sábado, 24 de mayo de 2008

Indicadores de sostenibilidad urbana

La agrupación de Arquitectos Urbanistas del Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana ha organizando un curso llamado “El futuro del urbanismo” a cuya primera jornada fui invitado el pasado jueves. Mi ponencia se titulaba “Urbanismo sostenible, el estado de nuestros territorios” (algunos de cuyos temas trataré de comentarlos en el blog cuando pueda). En la segunda parte de la mañana le correspondió a Salvador Rueda hablar sobre el “Diseño de la Ciudad del Futuro”. Salvador y yo solemos vernos con frecuencia en este tipo de actos y siempre me gusta asistir a sus conferencias para mantenerme al día de su actividad y esta vez también lo hice. Me hubiera gustado quedarme a la sesión de la tarde en la que estaba prevista una exposición de Josep Mª Llop-Torné sobre las ciudades intermedias y una mesa redonda acerca la forma de medir la sostenibilidad económica pero, por desgracia, tuve que volver a Madrid porque a la mañana siguiente me esperaba mi trabajo en la Escuela de Arquitectura.

Valencia, paseo de la Alameda, de Virtual Earth

En este artículo querría tratar algunos temas que surgieron en la charla de Salvador Rueda y luego, en la comida que tuvimos posteriormente. Aunque pueda extrañar que un biólogo (y psicólogo) como él hable del “Diseño de la Ciudad del Futuro” cuando la palabra “diseño” aplicada a la ciudad parece más propia de un arquitecto, y que un arquitecto (y licenciado en derecho) como yo, lo haga con el estado de nuestros territorios cuando una parte muy importante de las cuestiones territoriales tienen que ver con el “medio natural” y, por tanto, aparentemente sean más propias de un biólogo, es sintomático de lo que está pasando en el campo del urbanismo y la ordenación del territorio. Afortunadamente parece que las barreras entre profesiones, competencias profesionales y campos del conocimiento, empiezan a caer porque sólo desde visiones holísticas y comprensivas se puede abordar un tema complejo como es el de la urbanización. No se si esta afortunada disposición de títulos de las ponencias y profesiones de los ponentes en la sesión de la mañana habrá sido buscada por Rafael Durá y Jesús Quesada, organizadores del curso, o habrá sido el resultado de la casualidad (creo poco en las casualidades). En cualquier caso fue una demostración práctica de cómo empiezan a confluir miradas de procedencias aparentemente distintas sobre el mismo objeto.

Valencia, los insectos arquitectónicos avanzan, de isidro.ciberglog


Aunque ya conocía el “Plan Especial de Indicadores de Sostenibilidad Ambiental de la Actividad Urbanística de Sevilla”, el ver aplicados estos indicadores a un planeamiento real comparando dos alternativas distintas resultó bastante esclarecedor. Por desgracia no cuento con el material de este “ejercicio” (vamos a llamarlo así), por otra parte bastante duro (sobre todo para el equipo redactor del plan real), así que me centraré en algunos aspectos de los indicadores.


Este sistema de indicadores ha sido redactado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona que dirige Salvador Rueda y se trata de un documento de un altísimo interés porque permite cuantificar la sostenibilidad, por ejemplo, de un plan de urbanismo. Por fin nos encontramos ante números. Los números (y los conceptos que están detrás) podrán ahora criticarse, modificarse, añadirse, negarse o ampliarse. Pero ya tenemos un documento sobre el que discutir y sobre el que trabajar. Podéis bajaros las diferentes partes del documento en .pdf de aquí.

Imagen del trabajo comentado

El sistema de indicadores (de los que luego hablaré) se basa en conseguir una ciudad compacta, que garantice la diversidad, que reduzca al mínimo los impactos sobre los ciclos de materia y energía y que propicie la creación de entornos que permitan la cohesión social de sus habitantes. Así dicho suena casi a música celestial. La cuestión es cómo convertir esta música celestial en números. Para lo cual debemos de tener claro como formalizar estos números. Para hacerlo se establecen en el documento siete ámbitos distintos: morfología, espacio público y movilidad, complejidad urbana, metabolismo, biodiversidad, cohesión social y función guía de la sostenibilidad.

Morfología

Os aconsejo que leáis el trabajo y estudiéis cuidadosamente los indicadores. Ahora sólo comentaré algunos de los que considero de más interés, para que os ayuden a entender un poco el fondo y la forma de la propuesta global. Por ejemplo, para medir el ámbito de la morfología se recurre a tres: la densidad edificatoria y las compacidades absoluta y corregida.

Imagen del trabajo comentado

Voy a centrarme sobre la densidad edificatoria ya que se trata de una de las cuestiones más discutidas de la historia del urbanismo desde que Parker y Unwin propusieron las 12 viviendas por acre (30 viviendas por hectárea) para el tejido de la ciudad jardín. En el documento se mide sobre una malla de 100x100 metros, y el índice es el tópico de número de viviendas dividido por la superficie total. Pues bien, la propuesta es de una densidad mínima edificatoria de 45 viviendas por hectárea, y la recomendable de 60. Se supone que el equipo de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona ha estudiado una serie de tejidos compactos y ha llegado a estos números. De hecho, en la explicación de este indicador se incluyen algunos ejemplos de tejidos: de casco histórico, de edificación suburbana, de manzana cerrada y de edificación abierta.

Imagen del trabajo comentado

Comparando la propuesta con la de alguna legislación en la que se establecen máximos y mínimos de densidad, como el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, vemos que en esta norma del año 2004 se diferencia entre municipios mayores de 20.000 habitantes (con densidades máxima de 70 y mínima de 40 viviendas por hectárea) y menores (50 y 20 respectivamente). Este tipo de diferencias en función del tamaño del área urbanizado parecen pertinentes y probablemente si el indicador propuesto para Sevilla se utilizara para otro sitio distinto habría que adaptarlo convenientemente.

Espacio público y movilidad

En este apartado se proponen quince indicadores que van desde la prohibición de condominios cerrados hasta las reservas de espacios de estacionamiento para bicicletas. En este caso me voy a detener en uno de los indicadores que miden el confort térmico de los espacios exteriores porque llevo trabajando en este tema hace más de veinticinco años y me interesa bastante saber qué se mide. El indicador se llama “Potencial de habitabilidad térmica en espacios urbanos”. Según el documento: “Sirve para identificar el porcentaje del tiempo de uso útil del espacio público en el que una persona se encuentra en condiciones críticas, tolerantes o de confort en términos de confort térmico en función de las características de los materiales, la configuración espacial y las condiciones del microclima”. El valor de referencia es de más del 50% de las horas útiles, garantizando al menos una franja horaria de confort diario de tres horas consecutivas.

Imagen del trabajo comentado

Supongo que estos datos estarán adaptados al clima de Sevilla pero, la verdad es que me parece complicado que se pueda llegar a determinar casi exclusivamente, como se propone, en función de las condiciones geométricas de la calle sin partir tan siquiera de una simple carta bioclimática. Probablemente estaría de acuerdo con el indicador (sobre todo si midiera el porcentaje de tiempo que se puede usar el espacio público en condiciones de confort) pero tengo serias dudas respecto al método de cálculo.

Complejidad urbana

A la complejidad el documento le dedica cinco indicadores: complejidad urbana, reparto entre actividad y residencia, superficie mínima de los locales, proporción de actividades de proximidad, diversidad de actividades y proporción de actividades densas en conocimiento. De todos ellos me interesa especialmente el primero, no sólo porque es desde siempre uno de los ejes de la sostenibilidad para Salvador Rueda, sino por motivos personales.

