sábado, 26 de septiembre de 2009

Identidad y espacios del anonimato

Ya hace bastante tiempo que no incluyo trabajos de mis alumnos en el blog. Ello ha sido debido, en parte, a que durante este último año no he impartido demasiadas clases por mis problemas de salud. Sin embargo, gracias al correo electrónico, he seguido dirigiendo tanto tesis doctorales como trabajos de investigación del doctorado. Aunque pueda parecer extraño el alejamiento físico no ha traído consigo una disminución en la calidad de las investigaciones. Tengo mucho donde elegir. Desafortunadamente pocos se pueden adaptar al blog. Entre ellos he elegido este de Sara González Moratiel titulado La identidad de los espacios del anonimato en cinco espacios intersticiales del Área Metropolitana de Madrid. Tiene interés por bastantes motivos pero sobre todo por dos. El primero es que se puede ver con bastante claridad que los mecanismos de la formación de la identidad de estos espacios son muy parecidos a los del resto de áreas de la ciudad. Y, además, porque su supuesta falta de identidad en cierto modo se pone en cuestión.

Vista deSao Paulo (Skycrapercity)

Ha sido necesario quitarle el fondo de trabajo de investigación y también la forma (referencias, notas, etc.) para que sea fácilmente legible en el blog. Si al final ha quedado un poco “maquillado” la culpa no es de Sara sino exclusivamente mía. Como investigación, el trabajo está muy bien y cumple todos los requisitos que se le pueden pedir a un trabajo de doce créditos, pero no sé que tal me habrá quedado la adaptación. Todo el texto que figura a continuación es de la autora del trabajo, lo mismo que las fotos de las que no se indique la fuente.

La identidad de los espacios del anonimato
Autora: Sara González Moratiel

El crecimiento desproporcionado que, en estas últimas décadas, han tenido las ciudades se contrarresta con la inercia de la sociedad urbana para asumir tales cambios. Actualmente, según un informe de las Naciones Unidas la mitad de la población mundial (3.350 millones de personas) vive en ciudades y se prevé que en el 2050 sean 6.400 millones. Las ciudades se han convertido así en gigantescas megalópolis que crecen devorando todo lo que quede a su paso, tejen el territorio con infraestructuras desproporcionadas conectando las distintas conurbaciones siendo idénticas unas a otras. Las ciudades se convierten en espacios habitados por una sociedad urbana a la que se le priva de identidad, de la pequeña escala. La ciudad ha perdido la diversidad de antaño y se ha convertido en un modelo de guetos que responden, en la mayoría de los casos, a pautas del modelo socio-económico actual. Sin embargo, existen en estas grandes urbes aún lagunas de territorio vacío, espacios intersticiales entre realidades consolidadas de la ciudad llamados por algunos autores como “Terrain Vague” o “No-Lugares”, espacios del anonimato. Son paisajes llenos de oportunidad y totalmente necesarios para el funcionamiento de las grandes ciudades en los que reside una identidad inherente al lugar. Conocer estos espacios “anónimos” y analizar la percepción que de ellos tienen los ciudadanos reabre el diálogo del devenir de la ciudad actual.

Identidad y paisaje

Es importante recordar las dos acepciones que existen para el concepto de Identidad, la identidad esencial y la identidad sustancial, la oposición entre ambas es la que media en griego entre los términos isos y autos. Puesto que no es objeto del presente estudio analizar desde el campo filosófico ambas acepciones y haciendo un rápido resumen, diremos que el significado de la Identidad Esencial (el isos) es más próximo al de igualdad o equivalencia y podría definirse como “lo que significa en los otros” mientras que la Identidad Sustancial (el autos) se refiere al objeto en sí a “lo que es”. Esta diferenciación es importante para nuestro estudio sobre el paisaje puesto que en ocasiones la Identidad no sólo es única al lugar en sí sino que además se “parece” o “equivale” a otro y no por eso deja de poseer identidad.

August Macke: Paisaje con vacas y camello (Arte & Artistas)

El término Paisaje es propuesto para designar todo aquello que es percibido por el hombre, ya sea un objeto concreto y mínimo o vastas extensiones de terreno. La idea del Paisaje está intrínsecamente ligada a su relación con el tiempo y con el espacio. El paisaje se encuentra en continuo proceso de cambio o desarrollo, de aceleración o deceleración fruto de fenómenos naturales pero sobre todo, y más en este últimos cinco siglos, de la acción del hombre. Entendemos por Paisaje Natural al paisaje en el que la acción del hombre ha sido nula, a los espacios poco o nada antropizados y Paisaje Cultural los espacios morfológicamente transformados por el hombre. Sin embargo, considerar el paisaje como “vacío de vida” es una abstracción demasiado forzada. El contenido del paisaje se encuentra en las cualidades físicas del área (forma, límites y estructura) y en las formas de uso de dicha área. Como muy bien describe Carl O. Sauer en su artículo “La morfología del paisaje”, el paisaje es el conjunto de hechos de sustento físico y de hechos de cultura humana; siendo así el fenómeno de la ciudad el paisaje humanizado con mayor transformación cultural.


El paisaje cultural, lo que nosotros como habitantes de la ciudad percibimos, es creado, por lo tanto, por un grupo cultural, sobre un paisaje natural. En la figura de abajo, a la izquierda vemos La Manga del Mar Menor (Murcia) en su estado natural en los años treinta del pasado siglo. Ochenta décadas más tarde, los embarcaderos naturales, las lagunas, las jaras y las dunas se han transformado, por la acción depredadora del hombre fruto de un mal planeamiento e una gestión insostenible, en autopistas y grandes bloques de edificios destinados a segundas residencias. Actualmente, La Manga del Mar Menor es una lengua natural de territorio sobre la que se ha edificado una realidad cultural, en este caso, deficitaria (importantes problemas de tráfico, de aglomeraciones, de instalaciones de saneamiento, de abastecimiento de agua y de plagas). Así pues, podríamos decir que la cultura es el agente (en este caso sería los sistemas políticos y económicos de la provincia murciana), el área natural es el medio y el paisaje cultural es el resultado.

La Manga del Mar Menor (El Pais 21/10/07)

El paisaje se transforma continuamente y la identidad del paisaje no siempre permanece. Las imágenes de La Manga son el mismo lugar (su identidad esencial sería la misma) pero su percepción ha cambiado notablemente. La identidad reside en el territorio, es cambiante y no siempre es única, en ocasiones se parece a otras identidades (la identidad esencial que antes hablábamos) lo que, por otra parte, le hace ser más fácilmente reconocible o identificable. La identidad del paisaje, por su propia definición, es el conjunto de las cualidades intrínsecas del lugar, es lo que es, es el per se. Sin embargo, en muchas ocasiones, nos preguntamos si la Identidad es una cualidad del espacio o, por el contrario, es lo que el espacio genera en quien lo mira, es decir, ¿la Identidad reside en el paisaje (objeto) o en el observador (sujeto)? Sin duda la Identidad del paisaje reside en lo que es, en el objeto en sí, pero para conocerla tenemos que percibirla como sujeto por lo tanto en ocasiones la identidad está sujeta a connotaciones produciendo expresiones que tienen un significado personal e individual subjetivo.

Viajero en el metro de New York (Di Carlo)

Anonimato es el estado de algo que es anónimo, que no es reconocible o que carece de identidad. Cuando hablamos de espacios anónimos nos referimos a espacios que no tienen cualidades importantes o fuertes que les haga reconocibles. Esto puede ocurrir por ser espacios que han perdido su identidad con las distintas permutaciones y cambios que han sufrido a lo largo del tiempo o bien por ser espacios que nunca han sido claramente identificables pudiendo pasar desapercibidos (u omitidos) por la mayoría de los observadores. Más recientemente, autores como Marc Augé argumentan que los espacios del anonimato no existían en el pasado y son espacios de confluencia anónima, donde personas en tránsito deben instalarse durante algún tiempo de espera, sea a la salida del avión, del tren o del metro que ha de llegar. Apenas permiten un furtivo cruce de miradas entre personas que nunca más se encontrarán, convierten a los ciudadanos en meros elementos de conjuntos que se forman y deshacen al azar y son simbólicos de la condición humana actual y más aún del futuro. Para referirse a estos lugares de transitoriedad acuñó la expresión no-lugares por no tener, según sus estudios, suficiente importancia para ser considerados como lugares poniendo como ejemplos de un no-lugar a una autopista, una habitación de hotel, un aeropuerto o un supermercado.

El trabajo de investigación

En este trabajo se estudiaron cinco espacios intersticiales del Área Metropolitana de Madrid tanto desde un acercamiento a los datos exteriores como mediante un sistema de entrevistas para llegar a entender la percepción que de dichas áreas tienen los observadores. Los espacios estudiados fueron los siguientes: Estación de Abroñigal (entre carretera y vías ferroviarias), Venta del Batán (entre parque metropolitano y barrio), Barajas (espacio de borde entre área aeroportuaria y barrio residencial), Mesena (entre carretera y barrio) y La Peineta (espacio en construcción y aislado por vías de circulación).

