano.

Se recogen, se transmiten y se cruzan millones de datos  radioforce

El trabajo, formado por un conjunto de análisis en relación a las iniciativas de datos abiertos de una serie de ciudades españolas y que ha tenido en cuenta tanto la cantidad como el tipo de los mismos, se ha realizado para verificar su disponibilidad. Participación ciudadana y accesibilidad a la información van de la mano cuando se piensa en la Smart City. De esta necesidad de poner los datos acumulados a disposición de la sociedad por parte de la administración pública aparecen estrategias como las iniciativas Open Data o de datos abiertos en la web. Estos portales, accesibles vía Internet, tienen el objetivo de facilitar la información para que el ciudadano, empresa u otra organización pueda reutilizar los datos generando un valor económico o social favoreciendo a su vez la transparencia de un gobierno más abierto y la participación ciudadana.

Open Data y transparencia  pipeuskadi

Pero para que los datos se consideren abiertos deberían de cumplir una serie de pautas o directrices. El día 8 de Mayo de 2012, se celebró en San Sebastián el Día Open Data en Euskadi en el que un grupo de expertos fijó un decálogo de los puntos requeridos o buenas prácticas para la apertura de datos. Las conclusiones, aprobadas en el Congreso Internacional de Ciudadanía Digital fueron las siguientes:
  • Publicar datos en formatos abiertos y estándares.
  • Usar esquemas y vocabularios consensuados.
  • Inventario en un catálogo de datos estructurado.
  • Datos accesibles desde direcciones web persistentes, amigables.
  • Exponer un mínimo conjunto de datos relativos al nivel de competencias del organismo y un roadmap de publicación.
  • Compromiso de servicio, actualización y calidad del dato, manteniendo un canal eficiente de comunicación reutilizador AAPP.
  • Monitorizar y evaluar el uso y servicio mediante métricas.
  • Datos bajo condiciones de uso no restrictivas y comunes.
  • Evangelizar y educar en el uso de datos.
  • Recopilar aplicaciones, herramientas y manuales para motivar y facilitar la reutilización.
Entre los beneficios relacionados con la administración destaca la mejora del servicio público procedente de la colaboración de los habitantes. Además se permite la puesta al día, por parte del gobierno, de los intereses de los ciudadanos y un intercambio de datos más adecuado entre administraciones. Por otro lado, existen unos beneficios directos e incuestionables para la población que pueden ir, desde la comodidad de un ciudadano en su búsqueda de ruta para un viaje turístico consultando información sobre monumentos históricos, a rutas de transporte.

Turismo en el portal de Albacete  albacete

Por parte de las empresas queda claro que la obtención de datos relacionados con el ciudadano conllevará mayor conocimiento de la población y por tanto, se facilitará una mejora de la gestión organizativa ante la demanda produciendo mejores oportunidades de negocio. En cuanto al nivel del ciudadano, es evidente que de esta manera se proporciona una visión más clara de las acciones del gobierno permitiendo un mínimo de “control” sobre la clase política sobre todo a la hora de la rendición de cuentas. Por otra parte, se posibilita la generación de nuevas ideas o proyectos. Se pueden encontrar multitud de casos de este tipo en las propias webs. Por ejemplo, en el portal  Open Data de Las Palmas de Gran Canaria se exponen varios casos de aplicaciones derivados de la reutilización de datos. Así, Moovit, una aplicación para dispositivos móviles que permite planificar trayectos en transporte en tiempo real.

Aplicaciones derivadas de la reutilización de datos  androidlibre

En cuanto al contexto internacional hay que decir que en los últimos años la cantidad datos publicados abiertamente han aumentado a un ritmo tremendamente rápido. A modo de ejemplo, en Francia, la plataforma de datos públicos franceses lanzada en Diciembre de 2011 ha aumentado de los 621 datasets publicados a día 28/11/2011 a los 19.512 existentes el 03/01/2017. Esto da una idea del rápido crecimiento que han tenido las iniciativas Open Data en estos últimos quince años. En los datos publicados en el proyecto Open Data Inception, desarrollada por Open Data Soft se recogen gran cantidad de las plataformas Open Data existentes en todo el mundo, localizadas sobre un mapa del mismo. Aunque no se recopilen la totalidad de los portales da una idea para conocer la situación general de los diferentes países. Sobre esta base se realizó la gráfica de abajo.

Número de portales open data por países
 Señalar en la imagen para verla más grandes  ©jacastaño

En el entorno europeo destacan España, Francia y Reino Unido. Según el informe del Portal Europeo de Datos de 2016, a los dos primeros se les considera como países maduros en cuanto a la disponibilidad de sus datos, alcanzando puntuaciones mucho mayores que el resto de los estudiados, entre los que se encuentran los veintiocho miembros de la Unión Europea además de Suiza, Noruega y Liechtenstein. La situación española se debe entre otras, a la gran cantidad de iniciativas de datos abiertos que acumula, tanto locales como regionales. La razón de que esto ocurra en el caso español puede encontrarse en que cada administración se responsabiliza de sus datos, lo cual hace que aumente la cantidad de portales, aunque a cambio haga más complicada su homogeneización. España se ha convertido en un referente internacional, de manera que se considera como un buen ejemplo a estudiar para conocer el panorama general en cuanto a la publicación de la información y su accesibilidad.

Red Española de Ciudades Inteligentes  reci

Actualmente, de entre todas las ciudades españolas que incorporan las TIC y que responden en cierto modo al modelo Smart City con iniciativas propias, sesenta y cinco pertenecen a la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Sin embargo, tan solo son 47 las ciudades que tienen una página web disponible a nivel local asociada que esté en vigor y sea accesible al ciudadano. Será este ámbito nacional de localidades en el que se centrará el análisis de este trabajo. Según la Iniciativa de datos abiertos del Gobierno de España existen 61 portales que se corresponderían con iniciativas de Administración local. Para el análisis se descartaron aquellas que pertenecen a diputaciones o territorios, aunque desde la web queden registrados datos a nivel local también. Es el caso de la isla de La Palma o la Diputación de Cádiz. Tampoco se consideraron aquellas que no hacen referencia a la ciudad o tan solo muestran una parte de información de uno de los sectores como el portal de datos abiertos espaciales de Sevilla.

Iniciativas de datos abiertos  jacastaño

Tras descartar las iniciativas que ya no están operativas o que no funcionan (como es el caso de Lleida) resultó el total de 47 portales a estudiar a que nos referíamos en el párrafo anterior. En un primer análisis general del conjunto destaca el hecho de que ciudades de cierta importancia como Toledo, León, Granada o Córdoba carecen de este tipo de web, lo cual resulta verdaderamente sorprendente. En algunos casos encontramos que estos datos se han combinado o no se ofrecen originales, y para su utilización a veces también es necesaria esta información sin tratar. Es decir, que los datos no hayan sido modificados ni combinados de manera que se facilite su posible futura utilización bien para labores de investigación o profesionales. En algunos casos otro de los problemas observados al navegar por estos portales es la dificultad para encontrar los datos solicitados en el catálogo, o que algunos de los archivos suministrados no son de fácil comprensión al utilizar extensiones .csv o .html.

Fragmento archivo .xml, tráfico calle30 en Madrid  jacastaño

Uno de los análisis que se ha tomado como referencia es la densidad de tráfico de vehículos en tiempo real ya que es uno de los más populares. Así, en la web de Madrid es el más visitado. Existen ya aplicaciones que combinan datos para ofrecer esta información de manera procesada casi en cualquier lugar. Por ejemplo, Google Maps posee una herramienta que permite conocer el estado del tráfico, y elegir la ruta menos congestionada. Para ello, utiliza la información constante que le envían nuestros móviles sobre su ubicación. Con ella Google es capaz de medir la velocidad a la que nos desplazamos y asociar nuestra ubicación a una determinada vía. Sin embargo en el estudio nos centramos solo en las webs de open data para concluir si ofrecen la información o no, desde una condición de usuario con conocimiento medio en internet. De los resultados obtenidos se deduce que tan solo 10 de las 47 ofrecen estos datos: Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Málaga, Santander, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.

