miércoles, 1 de junio de 2016

Entrevista a Fernando Roch

Después de las entrevistas realizadas a Fernando de Terán en el 2009 y a José Manuel Naredo en el 2010, he dejado en hibernación esta faceta tan periodística del blog. Pero ya es hora de recuperarla. Y para hacerlo nada mejor que recurrir a otra figura de referencia que, a lo largo de su trayectoria, ha dado muestras evidentes de su independencia y ha mostrado en muchas ocasiones la claridad de su discurso. Los primeros recuerdos que tengo de Fernando Roch son de pricipios de los años setenta cuando era profesor del equipo de Emilio Larrodera y yo estudiante. Nunca me dio clase, pero su fama de iconoclasta estaba en la boca de todos. En aquellos momentos, bastante movidos, Emilio Larrodera, a pesar de su filiación claramente afecta a un régimen que daba sus últimos estertores, tuvo la virtud de saber rodearse de gente, como Fernando, que pensaba de forma distinta a la suya. Algún día habrá que estudiar como se merece la aportación de Larrodera al pensamiento urbanístico español.

Una foto reciente de Fernando Roch  rehab

Podrá resultar una sorpresa saber (sobre todo para los jóvenes que probablemente no conozcan más que su última etapa como docente e investigador) que durante muchos años la relación más importante de Fernando Roch fue con la administración. Empieza a trabajar como técnico de la Dirección General de Urbanismo del Ministerio de Obras Públicas en el año 1972 y pasa sucesivamente por el Centro de Estudios de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, por el Servicio de Urbanismo de la Diputación de Madrid y por el de Planeamiento. Y ya como Jefe de Servicio, también por  la Consejería de Ordenación del Territorio de la CAM, por el Servicio de Infraestructura Cultural, y por el de desarrollo local en la Dirección de Empleo de la consejería de Economía hasta el año 1989. Como se puede comprender se trata de un espectador privilegiado de los cambios más importantes producidos en el urbanismo español moderno.

Fernando Roch en una conferencia en la ETSAM  rehab

Además, no un espectador meramente pasivo sino un participante activo en muchos de los foros y lugares de discusión del momento. Ya antes de entrar como técnico en la Dirección General de Urbanismo formó parte del Seminario de Sociología Urbana y Rural que dirigía Mariano Gaviria y que fue el germen y el caldo de cultivo de muchas de las innovaciones, propuestas y críticas al sistema establecido. Fue también miembro del Grupo Unión de Profesionales, del Estudio de Arquitectura, Planificación Urbana y Regional, y socio fundador de ETHOS. En 1972 trabajó en el estudio de Fernando Higueras, y entre los años 1989 y 1990 en el departamento de estudios del Banco Hipotecario. Se trata, por tanto, de una persona cuyas opiniones son del máximo interés ya que podrían ayudarnos, en momentos de crisis como los actuales en los que casi todo está puesto en cuestión, a intuir la dirección hacia la qué conducir nuestro planeamiento urbano y territorial sumido en un ya demasiado largo desconcierto.

Fernando Roch en los años 70

Fernando, tú que has vivido toda la evolución del moderno planeamiento español y, en algunas etapas en primera línea ¿cuáles crees que han sido sus momentos más críticos?

Me temo que el planeamiento en general y el español en particular ya estaban en crisis cuando tuve mi primer contacto con ellos a finales de los sesenta, aunque no se percibiera así, y desde entonces sólo han ido cambiando la naturaleza de los conflictos y los escenarios. En el momento dorado de la sociedad fordista ya se consideraron un fracaso aquellas periferias construidas con los patrones de la Carta de Atenas y con los equipamientos del bienestar. Fue la época del Derecho a la Ciudad con su crítica de la vida cotidiana y, enseguida, el planeamiento tradicional, que tenía un proyecto muy definido de orden social y productivo más o menos equilibrado, se vuelve “flexible” para dar entrada a la promoción inmobiliaria. Fue la época de los planes estructurales que en España inspiraron el paso de la Ley del Suelo de 1956 a la del 75 y sus Reglamentos.