Áreas de estudio
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Primero se estudiaron las cinco áreas analizando los elementos físicos, bióticos y antropógenos de cada una mediante la cartografía existente, estudios de campo, fotografías aéreas y simulaciones digitales. Luego se trató de analizar la percepción que el observador tiene de dichas áreas. Se preparó una encuesta corta con las mismas preguntas para cada área que se envió por correo electrónico a distintos colectivos. Puesto que muchas de las áreas escogidas para el estudio no eran conocidas por gran parte de los encuestados, se preparó un video corto de cada una mediante fotografías y se colgó en internet (en Youtube) para que el encuestado tras contestar a las primeras preguntas pudiera ver el video y finalizar su encuesta. Para que los resultados fueran aceptables se recogieron veinte entrevistas de cada área, es decir, un total de cien contando la totalidad de los espacios.

Imagen más valorada del área 4

Como resultado del trabajo se obtuvieron una serie de conclusiones relativas a cada una de las piezas de estudio, y otras de carácter más general comunes a todas ellas. Nos vamos a detener sólo en algunas de estas últimas ya que, de lo contrario, se alargaría demasiado la exposición del tema.

No existen espacios aislados

Los paisajes, aún siendo individuales o singulares, forman parte de una totalidad, están interrelacionados entre sí, dependen los unos de los otros y forman parte de una estructura. En las encuestas realizadas es relevante ver como los observadores para hacer una descripción del área utilizan objetos o referencias a otros lugares de la ciudad, ya sean estos espacios colindantes al área o no. En el estudio del Área 02 (espacio intersticial entre un parque de escala metropolitana y un barrio residencial), los observadores de las seis fotografías propuestas en las encuestas eligieron como la imagen más representativa del área en un 70 % en la que aparecían bloques de 10 y 12 alturas. Es decir, que para describir este espacio verde veían como más significativa o identitaria la zona residencial de alta densidad adyacente leyendo el espacio de una manera global aunque, en este ejemplo, se trate sólo de su área inmediata.

Bloques de edificios colindantes al área 2

La identidad de un espacio está condicionada a la identidad de sus espacios colindantes, los objetos que existen en el paisaje están en interrelación. Las cinco áreas estudiadas, pese a tratarse de espacios aislados, y en ocasiones totalmente diferenciadas de los espacios urbanos que los circundan -parques, bloques residenciales o grandes vías de circulación- son entendidas por los observadores como parte de un conjunto de la ciudad, son capaces de extraer estructura y significado entendiendo como posición en un sistema sujeto a desarrollo o cambio.

La necesidad de encontrar referentes

Como hemos dicho antes, la identidad reside también en la pequeña escala, sobre todo cuando el paisaje es homogéneo o no existen fuertes referentes visuales, los observadores fijan su atención en objetos pequeños para definir las áreas. En el área 02 (espacio intersticial entre parque metropolitano y barrio residencial), los observadores apuntan como elementos característicos del área los graffitis pintados en los muros de contención de tierras. Es decir, frente a nombrar objetos más identificativos del lugar como pueden ser los pinos, los bancos, la pradera o el quiosco-terraza fijan su atención en elementos puntuales, anecdóticos desde un punto de vista objetivo. Bien por el rechazo que les produce tales objetos bien por tratarse de elementos disonantes en el lugar, consideran estas pintadas como hitos o referentes dentro del área.

Pintadas como referentes

A la hora de enfrentarse a un lugar, a un paisaje, los observadores necesitan encontrar elementos de referencia, hitos que les permitan orientarse. Los dos casos anteriores son un claro ejemplo de cómo en espacios anónimos los observadores encuentran identidad en elementos que en otros espacios pasarían inadvertidos, esto es fruto, sin duda, de la necesidad del ser humano de encontrar referentes identificativos que clarifiquen su percepción del espacio.

Percepción de los espacios y singularidad del paisaje

Al observar el paisaje se procede por comparación a otros paisajes conocidos o vividos, como observadores nos resulta reconfortante encontrar rasgos o características similares en un paisaje que desconocemos a otro que conocemos bien. Sin embargo los paisajes son individuales, cuando hablamos de identidad en el sentido de identidad sustancial decimos que un objeto determinado es idéntico a otro pero ningún paisaje es igual o equivalente a otro, la percepción del espacio y el espacio en sí, es decir, su identidad esencial es singular y única y es cambiante además en cada momento, está ligada al factor temporal.

Percepción de espacios y paisaje

En el modelo de encuestas diseñado para este estudio se preguntaba a los observadores antes de que comenzara el video con las imágenes del área si con los pocos datos facilitados (una foto aérea y la descripción básica del área) sabían de qué espacio se trataba, si lo conocían y de ser así si les resultaba “parecido a otro lugar”. Los observadores procedían por comparación al enfrentarse a un lugar o espacio nuevo y desconocido encontrando elementos de asociación con áreas que sí conocían. Sin embargo, en sus respuestas posteriores una vez visualizado el vídeo del área describían ésta como un espacio con sus características y elementos singulares. Aparentemente esto que podría entenderse como una contradicción no es tal, puesto que los paisajes son únicos e individuales.

Los elementos de juicio personal en la percepción

Croce sustenta que la ciencia de la historia carece de criterios lógicos, algo parecido puede entenderse a la hora de definir la percepción de un lugar y posteriormente la idea que se forja sobre la identidad del paisaje. La percepción no es fruto de un control lógico completo y está condicionada por el criterio del observador, de cada observador. Según esto podríamos deducir que la identidad de un paisaje es radicalmente distinta para cada observador, sin embargo no es del todo cierto.

Madrid desde la Casa de Campo (Ayuntamiento de Madrid)

Aunque hemos entrevistado a personas que no conocían o no estaban vinculadas a ese lugar (incluso a gente que no había estado nunca en la ciudad) los resultados eran tremendamente semejantes. Los observadores someten el elemento personal a un control parcial, a la hora de enfrentarse a un paisaje determinado son capaces de entenderlo como un conjunto de características generales y no únicamente como una escena individual.

Las áreas más estables poseen una identidad más fuerte

Son varios los factores que determinan la identidad de un lugar, sin duda el factor temporal es esencial a la hora de aprehender un paisaje. Puesto que estamos siempre trabajando con paisajes culturales, las acciones del hombre sobre el paisaje son fundamentales para entender el devenir de la ciudad. Los paisajes cambian no sólo morfológicamente, cambia también su significado, cambia lo que representan, la identidad del paisaje es tremendamente frágil.

Estadio de La Peineta (20 minutos)

En las encuestas realizadas se aprecia como los observadores manifiestan su confusión en áreas como la Peineta donde los cambios se producen continuamente y cómo, por otra parte, se encuentran cómodos en áreas donde estos cambios, de producirse , son mucho más lentos. La identidad del lugar es más clara cuando éste ha permanecido estable a lo largo de un tiempo.

Una imagen fuerte enmascara su significado

A menudo lo urgente distrae la atención de lo importante, perdemos en ocasiones el enfoque de las cosas. Una objeción similar puede ser planteada a la hora de observar un lugar y aprehenderlo. En el estudio realizado sobre los distintos espacios intersticiales de la ciudad vemos como en espacios con sobreabundancia de elementos antitéticos los observadores fijan su atención únicamente en éstos y no en el área en sí.

Zona del aeropuerto de Barajas (Google Earth)

Un caso relevante es el área de Barajas cuyo significado es importante para los ciudadanos como puerta de entrada y salida de Madrid, sin embargo en las encuestas realizadas los observadores apenas son conscientes de tal significado y es en áreas más homogéneas donde sí lo perciben. El carácter fuerte en la imagen de un área hace en ocasiones que los observadores no recuerden el significado de ésta, la enmascara.

La identidad de los espacios del anonimato

Las áreas elegidas para el estudio podrían ser áreas residuales o sobrantes de cualquier otra ciudad, la imagen de “espacios del anonimato” es el único criterio utilizado para elegirlas, sin embargo, tras el estudio, vemos como los observadores son capaces de encontrar identidad en ellas, su percepción va mucho más allá que la mera imagen residual de partida.