Ayuntamiento de Zaragoza, datos de tráfico  wwwzaragoza

Además resulta que de las diez páginas algunas no ofrecen información de manera clara por diferentes motivos. Una de las causas es el tipo de archivo ya que en algunas ocasiones se ofrece en formatos no populares o complejos. También a veces la organización incorrecta de la información y el ofrecer ya los datos manipulados (por ejemplo en forma de mapa). Por último, un problema importante es la manera de evaluar el tráfico o diferentes unidades de medida del mismo que no son comunes entre las diferentes ciudades. Una vez realizado este primer acercamiento para poder evaluar el funcionamiento general del sistema recurriendo a uno de los servicios más usados como es el de la densidad de tráfico de vehículos se procedió con el diseño de una metodología que permitiera un análisis más completo de las diferentes páginas para evaluar y comparar la accesibilidad a los datos con los que trabajaban.

Normalizar las Ciudades Inteligentes  studyulib

Para realizarlo, a la hora de elegir los parámetros a estudiar, se ha partido de la norma UNE 178301 Ciudades inteligentes. Datos Abiertos (Open Data). En esta, se tratan los puntos de mayor importancia para clasificar las iniciativas de datos abiertos según la reutilización de los mismos. En otras palabras, el objetivo del trabajo consistió en contabilizar los tipos de datos que se ofrecen, lo cual es primordial para conocer si realmente se dispone de los mismos y si serán fácilmente utilizables por el ciudadano. Se consideraron los siguientes: 1.-La cantidad de datos que dispone. 2.-Si existen metadatos. 3.-Los tipos de formato de los datos que aporta. 4.-La cantidad de tipos o filtros de búsqueda. 5.-Qué tipos de filtro búsqueda rápida se presentan. 6.-Si existe o no una agrupación de los datos en categorías. 7.-Si es necesario el registro en el portal para acceder a los datos. 8.-Si existe un apartado de acceso SPARQL. Y, por último, 9.-Disponibilidad en otros idiomas.

Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 1)
 Señalar en la imagen para verla más grande ©jacastaño

Aunque en el trabajo se detallan punto a punto los resultados para cada uno de los apartados en este artículo solo se van a reseñar las conclusiones obtenidas después de analizar las distintas páginas aplicándoles estos criterios. La primera es que se evidencia la falta de homogeneización de la estructura seguida por los portales de las diferentes ciudades ya que las maneras de presentar los conjuntos de datos son casi tan variadas como portales existen. Aparentemente no sería demasiado complicado clasificar la información en categorías comunes, publicándolos con metadatos organizados en conjuntos similares tales como fecha, categoría, número de visitas, última actualización, etc. Esto es importante, no solo por el hecho de que cuando una persona cualquiera se desplaza a otra ciudad de forma temporal tiene que invertir una cantidad de tiempo considerable en entender el portal, sino para poder establecer comparaciones aunque solo sea a efectos estadísticos.

Conjuntos de datos que ofrecen las webs (cuadro 2)
 Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

En segundo lugar se han comprobado de manera evidente las trabas que todavía existen a la hora acceder a los datos, pues no se respetan muchas de las pautas indicadas para una correcta publicación de los mismos como se ha señalado anteriormente. Así por ejemplo, hay portales en los que todavía no existen catálogos, convirtiéndose en prácticamente inútiles si el usuario busca un conjunto de datos muy concreto. Otros solo publican enlaces a otra webs. A esto hay que sumarle que habitualmente la información se presenta en formatos poco comunes para el ciudadano. En ocasiones ni aparecen en castellano o como datos ya procesados, lo cual hace compleja su reutilización. Parece como si un portal de este tipo solo se pensara desde el punto de vista del vecino, pero una de las utilidades más importantes es que pueda utilizarlo el visitante, bien por motivos profesionales o turísticos.

Cantidad de datos por localidad
 Señalar en la imagen para verla más grande  ©jacastaño

Uno de los objetivos más importantes era el de comprobar de la accesibilidad de los datos, que se preveía escasa. Efectivamente, tras los análisis realizados, se ha podido demostrar que muchas de las administraciones públicas que están detrás de estas webs todavía se guardan bastante información. Y aunque es sabido que en los últimos años el panorama general de publicación de datos ha crecido bastante, muchas de estas iniciativas Open Data muestran una insuficiencia destacada. En algunos casos como el de Azpeitia o Sant Cugat ni tan siquiera llegan a nueve sectores, aunque en otros este déficit se produce solo en alguno de ellos. Incluso algunas webs olvidan las demás temáticas centrándose solo en información de un determinado tipo como A Coruña que ofrece 89 de sus 112 datos referentes al territorio, concretamente a la información geográfica. Respecto a datos tan útiles para el ciudadano como la densidad de tráfico rodado resulta extraña su ausencia de algunos portales.

Cantidad de datos según categorías  ©jacastaño

Así como en la categoría referente a la Ciudad y Servicios es en la que más cantidad de información se suministra, en otras como las relativas al Territorio, la Economía o Noticias es incomprensiblemente escasa. Esto es importante, pues la publicación de presupuestos y de actividades económicas oficiales, en tiempos en los que la transparencia se presenta como una de las grandes preocupaciones ciudadanas, la Administración debería responder de forma prioritaria. No parece sorprendente entonces el uso de la población de los apartados relativos de Ciudad y Servicios ya que son los que más información ofrecen y que este hecho quede reflejado en el tráfico de datos consiguiente. Aparece así dibujado un contexto general definido por la insuficiente información publicada, pese a la intención de resolverlo por parte de algunas ciudades aunque muchas otras demuestran un claro desinterés al respecto.

Autor: José Antonio Castaño González


Hasta aquí el trabajo de José Antonio. Personalmente me han sorprendido dos cosas. La primera, y aunque esta afirmación sea matizable, es la buena situación española en el contexto internacional. Y la segunda, la falta de homogeneidad entre las distintas páginas web de las ciudades inteligentes estudiadas. Supongo que será complicado aprobar una normativa común que obligue a los ayuntamientos a que estandaricen mínimamente sus portales. Pero, probablemente, todo sería más sencillo y con mayores posibilidades de conseguirlo, si se intentara en el ámbito autonómico. Y también sería necesario, por lo menos para poder utilizar los datos desde el punto de vista de la investigación, que se propusieran normas comunes de obtención de los mismos. Por lo menos de los más básicos. Esto redundaría en una mayor transparencia al permitir comparaciones.

Tanta inteligencia junta hace sospechar… pressdigital

En cualquier caso resulta imprescindible que todos los ciudadanos puedan acceder a los datos generados. No solo unos pocos, sino todos. Desde investigadores hasta analistas de mercado. Y, por supuesto, que se hagan comprensibles a la mayoría de la población que no se dedica ni a investigar ni a trabajar con grandes cantidades de información en bruto. Este objetivo se va consolidando, cada vez en mayor medida, como un objetivo irrenunciable al que debe aspirar cualquier ciudad que apueste por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. También sería bueno que dejáramos de aplicarle adjetivos a la ciudad. Ciudades inteligentes, sostenibles, resilientes, de los ciudadanos, circulares… Sencillamente, hay ciudades bien y mal diseñadas, bien y mal organizadas, bien y mal planificadas. Un exceso de marketing, como el que se detecta en este caso de las llamadas Smart Cities, puede utilizarse para ocultar algunas vergüenzas. También para hacer negocios, aunque la ciudad no debería ser nunca objeto de negocio sino marco para la convivencia y desarrollo de la ciudadanía.



Nota 1.-Portales Open Data de las cuarenta y siete ciudades españolas estudiadas en el trabajo (señalar en cada una para dirigirse a la página correspondiente): Albacete, Alcobendas, Arganda del Rey, Arona, Azkoitia, Azpeitia, Badalona, Barcelona, Bilbao, Cáceres, Camargo, Cornellà de Llobregat, Donostia, El Prat de Llobregat, Gandía, Gavà, Gijón, Güenes, Granollers, A Coruña, Las Palmas de Gran Canaria, Lorca, Madrid, Málaga, Manlleu, Manresa, Marbella, Martos, Pamplona, Puerto de Santa María, Rivas Vaciamadrid, Rubí, Sabadell, Santander, Sant Boi, Sant Cugat, Sant Feliu de Llobregat, Sevilla, Tarragona, Tenerife, Terrasa, Torrent, Valencia, Vallodolid, Viladecans, Vitoria, Zaragoza.