Desde entonces, y en pocas palabras, los Planes y la realidad urbana han mantenido relaciones contradictorias. Producir ciudad empieza a ser más importante que asumir compromisos sociales y sus condiciones materiales. Mientras el Planeamiento imaginaba sistemas metropolitanos en expansión compitiendo en la economía global (una ficción con mucho diseño y mucha retórica morfologista hueca y cara), lo que teníamos era un mundo industrial en descomposición que multiplicaba sus asimetrías. Si algún Plan como el de 1985 para Madrid tomaba conciencia de esa situación, se le paraba con un Decreto (Boyer, 30 de abril de 1985), en espera del Plan de 1997 que colmataba el territorio del municipio con desarrollos residenciales y mucha infraestructura, en un contexto demográfico y productivo en declive.

Se pasaba de una sociedad industriosa y salarial con ciertos equilibrios, a una sociedad globalizada organizada sobre el acceso al crédito y sobrecalentada por un exceso histórico de liquidez financiera que ha alimentado una explosión inmobiliaria sin precedentes y sin base material real, y que ha terminado como ya sabemos. Mantener un planeamiento expansivo a petición de la promoción y las constructoras, legitimado por una ficticia competición internacional, es un desastre seguro, pero todavía quedan muchos flecos de aquel disparate. Madrid es un buen ejemplo. No hay peor crisis para un instrumento de intervención colectiva, que haber perdido el sentido de la realidad y estar planificando quimeras que además conducen a la pérdida de la soberanía ciudadana y son muy agresivas con el mundo físico. La crisis del planeamiento es su divorcio con la realidad y con la sociedad civil.

Plan General de Ordenación Urbana de Madrid 1997

Después de este rápido repaso por la historia reciente del planeamiento en España la pregunta es obligada ¿piensas que en las actuales circunstancias los instrumentos con los que contamos están en condiciones de responder a las necesidades de organización de nuestros territorios?

Está claro que no y que no debemos seguir cometiendo los mismos errores. Debemos identificar sin mistificaciones los problemas y construir proyectos en los que no se deje a nadie fuera: dar prioridad a la sociedad civil y sus condiciones de vida. Y en ese sentido me parece que no se está haciendo nada prometedor. Hay que desmontar esa quimera de la competitividad que nos hace rehenes de las falsas promesas de empleo y de un futuro que finalmente resulta completamente volátil. Esa idea de que si la Gran Economía va bien nos llegarán sus beneficios a todos por percolación es monstruosa. Aún se valora la contribución inmobiliaria a la “salida” de la crisis porque crea empleo, es decir, como si estuviéramos en la Gran Depresión del 29. Nos hemos salvado por fortuna de las Olimpiadas y de Eurovegas, pero quedan muchas de esas trampas de las que solo podremos librarnos si renovamos nuestra cultura y nuestras políticas urbanas.

Los instrumentos siguen estando al servicio de la extensión urbana, de los procesos de urbanización, de las estrategias sectoriales, y de las infraestructuras de movilidad, logística, etc. Vienen impuestos por las grandes constructoras y promotoras con sus bancos, que han sustituido a la patronal de la industria y sus trabajadores. No disponemos de instrumentos eficaces para reconstruir la complejidad de la vida cotidiana, ese sustrato fundamental, de economías diversas y fuente de innovaciones que vive de proximidad (no de movilidad) sobre el que se apoya todo lo demás, incluida la Gran Economía, como señalaba Braudel. Cuando algunos de estos instrumentos heredados se han empleado, por ejemplo, en tejidos tradicionales de las ciudades para “regenerar la vida urbana” han tenido efectos de elitización y exclusión.

Madrid, el barrio de Tetuán  contra la elitización  aquitetuan

Se han intentado muchas explicaciones sobre el llamado “boom del ladrillo” español y la crisis consiguiente, pero me gustaría conocer tu explicación al respecto.