Puentes grúa en la estación de Abroñigal

La identidad del paisaje se construye como la suma de tres factores determinantes: el carácter reconocible, la estabilidad en el tiempo y el significado. En las encuestas realizadas vemos como todas las áreas de estudio poseen estos factores en mayor o menor medida. Resulta muy significativo que cada área se define con indicadores distintos de los tres factores, cada área resulta, a los observadores, singular. Sería objeto de un trabajo posterior investigar los indicadores de estos factores y como éstos influyen en la formación de una identidad fuerte de lugar. A modo de ejemplo vemos como de las cinco áreas estudiadas el lugar con menor identidad es el área de La Peineta, esto es debido, sin duda, a la poca estabilidad en el tiempo que posee ese paisaje. Por tanto supone un error definir un espacio como un no-lugar o espacio sin identidad. La identidad de los espacios del anonimato es la identidad del paisaje, de cualquier paisaje cultural, y depende de los mismos factores, será más o menos frágil dependiendo de su significado.


viernes, 4 de septiembre de 2009

Cañada Real Galiana, la vergüenza de Madrid

España posee un tesoro territorial que, cada vez más, se va poniendo en valor por la necesidad ambiental de crear redes ecológicas de espacios naturales. Se trata de un extenso conjunto de vías pecuarias: cañadas, veredas y cordeles. Se denominan de una u otra forma en función de su anchura. Las veredas no superan los 20 metros, los cordeles los 37,5 metros y las cañadas los 75 metros. Su creación responde a un uso del territorio denominado trashumancia. La trashumancia es una forma de explotación extensiva del ganado que consiste en desplazarlo desde las dehesas de invierno a los pastos de verano y luego a la inversa. No se trata de un fenómeno exclusivamente de este país ya que, por ejemplo, la practicaban en América los indios diaguitas antes de la llegada de los españoles. Lo que sucede es que en España se consolidó legalmente cuando en el año 1273 el rey Alfonso X creó el Consejo de la Mesta que se iba a encargar de promover y conservar esta extensa red de caminos ganaderos.

Las Cañadas Reales, de Wikipedia

Se ha llegado a cuantificar que en el siglo XV se movían por Castilla más de cinco millones de cabras, ovejas, vacas y caballerías en recorridos de hasta seiscientos kilómetros. Estos antiguos caminos de trashumancia contaban con unos 125.000 km de longitud (actualmente se han quedado reducidos a unos 80.000 km) y unas 400.000 hectáreas de superficie (informe UPA). Cuentan con una notable peculiaridad: se trata de bienes de dominio público. Para los no juristas habría que explicar un poco su significado. En el derecho español los bienes de dominio público son aquellos que se usan para un servicio o uso público y se califican de demaniales para impedir su apropiación por los particulares. Estos bienes son inalienables (no se pueden vender), imprescriptibles (no se puede obtener su propiedad por el transcurso del tiempo, más propiamente por usucapión) e inembargables (no se pueden embargar). Estas tres notas características y fundamentales son, probablemente, lo que los reviste de una importancia que no tienen otro tipo de bienes. Dice el artículo 2 de la Ley 3/1995, de 23 de marzo de Vías Pecuarias: “Las vías pecuarias son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables”.

Cañadas Reales en la Comunidad de Madrid, de Urbanity.es

Es decir, que se trata de bienes de todos nosotros sustraídos al tráfico de compra y venta. Además su uso viene determinado en la propia Ley en su artículo 1 apartados 2 y 3: “Se entiende por vías pecuarias las rutas o itinerarios por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero. Asimismo, las vías pecuarias podrán ser destinadas a otros usos compatibles y complementarios en términos acordes con su naturaleza y sus fines, dando prioridad al tránsito ganadero y otros usos rurales, e inspirándose en el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural”. Las competencias sobre su mantenimiento corresponden a la Comunidad de que se trate. En el caso que hoy estoy exponiendo correspondería a la Comunidad de Madrid como reconoce la propia Ley 8/1998, de 15 de junio de Vías Pecuarias de esta Comunidad. En concreto en su articulo 4 pueden leerse estos divertidos párrafos:

Cañada Real Galiana, vista aérea, de Google Earth
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“La actuación de la Comunidad de Madrid sobre las vías pecuarias que transcurran por su territorio perseguirá los fines previstos en el artículo 3 de la Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias, y en especial: 1. Asegurar la adecuada conservación de las vías pecuarias de la Comunidad de Madrid y adoptar cuantas medidas para su restauración y protección adecuada sean necesarias. 2. Asegurar a través de las vías pecuarias la biodiversidad y el intercambio genético de la flora y fauna de la Comunidad, contribuir a la preservación de razas autóctonas y al aprovechamiento de los recursos pastables. 3. Promover y fomentar el contacto entre los ámbitos urbano y rural favoreciendo las actividades medioambientales, sociales y culturales compatibles en torno a las vías pecuarias, de manera que suponga la creación y mantenimiento de una conciencia social conservacionista y sirva de satisfacción a la demanda de esparcimiento y recreo al aire libre”.

No todo son chabolas, de José Hinojosa en Burbuja

Independientemente de las alusiones a la biodiversidad, el intercambio genético o el favorecer las actividades medioambientales, la remisión que hace al artículo 3 de la Ley Estatal (Ley 3/1995, de 23 de marzo) implica que la Comunidad es la responsable de lo que suceda con las citadas vías ya que según dicho articulo: “La actuación de las Comunidades Autónomas sobre las vías pecuarias perseguirá los siguientes fines: 1. Regular el uso de las vías pecuarias de acuerdo con la normativa básica estatal. 2. Ejercer las potestades administrativas en defensa de la integridad de las vías pecuarias. 3. Garantizar el uso público de las mismas tanto cuando sirvan para facilitar el tránsito ganadero como cuando se adscriban a otros usos compatibles o complementarios. 4. Asegurar la adecuada conservación de las vías pecuarias, así como de otros elementos ambientales o culturalmente valiosos, directamente vinculados a ellas, mediante la adopción de las medidas de protección y restauración necesarias”.

Cañada Real Galiana, vista aérea, de Google Earth
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Lamento haberme extendido probablemente demasiado en el planteamiento del tema pero este blog tiene bastantes lectores que no son españoles y era necesario. Además se trata de una situación peculiar como reconoce la propia Ley de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid en cuyo preámbulo puede leerse: “El conjunto formado por las cañadas reales y demás vías pecuarias españolas constituyen un patrimonio histórico único en Europa y en el mundo. Dentro de ese conjunto, Madrid, centro geográfico peninsular que participa de lo serrano y de lo manchego, es también encrucijada de grandes vías trashumantes y cuatro de aquellas cañadas reales intercomunitarias atraviesan su territorio; hasta tal punto las cañadas reales y vías pecuarias han desempeñado y siguen desempeñando un papel de singular relieve, que desde la Baja Edad Media, constituyen un referente inequívoco para la historia de Castilla y de nuestra Comunidad como lugar de encuentro de ambas Castillas. La Comunidad de Madrid es recorrida además por gran número de otras vías pecuarias que sumadas a las primeras totalizan 4.000 kilómetros de longitud y más de 13.000 hectáreas de superficie”. Como veremos más adelante este patrimonio “único en el mundo” en parte está en trance de desaparecer.

Cañada Real Galiana, vista aérea, de Google Earth
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Pues bien, como denuncia Ecologistas en Acción, parte de la Cañada Real Galiana a su paso por la Comunidad de Madrid ha sido apropiada, día a día, mes a mes, año tras año (desde hace unos 25 de forma más intensiva pero que ya tiene una historia que arranca de finales de los años sesenta del pasado siglo XX), para la construcción ilegal de viviendas ante la pasividad de los órganos responsables que, de forma sistemática, han desviado la mirada hacia otros temas “más agradecidos”. El resultado ha sido que el tramo de 14,2 kilómetros desde San Fernando de Henares hasta llegar al municipio de Getafe se ha convertido en una auténtica Ciudad Lineal con cerca de 40.000 habitantes (se supone, porque todavía no existe un censo), foco de marginalidad, delincuencia, tráfico de droga y refugio de los que nada tienen. Para aquellos que todavía no lo hayan hecho les recomiendo la experiencia de realizar un “viaje aéreo virtual” en Google Earth por este tramo de Cañada Real. Para mí, este “viaje aéreo virtual” ha sido una de las experiencias más impactantes que he tenido con el Google Earth. Casas más o menos “señoriales” con piscina y jardines se mezclan con chabolas, barracones, naves ¡de fábricas!, almacenes de chatarra, parcelas cercadas, sin cercar… Todo ello a lo largo de 14,2 kilómetros de Ciudad Lineal improvisada. Si el propio Arturo Soria pudiera verla seguro que se habría quedado asombrado.

Y, por supuesto, la miseria, de Vivienda.RTV.es

Estamos ante un problema social muy serio que nunca se debería haber producido. Es la primera vergüenza de una sociedad, la madrileña, que no ha sido capaz de presionar a sus políticos para que solucionaran el problema. Y es que 40.000 habitantes son muchos habitantes para poder decir que ha sido “un despiste”. Pero es también la vergüenza de nuestros políticos a los que, seguramente, sus técnicos tenían que estar informando de lo que pasaba. De forma que el problema fue creciendo y creciendo ante la indiferencia de unos y otros, pasivos ante el robo que se estaba produciendo por parte de unos particulares de un bien que era de todos. En muchos casos, la necesidad fue la que empujó a miles de personas sin techo a buscarse la vida construyendo sus precarias viviendas en un suelo que sabían que ningún particular reclamaría. Pero hubo individuos sin escrúpulos que parcelaron y vendieron las supuestas propiedades a incautos o a miserables que no tenían porque saber que aquella venta era ilegal y que ahora exhiben sus títulos privados de compraventa en un intento de legalizar lo ilegalizable. Por supuesto que ha habido algunos derribos, sobre todo por parte del Ayuntamiento de Madrid pero que son como una gota de agua en un vaso lleno.