Nota 2.-Algunos recursos en la web utilizados en el trabajo (señalar en cada uno para dirigirse a la página correspondiente):

sábado, 4 de febrero de 2017

Investigar con datos visuales

Todos los métodos de investigación, bien sean cualitativos o cuantitativos, utilizan datos. Los datos pueden ser de muchos tipos: numéricos, verbales, subjetivos, objetivos… Pero, muchas veces, al trabajar en temas relacionados con la ciudad y el territorio nos encontramos con un tipo de datos muy especiales, los datos visuales. Normalmente, los datos visuales (como cualquier otro tipo de datos) se tratan recurriendo a metodologías cualitativas, cuantitativas o mixtas. Sin embargo, presentan algunas características específicas que es necesario conocer. En algunos artículos del blog se han presentado trabajos en los que se utilizan datos visuales para llegar a determinadas conclusiones pero, hasta ahora, no he tratado el tema de forma sistemática. A continuación voy a intentar una introducción al uso de este tipo de datos tan importantes tanto en urbanismo como en paisaje y ordenación del territorio.

Datos visuales como punto de partida  iab

Lo primero que habría que decir es que voy a tratar de “datos visuales”. No del “análisis visual” de otro tipo de datos, bien sean cuantitativos o cualitativos. Esto es importante. El material de partida serán dibujos, fotos, edificios, esculturas, vídeos, paisajes, o películas. Es decir, material gráfico que, incluso, podemos convertir en datos numéricos para luego representarlos gráficamente. Además, aunque tanto en el título como a lo largo del texto hablaré de “datos visuales”, en realidad en algunos casos debería decir “datos audiovisuales” ya que, a veces, se trata de vídeos, películas o programas de TV, en los cuales la información visual es casi inseparable de la auditiva. Buena parte de los investigadores que han utilizado este tipo de datos lo han hecho a partir de planteamientos metodológicos cualitativos. Y, muchas veces, en temas de psicología o investigaciones sociológicas, aunque probablemente haya sido la antropología la que más los ha utilizado y avanzado en técnicas específicas.

Portada del libro de Marcus Banks  edmorata

Para no perderme y simplificar la exposición, voy a seguir en parte el esquema del libro de Marcus Banks titulado Los datos visuales en investigación cualitativa, cuya lectura recomiendo a cualquier investigador no solo por lo que dice, sino por el completo conjunto de referencias que contiene relativas a muchos de los temas que trata. En realidad, probablemente debería de haber empezado hablando de algo relacionado con mis primeros pasos como investigador: la semiología y la semiótica, cuyo máximo esplendor se produjo en los años sesenta y setenta del pasado siglo. Hace ya  tiempo que he prometido que iba a escribir algún artículo sobre el tema pero lo he ido dejando y ahí sigue solo como un proyecto. O acaso debería haber comentado previamente la teoría de la Gestalt con Max Wertheimer al frente, como me enseñaron mis profesores de Introducción al Urbanismo cuando era alumno de la ETSAM. O aquellas cuestiones relacionadas con la hermenéutica... Por eso he dicho que iba a seguir el libro de Banks, porque ya me estoy desviando hacia otras cosas (aunque quizás sea bueno recordarlas) que harían el artículo interminable.

Imagen y fondo según la teoría de la Gestalt  leblogdelagestalt

De cualquier forma resulta imprescindible empezar diciendo que, en realidad, y a pesar de lo que expondré a continuación, no existe un consenso en la forma en la que se deben de tratar este tipo de datos. Podríamos hablar de la eterna dicotomía entre los acercamientos cognitivos a partir de la psicología y la introspección (en algunos casos repudiados como no científicos), y aquellos que entienden lo cognitivo como una experiencia sólo posible en el seno de una colectividad. Luego están los que construyen un discurso narrativo a partir de los mismos, y tantas otras formas de acercarse al tema que hacen de esta cuestión una de las más complejas que podemos tratar desde el punto de vista metodológico o epistemológico. Bueno, una vez escritos los convencionales párrafos de disculpas ya va siendo hora de tratar las cuestiones más prácticas que interesen al lector.

"Through Navajo Eyes"  visonmaker

Banks empieza el libro hablando de un proyecto de finales de los sesenta titulado “Through Navajo Eyes” llevado a cabo por Sol Worth y John Adair. Y me parece una excelente forma de abordar la cuestión. Worth y uno de sus alumnos suministraron cámaras de 16 mm. a siete navajos de Arizona para que, después de unas mínimas nociones sobre su funcionamiento, filmaran lo que quisieran del entorno en el que vivían. El resultado fue una serie de tomas cortas sobre algunas costumbres y ceremonias de este colectivo. Podéis ver algunas secuencias en el enlace que figura al final del artículo. Según Banks: “Aunque se han dirigido criticas al proyecto, este destaca como un ejemplo de investigación empírica bien diseñada, con objetivos y métodos claros”. Se trataba de saber si hacían películas que, de alguna forma, reflejaran su forma de ver el mundo que les rodeaba.

"Through Navajo Eyes"  visonmaker

La interpretación de los resultados obtenidos les llevó a verificar que la hipótesis iba por buen camino pero no era totalmente cierta. La lengua puede servir de ayuda para llegar a la realidad social pero parece que no la determina. La investigación de Worth y Adair, luego revisada por Dick Chalfen, no fue concluyente pero abrió un camino para utilizar el cine en investigación antropológica. Lo mismo que hicieron Worth y Adair con los navajos hay muchísima literatura de investigaciones que han recurrido a suministrar cámaras de cine, vídeo o de fotografía a determinados colectivos para que cuenten sus experiencias a través de un lenguaje que no es el verbal. En el libro de Banks hay bastantes ejemplos. Incluso en el caso de aquellas personas con dificultades de expresión oral puede recurrirse a pedirles que dibujen.

Paisaje rural de Millana según dibujos de los visitantes
De un trabajo de Teresa Eiroa  elblogdefarina

Esta es una forma de realizar investigación con datos visuales en ciencias sociales: solicitar a los sujetos investigados que confeccionen ellos mismos el material que luego se analizará. Pero hay también otra forma de hacerlo a partir de material visual realizado por el propio investigador. Por ejemplo, en el blog hay varios artículos de trabajos realizados mediante fotos elaboradas por los investigadores y que se muestran a los sujetos, para poder llegar a conclusiones sobre algunos elementos urbanos determinantes para la realización de actividades en el espacio público. O también vídeos o notas, diagramas, dibujos, realizados por el propio investigador en el momento de una entrevista o ante una situación específica. Así, los cuadernos de campo tan utilizados por los antropólogos pueden incluir datos visuales además de los puramente escritos.

Uso de datos visuales en etnografía  templeuniversity
 Jay Ruby filmando en la comunidad de Oak Park

Todo trabajo de investigación empieza por un proyecto. En un proyecto que incluya datos visuales hay que ser particularmente cuidadoso con los aspectos prácticos ya que este tipo de datos a veces requieren técnicas muy específicas. Hay que considerar dos cuestiones relevantes. Por una parte el tema económico ya que en algunos casos la obtención de datos visuales o audiovisuales cuesta bastante dinero, y habrá que considerar desde el punto de vista presupuestario esta cuestión. Y por otra, el sistema de difusión de la investigación, generalmente muy complicado. Por ejemplo, la verificación de un dato sobre uso del espacio público puede requerir cientos de fotos tomadas a lo largo de días y meses. Una vez verificado es evidente que cualquier editorial rechazará la publicación de estos cientos de fotos. Pasa lo mismo que con horas de entrevistas filmadas a determinados sujetos de la investigación.

Dunkerke de Gabriele Basilico, Mission DATAR, 1984
 De un trabajo de Ignacio Bisbal  elblogdefarina

Cuando el investigador se enfrenta al análisis de datos visuales debe tener ciertas cautelas. Pero hay dos que no debería olvidar nunca. El tiempo y el contexto. Respecto al primero, habría que decir que el significado de las imágenes cambia con el transcurso de los meses o los años (a veces, de los días o incluso de las horas) aunque se trate de los mismos sujetos. Esto es particularmente importante en el caso, por ejemplo, de fotografías obtenidas de un archivo o de un periódico. En el blog hay un artículo de uno de mis exalumnos, Ignacio Bisbal, sobre la aportación de la Misión DATAR a la construcción del paisaje francés de los años ochenta del pasado siglo XX que puede ilustrar el tema. La otra cuestión se refiere al contexto. Según Banks: “Las imágenes, incluso las creadas por el investigador, deberían considerarse siempre en contexto, en particular, en los contextos de producción, consumo e intercambio. Aunque el proyecto particular de un investigador puede centrarse en detalle solamente en uno de ellos, debería considerar, sin embargo, los otros”.