El “boom del ladrillo” se ha presentado como una anomalía (una burbuja) incentivada por una evolución de los precios de la vivienda al alza que estimularían la inversión y que se habría originado por una presunta escasez de suelo. O sea, algo así como un proceso mercantil autoalimentado. Una vez puesto en marcha el fenómeno, se habrían asociado a él procesos de especulación y toda esa corrupción propia de la España caciquil y hortera. Es evidente que algunas de esas miserias han acompañado al fenómeno pero me parece que no lo explican satisfactoriamente. Todo lo que he podido averiguar al respecto sugiere que se trata de un fenómeno social más “estructural”, relacionado con el tránsito de la ciudad industrial a la ciudad global, que supone una reformulación, con su producción de espacio, del orden social, que ya no se organiza en torno a una jerarquía salarial sino a un rango diferenciado de acceso al crédito. En definitiva, sería el efecto y la condición para la construcción de un nuevo espacio de desigualdad social diferente y más radical. La segunda formulación estaba basada en una ficción relativa mantenida por la intensa competencia de capitales a escala mundial y por los recursos remanentes de la primera configuración social.

Lo cierto es que no encaja el carácter coyuntural propio del enfoque mercantilista con un fenómeno tan prolongado y sostenido que ha durado más de veinte años, cinco más que la propia “revolución fordista” en nuestro país, y que ha construido más viviendas que las que integraron los sistemas metropolitanos de la industrialización, con participación masiva de la población. Todo eso sugiere que estamos ante procesos equiparables, es decir, transformaciones de envergadura que solo pueden estar asociadas a grandes cambios en la formación social, aunque sus diferencias sean radicales.

Consecuencias de la burbuja inmobiliaria
Ciudad Solar  Ruinas modernas Julia Schulz

Una serie de cuestiones actualmente en boca de todos están relacionadas con la llamada “sostenibilidad”. Ya te he comentado alguna vez que este blog era de “urbanismo, paisaje, territorio y sostenibilidad” y que, harto de que se “tomara la sostenibilidad en vano” decidí retirar la palabra no sólo del blog, sino en la medida de mis posibilidades, de vocabulario que utilizo. En vista de que los paraísos fiscales eran sostenibles, los equipos de fútbol también e, incluso, los juguetes y hasta las entidades financieras, decidí utilizar el término “límites planetarios”. Pues bien ¿cómo ves el planeamiento urbano en relación a estos temas?

Ya  he sugerido antes que el planeamiento lo entiendo como un hijo de la revolución industrial y que su gran crisis ha sido su adaptación forzosa a la globalización sustituyendo inteligencia por diseño y excesos de todo tipo: un retroceso de naturaleza fetichista y desdeñosa con el mundo físico y social. O sea, renegando de su naturaleza. Su atención al mundo colonial en que se basaba todo el bienestar del mundo rico, ha sido mínima, aunque hubo mucho planeamiento de ciudades coloniales. Por otra parte, a la Gran Economía, el mundo físico y sus límites no le preocupan lo más mínimo.

Eso significa que sólo una nueva cultura de la planificación urbana y territorial podría reconocer esas realidades fundamentales excluidas, y eso significa volver a empezar desde un proyecto emancipador con una base social amplia y con enfoques integradores: lo contrario del actual divorcio. La vieja oposición campo-ciudad, por ejemplo, no sólo carece hoy de sentido sino que habría que reconstruir su integración en términos de igualdad y ampliarla a todo el territorio. Se empieza a hablar ya de agricultura periurbana, pero es sólo un primer paso, que habría que ligar con el tema de la alimentación. Frente a la práctica disgregadora de las políticas y los espacios homogéneos del viejo régimen hay que reconstruir la complejidad, la pluralidad, la diversidad (perdida) de la vida urbana. Todos ellos son atributos del mundo natural que ya tuvieron transcripciones en el mundo social. No podemos seguir con los modelos de ecología urbana de la Escuela de Chicago, y tampoco me parecen una solución esos otros que hablan de sistemas urbanos autorregulados y creen que sus automatismos crean complejidad. En el mundo social los automatismos son simples rutinas, siempre será necesario un Plan, un proyecto colectivo de vida social y su espacio.

Aumento de la complejidad, agricultura periurbana  red

Puesto que has trabajado en zonas como Lavapiés en Madrid, el segundo de los temas sobre los que quería saber tu opinión es sobre la inmigración y su influencia en el planeamiento, diseño y regeneración de las áreas urbanas más afectadas.