Los derribos siempre de los que menos tienen, de ADN

Pronto los vendedores de droga se dieron cuenta de que aquello era un territorio sin ley en el que podían realizar sus transaciones impunemente y han llegado a dominar de tal forma esa estrecha faja de territorio que hasta la policía tiene problemas para acceder a determinadas zonas. Así que, conforme se iban desmantelando otros poblados chabolistas de menor entidad, los traficantes buscaban refugio en la Cañada Real Galiana que pasó a covertirse en el “supermercado de la droga” de referencia y centro de la delincuencia.

Cañada Real Galiana, vista aérea, de Google Earth
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Sin embargo existe un procedimiento jurídico en la legislación española que permite convertir los bienes de dominio público en bienes de particulares de forma que pueden acabar siendo propiedad de personas físicas, jurídicas o entidades públicas como Ayuntamientos o Comunidades Autónomas. El primer paso para convertirlos en bienes patrimoniales se llama desafectación. Dice el articulo 20.1 de la Ley de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid, reproduciendo casi íntegramente la Ley Estatal: “Los terrenos de vías pecuarias que no resulten adecuados para el tránsito ganadero y sobre los cuales no puedan desarrollarse tampoco los usos compatibles y complementarios previstos en esta Ley, podrán desafectarse y, en consecuencia, perderán su condición de bienes demaniales de la Comunidad, mediante el oportuno expediente que resolverá el Consejo de Gobierno, a propuesta de la Consejería competente en materia de vías pecuarias, siguiendo el procedimiento que reglamentariamente se establezca, que en todo caso, habrá de incluir la consulta previa a los organismos que se especifican en el artículo 13.2 de la presente Ley y un período de información pública de un mes de duración”.

Las nuevas viviendas han alcanzado la Cañada, de El País

Luego, en el articulo 21 de la Ley de la Comunidad de Madrid se habla del destino de los terrenos desafectados: “1. Los terrenos desafectados, o que en lo sucesivo puedan desafectarse, tendrán la condición de bienes patrimoniales de la Comunidad de Madrid. 2. La Comunidad habrá de destinar los terrenos desafectados de modo que sobre los mismos sólo puedan realizarse actividades de interés público o social. Se considerarán de interés público o social las actividades que redunden en beneficio del medio rural, las relacionadas con la conservación de la naturaleza y las de educación medioambiental”. Perece que esto nos da una cierta seguridad de que, a pesar de todo, aunque estas vías se conviertan en bienes patrimoniales, podrán conservar una de sus funciones básicas por la que, modernamente, se reconoce su importancia: el servir de elementos de conexión entre espacios naturales que en toda Europa se están convirtiendo en áreas relictuales aisladas e independientes unas de otras. Estos conectores (que posibilitarían el lograr auténticas redes ecológicas), y que tan complicados son de conseguir en todo el territorio europeo, en España ya contamos con ellos porque las vías pecuarias podrían ejercer esta función. A menos, claro está, que poco a poco tiendan a desaparecer por las presiones de la urbanización.

Ecologistas en Acción en defensa de la Cañada, de Ecologistas

Sin embargo el articulo 22 de la Ley de la Comunidad de Madrid se encarga de rebajar estas expectativas. Dice el apartado 1: “La Consejería competente en materia de vías pecuarias podrá enajenar, permutar o ceder gratuitamente los terrenos desafectados de las mismas, de acuerdo con lo previsto en la Ley del Patrimonio de la Comunidad”. Y en el apartado 2: “Las cesiones habrán de realizarse para fines de utilidad pública o interés social, entre los cuales tendrán prioridad los que puedan incidir positivamente en la mejora de la calidad de vida, de las condiciones laborales y del desarrollo económico o cultural de las comarcas y comunidades rurales”. Se terminó el tema de la conservación de la naturaleza que aparecía en el articulo anterior. Es decir, que mediante la desafectación de esta parte de la Cañada Real Galiana, un bien de todos pasaría a ser un bien patrimonial de la Comunidad de Madrid que, en consecuencia podría venderla, permutarla o cederla. En caso de la cesión a los municipios por los que transcurren estos 14,2 kms la única condición sería que se dedicaran a fines de utilidad pública o interés social con prioridades tan vagas como mejorar la calidad de vida, las condiciones laborales y el desarrollo rural (¡!).

Los vecinos con la Presidenta de la Comunidad, de Noticias.Riv

Pues bien, en el momento actual ya existe un acuerdo entre las tres administraciones: el Gobierno Central (aunque sus competencias se reduzcan a cuestiones de seguridad y orden público), el Ejecutivo regional y los ayuntamientos implicados: Rivas, Coslada y Madrid. Según palabras de los responsables de la Comunidad “el acuerdo alcanzado consiste en desafectar íntegramente la Cañada Real Galiana a su paso por Rivas, Coslada y Madrid por no ser adecuada al tránsito ganadero”. Claro que en estas palabras no se alude para nada a la segunda parte del párrafo de la Ley “y sobre los cuales no puedan desarrollarse tampoco los usos compatibles y complementarios previstos en esta Ley” porque, por supuesto que pueden desarrollarse los citados usos (ver el art. 31 de la Ley de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid).

La Cañada se moviliza, de Kaosenlared.net

Parece ser que ya está preparado un anteproyecto de ley que consta de cinco artículos, tres disposiciones adicionales y tres transitorias. La Comunidad se compromete a realojar a los afectados y a cambio los Ayuntamientos se obligarán a realizar un censo y a “ordenar urbanísticamente la zona”. Por fin hemos llegado al núcleo del problema. La pregunta sería ¿para que desafectar? ¿no sería suficiente con los realojos y el desmantelamiento de las viviendas, naves, etc.? En cualquier caso, de una u otra forma, lo hay que hacer. A menos… que lo pretendido sea otra cosa. Lo de la ordenación urbanística de la zona la verdad es que no suena demasiado bien. Los afectados más pudientes esperan quedarse “por la cara” con el terreno que antes era de todos y ahora pretenden que sea suyo. Los Ayuntamientos probablemente estén esperando que parte de ese suelo les sea cedido por la Comunidad, luego recalificarlo y, por fin, venderlo a particulares para obtener unos beneficios extras. Y la Comunidad se habrá quitado un problema de encima. Es la vergüenza sobre la vergüenza. Los que perdemos somos todos. Al final, como en toda operación especulativa (no digo que esta lo sea, sencillamente que tiene todas las papeletas para serlo) unos pocos esperan lucrarse a costa de muchos. En este caso de todos.

Combo de sambas en la Cañada, de Kontrabloko

Ojalá me equivoque, y al final, la operación urbanística consista en mantener íntegramente sin edificar todo el ancho de la Cañada colaborando “positivamente en la mejora de la calidad de vida, de las condiciones laborales y del desarrollo económico o cultural de las comarcas y comunidades rurales” como dice la ley y sobre la que se desarrollen “actividades que redunden en beneficio del medio rural, las relacionadas con la conservación de la naturaleza y las de educación medioambiental”. Me temo que no (seguramente apareceran viviendas de una u otra manera y calles con tráfico de vehículos), pero soy de natural optimista y espero que el milagro llegue a producirse. Y los que, de forma fraudulenta, se han apoderado de un bien de todos no solamente deberían de ser desalojados, sino multados. Por supuesto que esta frase no sería de aplicación para aquellos que lo han hecho por necesidad extrema pero sí para los que han construido viviendas casi de lujo en un lugar de accesibilidad privilegiada y a coste cero del terreno, mientras muchos otros madrileños se han tenido que ir a vivir a municipios muy alejados del centro, en viviendas mínimas con las que se han hipotecado de por vida.

Estilo Hollywood, proyecto “Sin Estado”, de Contraindicaciones

Las preguntas son muchas ¿por qué se ha llegado a esta situación? ¿por qué los sucesivos gobiernos de derechas, de izquierdas e incluso pre-constitucionales han cerrado los ojos para no ver lo que estaba pasando? ¿por qué desafectar ahora cuando sería suficiente con realojar a quien lo necesite y derribar? ¿no se va a tener que hacer de cualquier forma? ¿por qué todavía no hemos conseguido solucionar el problema de la vivienda de los más necesitados? ¿por qué por la fuerza de los hechos determinados madrileños van a conseguir mediante ocupaciones ilegales que todos les paguemos por haber hecho algo que está mal en lugar del multarles? ¿por qué hoy me siento avergonzado de vivir en esta Comunidad? Bueno, hoy, y por estas cosas, porque Madrid tiene otras muchas buenas (si no fuera así ya me habría ido). Incluso se están haciendo algunas bastantes interesantes de las que nunca escribo porque las urgencias siempre se ponen por delante. Pero prometo que en un próximo articulo no seré tan negativo.


sábado, 15 de agosto de 2009

Entrevista a Fernando de Terán

Querría introducir a partir de ahora algunas cosas más en el blog. Entre otras, un acercamiento a determinadas figuras de este país que han ido conformando el pensamiento sobre esa extraña mezcla a la que se refiere la temática de estos artículos: urbanismo, ordenación del territorio, paisaje y sostenibilidad. Probablemente los más jóvenes sólo hayan oído hablar de personajes mediáticos a los que les gustaría imitar sólo por el mero hecho de ser famosos. Sin embargo en el urbanismo, la ordenación del territorio, el paisaje y la sostenibilidad, estas figuras mediáticas son escasas (o directamente no existen) porque el trabajo en estos campos del conocimiento tan complejos requiere de equipos más que de personalidades y la necesidad de recurrir a otros profesionales casi impide “el salto a la fama” del personaje único. Y querría empezar (desde mi punto de vista) por uno de los más grandes urbanistas: Fernando de Terán Troyano. Se trata, probablemente, de una de las figuras más respetadas en su área de conocimiento, tanto nacional como internacionalmente.