Imagen del trabajo comentado

Y es que la fórmula que se utiliza para medir la complejidad es la de Shannon basada en las probabilidades. Esa misma fórmula la utilicé en el año 1976 para medir la entropía producida en diferentes sectores de la estructura urbana de Madrid. Ese trabajo lo presenté como Tesis para obtener el título de Técnico Urbanista del Instituto de Estudios de Administración Local. Tesis que ese mismo año recibió un premio de investigación. Sin embargo (y a pesar de haber recibido un premio que apareció en el BOE ese mismo año) no conseguí publicarlo hasta el año 1998. Podéis bajaros el trabajo titulado “Cálculo de la entropía producida en diversas zonas de Madrid” aquí, ya que es el número 10 de los Cuadernos de Investigación Urbanística. Así, además, para aquellos que no los conozcáis os pongo en contacto con esta colección que ya lleva más de cincuenta números (ahora convertida en revista) y cuya finalidad es difundir, gratuitamente y en castellano, trabajos de investigación relacionados con el urbanismo. Su promoción corre ahora a cargo de una Red de más de veinte universidades latinoamericanas que también actúan como revisoras de los trabajos.

Imagen del Ci[ur]10

Aunque la finalidad de la fórmula de la sumatoria de la probabilidad multiplicada por el logaritmo en base dos de la probabilidad no es la misma en mi trabajo que en los indicadores que comento, las bases conceptuales sí lo son: la teoría de la información o de la comunicación (según los autores). La verdad es que no tengo muy claro que sea, realmente, una medida de la complejidad (por supuesto que lo es de la diversidad ya que mide probabilidades) pero a Salvador y su equipo les parece que si y supongo que tendrán sus razones. Un día tendremos que discutirlo. En cualquier caso, lo que medí en el año 1976 fue la cantidad de información producida por la estructura urbana en diferentes sectores de la ciudad de Madrid, que según Wiener y Shannon es la entropía cambiada de signo (negantropía).

Imagen del Ci[ur]10

En realidad, aunque por cuestiones de registro del trabajo (era una tesis de diplomados) en el título se menciona la palabra estructura, lo que de verdad medí fue la entropía producida por una serie de características de la trama urbana, casi todas referidas al viario, porque mi intención más que llegar a unos resultados era probar una metodología. Aunque llegué a unos resultados, claro. Como anécdota voy a transcribir los bits de entropía obtenidos para las nueve variables consideradas, por áreas ya clasificadas desde la menor a la mayor entropía producida:

1,24 bits - Barrio de Salamanca
3,78 bits - Ciudad Lineal
3,98 bits - Lavapiés
4,40 bits - Calle Mayor
4,44 bits - Palomeras
4,59 bits - Puerta de Moros

Puede advertirse como va creciendo la entropía conforme la estructura urbana es “menos planificada” o “más histórica”. Hay que exceptuar el caso de Palomeras pero es que la Palomeras analizada era, en aquellos momentos, un barrio de infraviviendas de Madrid. La estructura en malla cuadriculada del Barrio de Salamanca se destaca notablemente del resto. Esto indica, evidentemente, que las condiciones de organización (estructura superpuesta al caos) son muy fuertes en esta zona. La pregunta sería ¿es esta también una medida de la complejidad? Tengo serias dudas porque entiendo que en la complejidad no interviene sólo la diversidad de elementos sino, y básicamente, las conexiones entre ellos que no se consideran de ninguna forma en la fórmula de Shannon.

Metabolismo urbano

Para medir el metabolismo urbano se usan ocho indicadores tales como los residuos sólidos urbanos, la autosuficiencia hídrica o el nivel sonoro. Querría señalar algunos puntos respecto a la Autogeneración Energética de las Viviendas que es el primero de los indicadores. Para este indicador se diferencian dos tipologías arquitectónicas: edificios unifamiliares y plurifamiliares. Para esta última se distinguen entre aquellos que llegan a las cinco plantas de viviendas (baja más cinco de vivienda) y los que las superan. Los condiciones de autogeneración que se consideran para edificios colectivos son los siguientes:

Cuota de agua caliente sanitaria del 70 % a partir de energía solar.
Cuota de calefacción del 40 % a partir de energía solar.
Cuota de frío del 60 % a partir de energía solar.
Cuota de 100 % para elementos comunes a partir de fotovoltaica.

Y en los unifamiliares:

Cuota de agua caliente sanitaria del 70 % a partir de energía solar.
Cuota de calefacción del 40 % a partir de energía solar.
Cuota del 100 % para iluminación a partir de fotovoltaica.

Se supone que hasta las cinco plantas de viviendas existe suficiente superficie de azotea para cumplir los requisitos solares de autogeneración y que, a partir de las cinco plantas se tendrán que “compensar en un Banco de Energías Renovables, de titularidad pública y con carácter finalista, es decir, las ganancias producidas por el banco deberán invertirse o aplicarse en el desarrollo de las energías renovables o en los servicios públicos municipales con consumo energético”.

Imagen del trabajo comentado

Es evidente que el modelo requiere una notable depuración respecto a las tipologías arquitectónicas consideradas que, entiendo, debían haberse pensado por ejemplo en función de las condiciones climáticas (Víctor Olgyay, por ejemplo, ya propuso una clasificación basada en estos criterios hace ya muchos años).

Biodiversidad

Los indicadores relacionados con el aumento de la biodiversidad intentan medir la relación de los ciudadanos con la naturaleza. Aunque aparentemente no parecen indicadores de sostenibilidad, si lo son de forma indirecta al intentar que esta relación se produzca en la ciudad y sus habitantes no tengan que desplazarse “huyendo” de la misma. Me gustaría detenerme en el Índice de Permeabilidad porque también se trata de otro tópico recurrente en la literatura (por ejemplo, en los trabajos de Sukopp y Werner) y que ha sido objeto de no pocas discusiones.

Imagen del trabajo comentado

En la propuesta de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona se distinguen cuatro tipos de superficies: permeables, semipermeables, impermeables no edificadas e impermeables edificadas. Aunque luego en el análisis gráfico se distinguen hasta seis tipos distintos que se afectan por un factor. En general me parece interesante que se distinga entre diferentes tipos y que no quede reducido todo a la dicotomía permeable-impermeable. Una vez determinado el índice de permeabilidad multiplicando la superficie de cada tipo por su factor correspondiente, sumándolas todas y dividiendo por la superficie total en una malla de 200x200 metros, se propone que, por lo menos, se reserve un 30% de suelo permeable en áreas con un grado de edificabilidad superior al 50%. Si repasamos la literatura encontramos variaciones entre 20% y el 50% de suelo permeable como necesario en función, básicamente, del clima (que determina la evapotranspiración potencial) y de las condiciones de confort.

Cohesión social y función guía

Respecto a la cohesión social se usan sólo dos indicadores: mezcla de rentas en la edificación residencial y acceso a equipamientos y servicios básicos. Por último, la función guía de la sostenibilidad utiliza un único indicador: la eficiencia del sistema urbano. Pensaba que al hablar de la eficiencia del sistema urbano se referían a la relación entre consumo y satisfacción o felicidad del ciudadano, pero no. Se trata de la relación entre el consumo de energía primaria y la complejidad del sistema.