La inmigración, tan estigmatizada, ha sido para nosotros una bendición. Ha proporcionado algunos de los servicios asistenciales que el Estado del Bienestar apenas ofrecía, ha contribuido a mantener el Modo de Producción Doméstico y también la economía formal, incluidos los servicios comerciales y de hostelería entre otros. Y con un coste muy bajo. En ese sentido han contribuido a la estabilidad de los tejidos urbanos y a las condiciones materiales de la vida cotidiana. Pero también han ayudado a rejuvenecer nuestra demografía y a recuperar y revalorizar un parque de viviendas de calidad diversa y a veces subestándar, así como sus barrios. El caso de Lavapiés es muy representativo, pero hay barrios semejantes en todas las ciudades españolas que estaban en declive a finales de los 90 y que se han revitalizado y han visto incrementar su diversidad de forma extraordinaria gracias a estas poblaciones. Es todo lo contrario de lo que imponen los procesos de gentrificación y sugiere un camino mucho más prometedor para la construcción de una nueva cultura urbana y una revisión de sus instrumentos.

Madrid, Lavapiés multicultural  VictorFerrando

Y el tercer problema al que quería referirme y que ya nos afecta a ti y a mí muy directamente es el del envejecimiento de la población. ¿Cómo se pueden repensar las cosas para los cambios que va a suponer el pasar del actual 18% de mayores de 65 años a cerca del 40% en el 2050 (según el Population Ageing and Development), lo que va a suponer que España se convertirá en ese momento en el país más envejecido del mundo?

Como se dice habitualmente, me alegro de que me hagas esa pregunta porque parece que nuestros gobernantes no miran la pirámide de edades. Tampoco la patronal que vive en el siglo XVII. El problema no está sólo en el aumento de la población de más de 65 años sino en la falta espectacular de niños. La tasa actual de población en edad fértil es la más alta de nuestra historia pero se corresponde con la tasa más baja de población infantil. Un contrasentido que indica que la reproducción biológica está bloqueada.

Tener un hijo en estos momentos es un problema que empieza en el tamaño de la vivienda y en la escuela maternal con un futuro ensombrecido por el desempleo o la emigración. Las dimensiones de una discrepancia semejante no se han valorado ni por las “autoridades” ni por la patronal. Seguramente en su particular universo de élites no existe el problema, pero puede suponer el golpe definitivo del Estado de Bienestar y de todo el orden social. Desde luego hay condiciones materiales que una buena política urbana puede mejorar, como facilitar escuelas maternales públicas distribuidas por toda la ciudad, o promover, en edades más avanzadas, alojamientos de emancipación. En Lavapiés su parque de viviendas de menor tamaño, veinte metros y menos, ha actuado de forma espontánea como espacio de emancipación de jóvenes que han rejuvenecido el barrio y generado muchas actividades autónomas e innovadoras. Pero precisamente por el tamaño de las viviendas no es un espacio de reproducción.

Niño socializándose camino del colegio  salvadorfigueros

Casi para terminar, ¿cómo ves el futuro del planeamiento urbano y territorial y qué cambios introducirías de forma urgente?

Ya puedes deducir que lo veo oscuro. Las primeras medidas deberían consistir en parar todas las operaciones y compromisos que vayan en contra de las necesidades de la sociedad civil, revisando todos los proyectos megalómanos heredados de la fantasmagoría anterior. España no puede seguir viviendo de la construcción o del turismo y sus formas degradadas de hostelería, de construcción y de consumo del territorio y de la ciudad: todo lo convierte en un parque temático.

Pero lo importante es elaborar sobre una decidida voluntad de salvar a la sociedad civil, una cultura del proyecto, del Plan, en torno a la construcción de ciudades de ciudadanos y su base material de existencia (recuperar el control de sus servicios, su sanidad, su educación, etc.). Esto significa devolver a los ciudadanos la soberanía y empezar desde abajo como sugería Lefebvre, pero eso es filosofía y no es fácil convertirlo en práctica política y en instrumentos de planeamiento. Menos aún cuando se observa la escasa cultura política que evidencian los resultados de las elecciones: un tercio de la población vota lo abominable, y parece una constante universal.