Fernando de Terán

Hace ya muchos años que conozco a Fernando con quien he trabajado en la dirección del Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid hasta que lo sustituí en el año 2001 cuando se jubiló. Durante este tiempo he aprendido muchas cosas que me ha enseñado. Y no sólo desde el punto de vista profesional sino, básicamente, acerca de su enfoque humano de la vida. Hay estrellas fulgurantes que pasan por el cielo obscureciendo todo lo demás y que impiden ver todo lo que no sea su luz (tantos arquitectos estrella circulando por el firmamento). Pero hay otras formas de vivir. También hay quien se desliza por la vida sin obscurecer su entorno haciendo uso de su sabiduría sin necesidad de eclipsar a los demás. Incluso ayudándoles sin que lo sepan (he sido testigo muchas veces de esta forma de actuar de Fernando sin que el ayudado lo supiera). Sencillamente, trabajar a su lado ha sido para mí un privilegio y cuando he pensado en introducir algunas entrevistas en el blog él tenía que ser el primero.

En la entrega de los premios Rey Jaime I, de FVEA

No se vaya a pensar que esta forma de caminar por la vida ha estado exenta de reconocimientos y laureles. Sus cátedras en la Escuela de Caminos y de Arquitectura (donde actualmente es profesor ad honórem después de haber sido emérito) y sus innumerables premios lo atestiguan. Obtuvo el título de arquitecto en 1961, el doctorado en 1966, fue el creador de la revista Ciudad y Territorio en 1969. También fue subdirector General de Urbanismo de 1971 a 1973 y Director Técnico del Área Metropolitana de Madrid de 1977 a 1980. Desde el año 1980 hasta el 2001 fue catedrático de Urbanismo, director del Instituto de Estudios de Administración Local de 1985 a 1987, y también fue quien lanzó la revista Urban en 1997. Obtuvo la medalla de oro de urbanismo de la Comunidad de Madrid en 2000 e ingresó en la Real Academia de Bellas Artes en 2002. Muy reciente es su premio Rey Jaime I en urbanismo, paisaje y sostenibilidad en 2005. Actualmente, como ya he dicho, es profesor ad honórem de la Escuela de Arquitectura de Madrid desde 2006. Desde el punto de vista de su trayectoria profesional uno de sus trabajos más recientes (y controvertidos) ha sido la remodelación del Paseo del Prado de Madrid en junto con Siza y Hernández de León.

Plan especial Recoletos-Prado, de ¡es por Madrid!

Esta entrevista ha sido para mí muy difícil porque serían tantas las preguntas que le haría que sobrepasarían el formato del blog. He tenido que seleccionarlas y no sé si habré acertado con los intereses de los lectores. Están preparadas sobre todo para que los jóvenes (mayoritarios lectores de estos artículos) puedan hacerse una idea lo más certera posible de lo que ha significado y lo que significa la figura de Fernando de Terán en la historia del urbanismo español, a pesar de haber sido una personalidad escasamente mediática como corresponde a un sabio de verdad. Espero haberlo conseguido. Bien, empecemos.

Sacramento, nuevo pueblo en Sevilla
Instituto Nacional de Colonización
Proyecto de Fernando de Terán, 1964

José Fariña: Fernando, querría comenzar por lo más actual y polémico. Estamos sumergidos en una profunda crisis, agudizada en el sector de la construcción, a la que se ve una salida complicada. Lo cierto es que una parte muy importante de los ahorros de las familias españolas están enterrados en cemento y ladrillos y no hay forma de convertirlos en dinero que circule y permita levantar la economía. Parece un círculo vicioso sin solución aparente, dada la tremenda cantidad de viviendas vacías que existen en nuestro país ¿podría ser la rehabilitación ecológica de barrios obsoletos (como los construidos en los años sesenta y parte de los setenta) un período intermedio de transición hacia una economía más diversificada?

Fernando de Terán: Supongo que sería una solución transitoria, económicamente aceptable, siempre que la rehabilitación no resultase más cara. Desde otros puntos de vista, habría que considerar si esa rehabilitación merece la pena. No soy partidario de mitificar las cosas sólo porque sean antiguas. Entre los barrios de los sesenta hay verdaderos horrores.

Colegio Santa María de los Rosales
Proyecto de Fernando de Terán

José Fariña: ante el problema que estamos atravesando y que está obligando a cerrar muchos estudios de arquitectura ¿no sería necesario diversificar también la profesión incidiendo en otros temas ahora abandonados como el urbanismo, el paisaje, las evaluaciones de impacto, el territorio o las evaluaciones energéticas tanto de viviendas como de barrios?

Fernando de Terán: De hecho creo que estamos funcionando en realidad como si fuésemos varias profesiones, mientras mantenemos la ficción del gran arquitecto único que sabe de todo y asume todas las responsabilidades como si lo dominara todo, cuando todos sabemos que eso es hoy imposible. Esa diversificación parece imprescindible.

Además de pintar esto hacía Fernando en el año 1961
Butaca. Primer premio II concurso H. Muebles
Imagen Colegio Oficial de Arquitecto de Madrid
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José Fariña: ¿Dónde está exactamente ahora (si es que es posible determinarlo) la polémica tan importante que se produjo en el seno de la profesión entre el urbanismo del plan y el proyecto urbano? Lo digo porque da la impresión (es posible que equivocada) que, tanto por sus dimensiones como por su intención, el proyecto urbano se va pareciendo cada vez más a un plan de urbanismo de escala intermedia. Por el contrario la mayor parte de las ciudades se niegan a revisar o confeccionar planes generales, subsistiendo a base de modificaciones puntuales de planeamiento que no suelen ser otra cosa que proyectos urbanos (a veces macroproyectos urbanos).

Fernando de Terán: Tengo cada vez más clara la necesidad de diversificar también dentro del urbanismo. No creo que se vaya a prescindir en el futuro de una planificación de alcance territorial y de su estrecha relación con la visión global de la ciudad, pero dudo de que vayan a ser los arquitectos quienes la desarrollen, dada la orientación mayoritaria de sus intereses profesionales. Abogo por separar, por una parte, a un profesional del proyecto (actualmente ese papel lo cumplen satisfactoriamente los arquitectos y los ingenieros, con la elaboración del proyecto urbano, del proyecto de urbanización y del proyecto de obra pública) y por otra, a un profesional del plan, que hay que crear, ya que el papel no puede ser asumido, por ahora, por el geógrafo, el economista, u otros, aunque lo estén intentando ya, dada la deserción de los profesionales que se ocupaban tradicionalmente. Estamos en una etapa transitoria en la que es lógico que se dé la situación que describes, mientras se redefine el plan y se crea el profesional adecuado.

Las revistas: “Ciudad y Territorio” y “Urban”
 
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José Fariña: con la perspectiva que da haber escrito casi un best seller del urbanismo como es el Planeamiento urbano en la España contemporánea (1900/1980), y aunque ya sé que lo tienes escrito en otros sitios como en la revista Urban que has creado, y dirigido hasta casi nada (heredera de Ciudad y Territorio, otro best seller) así como también en un artículo titulado “Historia urbana moderna de España, recuento y acopio de materiales” publicada en Ayer y cuya separata tengo dedicada (aunque sólo llega hasta el 1996) ¿Qué es lo más importante que ha pasado en el urbanismo español en estos últimos treinta años y, sobre todo, en lo que llevamos de siglo?

Fernando de Terán: son dos preguntas. En los últimos treinta años creo que lo mas importante ha sido la definitiva constatación de la imposibilidad de construir un urbanismo científico (basado en entender los hechos urbanos como fenómenos naturales, en vez de verlos cómo hechos culturales e históricos) que era una aspiración constante desde principios del siglo XX, que se apoyaba filosóficamente en las actitudes positivistas y neopositivistas sucesivamente, y que alcanzó su mayor desarrollo en las conceptualizaciones, en las institucionalizaciones y en las instrumentaciones de los años sesenta y setenta. Con ello se ha cerrado una etapa histórica y se ha abierto una nueva. En lo que va de siglo, creo que lo mas importante es la crisis económica, que espero provoque importantes cambios de perspectiva para el enfoque de la fundamental relación entre urbanización y medio natural.