Imagen del trabajo comentado

Bien, hoy he escrito un artículo duro de leer y supongo que, para muchos, aburrido y tedioso. Sin embargo se trata de una cuestión muy importante. Durante años hemos estado planteando las bases teóricas de algo nuevo que ha irrumpido de forma inesperada en la historia de la Humanidad y que ya nos afecta de forma decisiva. Se le puede llamar de muchas formas (límites del crecimiento, sostenibilidad, etc.) pero resulta imprescindible contar con ello. Casi no hemos tenido tiempo de centrar sus parámetros fundamentales pero aquellos para los que nada cambia nos exigen continuamente números y más números. Como si los números, en general, no significaran una utilización perversa de los conceptos y de las ideas (quizás por eso mismo los necesitan: para utilizarlos según sus intereses). La introducción de la huella ecológica significó un avance considerable en el proceso de cuantificación y permitió introducir de forma didáctico-numérica la sostenibilidad (y, sobre todo, la medida de la globalidad del nuevo modelo) en la cultura de muchas personas.

Imagen del trabajo comentado

Pero en el campo más técnico estamos necesitados de dar respuesta a las peticiones de los profesionales que demandan rutinas y metodologías seguras y contrastadas, que les permitan saber si sus proyectos se encaminan en la dirección adecuada. En arquitectura, por ejemplo, ya existen sistemas que nos permiten medir la eficiencia energética de un edificio de forma bastante aceptable. Pero en el urbanismo todo es más complicado, ya que se trata de un tema transversal que abarca muchos campos, complejo e indeterminado en muchos de sus aspectos. Por eso los momentos en que aparecen propuestas como la que hoy he comentado son momentos felices para los que nos dedicamos a estas cuestiones. Y deberían serlo también para todos en general.


jueves, 15 de mayo de 2008

Planeamiento obsoleto

El miércoles pasado estuve en las "V Xornadas de Urbanismo" organizadas por la Diputación de Pontevedra. Para mí, volver a Galicia es siempre importante por muchas y diferentes razones, pero en este caso, además, fue emocionante porque en ese mismo salón de sesiones donde se celebraron estuvo mi padre trabajando los cuatro años antes de su jubilación. La verdad es que para promover unas jornadas de este tipo en los tiempos que corren hay que tener un espíritu a prueba de casi todo. Como el que seguramente tiene Encarnación Rivas que fue la encargada de organizarlas y sacarlas adelante. Vaya aquí mi admiración por su trabajo. Pienso que puede resultar interesante que comente algunas de las cuestiones que surgieron (dadas las escasas oportunidades de encuentros de este tipo que se producen en el momento actual) y porque, además, la ponencia que leí titulada “Capital natural, turismo e desenvolvemento urbano: Galicia no século XXI” contiene mi punto de vista acerca de temas suficientemente conocidos por los lectores de este blog y, por tanto, no merece la pena que la reseñe (lo siento, Antonio). Hay que entender también (lo digo para mis alumnos de los primeros cursos que todavía no se han enfrentado a la normativa y para los lectores no españoles) que todas las competencias en materia de vivienda, urbanismo y ordenación del territorio, son de las Comunidades Autónomas no del Estado y que, por tanto, lo que suceda en una de ellas no tiene necesariamente porque ocurrir en otra. Sin embargo pienso que el sentir general probablemente sea parecido.

Diputación de Pontevedra, Trivago

Por supuesto que uno de los temas que planeaban por encima de todas las intervenciones era el de la corrupción urbanística. Pero no salió directamente (por lo menos en el primer día, que fue al que asistí) porque la actualidad de la crisis en la construcción tapa casi todo. Sin embargo sí que aparecía de forma colateral y también en las conversaciones fuera de las ponencias, en la comida, etc. Me sorprendió (sobre todo por parte de los políticos municipales) que no se hiciera cuestión de principio negarse a la posibilidad de tener menos competencias si con ello se evitaba la corrupción, incluso renunciando a la elaboración del planeamiento. Sin embargo a esta postura ayudaba bastante el hecho del descontento generalizado respecto a las dificultades de aprobar un planeamiento cada vez con mayores requisitos y limitaciones, sobre todo para los pequeños municipios que se ven impotentes ante un aparato (el plan) cada vez más inflexible y alejado de la realidad.

Ruinas de Santo Domingo (Pontevedra), Trivago

Respecto al tema de la corrupción sólo quería haceros notar dos cosas. La primera es que con el sistema actual de concreción del contenido del derecho de propiedad del suelo por el plan, siempre van a existir corruptos en las cercanías del planeamiento. Porque el plan es el encargado de repartir la lotería de los premios y las desgracias. Lo que significa mucho dinero. Y ya se sabe que donde hay dinero siempre algunos pretenden aprovecharse. Ya hace algunos años que vengo proponiendo que la única solución es la desvinculación del plan respecto a la determinación del contenido del derecho de propiedad del suelo. Hay muchas formas de hacerlo pero una de las más sencillas sería la asignación de un aprovechamiento urbanístico fijo a cualquier metro cuadrado de superficie de suelo. Luego el planeamiento determinaría los lugares en los que este aprovechamiento se concretaría. Una especie de trasferencias de aprovechamiento urbanístico se encargarían de trasvasar las edificabilidades a los lugares concretos del territorio que determinara el plan comprándoselas, por supuesto, a los propietarios de suelo no favorecidos.

Plaza de la Leña (Pontevedra), Trivago

La segunda se refiere a las llamadas infracciones urbanísticas que tanto preocupan en muchos sitios. Tanto es así que las primeras leyes autonómicas de planeamiento en casi todos los casos lo fueron de disciplina urbanística. La verdad es que, personalmente, me preocupan bastante menos la mayor parte de las infracciones urbanísticas que los despropósitos de tantos metros cuadrados construidos legalmente y con todas las bendiciones. La parte más importante de los mayores desastres urbanísticos ocurridos en este país no se corresponden con ilegalidades urbanísticas sino con urbanizaciones que han cumplido escrupulosamente la ley. En algunas Comunidades Autónomas (en Galicia no conozco el dato exacto) se preocupan mucho por construcciones ilegales que no llegan ni al 7% de la superficie total construida. No digo que no haya que cumplir la ley (ni estoy llamando a la revuelta en contra de la disciplina urbanística) pero en otros ámbitos de la vida se incumple la ley de forma mucho más notoria y a la sociedad parece que no le importa. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los conductores incumplen la norma de la velocidad máxima de 50 km/h en ciudad. No el 7%, sino la inmensa mayoría. Con el agravante de que, en algunos casos, este incumplimiento puede matar. Y nadie se rasga las vestiduras.

Plaza de San Francisco (Pontevedra), Trivago

La verdad es que, dada la cantidad de dinero que mueve el planeamiento de forma casi discrecional, resulta particularmente increíble el escaso nivel de corrupción existente (soy consciente de que esta afirmación puede sorprender pero lo digo con conocimiento de la realidad desde ambos lados de la administración) y la cantidad de personas honradas (y honestas) que son capaces de moverse en estos ámbitos sin contaminarse. Y también puede resultar chocante que esta misma discrecionalidad sumada a las auténticas trabas garantistas del planeamiento no propicie una mayor indisciplina urbanística. Pienso que ya va siendo hora de que se digan estas cosas y que se hable de la labor ejemplar de muchos profesionales que, moviéndose en un campo muy complicado y rodeados de tensiones extraordinarias, se dedican al urbanismo.