Proyectos megalómanos absurdos  pressdigital 
 Santiago de Compostela, Ciudad de la Cultura

Ahora sí ya acabo, ¿cuáles son tus expectativas personales al entrar en esta nueva etapa vital que tienes casi a la vuelta de la esquina? Estoy seguro de que no vas a dejar que toda la sabiduría y experiencia que has acumulado a lo largo de estos años "se pierda como lágrimas en la lluvia"…

Aquí es inevitable recordar al replicante de Blade Runner, pero yo, al revés que él, no me puedo quejar. No soy sabio, ya me gustaría, pero sí puedo presumir de ser muy curioso con todo lo que nos rodea, en eso no estoy nada especializado. Todo lo que he hecho ha sido por curiosidad, por tratar de entender las cosas y poder mejorarlas si es posible, que ya se ve que es complicado cuando todo eso no se convierte en proyectos colectivos. Y no voy a cambiar ahora. Espero, eso sí, tener más libertad para escoger las preguntas que me interesan y disponer de más tiempo para hacer otras cosas de forma relajada, incluso escribir más si llega el caso. Voltaire situaba a Cándido en su última etapa en un suburbio de Estambul cultivando su huerto. No es mala idea si las lumbares te lo permiten. Pero no siento la presión ni la necesidad de dejar “legados”. Hay demasiada información y poco tiempo para digerirla. Espero de todas formas haberles sido de utilidad a algunos de mis alumnos y lectores, y los que considero mis amigos ya sabéis que podéis contar conmigo cuando queráis.

Una foto de Fernando Roch en los 80

Pero Fernando ha tenido una segunda etapa en su vida en la que ha estado dedicado, sobre todo, a la docencia y la investigación. Leyó su tesis doctoral, que tituló “Circularidad y creación del espacio central de Madrid”, en el año 1992 ya con una buena experiencia en sus espaldas. Dos años después es nombrado Profesor Titular de Universidad y en el año 2002 Catedrático. Desde entonces ha estado vinculado a la Universidad Politécnica de Madrid y ha impartido numerosos cursos de grado y postgrado en España y diferentes países. He tenido la suerte de ser compañero suyo en diferentes trabajos de investigación desde el año 2002 donde coincidimos en el titulado “Problemas y oportunidades para el centro de Madrid”, hasta el que se ha terminado hace unos meses: “Integración de los espacios agrarios periurbanos en la planificación urbana y territorial”. Pero ha participado en más de veinte, algunos de los cuales se pueden considerar modélicos como el que realizó en el barrio madrileño de Lavapiés.

Fernando Roch en su despacho con José Fariña

A partir de este curso Fernando nos deja un poquito para pasar a ser catedrático emérito de la UPM. He dicho “un poquito” pero no estoy seguro ni tan siquiera que nos deje ese “poquito”. Conociéndolo como lo conozco pienso que, probablemente, aprovechará la excusa para dedicarse mucho más intensamente a aquellas facetas de su vida que más le interesan. Y seguro que algunas van a tener que ver con el análisis de los cambios que se están produciendo en nuestros territorios en lo que llevamos de siglo, y que son vertiginosos. Me atrevería a afirmar que va a concentrar estos esfuerzos en la ciudad que quiere y a la que ya ha dedicado muchas horas de investigación: Madrid. Ojalá que ese “poquito” se reduzca a cero y que, para una parte importante de esos trabajos, tenga que seguir acudiendo a la Escuela como hace ahora. En la universidad española necesitamos, además de profesionales en publicaciones JCR que dicen que investigan, a mucha gente como él, de mente clara, que sepa analizar una realidad cada vez más compleja sin limitaciones formales y decir las cosas sin subterfugios. De forma apasionada. Necesitamos con urgencia profesores auténticos que tengan la virtud de sembrar ideas.