En la Escuela de Arquitectura de Madrid

José Fariña: en una pregunta anterior me refería a que la mayor parte del planeamiento (sobre todo en las grandes ciudades) se está realizando a base de modificaciones puntales del plan. Por ejemplo, en Barcelona, de los 257 expedientes de urbanismo en el año 2007 corresponden el 7,4% a planes aprobados, el 0,4% a revisiones de planes y el 92,2% a modificaciones puntuales. Y lo mismo pasa en Madrid (más de 50 modificaciones puntuales), o en Valencia cuyo plan cuenta ya con veinte años de antigüedad. Es evidente que el planeamiento general actual no responde a las necesidades reales ¿hacia dónde piensas que habría que dirigirse (cuál es el camino) para una reforma de este tipo de planes?

Fernando de Terán: el plan que conocemos es la herencia de una concepción filosófica superada. La elaboración de un nuevo modelo puede llevar mucho tiempo, durante el cual se sucederán esas situaciones que describes, al mismo tiempo que ocurrirá algo que ya está pasando también y que no nombras, que es la realización de ensayos variados, que pueden verse ya en una minoritaria y valiosa experiencia en curso. El camino es insertar el proyecto en la estrategia. Y esta se formaliza en un programa. ¿El plan, entonces, como programa de proyectos? Si, pero no sólo de proyectos físicos, sino también de acciones políticas, como la actuación sobre el suelo.

Alumnos de urbanismo trabajando en equipo
Escuela Arquitectura de Madrid

José Fariña: y ya que estamos hablando de modificaciones (seguramente esta pregunta la están esperando los alumnos) en estos momentos se está llevando a cabo un proceso de adaptación de los planes de estudio de las recomendaciones de Bolonia. En la Escuela de Madrid, como sabes, estamos diseñando el grado, una maestría en Urbanismo y un doctorado. Aparentemente el grado va a quedar muy parecido al actual ¿no piensas que habría sido una magnífica oportunidad para replantearse al “arquitecto universal” que sabe de todo y conoce todo, frente a un arquitecto en dos etapas: una primera de carácter más universal y generalista (imprescindible) y una segunda más especializada en la que, por lo menos, saliera sabiendo algo más que enfrentarse a un papel en blanco?

Fernando de Terán: en parte ya quedó contestada anteriormente. No sé lo que estáis haciendo ahora en la Escuela, pero me parece imprescindible apuntar hacia la deseable consecución del nuevo profesional del plan, diferente del profesional del proyecto. En varias ocasiones he explicado con cierto detenimiento, lo que pienso acerca de la conveniente incorporación del arquitecto a esa figura, ni obligatoria para todos, ni excluyente de profesionales de otras procedencias, lo que encaja con la formación en dos etapas de la que hablas. Remito a mi conferencia inaugural del Congreso de Urbanismo de Bilbao: "¿Y ahora qué disciplinas, qué profesionales, qué instrumentos?" que aparece recogida en mi último libro, titulado El Pasado Activo.

Portadas del “Pasado Activo” y
“Planeamiento urbano en la España contemporánea”
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José Fariña: querría, casi para finalizar, hacerte un par de preguntas más personales. La primera sería: ¿de todos los planes, escritos, libros, actuaciones, pinturas, muebles, etc., qué has hecho a lo largo de tu vida, cuál destacarías para que los jóvenes que te conozcan poco puedan empezar a acercarse a tu obra?

Fernando de Terán: si de algo puedo estar contento como para destacarlo, no es tanto de realizaciones concretas, como de una constante labor para extender el interés por la ciudad y por el tratamiento de sus problemas, por dignificar y hacer eficaz el urbanismo, ayudando a entender esos problemas y a proponer soluciones. Y para la finalidad que señalas, creo que lo mejor es que lean El Pasado Activo, donde se explica lo que he ido pensando, al tiempo que desarrollaba mi experiencia profesional.

Fragmento del plan general de Leganés
Proyecto de Fernando de Terán, 1985

José Fariña: y, por último ¿cuál es tu actividad profesional, científica y académica en estos momentos? En definitiva ¿en qué estás trabajando ahora mismo?

Fernando de Terán: lo mas importante son los dos nuevos libros en que trabajo alternativamente. Pero nunca hablo de lo que estoy escribiendo hasta que está listo. Por eso, sorpresa. Espero que me de tiempo a terminarlos.

La que fue sede del IEAL, de Google Maps

Tengo la esperanza que esta entrevista haya servido para que, aquellos que conocéis poco a Fernando de Terán, os intereséis por su figura que, os aseguro, es una de las más importantes del urbanismo español desde los años setenta. Además de ser su compañero en la última etapa de su vida académica (que todavía continúa) fui su alumno en los cursos de Técnico Urbanista del ya desaparecido Instituto de Estudios de Administración Local que tenía su sede en la calle Santa Engracia. A él le debo que haya dedicado mi vida al urbanismo porque supo despertar en mí el interés acerca de una materia aparentemente árida y complicada. Bueno, también tuvo algo que ver su padre Manuel de Terán, uno de los constructores de la geografía española moderna, quien también fue mi profesor en los mismos cursos. Os recomiendo encarecidamente que leáis sus libros, básicos para entender lo que ha sucedido (y lo que está sucediendo) en el planeamiento español. Algunas de sus publicaciones más importantes son las siguientes:

Ciudad y Urbanización en el mundo actual
Ed. Blume. Madrid. 1969.

Planeamiento urbano en la España contemporánea
Ed. Gili. Barcelona. 1978 y Alianza Ed. Madrid. 1982.

Madrid

Ed. Mapfre. Madrid. 1992.

Historia del Urbanismo en España. Siglos XIX y XX

Ed. Cátedra. Madrid. 1999.

Entre la ciudad y el territorio en la segunda mitad del siglo XX

Comunidad de Madrid. 1999.

En torno a Madrid. Génesis espacial de una región urbana

Comunidad de Madrid. 2006.

El Pasado Activo

Ed. Akal. Madrid. 2009.


domingo, 14 de junio de 2009

La huerta y el paisaje valencianos

En este articulo voy a tratar también el tema de la agricultura en áreas periurbanas (como una especie de continuación del que escribí sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza). Sin embargo el enfoque va a ser muy distinto. Si cuando escribí sobre Zaragoza incidí en un problema que era básicamente político y, como tal, necesitaba respuestas políticas, en este caso voy a estudiar aspectos más técnicos porque pienso que tienen bastante interés tanto los análisis como las propuestas que se plantean, y voy a obviar los temas políticos también de mucha importancia, pero que no quisiera que distrajeran los otros aspectos que pretendo tratar hoy.

Convento de Santo Domingo, lugar de reunión de los jurados

A principio de Junio estuve en el jurado de los premios Rey Jaime I en Valencia. La modalidad que me correspondió fue la de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad (si hubieran incluido también territorio se correspondería exactamente con el enunciado de temas de este blog con lo que se parece anunciar una cierta convergencia de estas materias). No os voy a contar las deliberaciones del jurado que requieren una cierta discreción. Pero, de forma general, si puedo deciros que todavía esta integración entre Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad está lejos de conseguirse aunque se van dando las condiciones. Los cuatro primeros premios de esta área han correspondido otros años a urbanistas digamos “puros” escasamente contaminados por temas de paisaje y sostenibilidad (El primero se le concedió a Fernando de Terán con el que estoy preparando una entrevista para un próximo artículo. Por cierto en el blog de “stephen y barno” me han hecho una entrevista bastante larga, si os apetece podéis leerla aquí).

Joan Nogué Font, de la Universitat de Girona

El que nosotros fallamos este año correspondió a Joan Nogué Font, geógrafo, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Girona y Director del Observatori del Paisatge de Catalunya. Es decir, que se adjudicó a una persona de reconocido prestigio en el ámbito del paisaje. Esperemos que, poco a poco, podamos seguir encontrando perfiles que indiquen una cierta integración de estos temas, no tan alejados entre sí unos de otros.

Jurado de los premios Rey Jaime I
El autor comiendo con Sir Peter Hall y Mario Gaviria

Para mí tuvo un interés adicional el reencontrarme (en algunos casos y conocer en otros) en el jurado con prestigiosos profesionales y estudiosos de esta área. Como son muchos, quince en total, sólo me gustaría destacar a los más conocidos sencillamente para daros una idea de las personas tan importantes que lo componían (excepto mi caso, por supuesto). Estaban entre otros: Emilio Casinello, director del Centro Internacional de Toledo para la Paz; Juan Castillo, hasta unos días antes decano del Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciada; Mario Gaviria, profesor de sociología de la Universidad Pública Navarra; Sir Peter Hall, Bartlett School of Arquitecture and Planning, University College London; Juan López de Uralde, director de Greenpeace España; también Carl Steinitz, Research Professor of Landscape Architecture an Planning, Harvard University. Para mí supuso un interés especial reencontrarme con Sir Peter Hall, o conocer a Carl Steinitz (con quien tengo alumnos estudiando con él) y a Mario Gaviria que, por esas cosas de la vida todavía no conocía personalmente.