Pontevedra, casco histórico, Virtual Earth

El otro gran tema, también recurrente en los últimos foros de urbanismo a los que he podido asistir, es el de la obsolescencia de los instrumentos de planeamiento con los que contamos. En Madrid, Andalucía, el País Vasco o Galicia el clamor es el mismo (aunque la verdad es que en unos sitios más que en otros): la urbanización de nuestros territorios ha rebasado con creces las posibilidades de un planeamiento general que, para mantener las formas, se va volviendo día a día más rígido, burocrático y poco operativo. Y es que al planeamiento general actual se le ataca desde un doble frente. Por una parte, en su aspecto normativo, al plan se le pide cada vez una mayor seguridad jurídica para los propietarios de suelo, para los urbanizadores y para la sociedad. Y esta seguridad jurídica (en muchos casos de intereses contrapuestos) se traduce en sucesivas capas de trabas o cautelas que van blindando poco a poco la posibilidad de revisarlo en tiempo real. Todo ello tiene su origen en la característica (que ya mencioné arriba) de norma que define el contenido del derecho de propiedad del suelo. Característica que, en muchos casos, sepulta bajo tierra la segunda misión del plan que consiste en configurar la futura imagen del territorio.

Poio (Pontevedra), las aldeas como parte de la ciudad de hoy

Pero es que también esta segunda misión del plan se enfrenta a dificultades en el momento actual. La primera derivada de una ocupación del territorio diferente a la tradicional de las ciudades. Y la segunda, de los nuevos requisitos originados por la cuestión de la sostenibilidad. Desde que a mediados del pasado siglo XX las ciudades decidieran que todo el territorio era suyo, liberadas al fin de las trabas que suponía la movilidad, hemos asistido a una ocupación casi militar de territorios que antes eran naturaleza, huertas, o campos de secano. Esta forma de ocupar el territorio por la ciudad ya he demostrado en otros lugares que es sumamente ineficiente y sólo soportable por las sociedades desarrolladas aumentando de forma desmesurada sus huellas y sus déficits ecológicos. Todo esto, claro, a costa de los países y sociedades que, en estos momentos, no llegan a los niveles de supervivencia.

Pontevedra y sus alrededores, imagen tratada

Esta nueva organización de las áreas urbanas es imposible de controlar con los sistemas tradicionales de planeamiento creados para resolver el problema de la ciudad surgida de la Revolución Industrial. Es decir, para resolver el problema de la “ciudad insana”. En la ciudad tradicional, de extensión moderada, relativamente concentrada en torno a centralidades poco especializadas, con un borde o límite relativamente claro que la separaba del campo y con una dinámica de crecimiento superficial controlable en períodos de tiempo medios, el plan como compendio de todas las técnicas urbanísticas conocidas consiguió producir ciudades bastante razonables. Pero este tipo de ciudad no es la que se está construyendo ahora en muchos sitios y el plan, tal y como lo conocemos, se ha quedado sin una de sus dos funciones: la de prefigurar el futuro de nuestros territorios. En estos momentos estoy trabajando en demostrar que el plan, en todo el mundo, no prefigura nada. Sencillamente la ciudad rebasa al plan por todos sus costados y los modelos de territorio que se producen se deben al azar (cuasi fractales, teoría del caos).

Comunidad de Madrid, edad del planeamiento

Lo que todavía mantiene el plan en pié es la necesidad que tenemos de una norma jurídica que fije el contenido del derecho de propiedad del suelo. Y este es el único objetivo del planeamiento urbanístico en el momento actual. Esta insistencia de los municipios gallegos en la casi imposibilidad de llevar a buen puerto un plan pienso que no es específica de Galicia, independientemente de las particularidades de su legislación de planeamiento o de las mayores o menores trabas que se pongan por parte de las instancias que se encargan de su aprobación o verificación. Esto está pasando en casi todos los lugares que conozco. Hasta tal punto que no se revisan los planes que ya están aprobados ni se aprueba nuevo planeamiento más que en casos muy especiales. Básicamente se funciona modificando el planeamiento existente mediante “modificaciones puntuales” o de otro tipo. Los grandes municipios no quieren ni oír hablar de hacer un nuevo plan y los pequeños se ven atados por las trabas garantistas de un instrumento jurídico que ha perdido una parte importante de su esencia.

Comunidad de Madrid, modificaciones a los planes

Para terminar estas reflexiones que me han sugerido las Jornadas organizadas por la Diputación de Pontevedra sólo querría dar algunos números. Como para el caso de Madrid contaba con mapas que demuestran gráficamente lo que he dicho y que acompañan este artículo, me entretuve en juguetear un poco con la página web del registro de planeamiento urbanístico de la Generalitat de Catalunya (ahora me dedico a estas cosas en lugar de hacer crucigramas, es mucho más divertido) y le pregunté a la base de datos sobre los Planes Generales de Ordenación Urbana y sobre los Planes de Ordenación Urbanística Municipal. Los resultados fueron los siguientes (en tanto por ciento) sobre el número total de expedientes aprobados, modificados o revisados de este tipo de planes:

Año 2005 (sobre un total de 255 expedientes):
Planes aprobados (7,1%)
Planes revisados (0,3%)
Modificaciones puntuales (92,6%)

Año 2006 (sobre un total de 413 expedientes):
Planes aprobados (6,5%)
Planes revisados (0,3%)
Modificaciones puntuales (93,2%)

Año 2007 (sobre un total de 216 expedientes):
Planes aprobados (7,4%)
Planes revisados (0,4%)
Modificaciones puntuales (92,2%)

Si se busca en ese mismo registro de Planeamiento Urbanístico y se rellenan los campos correspondientes (Comarca: Barcelonès; Municipio: Barcelona; Año de publicación: todos; Planeamiento: planeamiento general; Instrumento: todos) se obtiene un total de 259 expedientes. De todos ellos sólo uno corresponde a la aprobación del Plan General Metropolitano del año 1976 (!), otro es la revisión del programa de actuación para el cuatrienio 1988-1992 y los 257 restantes son modificaciones puntuales del plan.

Si a esto acompañamos las figuras anteriores sobre el estado del planeamiento en la Comunidad de Madrid, y añadimos que el vigente plan general del municipio madrileño fue aprobado en el año 1997 (hace ya más de once años) después de un largo proceso de elaboración, la única conclusión posible es que en nuestro país la ciudad del siglo XXI se está construyendo aprovechando las junturas del planeamiento general (y muchas veces a sus espaldas) probablemente debido a que ya no es el instrumento adecuado para organizar los nuevos territorios. Por supuesto que esta afirmación no se refiere a todos los territorios sino a los que tienen una mayor dinámica y están sometidos a mayores presiones, pero indican una tendencia sobre la que habría que reflexionar.


jueves, 8 de mayo de 2008

Careri, el andar como práctica estética

En el año 1979 el director ruso Tarkovski estrena la película Stalker. Película para la que, según sus propias palabras, se había estado preparando toda su vida. Está basada en el relato de los hermanos Strugatski titulado “Picnic junto al camino (Piknik na obochine)”. Si todavía no la conocéis (y seguro que los más jóvenes no la conocéis) sería bueno que tratéis de verla ya que a pesar de que está en ruso incluye subtítulos en español, inglés y creo que francés. De todas formas lo del idioma es lo de menos, ya que casi toda la banda sonora se basa en el sonido ambiente y se sigue bien con los subtitulos. Para mí, que ya sabéis que me encantan las metáforas y el camino como metáfora, probablemente sea una de las mejores películas de la historia del cine.

A la izquierda Tarkovsky con los actores principales, de Wikipedia

Cuenta la caída de un meteorito cerca de una pequeña ciudad rusa y de cómo las autoridades acordonan el perímetro afectado por el impacto, que pasa a denominarse La Zona, e impiden el acceso a la población (todo esto diez años antes de Chernobil). Se rumorea que en su interior hay una Habitación donde todo el que entra logra sus deseos. La película consiste en la narración del viaje por La Zona en busca de la Habitación, y su vuelta a la ciudad, de tres hombres: el Stalker (el Guía, que sólo va para acompañar a los otros dos), el Escritor y el Profesor. La fotografía es extraordinaria. Comienza en tonos sepia en la ciudad que ya en la Habitación se convierte en color, significando el tránsito al mundo de los deseos. La música de Artemiev se mezcla con el sonido ambiente produciendo una banda sonora casi hipnótica y extraña que, unida a un ritmo cinematográfico lento, que se recrea en producir imágenes casi pictóricas, produce un resultado muy especial.