Cientos de miles de datos visuales en Internet  blogpot

Las fotos de la Misión DATAR son una forma de obtener imágenes a partir de archivos que ya existen. Pero esto se puede extender a muchas otras formas de conseguirlas. Por ejemplo, imágenes contenidas en periódicos, revistas, libros, colecciones fotográficas, museos, particulares, instituciones oficiales… La lista puede llegar a ser muy grande. Generalmente se trata de una fuente bastante barata de obtención de información. Si añadimos todas las procedentes de las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, Google) y los cientos de miles que se pueden encontrar en Internet, contamos con un “banco de datos” accesible, al alcance del bolsillo de casi todos los investigadores y relativo a un gran número de materias. Probablemente, en el momento actual, sea una fuente de información de las más importantes. Su análisis requiere considerar el contexto de la producción original, la historia del documento analizado y la forma en la que se utiliza (por ejemplo, en una entrevista). En cualquier caso su uso requiere una metodología muy depurada y altas dosis de inventiva e innovación.

Imágenes como ayuda en entrevistas
 De un trabajo de Teresa Eiroa  elblogdefarina

Pero el investigador también puede partir de imágenes elaboradas o seleccionadas directamente para un uso concreto. Normalmente se trata de ayudas para entrevistas estructuradas o semi-estructuradas mediante fotografías, escenas de cine, TV o vídeos. Se trata de provocar recuerdos, asociaciones, o sencillamente que el sujeto entrevistado se encuentre más cómodo si se utiliza un medio “neutro” como forma de limar asperezas. Es un método de los más complejos de abordar y sólo recomendable para casos de investigadores con experiencia en entrevistas. En urbanismo las imágenes elaboradas o seleccionadas por el investigador se utilizan mucho, no en entrevistas sino como sustituto de una situación real. Por ejemplo, una plaza. En lugar de llevar al sujeto a la plaza se le proyecta una foto o un vídeo del sitio. Tiene la ventaja de que se puede manipular e introducir o quitar elementos para analizar la reacción del sujeto ante los cambios. Pero siempre requiere contrastes posteriores en situaciones reales. 

Imagen preparada por José Manuel Gallego para
 una encuesta sobre contaminación visual

Por último están las imágenes elaboradas por los propios sujetos, tal y como se ha ilustrado al comienzo del artículo con el caso del proyecto de Worth y Adair sobre los navajos. Técnicamente la forma más sencilla de obtener datos de este tipo es pedir que hagan fotos. Pero también se les puede pedir que filmen mediante cámaras de vídeo, cine o, incluso, móviles. El caso más complejo es la elaboración de un documental completo, montaje incluido. También es el más complicado y no solo por la necesidad de darles unas mínimas nociones técnicas sobre el uso de los aparatos. A veces, para obviar algunos de estos problemas se puede recurrir, incluso, a un sistema colaborativo entre varias personas (incluido el propio investigador o investigadores). El sistema colaborativo no solo se puede utilizar para la elaboración de un documental o producto análogo sino también para el caso de la toma de fotos. Cuestiones “colaterales” que habría que tratar son las relativas a los permisos y el copyright, a veces de mucha importancia y frecuentemente olvidadas.

Análisis cuantitativo a partir de una foto, Marlown Cuenca
 Trabajo de curso señalar en la foto para verla más grande

En este rápido vistazo a algunas de las formas de procedencia de los datos visuales casi no me he referido a las diferentes técnicas y métodos de análisis de estos datos. En principio podríamos decir que serían las propias de las metodologías tradicionales, bien cuantitativas, cualitativas o mixtas. Por ejemplo, una foto aérea de un bosque nos puede permitir dimensionar áreas urbanas, agrícolas o destinadas a infraestructuras. O cuantificar el número de vehículos que, en un instante determinado, circulan por una carretera. También una foto de una plaza nos permite saber las actividades que están realizando las personas que la ocupan. Incluso la superficie de una fachada comercial dedicada a anuncios. Claro que si filmamos un recorrido urbano podemos también contar cosas que vayamos encontrando en el recorrido. Esta forma cuantitativa de análisis de datos visuales se utiliza mucho en urbanismo y ordenación del territorio y tiene un cierto interés, sobre todo económico.

Restitución fotogramétrica a partir de aerogramas
 Ejemplo de datos bastante poco icónicos

Pero hay otro grupo de aproximaciones más cualitativas al análisis que, probablemente, sean de una mayor riqueza que las puramente cuantitativas. El problema es que las imágenes, como ya he dicho anteriormente, admiten muchas lecturas diferentes dependiendo del contexto, tanto social como personal (incluso temporal), lo que introduce dosis de incertidumbre bastante notables. Pero, aunque este sea su mayor inconveniente desde el punto de la verificación científica, se convierte en uno de los mejores aliados cuando la investigación adquiere la forma de exploración, hallazgo o colaboración en el descubrimiento. Sobre todo en lo que se refiere a las ciencias sociales. Este es su mayor potencial todavía no demasiado utilizado en temas de urbanismo y ordenación del territorio: la posibilidad de encontrar nuevos caminos, nuevas vías que permitan transitar territorios inexplorados. Particularmente en cuestiones relacionadas con la participación pública y la comunicación.

Un plano de Estambul mucho más icónico  familypedia

A lo largo del artículo de hoy, destinado básicamente a los que se inician en la investigación, no he pretendido más que resaltar el hecho de que existen o se pueden conseguir una gran cantidad de datos que no son verbales (orales o escritos) ni numéricos, sino que son imágenes de muy diversos tipos. Y que, muchas veces, estos datos son los únicos que nos van a permitir avanzar en un campo de conocimiento tan complejo como pueden llegar a ser un paisaje, una ciudad o un territorio. También que su análisis, en general, no se puede abordar de la misma forma que otro tipo datos que soportan muy pocas lecturas. Incluso, aunque tratemos solo con imágenes (por ejemplo, en el caso de las representaciones cartográficas) se suele diferenciar entre aquellas más icónicas, que se entienden muy rápidamente, y las más científicas que admiten una o muy pocas lecturas. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes pero las más icónicas son mucho más susceptibles de producir errores de interpretación que las basadas en convenciones simbólicas, aunque también son mucho más sugerentes. En cualquier caso es un tema apasionante y todo investigador debería de hacer algún trabajo a partir de datos visuales, aunque solo fuera para conocer las posibilidades que ofrecen.


  • Nota 1. El libro que me ha servido para organizar el artículo es de Richard Banks, se titula Los datos visuales en investigación cualitativa está publicado por la editorial Morata y la primera edición es de junio de 2010. Previamente había sido publicado en inglés con el título de Using Visual Data in Qualitative Research por SAGE Publications of London en el año 2008.
  • Nota 2. Algunas secuencias sobre el trabajo de Sol Worth y John Adair sobre los navajos se pueden encontrar en diversos sitios de Youtube. Por ejemplo, en este enlace.
  • Nota 3. En blog se recogen varios trabajos en los que se han utilizado datos visuales como fuente de investigación. En esta nota solo voy a enlazar a tres para que los lectores puedan hacerse una idea de las posibilidades que brindan este tipo de datos a la hora de investigar en temas de paisaje, urbanismo y ordenación del territorio. El primero, de febrero del año pasado se titula “Internet y análisis del paisaje”. El segundo, de octubre de 2013, que recoge un trabajo fin de máster de una de mis alumnas, Teresa Eiroa, lleva por título “Paisaje rural: imagen e identidad”. Y el tercero, el más antiguo, de febrero de 2012, también de otro de mis alumnos, Ignacio Bisbal: “Fotografía y creación del paisaje”.

martes, 3 de enero de 2017

Construyendo fronteras

En enero del año pasado escribí un artículo titulado “Metáforas de la frontera” en el que intentaba analizar el problema suscitado por la necesidad de dividir el territorio en unidades más o menos racionales. Llevo bastante tiempo tratando de entender esta cuestión que es clave desde el punto de vista de la planificación. En varios sitios he escrito sobre la necesidad de atender a las fronteras naturales, básicamente de los ecosistemas, y de la importancia de los ecotonos. Sin embargo, cuanto más trabajo el tema más me convenzo de que, en realidad, lo antrópico modifica de forma determinante estas zonas. Ya no estoy tan seguro que la base de las llamadas eco o bio regiones sea exclusivamente el medio natural. Aquellos que me conocen saben perfectamente mis raíces orteguianas y, para Ortega, la Humanidad ha venido a cambiar de forma inexorable las condiciones de la llamada “naturaleza virginal”.