Los dos libros comentados

Uno de los miembros del jurado que no he mencionado hasta ahora porque le voy a dedicar más espacio, es Arancha Muñoz-Criado, Directora General de Paisaje de la Consellería de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana. Independientemente del cargo político que ostenta desde el año 2007, Arancha es básicamente una técnica de prestigio formada en Pamplona como arquitecta y en Harvard en Arquitectura del Paisaje. Me regaló dos libros. La versión preliminar para la consulta y participación pública del Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta de Valencia (que conocía en parte), y La nueva política de paisaje de la Comunitat Valenciana (que desconocía totalmente). Ya os había dicho en artículos anteriores que, a raíz de la ratificación por España del Convenio Europeo del Paisaje las Comunidades Autónomas empezaban a tomar posiciones. Una de las que lo está haciendo, incluso antes de la propia ratificación ha sido la Comunidad Valenciana.

La huerta histórica de Valencia, evolución hasta mitad del siglo XIX

Después del artículo sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza ya os podéis imaginar que una de mis preocupaciones actuales es el tema de la agricultura en las franjas periurbanas. Este tema, hasta ahora sin respuesta tanto por parte de los urbanistas como de los especialistas en medio natural (no es ciudad ni es naturaleza pura), pienso que, en algunos lugares, es clave en términos de sostenibilidad y paisajísticos. Por supuesto que el tema de la huerta valenciana debería ser paradigmático en este aspecto. Por eso ya había leído en parte este Plan de Acción Territorial de la Huerta de Valencia. Durante muchos siglos, desde la época árabe hubo un equilibro entre ciudad y huerta que se rompió a mediados del siglo XIX. Sin embargo, no fue hasta mediados del siglo XX cuando se empezó a producir una verdadera disminución de las zonas de huerta a favor de la urbanización. Esta cementación del suelo fértil ha sido un verdadero drama que los políticos, hasta ahora, no han sabido (o no han querido) detener. El problema se ha denunciado en muchas instancias, incluso europeas, con respuestas contundentes sobre la necesidad de conservación. Por ejemplo, según el informe Dobris, de la Agencia Europea del Medio Ambiente publicado en el año 1998 sólo quedan seis espacios de huerta mediterránea en Europa. Sin embargo, parece complicada su conservación. A mediados del siglo pasado sólo había desaparecido el 10% de la huerta histórica, pero en el año 2006 esta desaparición había llegado el 30% (página 18 de la versión preliminar del Plan). Bien, no voy a decir más porque el tema político no es el que voy a tratar en este articulo.

La huerta histórica de Valencia, el gran salto: de 1950 a 2007

Este libro sobre el Plan de Acción Territorial de Protección de la huerta de Valencia cuya dirección y coordinación corresponde a Arancha está estructurado en cuatro apartados: El área metropolitana de Valencia, una oportunidad histórica; la huerta histórica de Valencia; la evolución reciente de la huerta; y el Plan de Acción Territorial. Además cuenta con dos anexos: uno sobre el plan de participación pública y otro sobre el contenido del Plan en su versión preliminar. Independientemente de que os recomiendo la lectura del libro me gustaría comentaros algunas cosas sobre el tercer apartado: la evolución reciente de la huerta, porque incluye algunas cuestiones que no son sólo de aplicación a la huerta valenciana sino a la mayor parte de las huertas en franjas periurbanas. Como siempre voy a reproducir párrafos enteros del libro sin ponerlo en cursiva para facilitar la lectura aunque los entrecomillaré. Las imágenes están extraídas también de ambos libros.

Elementos patrimoniales arquitectónicos

El primer problema denunciado es el de la falta de eficiencia del riego y la mala calidad de las aguas. El sistema, magníficamente diseñado en la época islámica entró en quiebra a mediados del siglo XIX cuando la economía urbana se empezó a desvincular de la actividad agraria. Pero el desarrollo industrial posterior a la época de los años sesenta del pasado siglo rompió de forma abrupta el delicado equilibrio establecido. “En primer lugar, los vertidos de aguas residuales sobre la red de riego han afectado negativamente a la calidad ambiental de la Huerta y los ecosistemas asociados. Posteriormente, los caudales aliviados por la red de riego sobre el sistema de saneamiento urbano están causando problemas en dicha red y en sus plantas de depuración”. Después de un análisis de problema se llega a la conclusión de que “para el futuro de la Huerta resulta claro que no se pueden mantener los criterios de reparto basados en los derechos históricos porque llevan al sistema a una grave ineficiencia hídrica. Son las acequias que más han sufrido la reducción de su superficie en riego por la urbanización las que precisan intervenciones más radicales, tanto en su infraestructura como en su gestión”.

La eficiencia media del agua no alcanza el 15%

El segundo, en el que ya sabéis que llevo trabajando bastantes años, es la fragmentación debida a las infraestructuras y el deterioro del borde urbano. Este apartado está claramente poco estudiado aunque se afirman algunas cosas interesantes, pero sin establecer conclusiones (el propio enunciado es la conclusión) ni líneas de acción aunque algunas propuestas si se hacen luego en el propio Plan. “La situación a principios de los años ochenta había generado un crecimiento urbano en la ciudad de Valencia ligado a sus ejes de comunicación, que dejaba espacios de huerta fragmentados y confinados. El borde urbano en estos lugares presentaba una forma aserrada y algunas calles terminaban en la Huerta. Sin embargo, dos décadas más tarde, se invierte el modelo y el borde con la Huerta queda definido por grandes infraestructuras de comunicación”.

Huerta fragmentada y desvinculada de la ciudad

Los siguientes apartados se refieren al abandono de la actividad agrícola y del patrimonio cultural con el colofón del deterioro del paisaje visual de la huerta. Respecto al abandono de la actividad agrícola, que desde mi punto de vista es la clave de todo el problema, se denuncia la dificultad de mantenerla y se proponen como soluciones: la necesidad de reducir los costes unitarios, la necesidad de reconquistar la ciudad como mercado natural y la de reformar los sistemas de distribución. Casi lo mismo que proponía en el articulo sobre la huerta de Las Fuentes en Zaragoza. Pero es que hay pocas alternativas más. Se concluye con la necesidad de redactar un Plan Agrícola Especial. Por supuesto que el abandono del patrimonio cultural, que en este caso es la huerta, está directamente ligado al abandono de la actividad agrícola. Respecto la deterioro del paisaje visual, también ligado a los dos anteriores se señalan como afecciones: la expansión de la ciudad sobre terrenos de la huerta; la construcción de infraestructuras en la huerta; los tendidos telefónicos y eléctricos; las construcciones no tradicionales; los carteles y anuncios; el abandono de los campos y el abandono de las residencias tradicionales de la huerta.

El 72% de los elementos patrimoniales de más valor
se encuentra en un grave estado de degradación

Respecto al propio Plan me gustaría hablaros un poco de la Estrategia 2: Fórmulas sostenibles de gestión y financiación de la actividad agrícola. Pienso que es un tema muy importante y cualquier idea o aportación debe ser bienvenida. En la página 81, al comienzo del capitulo se dice que “las propuestas deben estar basadas en la mejora de la eficiencia económica de la producción agrícola y, en la medida de lo posible, en la internalización por parte de las zonas urbanas de parte de los costes ambientales que implican proteger el espacio abierto de la Huerta, ya que esta constituye un factor de mejora de la calidad de vida tanto de los municipios de la Huerta como de la propia ciudad de Valencia”. Por fin el reconocimiento en un documento público de la necesidad de que la sociedad asuma parte de los costes de la protección de la agricultura como elemento que mejora la calidad de vida de los habitantes de las ciudades de las que constituyen su franja periurbana. No he visto cómo se pretende hacer esto. En realidad se desvía el problema a la redacción de un Plan Agrícola. Pero, por lo menos el reconocimiento está ahí. También la mejora del rendimiento agrícola. Más adelante se habla también de la posibilidad de obtener rentas complementarias procedentes de la actividad recreativa y turística, de los fondos europeos destinados a la agricultura y la agricultura periurbana, así como de la Generalitat y de Fundaciones privadas. Para ello se necesita la creación de un Ente Gestor que aparece bastante desarrollado en el informe.