El sueño del Stalker, de Beittu Art Gallery

En realidad hoy no quería hablaros de cine (este blog no es de cine) pero siempre que empiezo a escribir las cosas se van liando y nunca sé muy bien en qué (o dónde) acabará todo. Me pasa algo parecido a la metáfora del camino que tanto me gusta: lo que importa no es el destino, el sitio a donde vayas, sino el hecho del viaje, el propio recorrido. De todas formas hoy voy a intentar centrarme. Quería hablaros de un libro “Walkscapes, el andar como práctica estética” de Francesco Careri, profesor de la Universidad Roma Tre y miembro del grupo Stalker (por fin hemos llegado). El grupo se formó en los años 90 como una especie de laboratorio dedicado a la investigación sobre el arte urbano y con una atención preferente a las zonas periféricas de las ciudades. En sus comienzos este grupo de arquitectos redactó un manifiesto programático titulado “Stalker attraverso i territori attuali”. Propone buscar la ciudad inconsciente en esos territorios de nadie, difusos, perdidos entre áreas de urbanización dura (esos territorios que muchos entendemos como la esencia de la ciudad actual) para experimentar con ellos.

Imagen del symposium de Illinois (2005)

El método que proponen para hacerlo es la “transurbancia”. Se trata de pasear, de recorrer el territorio levantando mapas no convencionales. Como se puede leer en su página web: “Si se afronta a pie, la metrópoli se convierte en un mundo inexplorado en muchas de sus partes, un mundo hecho de territorios caóticos, en el cual los asentamientos abusivos se sitúan junto a los yacimientos arqueológicos; las líneas de alta tensión y las autopistas se intersecan con los acueductos romanos; y las modernas ruinas industriales acogen una fauna y una flora que jamás hasta ahora habían habitado la ciudad”.

Lentezza, proyecto de recorrido en Roma (2008)

Stalker es en la actualidad también Osservatorio Nomade definido como un proyecto transdisciplinar de investigación y que centra muchas de las actividades del grupo. He comenzado por hablar de Stalker y del Osservatorio Nomade porque pienso que sin estos antecedentes la figura de Francesco Careri no se entiende adecuadamente. Puede ayudar también la magnífica entrevista que para el blog Epulare le hizo Jorge García de la Cámara con ocasión de una visita que realizó a Barcelona el año pasado. En esta entrevista, además de explicar su particular trayectoria, habla de la enseñanza de la arquitectura y de los problemas de los arquitectos (que se encuentran en plena redefinición de su rol en la sociedad actual) y de la necesidad de que los estudiantes se impliquen más en la vida y conocimiento de su ciudad. También sobre el hecho de estar continuamente reinventando las mismas cosas. Respecto a este tema me gustaría recordaros el artículo que escribí en el mes de febrero (al comienzo de este semestre) sobre la enseñanza del proyecto urbano, sobre todo en su parte final donde hacía referencia a la revista Antipode y las expediciones de los geógrafos radicales americanos en los años sesenta del pasado siglo.


El libro (por fin empiezo) “Walkscapes, el andar como práctica estética”, está publicado por Gustavo Gili en el año 2002 y cuenta con una introducción de Gilles Tiberghien que no tiene desperdicio. Está en castellano y en inglés, con el sistema de una columna para cada idioma que, desde mi punto de vista, no sirve más que para desperdiciar papel, pero en el resto responde a los estándares de calidad a que nos tiene acostumbrados la editorial. Es decir, que se trata de un libro que se lee sin ninguna dificultad y al que se acaba por tenerle cariño. Desde que se publicó lo vengo recomendando a mis alumnos de “Introducción al Urbanismo” y de “Paisaje y Territorio” de la Escuela de Arquitectura de la Politécnica de Madrid. Pero dado su interés y capacidad de sugestión pienso que se merece comentarlo en el blog.

Caravana nómada, del blog de Juno

En el prólogo, llamado “Ciudad nómada”, dice Gilles Tiberghien que el andar ha producido arquitectura y paisaje, y que esta práctica, casi olvidada por completo por los propios arquitectos, se ha visto reconsiderada por los poetas, los filósofos y los artistas. Esta actividad de andar también la ha tratado de reactivar el grupo Stalker que, desde 1995 ha atravesado a pié determinadas zonas intersticiales de Roma, Milán, Torino, Berlín o Miami. Actualmente es ON (Osservatorio Nomade) quien ha tomado el relevo (pueden encontrarse sus últimos proyectos como la “2ª Giornata mondiale della Lentezza” celebrada en Roma, el 25 de febrero de este mismo año, en su página web). En este mismo prólogo de Giles Tiberghien se incluye una cita del libro de John Brinckerhoff titulado “A Sense of Place, a Sense of Time” que no me resisto a transcribir: “Las carreteras ya no nos llevan solamente a unos lugares, sino que son lugares”.

Caravana no nómada, de Skyscrapercity

El libro en sí se divide en tres partes: Anti-Walk, Land Walk y Transurbancia, precedidas por una especie de introducción que llama “Errare humanum est…” En esta introducción es donde Careri plantea algunas de las hipótesis que luego desarrollará en el libro. Desde mi punto de vista, académicamente es la parte más floja (y discutible) ya que se encuentra plagada de afirmaciones sin sustento teórico (ni racional) que reinterpretan incluso la historia de la humanidad en clave nómada. Sin embargo, es también la parte más sugerente ya que muchas de estas afirmaciones sin sustento teórico podrían dar lugar a decenas de trabajos de investigación. Es esta capacidad de sugerencia (que abarca todo el libro) la que hace recomendable su lectura y uno de sus valores fundamentales.

Menhir en Urbía (País Vasco), del blog de Kepa

Plantea la colocación de los menhires casi como un acto fundacional humano. Dice en la primera página, casi en la primera línea: “Antes de levantar el menhir –llamado en egipcio benben ‘la primera piedra que surgió del caos’-, el hombre poseía una manera simbólica con la cual transformar el paisaje. Esta manera era el andar, una acción fatigosamente aprendida durante los primeros meses de vida, que se convertiría más tarde en un acto que dejaba de ser consciente y pasaba a ser natural, automático. A través del andar el hombre empezó a construir el paisaje natural que lo rodeaba. Y a través del andar se han conformado en nuestro siglo las categorías con las cuales interpretamos los paisajes urbanos que nos rodean.”

Alineamientos pétreos en Carnac, de Sylvain

Entiende por tanto el recorrido, el espacio atravesado, como la primera acción estética que permite organizar el territorio de la naturaleza con claves humanas. Por tanto, para Careri, el andar es un arte que contiene en su seno tanto al menhir como a la arquitectura, el paisaje o la escultura. Y es sólo andar la acción que permite reintegrarlas a todas ellas de manera unitaria: “En la actualidad podríamos construir una historia del andar como forma de intervención urbana, que contiene los actos simbólicos de aquel acto creativo primario: el errar en tanto que arquitectura del paisaje, entendiendo por paisaje el acto de transformación simbólica, y no sólo física, del espacio antrópico.”