Construcción de una frontera, el muro de Berlín  gentiuno

De forma que, en realidad, lo antrópico es parte indisoluble de esa naturaleza y ya no se pueden separar, por un lado la existencia humana y, por otra, ese Paraíso Perdido sin contaminar. Además, y como he comentado en otro artículo del blog, incluso hay quien piensa que la llamada Naturaleza no existe y que, en realidad, es una construcción ideológica (Erik Swyngedouw, “¡La naturaleza no existe! La sostenibilidad como síntoma de una planificación despolitizada”, Urban, NS01, 2011). En cualquier caso, hoy quería traer un ejemplo concreto de análisis de este tema. Se trata de un trabajo que hizo uno de mis alumnos del Máster universitario en Planeamiento Urbano y Territorial que impartimos en el departamento para mi asignatura de Protección del Patrimonio Urbano y del Medio Natural. Lo escribió ya hace un par de años porque me lo entregó en diciembre de 2014, pero ilustra perfectamente la cuestión.

Fronteras sin límite  ortizdeguzman

El trabajo se titula “La construcción de una frontera. Dinámicas de desarrollo geográfico desigual en las comarcas del Pirineo central”. Su autor es Íñigo Lorente Riverola y esta investigación fue previa a su proyecto fin de máster dirigido por Javier Ruíz y titulado “Conexidad y evolución. Aproximación topológica a la idea de resiliencia. El caso de Sobrarbe (Huesca)” publicado en la revista de nuestro departamento, Territorios en Formación, cuya referencia puede encontrarse al final del artículo. A continuación me limito a una transcripción de partes del trabajo que hizo para mi asignatura convenientemente adaptadas a la estructura del blog. Como en casos anteriores he tenido que convertir una investigación en un artículo para un público más general por lo que le pido disculpas a Íñigo de los errores cometidos. Las imágenes no referenciadas corresponden también a su trabajo.


La construcción de una frontera
Autor: Íñigo Lorente Riverola

La idea de frontera se utiliza para denominar el límite construido, concreto o abstracto, que separa dos realidades vecinas pero diferentes y por lo tanto enfrentadas. Se habla de infinitos tipos de fronteras; fronteras del conocimiento, fronteras políticas, fronteras naturales, fronteras físicas..., tantos tipos de fronteras como realidades existen en el mundo. Las fronteras son algo problemático; los ejércitos defienden las fronteras, existen asociaciones “sin fronteras”... incluso en la matemática, en las ecuaciones diferenciales se habla de regiones donde se define el comportamiento de una magnitud de manera homogénea, que, por el hecho de estar acotadas, plantean la necesidad de definir su “condición de frontera”. Esto planteó uno de los mayores debates de la matemática del siglo XIX. La solución inicial al problema de frontera o “problema de Dirichlet” suponía a las fronteras de las regiones una solución ‘única y homogénea’ en todo su contorno, y dos magnitudes diferentes a un lado y otro de la misma.

Un límite perceptivo, cuenca visual  tycgis

Casi ninguna aproximación geopolítica hacia el territorio está libre de condiciones de frontera. Podría decirse que son propias de la naturaleza humana. Sin embargo, los estudios sobre el medio natural y su funcionamiento ecosistémico ponen en cuestión la condición de frontera como una oposición binaria (dentro o fuera). Frente a la frontera, aparece el concepto de límite como transición progresiva hacia un valor o condición. Esto hace más compleja su identificación, pues existen límites de muy diversos tipos. Se dan límites visuales, límites espaciales, límites de capacidad etc... Pero también ecotonos como áreas de transición entre comunidades ecológicas diferentes, que, por su condición de interfase favorecen el intercambio y por tanto la biodiversidad.

Cuestiones previas

El estudio de los modos de asentamiento de las comunidades humanas, y las diversas formas de antropización del territorio es uno de los aspectos más cruciales a la hora de comprender y planificar de forma eficaz el desarrollo y pervivencia de las distintas sociedades. La geografía humana estudia las sociedades humanas desde una óptica espacial, la relación entre estas sociedades y el medio físico en el que habitan, así como los paisajes culturales y las regiones humanas que éstas construyen. En geografía humana se reconoce la figura de Eliseo Reclus (1830-1905) como el padre de la geografía social, centrada específicamente en las relaciones bilaterales entre la sociedad y el territorio.

Geddes, la sección del valle  thepatrickgeddestrust

Hablar de asentamientos humanos en el territorio es también una cuestión de escala, en tanto que desde los núcleos de población se establecen relaciones de asociación y de aprovechamiento y consumo de recursos naturales. Desde esta perspectiva se entiende la región como la porción del territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias naturales y políticas comunes. Han existido diversas puestas en valor del enfoque territorial del desarrollo. Así por ejemplo, Patrick Geddes en su conocida “sección del valle” expone una visión simbiótica ciudad-territorio a través del uso e intercambio de recursos naturales. Para Geddes, el “survey” consistía en estudio de recursos de una región natural, de las respuestas humanas a estos recursos, y de la complejidad del paisaje cultural resultante. Esta forma de entender la región resultó ser revolucionaria en el momento que Geddes la formuló.

Regiones biogeográficas españolas  IGN
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Durante los años 70, a partir de las ideas del ecologismo estadounidense se construyó el concepto de bio-región como unidad estructuradora de la planificación territorial. Desde los trabajos de autores como Kirkpatrick Sale, Peter Berg, Doug Aberley o Raymond Dassman se puso en cuestión un aspecto clave, que es precisamente la consideración y delimitación de la unidad territorial. Estos autores reclamaban una puesta en valor de los aspectos morfológicos y ecosistémicos de la naturaleza por encima o en equilibrio con las delimitaciones de índole administrativa. Se puede entender la bio-región de muchas formas pero en casi todas aparece como una unidad territorial identificable y autosuficiente tanto desde un punto de vista biológico como cultural. En España, las agrupaciones territoriales que probablemente tengan cierto parecido con algunas de estas características sean las comarcas.

El Pirineo central

Gran parte de la literatura y estudios territoriales de escala comarcal se centran, o bien en la escala nacional, o en realidades regionales individuales, resultando difícil encontrar estudios comparativos del espacio comarcal. Para estudiar las diferencias históricas y contemporáneas de las unidades comarcales resulta de gran utilidad el trabajo de Alfonso Herranz “Infraestructuras y desarrollo económico en el Pirineo central (1850-2000)”, en el que se alude en determinadas ocasiones a la escala territorial de la comarca y que nos ha servido de base.

Objetivo del trabajo

En este trabajo se prestará especial atención a la desigual evolución, demarcación y relevancia o hegemonía de las entidades comarcales dentro de la unidad biogeográfica del Pirineo central a un lado y otro de la frontera entre Aragón y Cataluña ya que, incluso en la propia demarcación de las comarcas podrán leerse espacialmente las imposiciones antrópicas de gobernanza sobre la forma natural del territorio. La hipótesis será, por tanto, que en el espacio comarcal del Pirineo Central como espacio natural con características homogéneas han surgido patrones de desarrollo geográfico desigual entre las unidades comarcales de las autonomías de Aragón y Cataluña. Para verificar esta hipótesis se ha seguido una metodología de comparación entre las actuales comarcas aragonesas de Sobrarbe y Ribagorza y las comarcas catalanas de la Alta Ribagorza, el Valle de Arán, Pallars Jussà, Pallars Sobirá, el Alt Urgell y la Cerdanya, que en conjunto constituyen la Región del Alto Pirineo y el Valle de Arán (APIA).

Provincias, comarcas y límites jurisdiccionales

La Península Ibérica puede dividirse en siete grandes unidades geográficas, cuya delimitación guarda estrecha relación con la geomorfología y la hidrografía. La cordillera pirenaica se extiende a lo largo de 415 km desde el mar Mediterráneo al este, hasta el mar Cantábrico al oeste, y en su parte central tiene una anchura de unos 150 km. Esta zona se considera una región homogénea denominándose Pirineo central. El ámbito de estudio no puede entenderse sin atender a este criterio, dado que es el lugar de nacimiento de buena parte de los ríos que confluyen en el Ebro, cuyo valle constituye la gran unidad geográfica que lleva su nombre.