La creación de un sistema de espacios abiertos

El segundo documento que me regaló Arancha Muñoz se titula La nueva política de Paisaje de la Comunitat Valenciana que, debo reconocer, desconocía hasta su existencia. En mi descargo he de decir que no tiene ISBN, ni depósito legal ni año de publicación por lo que no puede estrictamente definirse como libro, y el acceso a un documento de este tipo es mucho más complicado. Sin embargo, desde mi punto de vista, es de altísimo interés. Consta de dos partes. La primera se llama “Estudio del paisaje visual de la Comunitat Valenciana” y el segundo “Programas y actuaciones en marcha 2008-2011”. Me interesa particularmente la primera parte que utilizaré el próximo curso como material para mis alumnos de “Paisaje y Territorio” de la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Carl Steinitz

Se trata de un estudio dirigido por Arancha Muñoz y Carl Steinitz. La metodología se basa en la desarrollada en los años sesenta por el Departamento de Planificación Ecológica del Paisaje de la Universidad de Harvard. Lo traigo aquí por dos razones principales. En primer lugar por lo que implica de proceso de participación ciudadana. Y en segundo lugar por su claridad metodológica que lo hace idóneo para explicarlo tanto a cualquier persona como a un estudiante de paisaje ya más especializado en el tema. Este proceso metodológico se desarrollo en siete fases: división de la Comunitat Valenciana en ocho zonas de trabajo; realización de 5.000 fotografías de los paisajes valencianos; selección de los encuestados, perfiles socioeconómicos; realización de 900 encuestas; determinación de los factores de preferencia visual; tratamiento y validación estadística de los datos y extracción de resultados. “Los resultados obtenidos identifican cuales son los paisajes más y menos valorados por la población, así como la imagen de la Comunitat Valenciana que se desea para el futuro”.

Zonas de trabajo
 
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Voy a tratar de explicar un poco cada uno de los apartados. En primer lugar, dado el gran tamaño de la Comunidad Valenciana fue necesario dividir el territorio en zonas de trabajo. Esto se hizo mediante criterios “de proximidad geográfica, topografía y densidad de población, utilizando la división administrativa en provincias y comarcas como referencia”. A cada zona se asignó un equipo de trabajo de tres personas (residentes en la Comunidad y con escasa o nula experiencia en estos temas) cuya misión era recorrer las carreteras más transitadas y los itinerarios de alto valor escénico tomando fotografías de los paisajes que veían “evitando centrar su atención únicamente en elementos o escenas notables, ya fuera por su muy alto o por su muy bajo valor estético. El objetivo era que las fotografías recogiesen los principales tipos de paisajes y usos del suelo presentes en cada zona”. Estos equipos realizaron 4.800 fotos de las que se seleccionaron unas 60 (de cada una de las ocho zonas) para la encuesta. De estas 60 fotos, 44 eran específicas de la zona y 16 comunes a todas.

Se realizaron 4.800 fotografías

Para la realización de las encuestas se recurrió a los datos del Instituto Valenciano de Estadística y de la Consellería de Turismo. Dado que la muestra tenía que ser representativa se partió de una población de 5.016.348 habitantes (año 2008) y de 22.698.870 turistas (año 2006) de los que el 24% eran extranjeros y el 76% nacionales. Se aumentó el porcentaje de encuestas en algunos sectores profesionales como el de los agricultores dada su relación directa con la gestión de grandes extensiones del territorio. Las 900 encuestas que, en total, se realizaron, incluían tres tareas a realizar por cada encuestado: ordenar las 60 fotos de su zona por orden de preferencia agrupándolas en cinco categorías: desde paisajes muy valorados hasta los muy pocos valorados; además deberían seleccionar las seis fotos que representaran mejor el paisaje actual de la Comunidad; y las seis que les gustaría que representasen dentro de 20 años dicho paisaje.

Trabajo de gabinete

Luego se identificaron “los factores que podrían explicar la preferencia visual de los residentes y visitantes de la Comunidad”. Estos factores se definieron claramente y se clasificaron en una escala del 1 al 5 desde la preferencia visual muy baja (1) hasta la máxima (5). “El elevado número de participantes en esta fase y su distinta procedencia geográfica, formación, género y edad permitieron generar un listado con 22 posibles factores explicativos de las preferencias visuales”. Del total de 22 factores se eliminaron aquellos que no resultaban de aplicación a las condiciones específicas del trabajo. De forma que quedaron, en realidad, reducidos a trece: carácter tradicional de la arquitectura; carácter natural del paisaje; presencia de vegetación; diversidad de la vegetación natural; hitos visuales artificiales; densidad del espacio urbanizado; carácter costero; vistas a masas de agua dulce; uso del suelo; caos y orden; profundidad visual; horizontalidad; y productividad del paisaje. El paso siguiente sería el valorar la aplicabilidad de cada uno de estos factores a las fotografías encuestadas.

Correlaciones
 
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Por último se procedió al tratamiento y validación estadística de los resultados. “El tratamiento estadístico de los datos fue realizado en la universidad de Harvard y permitió determinar cuales de los posibles factores explicativos de la preferencia visual inicialmente contemplados eran estadísticamente significativos en cada zona de trabajo, y en qué medida explicaban la preferencia visual para poder introducir los datos en el SIG y poder realizar el mapa de preferencia visual”. También se estudiaron las preferencias en función de grupos y segmentos de población mediante análisis de correlación, pero no se observaron diferencia significativas “según género, edad, tipo de presencia (residente o visitante) ni zona de la Comunitat Valenciana. Por ello es posible definir un plano de preferencia visual y una política de Paisaje común para toda la Comunitat Valenciana con la que la gran mayoría de la población se sienta identificada”.

Las imágenes mejor valoradas: (1º, 2º y 3º) de las zonas 1 y 2

El resultado fue un listado con los paisajes más valorados (sólo voy a incluir cinco de los diez como ejemplo):
  1. Vistas al mar, a ríos y a láminas extensas de agua.
  2. Pueblos compactos y de reducidas dimensiones, situados en relieves montañosos con paisaje predominantemente forestal y presencia de paisaje agrícola en torno a los pueblos.
  3. Relieves abruptos en un paisaje predominantemente forestal y sin construcciones.
  4. Paisajes rurales extensos con presencia puntual de construcciones de carácter tradicional (huerta, cereales, cítricos, viñedos) o núcleos urbanos compactos y bancales con frutales de secano o cultivos herbáceos.
  5. Playas de arena con palmeras y vegetación dunar.

Los cinco menos valorados fueron los siguientes:
  1. Polígonos industriales sin vegetación y con presencia evidente de vehículos aparcados.
  2. Estructuras urbanas continuas o conurbaciones sin espacios verdes diferenciadores de la personalidad de los núcleos urbanos.
  3. Residencial de adosados en laderas de montaña.
  4. Accesos a núcleos urbanos con naves industriales y comerciales, sin orden, con vallas publicitarias y sin vegetación.
  5. Postes de líneas eléctricas en primer plano o plano medio y en paisajes llanos.

Las imágenes “casi” peor valoradas: (51,52 y 53 de 60) en las zonas 1 y 2

Respecto a la encuesta de las seis fotos sobre la imagen actual y la deseada estos fueron los resultados. Imagen actual:
  1. Estructuras urbanas continuas o conurbaciones sin espacios verdes diferenciadores de la personalidad de los núcleos urbanos.
  2. Urbanizaciones de media y baja densidad en la costa con tejidos urbanos dispersos y con edificaciones repetidas y banales.
  3. Nuevos complejos culturales y recreativos con arquitectura de vanguardia.
  4. Puertos deportivos en zonas litorales montañosas.
  5. Humedales y marjales extensos.
  6. Núcleos urbanos antiguos en posición topográfica elevada con agricultura en su entorno.

Imagen deseada:
  1. Humedales y marjales extensos.
  2. Pueblos compactos tradicionales en zonas montañosas y agrícolas.
  3. Paisaje forestal con formaciones de relieve abruptas y singulares.
  4. Núcleos urbanos rodeados de su paisaje agrícola: naranjos, huerta, bancales de secano.
  5. Puertos deportivos en zonas urbanas.
  6. Nuevos complejos culturales y recreativos con zonas verdes.

En definitiva “A la población de la Comunitat Valenciana le gustaría que los paisajes del agua, de la naturaleza, de las ciudades con paisajes urbanos de calidad y los pueblos con encanto, fueran la imagen futura de la Comunitat Valenciana”. Con ello ya fue posible realizar el mapa de preferencia visual.

La huerta al anochecer

He transcrito en los dos últimos párrafos datos concretos por dos razones. La primera para insinuar que, probablemente, el 80% de la población española (no sólo la valenciana) suscribiría estos datos. Y la segunda para afirmar que la imagen deseada para su paisaje por los valencianos coincide casi punto por punto con una imagen de sostenibilidad. Quiero decir que la mayor parte (por no decir todos) de los puntos reseñados podrían constituir las bases de un territorio más sostenible. Siempre he sospechado que los paisajes más valorados por la gente coinciden apreciablemente con los territorios organizados de la forma más sostenible. Tendría que hacer un estudio más detenido pero pienso que este trabajo lo insinúa claramente. De forma que acabo como he empezado: la convergencia entre urbanismo, territorio, paisaje y sostenibilidad está mucho más cercana de lo que parece y debería confluir en algún instrumento de planeamiento (el planeamiento del siglo XXI) que integrara a las cuatro. Y propondría a los responsables de los premios Rey Jaime I que el próximo año incluyeran también el epígrafe de territorio de forma que se sume a los de urbanismo, paisaje y sostenibilidad.