Se cierra el círculo, el menhir como paisaje
Familia de menhires por la paz
La Coruña (España), Fotografías de Galicia

La interpretación que hace en clave nómada de la parábola de Caín y Abel es realmente ingeniosa y todavía más si luego se comprende que la utiliza de base para apoyar las palabras de Giles Deleuze y Félix Guattari en su libro “Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia” cuando diferencian el espacio sedentario del espacio nómada según las marcas más o menos permanentes en el territorio. Entiende así el espacio sedentario como un espacio lleno y el nómada como vacío. Aunque también diferencia a éste del espacio del errabundeo en el sentido de su finalidad es perseguir las presas para cazarlas mientras que el del nómada es la trashumancia y, por tanto, con componentes más cíclicos y menos azarosos.

Menhires, el Mollar, Tucumán (Argentina), blog de Achu

De cualquier forma, el acto trascendental va a tener lugar con la erección del menhir. Según el autor “El menhir constituye la nueva presencia en el espacio del neolítico. Es el objeto a la vez abstracto y vivo a partir del cual se desarrollarán posteriormente la arquitectura (columna tripartita) y la escultura (la estela-estatua)”. Entiende, por tanto, que el espacio recorrido es anterior al espacio arquitectónico lo que tiene importantes repercusiones que son claves para su entendimiento: “… una vez eliminada la insensatez de aquellas convicciones, tan habituales, según las cuales la arquitectura sería una invención vinculada al mundo sedentario y en ningún caso al nómada, no vamos a entrar en la historia de la arquitectura posterior, sino que nos detendremos en la etapa del errabundeo, en el recorrido entendido como acción simbólica y no como signo o como objeto situado en el espacio”.


A partir de esta base Careri profundiza en tres momentos de transición fundamentales en la Historia del Arte enfocándolos desde la especial perspectiva de caminar. La primera entre el Dadaísmo y el Surrealismo, la segunda de la Internacional Letrista a la Situacionista y la tercera del Minimalismo al Land-Art. Dice refiriéndose a estos momentos: “Al analizar dichos episodios se llega con claridad a una historia de la ciudad recorrida que va desde la ciudad banal de Dada hasta la ciudad entrópica de Robert Smithson, pasando por la ciudad inconsciente y onírica de los surrealistas y por la ciudad lúdica y nómada de los situacionistas.”

Visita Dada a Saint-Julien-le-Pauvre

En el capitulo que llama Anti-Walk analiza los dos primeros periodos. Parte de las visitas organizadas en los años veinte del pasado siglo por Dada a los lugares más banales de la ciudad de París. Luego, en 1924, la propuesta del vagabundeo a campo abierto y el descubrimiento en el andar de una componente onírica y surreal. El viaje se convierte entonces en algo parecido a una ceremonia iniciática capaz de revelar las zonas inconscientes del espacio y las áreas invisibles de la ciudad. En los años cincuenta la Internacional Letrista cambia el sentido del deambular surrealista construyendo la Teoría de la Deriva que en 1956 (en España estábamos aprobando la primera Ley del Suelo) en Alba tropieza con la cultura nómada. Un año después Constant proyecta un campamento para los gitanos de Alba mientras se difunden las primeras imágenes de una ciudad basada en el deriva.

Constant, de CityWiki

Los situacionistas sustituyen las ciudad onírica de los surrealistas por una ciudad lúdica, y el azar del errabundeo por la construcción de unas reglas de juego propias, no convencionales. Pero el que le da una dimensión histórica y arquitectónica a la teoría de la deriva es Constant proponiendo New Babylon. No se trata “de una ciudad sedentaria enraizada en el suelo, sino de una ciudad nómada suspendida en el aire, una Torre de Babel horizontal que va ocupando territorios inmensos hasta envolver toda la superficie de la Tierra”. Parece que proyectar una ciudad para una población nómada que niega la ciudad es un contrasentido y de este contrasentido surge “una arquitectura megaestructural y laberíntica, construida en base a las líneas sinuosas de los recorridos nómadas”. El proyecto se desarrolla a la vez que la teoría situacionista del “urbanismo unitario” una nueva forma creativa de transformación del espacio urbano, en que las diferentes artes confluyen en la construcción de la ciudad, y los ciudadanos asumen la autodeterminación de su propio ambiente.

Constant, New Babylon, grupo de sectores, de CityWiki

El capitulo que llama Land Walk está dedicado al andar como forma de intervención artística en la naturaleza. Parte de un articulo seminal, el publicado por Tony Smith en 1966 en la revista Artforum, sobre el relato de su viaje por una autopista en construcción, que origina toda la polémica entre críticos de arte y minimalistas. Dice Careri “El land art revisita a través del andar los orígenes arcaicos del paisajismo y de las relaciones entre arte y arquitectura, haciendo que la escultura se reapropie de los espacios y los medios de la arquitectura”. Otro momento importante es 1967, cuando Richard Long realiza A Line Made by Walking (pueden entrarse más detalles en el articulo de este blog “El paisaje, intervenciones artísticas no destructivas”) y Robert Smithson termina A Tour of the Monuments of Passaic, el primer viaje a través de los espacios vacíos de la periferia contemporánea.

Richard Long, “Dos líneas que se cruzan”, 1968
Imagen de la página web de Richard Long

En el capitulo sobre la Transurbancia Careri explica la propuesta de Stalker/ON para analizar, intervenir y comprender la ciudad de la periferia que se ha formado al margen de casi todo. Esta ciudad periférica, formada por fragmentos que se sobrepone a todos los intentos actuales de organización y planificación, que se dibuja mediante distribuciones irregulares y parece como si gozara de la misma cualidad que los fractales: la autosimilitud. A diferentes escalas los fragmentos son muy similares. Esta es la ciudad de la transurbancia. Ya acabo. A los que sigáis este blog os van a sonar las palabras que aparecen casi al final del libro al referirse al desmoronamiento de la ciudad tradicional, y con las que termino esta reseña:

Atlas del brillo del cielo nocturno en Europa
Light Pollution Science and Technology Institute

“Un primer paso fue la comprensión de que este proceso de desmoronamiento se estaba extendiendo mucho más allá de los límites de lo que se creía que era la ciudad, y que formaba un auténtico sistema territorial, la “ciudad difusa”: una forma de asentamiento suburbano de baja densidad que se extendía formando unos tejidos discontinuos y expandidos por grandes áreas territoriales. Los habitantes de esta ciudad, los “difusos”, eran gentes que vivían al margen de las normas civiles y urbanas más elementales, que sólo habitaban el espacio privado de la casa y del automóvil, que sólo concebían como espacios públicos los centros comerciales, los merenderos, las gasolineras, y las estaciones ferroviarias, y que destruían cualquier espacio proyectado para su vida social. Los nuevos bárbaros que habían invadido la ciudad deseaban convertirla en aquella Paperópolis Global que vive en casitas unifamiliares y que sólo prolonga su hábitat por las autopistas reales y por las redes virtuales de Internet”.


jueves, 1 de mayo de 2008

El Valle de Tafí y el Camino de la Sal

Me gusta decir, cuando asisto a la lectura de una tesis doctoral, que se trata de una fiesta. En dicho acto (normalmente) el doctorando culmina un largo camino que le otorga el máximo reconocimiento posible en el mundo de la enseñanza y la investigación. En los últimos años he ido notando una progresiva reducción en el número de tesis doctorales leídas en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo. Es posible que sea una simple apreciación por mi parte sin base de ningún tipo pero también es posible que la bonanza económica basada en la construcción haya estado sometiendo a los jóvenes arquitectos españoles a un régimen intensivo de trabajo profesional y hayan decidido dedicar (con muy buen criterio) otros momentos vitales de su vida, tales como los que seguramente se avecinan, a completar su formación académica y a terminar sus trabajos de investigación.