Cuenca hidrográfica del Ebro  Geoportal SITEbro

Puede entenderse la condición fronteriza entre España y Francia de esta cordillera montañosa, dado que las condiciones naturales varían entre las laderas Norte (Francia) y Sur (España). Sin embargo, los orígenes históricos y geográficos de la delimitación provincial entre Aragón y Cataluña, y por tanto entre Huesca y Lleida como provincias de dichas autonomías, son más complejos. El actual límite provincial entre Aragón y Cataluña es heredero de la división provincial de las Cortes de Cádiz de 1812, y se ha mantenido en las revisiones de Felipe Bauzá en 1822, y finalmente en la división provincial de Javier de Burgos de 1833.

El Pirineo sin fronteras  ikakakorum

Desde un punto de vista formal, puede observarse que la delimitación provincial actual sigue una dirección norte-sur, mientras que la continuidad y homogeneidad biogeográfica de este ámbito territorial sigue la dirección este-oeste. Este límite no ha tenido siempre el mismo trazado, y en sus momentos históricos pueden leerse ciertos conflictos en la gobernanza territorial a distintas escalas. No será hasta 1981, después de la Constitución de 1978, cuando se aprueban los pactos autonómicos en un proceso de transición democrática, por los cuales España se vertebra en 17 Comunidades Autónomas. Ello supuso un cambio sustancial en el modelo de estado con respecto a los planes centralizados anteriores.

División de Felipe Bouza de 1822
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En una escala menor a la provincial, y como herencia de la geografía condal histórica, surgen algunas comarcas como divisiones del territorio que comprenden varias poblaciones. Sus dimensiones son variables, pero tienden a coincidir con una región natural que comparte tanto características físicas como antrópicas e históricas. Aunque todo el territorio español se encuentra comarcalizado tras la comarcalización agraria de 1976, no todas las comarcas han tenido, en su historia o en la actualidad, personalidad jurídica ni atribuciones administrativas. Por tanto, no debe confundirse en este trabajo la comarca agraria como “unidad espacial intermedia entre la provincia y el municipio que sin personalidad jurídico-administrativa alguna, tuvieran un carácter uniforme desde el punto de vista agrario, que permitiera utilizarlas como unidades para la planificación y ejecución de la actividad del Ministerio y para la coordinación de sus distintos Centros Directivos” con la comarca histórica o jurídica. Debido a la identidad histórica, social o geográfica de algunas comarcas, algunos estatutos de autonomía las contemplan como entidades locales, y en base a ello, las utilizan para la elaboración de políticas territoriales propias. La comarcalización en el presente trabajo es aquel proceso de delimitación, denominación, e incluso reconocimiento administrativo de las comarcas.

Comarcas agrarias de España  MAPA

Tanto Aragón como Cataluña han reconocido jurídica y administrativamente a sus comarcas. Sin embargo, los criterios de demarcación comarcal y las competencias que se le atribuyen a la comarca difieren bastante entre una comunidad y otra. Una de las diferencias importantes entre los procesos de comarcalización catalán y aragonés es el momento inicial en el que se producen. Mientras que la comarcalización catalana data de 1936 (Ley 6/1987 del 4 de abril sobre la organización comarcal de Cataluña), momento histórico en el que Cataluña inicia sus procesos de industrialización, la comarcalización en Aragón no se hará efectiva hasta 1993, y la transferencia de competencias no se haría realidad hasta 2001 (Ley 10/1993 del 4 de noviembre de Comarcalización de Aragón).

Aragón, comarcas estudiadas  herodoto

Además, existen diferencias jurídicas relacionadas con el papel de la comarca como unidad partícipe de los procesos de planificación territorial. A diferencia de la comarcalización aragonesa, Cataluña dota a sus comarcas del derecho de iniciativa, información, gestión de propuestas municipales y ejecución de las determinaciones de los planes territoriales parciales que en ellas se desarrollen. De todas formas, durante el periodo franquista se suspendieron las competencias de gobernanza a las comarcas lo que hace que sean difíciles de analizar los procesos de desarrollo territorial asimilables a un modelo de gobernanza comarcal en Cataluña en los años anteriores a la dictadura. Esto es importante entenderlo y hacerlo notar a la hora de establecer comparaciones.

Cataluña, comarcas estudiadas  zonu

En suma, y sin abordar ahora a fondo la cuestión histórica, se podría afirmar que el ámbito de estudio, aun siendo un entorno biogeográficamente homogéneo, se encuentra política y culturalmente impregnado por dos escalas de lectura y gobernanza del territorio: la condal -que representa el sustrato geográfico y cultural de las comarcas históricas-, y la provincial derivada de modelos de gobernanza centralista. Si bien es cierto que la división provincial actual no se corresponde con las demarcaciones de la geografía condal histórica, tampoco respeta la integridad de los valles que en ocasiones divide. Ni mucho menos se identifica con las demarcaciones de las grandes unidades geográficas peninsulares. 

La geografía de las comarcas

Corresponde ahora analizar las condiciones geométricas de las actuales demarcaciones comarcales ya que tienen una relación muy directa con la orografía. Esta geometría suele asemejarse a la inclusión del valle dentro de un polígono cuyo trazado tiende a discurrir uniendo las cotas más elevadas de los montes que lo delimitan. A pesar de su estrecha relación con la orografía, la demarcación comarcal ha seguido criterios distintos en Aragón y Cataluña. La primera diferencia apreciable es el tamaño de las unidades comarcales.

Tamaños diferentes
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Las comarcas simétricas en distancia con la divisoria provincial son el Sobrarbe en Aragón, y el Alt Urgell junto con la Cerdanya en Cataluña. La comarca del Sobrarbe prácticamente coincide con la cuenca hidrográfica del río Cinca y su afluente principal, el Ara. Las comarcas del Alt Urgell y la Cerdanya corresponden a la cuenca hidrográfica del Segre y el Valira como afluente. Siendo menor la superficie de cada comarca en comparación con el Sobrarbe pero similares si se suman. El mismo criterio hidrográfico puede aplicarse en el caso de la Noguera Pallaresa que se ha dividido en las comarcas de Pallars Jussà y Pallars Sobirá.

Comarcas y cuencas hidrográficas
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El criterio de la unidad hidrográfica se rompe al contemplar la frontera entre las autonomías. En La Ribagorza aragonesa pueden diferenciarse los valles del río Ésera y su afluente principal, el Isábena. Sin embargo, el límite entre Comunidades de 1833 divide el valle de la Noguera Ribagorzana en dos partes, siguiendo el curso del río con su nombre, forma orgánica de la actual frontera. Esta delimitación seccionando el valle en dos partes originará en el territorio catalán la comarca de la Alta Ribagorça, perteneciente en su totalidad a la cuenca hidrográfica de la Noguera Ribagorzana. La comarca del Valle de Arán no pertenece a la ladera sur de los Pirineos. En ella nace el río Garona, vertiente en Francia. Aun perteneciendo a los territorios aragoneses y catalanes históricamente, la nacionalidad de esta demarcación comarcal no ha estado libre de polémica. El historiador Juan Reglà denomina a esta comarca “piedra angular”, ya que era el paso principal hacia los condados norpirenaicos franceses. En 1283 el valle fue invadido por las tropas francesas de Felipe IV durante la guerra contra Pedro III.

El valle de Arán, en la ladera norte  rianel

Aun siendo cierto que estas demarcaciones territoriales guardan relación con el medio natural, al mismo tiempo ponen de manifiesto su carácter político, evidenciando el hecho de que aunque la naturaleza no entienda de fronteras, los sucesos antrópicos en el territorio las construyen. Las primeras diferencias entre ambos espacios comarcales en superficie evidencian que, en la actualidad, la idea de unidad territorial difiere en función del sistema de gobernanza. Asimismo, la frontera entre Aragón y Cataluña ha seccionado las unidades comarcales históricas diferenciando desde la política espacios naturales de carácter homogéneo según el periodo histórico. Además, como hemos visto, está la cuestión del Garona. Podría decirse por tanto, que las fronteras políticas se han impuesto a los supuestos límites naturales.

Actuaciones físicas en el espacio comarcal

En esta parte del trabajo se reduce todavía más la escala de análisis, estudiando por una parte los patrones de ocupación y asentamiento del ser humano, y por otra la evolución espacial de la población desde 1900 hasta la actualidad, buscando patrones antrópicos de desigualdad entre los distintos elementos territoriales. Dada la extensión del análisis resumiremos los aspectos principales relacionados con el objetivo global.