Probablemente por esto la mayor parte de las pocas tesis que se leen lo son de doctorandos de otros países. Tal y como contaba en un artículo anterior, en los últimos días he estado en dos tribunales de tesis doctorales. Una en el Departamento de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, y otra en el de Arte, Ciudad y Territorio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Las dos de doctorandas (ya doctoras) latinoamericanas. Como pienso que los dos trabajos tienen aspectos de gran interés voy a escribir algo sobre ambas. El hecho de que haya juntado en el mismo título el Valle de Tafí en el Tucumán argentino y el Camino de la Sal (la carrera Séptima) de la ciudad de Bogotá obedece exclusivamente a criterios personales de oportunidad y no al hecho de que exista ninguna conexión apreciable entre ambas.

La deconstrucción de un paisaje cultural

Aunque el trabajo que voy a comentar lleva por título La construcción del paisaje cultural en la ordenación del espacio turístico. El Valle de Tafí, en realidad, lo que hace su autora, la ya doctora arquitecta Gabriela Claudia Pastor con la ayuda y dirección del profesor Dr. Domingo Sánchez Fuentes, es deconstruir ese paisaje para poder llegar a determinar sus características esenciales. Debo confesar que tengo una especial debilidad por este trabajo porque en el año 2002, en plena crisis argentina, con los niños tucumanos muriéndose de hambre como primera plana en todos los medios de comunicación del mundo, fui invitado a asistir en San Miguel de Tucumán al Congreso Regional para el Mercosur titulado “Preservación y Revalorización del Patrimonio Cultural y Natural como base para un desarrollo turístico sostenible”. Creo recordar vagamente que hablé un poco de la nefasta experiencia europea al respecto, pero muchas de las imágenes de aquellos días quedarán para siempre en mi memoria porque las recuerdo hasta en sus menores detalles. En algún articulo para el blog rescataré aquella experiencia.

El territorio montañoso
Imagen de Skyscrapercity

En el Boletín Oficial del Estado español del pasado 5 de febrero de este año se publicó el Instrumento de Ratificación del Convenio Europeo del Paisaje. Por este Convenio los países firmantes se comprometen (entre otras muchas cosas) a “identificar sus propios paisajes en todo su territorio”, a “analizar sus características y las fuerzas y presiones que los transforman”, a “realizar el seguimiento de sus transformaciones” y a “calificar los paisajes así definidos, teniendo en cuenta los valores particulares que les atribuyen las Partes y las población interesadas”. Se trata, por tanto, de una pretensión muy ambiciosa. Sobre todo en un país como el nuestro donde no existe ni tradición, ni profesionales, ni metodologías contrastadas, ni sensibilidad, ante esta cuestión.

Tafí del Valle
Imagen de Skyscrapercity

Además, la mayor parte de los paisajes europeos son de los que se suelen denominar “paisajes culturales” (soy de los que piensan que todo paisaje es cultural, pero bueno) es decir, paisajes en los que la antropización ha intervenido de forma determinante. Y este tipo de paisajes presentan algunas características que hacen que su tratamiento sea muy difícil. Esto es así porque la expresión de los mismos reflejada en el territorio está directamente ligada a una sociedad que, en general, no es la que los ha producido. Esta separación entre la “sociedad que los admira y que, además, los usa” y “sociedad que los ha producido” exige importantes dosis de sabiduría para resolverla.

Zafra en Tucumán
Imagen de Encuentro

Si a estas dificultades añadimos que, en muchos casos, estos paisajes además constituir las señas de identidad de un pueblo son un recurso turístico que es necesario someter a las reglas de dicho mercado ya puede comprenderse la complejidad del tema que estamos tratando. De ahí el interés de una tesis como esta que incide en los elementos básicos mencionados. El Valle de Tafí es un paisaje eminentemente cultural (también hay una parte importante de paisaje de naturaleza pero está bien identificado y protegido) con una tradición turística bastante arraigada que, además, ha ayudado a construirlo. La autora dice que el valle de Tafí no es sino un espacio periférico, de otro a su vez periférico (Tucumán), de una región en sí periférica respecto a la pampa húmeda de Argentina, nuevamente un país periférico.

Camino a Tafí desde Tucumán

Para aquellos que no lo conozcan y puedan entender un poco su complejidad Gabriela marca cinco características esenciales del mismo: La primera es que se trata de un etno-territorio construido en su comienzo (hace unos 2000 años) por los pueblos indígenas que habitaban el valle; además presenta rasgos culturales muy fuertes ya que fue ocupado de forma continua desde el 800 aC; tiene un importante patrimonio natural con varias áreas protegidas: los Sosa, la Angostura, los Ñuñurcos o la Quebrada del Portugués; cuenta con un notable patrimonio cultural como el Conjunto de los Menhires y la Estancia Jesuítica de la Banda; por último, se trata de un espacio turístico consolidado desde hace ya muchos años como portal de acceso a los Valles Calchaquíes.

Cuencas visuales, escenarios y plateas
Imagen de la tesis

La metodología seguida por la autora es de gran interés ya que consiste en ir diseccionando las diferentes marcas o improntas que los sucesivos pobladores han ido dejando en el valle. De forma que, capa a capa, ha ido separando el espesor histórico en zonas de discontinuidades y rupturas. Al final ha sido capaz de identificar los elementos característicos del paisaje de los tafíes (el período prehispano), del Tafí hispano, del Tafí de las estancias, del Tafí del veraneo y del período de mundialización.

Estancia Las Tacanas 1910 (archivo Viola)
Imagen de la tesis

De todas estas capas sólo voy a destacar dos cosas. Una, que en el paisaje de los tafíes adquieren una importancia extraordinaria los menhires encontrados en la zona. Sobre su significado profundo puede leerse el libro de Francesco Careri “Walkscapes, el andar como práctica estética” sobre el que estoy preparando otro articulo. Y la segunda el hecho de cómo el turismo ha conformado una capa más de este “espesor histórico”. Es decir, que el propio turismo se ha convertido en protagonista y conformador de este paisaje en un momento histórico determinado. Y esto se ha producido básicamente por la evolución del conjunto de estancias a villa veraniega.

Primera ubicación del parque de menhires
Imagen de Argentina Photostock

En el momento actual las comunidades indígenas, los empresarios y los veraneantes se disputan, no solamente los recursos, sino también los símbolos de identidad del valle. Se rehacen paisajes para el turismo, en competencia con las marcas indígenas y con las necesidades de los cultivos y comercialización de productos agrícolas. Un ejemplo paradigmático es el de los menhires que estaban distribuidos por todo el valle pero que alguien pensó que estarían mejor juntos de forma que constituyeran una atracción turística. Así que se arrancaron de sus lugares originales y fueron emplazados en un sitio que dominaba visualmente el valle. Ante las protestas de los vecinos fueron llevados definitivamente al Mollar a un sitio que se llama “El Parque de los Menhires” como si de un parque temático se tratara. El problema es que la comunidad indígena entiende que los lugares donde estaban situados eran lugares especiales (no me atrevo a denominarlos sagrados) y que la relación entre el sitio y el menhir se ha perdido.

Ubiación de los menhires en El Mollar
Imagen de Avistajes

Pero esta lucha no se limita a la comunidad indígena. Durante muchos años Tucumán tuvo un notable desarrollo debido al cultivo de la caña de azúcar. En la época dorada llegaron a funcionar hasta treinta ingenios azucareros que en muchos casos han dado lugar a poblados que han conformado de forma determinante del paisaje del valle. Y la caña y su corte han estado en el imaginario de generaciones de sus habitantes. Ahora mismo en muchos lugares la caña (en horas bajas) está siendo sustituida por frutilla, naranjas y, sobre todo, limones, en muchos casos cultivados bajo plástico. Ya puede comprenderse la lucha entre el valle turístico y el productivo.