Núcleos y valles
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Vamos a empezar por lo que podríamos denominar el Pirineo preindustrial que abarca el comprendido entre 1900 y 1940, fecha aproximada de inicio de la industrialización de Cataluña y supresión de las comarcas por el franquismo. Hasta este momento, las comarcas no gozaban de una personalidad jurídica relevante. Si bien servían como organizadoras de las actividades productivas locales por las circunstancias antes descritas. El área fue excluida de la red ferroviaria lo que implicó su sustitución por carreteras organizadas en una serie de rutas que ascendían desde la tierra baja siguiendo los cursos de los ríos y sus afluentes principales. En consecuencia, los núcleos situados en el fondo de cada valle gozarían desde entonces de mayor conectividad con el exterior.

Torre de Mediano sobresaliendo de las aguas del embalse elenabru

La motorización de los cursos fluviales estaba estrechamente relacionada con el interés de aprovechamiento de los recursos hídricos pirenaicos, tanto para la producción de energía eléctrica, como para la acumulación de aguas destinadas al regadío en las tierras bajas. Las compañías eléctricas privadas instalaron las primeras centrales hidroeléctricas en la Ribagorza y Pallars Jussà, además de construir los embalses de Sant Antoni (Pallars Jussà) y Barasona (Ribagorza aragonesa) que inundaron algunas de las mejores tierras de cultivo en sus respectivos valles. Durante este periodo se comenzaron a sentar las bases del posterior declive comarcal, dado que la construcción de carreteras, en lugar de potenciar las actividades económicas locales, favoreció un "drenaje" demográfico hacia los núcleos exteriores próximos. Se sustituyó por tanto el aprovechamiento de recursos locales para los residentes en favor de los intereses de una industria energética emergente.

Núcleos y caminos rurales
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La segunda fase de análisis va desde los años 40 al final del franquismo. Aunque durante este periodo se suprimieron las leyes catalanas de comarcalización hay autores que sostienen la relevancia de la comarca durante el franquismo en base al Código de Gobierno y Administración Local de 1941, que en su articulado reconocía la existencia de las mancomunidades de municipios la escala comarcal. En este periodo se inauguraron las estaciones de ferrocarril que comunicaban la Pobla de Segur (Pallars Jussà) con Lleida convirtiendo esta comarca en la mejor comunicada con una capital de provincia. Por otra parte la red de carreteras creció de manera desigual entre las dos comunidades. La apertura del túnel de Viella en 1948 conectó las comarcas con la ladera norte de los Pirineos, y en consecuencia, facilitó las comunicaciones con Francia. Sin embargo en Aragón, la carretera del valle del Ara sólo se prolongó hasta Ordesa, y la carretera del Isábena hasta el monasterio de Obarra.

El túnel de Viella original abierto en 1948  vitaloni850
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La construcción de una infraestructura viaria orientada al aprovechamiento de recursos naturales a gran escala, por una parte rompió el aislamiento económico de las comarcas, pero por otra, sentó las bases de la desaparición de los sectores de actividad agroganadera tradicionales, al no comunicar las dos vertientes de cada río. En consecuencia, la evolución económica comarcal dependió en mayor medida de su distancia a los núcleos externos de cada valle por encima de sus recursos tradicionales. Mientras que en los valles como el Alt Urgell, próximo a núcleos de mayor población, comenzaron a establecerse ciertas industrias de transformación, otros como el Sobrarbe, la Ribagorza aragonesa y catalana y Pallars Sobirá, seguían siendo valles escasamente poblados y a una enorme distancia de los centros urbanos, por lo que era muy difícil que tuvieran lugar en ellos procesos similares.

Boltaña centro de servicios para una comarca en declive  ordesa

A estas carencias se unieron las exigencias de la emergente industria catalana y de los regantes del Bajo Aragón, que reclamaban más agua y más electricidad. Estas presiones dieron un impulso importante en la construcción de grandes embalses con consecuencias devastadoras para la población autóctona. En primer lugar, porque se destruyeron una serie de núcleos que gozaban de cierta centralidad. Y, en segundo lugar, porque se anegaron grandes extensiones de tierras llanas y fácilmente mecanizables del fondo de los valles que constituían una pieza clave para las economías locales de orientación ganadera. A todo esto se sumó el hecho de que durante el franquismo tuvo lugar una política de reforestación que junto con la hidráulica, redujo aún más las superficies productivas. La consecuencia fue un profundo declive de las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza en las que se desertificaron de manera definitiva e irreversible amplias extensiones de terreno destinado a la agricultura y la ganadería y numerosos núcleos.

Red hidrológica pirenaica y embalses
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La última etapa de análisis se centra en el período que va desde el fin del franquismo hasta la actualidad. Con la llegada de la democracia y con ella los Estatutos de Autonomía de Cataluña y Aragón, se produjo el retorno ya expuesto al reconocimiento jurídico de las comarcas, aunque de manera desigual. Desde la promulgación de las leyes de comarcalización, en el año 1987 en Cataluña y 1993 en Aragón, se comenzó a ver la comarca como la unidad sobre la que aplicar planes de desarrollo territorial ya que parecían el medio más adecuado para complementar o subsanar las carencias municipales y elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Tanto por su funcionalidad como por su adaptación al territorio, por su cercanía o por su idoneidad para la organización de servicios, se descubrían como el elemento ideal para enfocar la nueva forma de planificar el territorio. Sin embargo, la utilización de la comarca como unidad de planeamiento territorial se plantea de forma muy diferente en ambas autonomías.

Fragmento modelo plan parcial territorial APIA  gencat

Los planes comarcales en Aragón se están centrando en la mejora de las condiciones de vida al interior de ambas comarcas en lo que se refiere a prestación de servicios básicos a la población, potenciar las actividades de turismo de naturaleza, y asegurar la protección los espacios naturales ya protegidos desde el nivel autonómico o estatal. Estos Planes Comarcales de Desarrollo Rural Sostenible entraron en vigor en el año 2010. En el año 2006, la Generalitat de Cataluña aprobó definitivamente el Plan Parcial Territorial de la región del Alto Pirineo y Valle de Arán (APIA). La primera diferencia sensible entre estos planes es el ámbito de aplicación. En este caso se buscarán estrategias de actuación comunes para todas las comarcas catalanas que componen la región. Así, el Plan Parcial Territorial se propone la mejora de las interconexiones entre las comarcas afectadas por el planeamiento pero sin plantearse ni tan siquiera la existencia de las vecinas comarcas de Aragón.

Conexiones exteriores
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Al superponer en un plano las distintas estrategias de desarrollo, se pone de manifiesto las diferencias entre los modelos de gobernanza territorial. Mientras que los planes aragoneses se centran en la prestación de servicios básicos para unas comarcas en profunda decadencia desde el franquismo, los planes de la Generalitat (en busca de una unidad más política que territorial) se centran en el refuerzo de sus conexiones intercomarcales. Desde una perspectiva ambiental, la estrategia seguida por la Generalitat para sus comarcas será la de implementar un sistema de corredores ecológicos en toda la región del Plan Parcial Territorial de la región del Alto Pirineo y del Valle de Arán. Esta orientación se enfrenta a la estrategia en "manchas" de Aragón para la protección de los espacios naturales ya vigente desde los sistemas de gobernanza territorial supracomarcales. Se trata de un enfoque tan diferente que en algunas zonas limítrofes entre ambas autonomías existen evidentes contradicciones en cuanto a la protección medioambiental de los mismos ecosistemas.

Protección ambiental
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Llegados a este punto, han quedado patentes las diferencias históricas y actuales entre los acontecimientos de carácter antrópico, y los modelos de gobernanza territorial de ambas autonomías, cuyo ámbito de aplicación ha sido de uno u otro modo el espacio comarcal y sobre los cuales se construye la hipótesis de un desarrollo geográfico desigual. Estas comarcas, teniendo o no personalidad jurídica según el periodo histórico, han mantenido su condición de unidad territorial de origen antrópico sobre las cuales se han llevado a cabo diferentes actuaciones de carácter supramunicipal. Aunque estas unidades puedan entenderse a partir de sus orígenes históricos, la integridad y relación con el medio natural de las mismas puede ser puestas en duda desde la división provincial de 1833.

Redistribución demográfica

Solamente queda por caracterizar la evolución producida respecto a la población y relacionarla con esta serie de acontecimientos históricos de carácter desigual entre unas comarcas y otras, con objeto de poner en evidencia la transformación del límite históricamente difuso entre autonomías en la frontera actualmente consolidada.