Ingenio Cruz Alta
Imagen de Wikimedia

Al final la autora llega a catalogar con una ficha cada una de estas capas lo que luego le permite llegar a un resumen de los problemas y procesos vinculados a las dimensiones estructural, formal, funcional y social. Como ejemplo aplica estas dimensiones a tres elementos que detecta como distorsiones: la despatrimonialización, la homogeneización y la banalización del paisaje del valle.

Turismo en el valle de Tafí
Imagen de Guía Noroeste

Espero que la Tesis llegue a publicarse porque en un momento como el actual con los compromisos adquiridos con la firma y ratificación del Convenio Europeo del Paisaje estamos necesitados de muchos trabajos de este tipo que nos ayuden a ir desbrozando un camino, de momento bastante salvaje. Con ello no me quejo de la inexistencia de estudios europeos sobre el paisaje cultural, sino de estudios adaptados a nuestra realidad, básicamente turística y, todavía en España, con una cierta componente de naturaleza no excesivamente deformada.

La calle como guía

Con la emoción de los recuerdos de Tucumán creo que he escrito ya demasiado pero me gustaría comentar también algo (aunque sea poco porque me va a quedar un articulo de una longitud imposible) de la otra tesis que mencionaba al comienzo del articulo. Su autora es la arquitecta (ya doctora) Carolina Ordóñez Acevedo, y la tesis titulada “El camino de la sal. Permanencia, significación y construcción en el proceso de desarrollo urbano de Bogotá”, ha sido dirigida por el catedrático de urbanismo de la universidad de Las Palmas Eduardo Cáceres Morales. En este caso se ha seguido una metodología tradicional, y el interés (o la emoción) está en ver como determinados elementos de los que componen la ciudad “de siempre”, en este caso una calle (pero en otros podría ser una plaza o una manzana), pueden explicar la ciudad como proceso histórico.

La Séptima a su paso por el Centro Cultural
Pinchando en la imagen puede verse más grande

A veces, en ciudades particularmente complejas, es difícil llegar a entender los procesos que subyacen en su construcción y evolución. Sobre todo cuando no han estado sometidas a voluntades muy claras como las que se pueden explicitar en un plan de urbanismo o en un proyecto político. Una de las discusiones que se suscitaba en este caso era si el crecimiento de la ciudad había tenido que ver más con el azar que con determinados procesos que había que descubrir y explicar. Carolina consiguió reunir una cantidad de material verdaderamente importante y buena parte de la tesis consistió en ordenarlo adecuadamente. Pues bien, desde mi punto de vista (es una opinión personal) ante este material, que incluye multitud de procesos, actores y circunstancias que ha intervenido en la construcción de esta ciudad (y no sólo de esta, sino de la mayor parte de las ciudades grandes), no puede entenderse más que como verdaderamente azaroso este desarrollo. Esto explicaría las similitudes formales en la organización de los territorios urbanos actuales en gran parte del mundo y las características de autosimilaridad que las definen a diferentes escalas.

Carrera Séptima
Imagen de Séptima Historia

Ante la tremenda dificultad de comprensión (incluso de visualización por el ciudadano) del funcionamiento real de una ciudad grande, un recurso que ya se ha utilizado otras veces, es elegir un elemento determinado que como un transepto recorra su evolución histórica y atraviese, además, las diferentes áreas territoriales que la han ido conformando. Esto es lo que ha hecho Carolina en esta tesis con el primitivo camino de la sal, hoy convertido en carrera Séptima. Este recurso le ha permitido ordenar los materiales acopiados en una secuencia lógica y establecer discontinuidades haciendo un recorrido diacrónico y sincrónico de esta importante pieza de la ciudad.

Carrera Séptima y Torre Colpatria
Imagen de Foros Inciarco

Independientemente de otras cuestiones más técnicas que tienen que ver con la vida académica y que no creo sea este el lugar para tratarlas (si os interesan este tipo de cosas os aconsejo que asistáis a la lectura de una tesis hasta el final, incluidos los comentarios) lo que me interesó de este trabajo fue la renuncia consciente a una explicación global para centrar la atención en un elemento de ese todo. La cuestión es complicada porque implica considerar “el resto” de la ciudad como una caja negra tomando exclusivamente las reacciones producidas en esa caja ante los estímulos de la parte analizada y las entradas a esta parte desde la caja como elementos azarosos que no siguen un proceso o, por lo menos, que no requieren una explicación.

La Séptima y los edificios cercanos
Imagen de Foros Inciarco

En muchos sitios ya se ha renunciado directamente (de forma explícita o implícita) a controlar la construcción de todo el territorio ¿estaremos en puertas también de renunciar a su conocimiento global? Lo digo porque son escasísimos los trabajos de investigación que conozco se están desarrollando con esta pretensión. Tan sólo determinados planes estratégicos buscan un entendimiento más completo aunque también centrado exclusivamente en la capacidad de intervención. Pienso que el error se encuentra en la pretensión de utilizar determinadas herramientas de análisis científico pensadas para abordar lo parcial (que es lo tradicional en el método científico) ante situaciones que requieren un entendimiento holístico de la realidad. Probablemente estemos en un momento en el cual sea necesario, no solamente cambiar los instrumentos de que nos hemos dotado para controlar la construcción de nuestros territorios, sino también crear nuevas herramientas de análisis y racionalidad para entender unos procesos que sobrepasan las posibilidades de las que tenemos.

Bogotá en 1911 plano del Observatorio Nacional
Pinchando en la imagen puede verse más grande
Imagen de la tesis

Comprendo que estos dos últimos párrafos tienen poco que ver con la tesis de Carolina, pero son dudas que vengo arrastrando ya hace algún tiempo, y que este trabajo no ha hecho más que aumentar. La propia tesinanda dijo en el turno de réplica a los comentarios de los miembros del tribunal que no pretendía una explicación del desarrollo y construcción de Bogotá, sino tan sólo la contribución del antiguo camino de la sal (luego carrera Séptima) a esta construcción. Para ello recurrió a las herramientas científicas tradicionales y completó una tesis seria y consistente merecedora de las más altas calificaciones académicas.

Carrera Séptima y área de estudio
Imagen de la tesis

Pero cuando volvía en el avión, mientras charlaba con Manuel Saravia (otro de los miembros del tribunal) de cosas que no tenían nada que ver con la tesis, no podía dejar de pensar que, desde el punto de vista de la investigación en estas cuestiones, se estaba cerrando un ciclo. Que la mayor parte de las tesis que estoy dirigiendo (y de otras que conozco se están realizando en estos momentos) cuentan con sofisticados aparatos metodológicos, con técnicas seguras y muy depuradas y con planteamientos ya muy contrastados pero, en general, están faltas de esa visión holística de la realidad para la que, de momento, no contamos con herramientas que admitan como válidas ni la comunidad académica ni la científica en general. Es más, pienso que algunos de los intentos que se han hecho, han sido rechazados de plano en estos ámbitos. La cuestión es que, en tanto esperamos las nuevas herramientas, tenemos la pretensión de que la suma de cientos de miradas parciales nos devuelvan la visión del objeto real y completo. Y no estoy nada seguro de que esto sea así. Por lo menos, como hizo Carolina, deberíamos reconocer más humildad en nuestras pretensiones. Que, por parciales, son sesgadas y, por tanto nos resulta imposible saber cuanto se alejan de la realidad.