Evolución de la población
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Del simple análisis de los valores numéricos puede observarse que, a diferencia de las aragonesas, las comarcas catalanas registraron durante el siglo XX crecimiento o estabilidad poblacional. No es de extrañar que esta inversión demográfica coincida históricamente con los inicios de la política hidráulica de grandes embalses en las comarcas aragonesas. La comparación de las tasas de crecimiento de población resultará esclarecedora de este fenómeno de redistribución demográfica. Mientras que las comarcas aragonesas han registrado decrecimientos demográficos de en torno al 50% de su población, la población en todas las comarcas catalanas ha crecido. Especialmente en los casos del Alt Urgell, el Valle de Arán, y Pallars Jussà en menor medida, próximos a Andorra, Francia y Lleida respectivamente.

El Valle de Arán ha tenido un importante desarrollo  policultura

Para esclarecer las consecuencias de los hechos relatados anteriormente, en esta parte del trabajo se van a estudiar las series históricas de población localizada en el territorio. Utilizando el análisis de “densidad kernel” para identificar aquellos clústeres municipales que, o bien entraron en dinámicas de declive y abandono (en color azul claro), o bien registraron cierta estabilización o incluso crecimiento demográfico (color azul oscuro). La situación de partida del análisis es la población en el año 1900 hasta 1940. Puede verse cierto nivel de equilibrio en cuanto a densidad de población entre todas las comarcas y mayores densidades en los valles. Sin embargo, no se observan polarizaciones de población llamativas a uno u otro lado de la frontera.

Densidad kernel en 1940

Los procesos antes mencionados (industrialización, motorización selectiva, construcción de pantanos…) produjeron una polarización demográfica en torno a Tremp y la Seu d’Urgell; comarcas catalanas cuya población creció en detrimento de las comarcas aragonesas de Sobrarbe y Ribagorza. Con la llegada de la democracia y la consiguiente reestructuración de la gobernanza territorial, unida a la construcción del túnel de Viella, se acentuó el crecimiento poblacional en el lado catalán, e incluso emergió un nuevo clúster demográfico en el Valle de Arán. Mientras tanto, la población en las comarcas aragonesas parece estancada, incrementándose muy levemente las densidades de núcleos como Aínsa (Sobrarbe) y Graus y Benasque (Ribagorza) dada su centralidad administrativa y/o capacidad turística como destino o lugar de paso.

Densidad kernel en 2013

La demografía desde 1900 hasta 2013 pone de manifiesto las asimetrías de carácter antrópico entre Aragón y Cataluña. Este proceso de desarrollo ha polarizado fuertemente a una población en origen equilibrada, produciéndose no solo una redistribución, sino una rejerarquización hegemónica de las comarcas en el territorio.

Ingresos por comarca en 2012
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En la gráfica de arriba se observa como estas desigualdades se concretan en unas posibilidades económicas diferentes de las comarcas a un lado y otro de la frontera. La asimetría en la hegemonía comarcal podrá leerse sin lugar a equívocos en los ingresos a un lado y otro de la nueva frontera, percibiendo las comarcas catalanas más del triple de ingresos por unidad de superficie que las aragonesas. Es así como los procesos históricos y políticos pueden condicionar las posibilidades de unos territorios u otros, más que las ventajas originales de los recursos de cada una de las áreas naturales.

Conclusiones

El problema de condición de frontera de Dirichlet se ha utilizado en el comienzo de este trabajo para ilustrar que todo proceso de delimitación de realidades no es tarea fácil. En efecto, en el siglo XIX la definición de región y por tanto de frontera era tan sencilla como la identificación de realidades diferentes y la posterior separación de las mismas por una función geométrica continua y homogénea. Fue Weierstrass quien cuestionó la condición de homogeneidad en las fronteras de las regiones y finalmente Hilbert a principios del siglo XX quien demostró matemáticamente que no todas las fronteras son homogéneas y que en su definición interviene la suavidad de los contornos y la naturaleza de la región que delimitan.

Turismo verde en Ribagorza  turismoverde

Con esta información puede verificarse la hipótesis que afirmaba la existencia de situaciones desarrollo antrópico desigual en las comarcas del Pirineo central entre Aragón y Cataluña a pesar de su homogeneidad ecosistémica. Fue necesario analizar el proceso de diferenciación y por tanto fronterización entre regiones, recurriendo a la comarca para identificar aquellas unidades de escala intermedia con un cierto vínculo entre las comunidades humanas y el medio natural en el que habitan. Desde las primeras divisiones provinciales ha podido corroborarse la ruptura inicial de estas unidades de ámbito territorial homogéneo debida a la creación de una frontera política superpuesta a los límites ecológicos. Ello evidencia el "peso" de las fronteras antrópicas en las lecturas parciales del territorio que se realizan a un lado y otro de las mismas.

Autor: Íñigo Lorente Riverola


Probablemente el artículo ha quedado demasiado largo pero se trataba, precisamente, de ilustrar la dificultad de abordar un tema altamente complejo y, además, conflictivo. Sin embargo, el que sea difícil no le resta importancia. Aquellos que, de una forma u otra, nos relacionamos con el planeamiento bien sea urbano o territorial, deberíamos de considerar esta cuestión con el máximo cuidado porque los planes territoriales o de urbanismo también pueden construir fronteras. De hecho, casi siempre lo hacen desde el momento en el que se circunscriben a unos determinados límites administrativos. Además, pueden estar creando desigualdad. No es que la desigualdad en sí sea algo perverso a evitar. Es más, podría entenderse como algo necesario para crear territorios y ciudades resilientes.

Destrucción de una frontera, el muro de Berlín  elpais

Los problemas empiezan cuando el origen de la desigualdad consiste en que unos territorios se apoderan de los recursos de otros para conseguir mayores cuotas de riqueza y bienestar en detrimento de los expoliados. Por desgracia, esta suele ser normalmente la causa de que se construyan fronteras: para asegurar el expolio. Aunque también, a veces, para defenderse del mismo. Aunque en este caso los expoliadores suelen contar con los suficientes mecanismos de poder para impedirlo. A este análisis habría que añadir el hecho de que la situación se ha vuelto crítica en el momento actual porque el planeta no da para más. La historia nos dice que se ha avanzado bastante desde los primeros tiempos de la sociedad humana. Pero estos avances se habían ido produciendo sin haber alcanzando los límites planetarios. De forma que el expoliador le podía decir al expoliado que se buscara la vida porque había planeta de sobra. Era injusto, pero había una salida. Hoy, el expoliado se convierte en un paria sin salida. En esta situación la solución no parece pasar por construir más fronteras sino, precisamente, por destruirlas para poder repartir de forma más justa lo que tenemos. Aunque claro, ya se sabe que “el que parte y bien reparte se queda con la mejor parte”. Como dicen que decía Marx (Groucho, aunque en realidad no lo decía): “¡Más madera, es la guerra!”.

    Nota 1.-El artículo de Íñigo Lorente al que me refiero al comienzo se titula “Conexidad y evolución: aproximación topológica a la idea de resiliencia. El caso del Sobrarbe (Huesca)”, está publicado en el número 9 de la revista Territorios en Formación correspondiente a 2015 y se puede conseguir de forma gratuita en este enlace.
      Nota 2.-De la gran cantidad de fuentes del trabajo he seleccionado once referencias que pueden ayudar a completar la información del tema en determinados aspectos que ha sido necesario resumir:
        • BOURRET, C., 1995. Les Pyrénées centrales du IXe au XIXe siècle: la formation progressive d'une frontière. PyréGraph.
        • CHAUVELIER, F., 1990. La repoblación forestal en la provincia de Huesca y sus impactos geográficos. Instituto de Estudios Altoaragoneses.
        • CUESTA, J. M. 2001. La despoblación del Sobrarbe: ¿Crisis demográfica o regulación? CEDDAR, Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales.
        • DAUMAS, M. 1976. La vie rurale dans le Haut Aragón Orientale. Instituto de Estudios Oscenses de Geografía Aplicada.
        • FERREIRA FERNÁDEZ, A. X. 2000. La comarca en la historia. Una aproximación a la reciente historia jurídica de la comarca. Universidad de Santiago de Compostela.
        • GÓMEZ, J. 2008. "División territorial de España; Provincias y partidos judiciales, 175 años" en Toletum: boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. n 55. pp. 151-175.
        • GIL, A. 1989. "La geografía en Cataluña: el problema de las comarcas", en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VI, Geografía, t.2, pp.105-124.
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