Algunas publicaciones de Fernando Roch

Entre sus numerosas publicaciones no me he atrevido a destacar ninguna, sobre todo pensando en la variedad de lectores del blog, de forma que he recurrido a preguntarle directamente por aquellas que entiende mejor definen su trayectoria vital. El resultado ha sido este:
  • “La ciudad histórica como lugar para la convivencia. Inmigración y vida urbana en el barrio de Lavapiés de Madrid”, en La Cittá Meticcia. Riflessioni teoriche e analisi di alcuni casi europei per il governo locale delle migrazioni. Grandi, F. e Tanzi, E. Ed. FrancoAngeli, pp. 225-258, Milano, 2007.
  • “Un intervento alternativo in un´area di rihabilitazione integrale a Madrid. Quartiere di Lavapiés en Città in transformazione, L´esplosione urbana di Madrid. Edi Acierno, A. e Mazza, A. Aracne Editrice, pp. 119-136, Roma, 2008.
  • “La dimensión social de las rehabilitaciones integradas; el caso de Madrid”. Actas de los XVIII cursos monográficos sobre el patrimonio histórico, pp. 497-512, Universidad de Cantabria y Ayuntamiento de Reinosa, 2008.
  • “El problema del precio de la vivienda. Morfología social y memoria colectiva”, en Maurice Halbwachs. La memoria colectiva, una categoría innovadora de la sociología actual. Revista Anthropos nº 218, pp. 153-174, Madrid, 2008.
  • “Morfología, deterioro urbano y precio de la vivienda en Madrid”, en Ciudades 12, pp. 171-196, Valladolid, 2009.
  • “La quiebra de la ciudad global y sus efectos en la morfología urbana. Madrid bajo la lógica inmobiliaria de la acumulación-desposesión”, en Urban NS03, pp 45-63, Madrid, 2012.
  • “Le Modèle de Logement espagnol. Une perspective critique”, en L’urbanisme, la démocratie et le marché une experience espagnole 1970-2010, Presses Universitaires de Rennes, 2013.
  • “Revolución neoliberal y 'Utopía ciudadana', una batalla inaplazable”, en Ciudades 18, pp. 49-68, 2015.

lunes, 2 de mayo de 2016

Contaminación visual

La expresión “contaminación visual”, aunque ya se empieza a utilizar en muchos países, todavía no está demasiado consolidada. Pero es que presenta peculiaridades que la hacen distinta a la acústica, del aire, del agua o de los suelos. Destinada en principio a expresar un exceso de carteles publicitarios en el espacio público de las ciudades y, por tanto, relacionada con el mundo de la publicidad, poco a poco ha ido ampliando su significado hasta abarcar en la actualidad una lista bastante grande de perturbaciones visuales que producen efectos indeseables en las personas afectadas. De los muy variados acercamientos que se producen relacionados con este tema, desde los económicos hasta los epidemiológicos, pasando por los perceptivos o los legales, voy a priorizar los que tienen que ver con el paisaje. Aunque es complicado moverse en un campo que está todavía en sus comienzos intentaré establecer algunas evidencias aunque sean mínimas. Y, sobre todo, plantearé mis dudas, que son muchas.

Paisaje urbano, contaminación visual  ecologiaverde

Ya la propia definición de lo que sea contaminación visual es controvertida. Incluso en aquellos países que han legislado ya sobre esta materia. Méndez, al hablar del caso de Venezuela define la contaminación visual como “el abuso de ciertos elementos ‘no arquitectónicos’ que alteran la estética, la imagen del paisaje rural o urbano”. Se supone, por tanto, que los arquitectónicos no entrarían en el concepto, lo que no deja de ser extraño ya que la arquitectura puede llegar a ser la mayor fuente de perturbación visual de un paisaje. Y Jerez, al estudiar las medidas legales para el caso de la ciudad de Guatemala afirma que “la contaminación visual es el cambio o desequilibrio en el paisaje, ya sea natural o artificial, que afecta las condiciones de vida y las funciones vitales de los seres vivos”. Para Fernández Muerza, es “cualquier elemento que distorsione la observación del paisaje natural o urbano”.

Paisaje natural, contaminación visual  allpe

Pero también se pueden encontrar otras definiciones en las normas de algunos países que ya han legislado sobre la materia. Así, en el artículo 71 de la Ley Orgánica del Ambiente de Costa Rica se podía leer ya en el año 1995 lo siguiente: “Contaminación visual: Se considerarán contaminación visual, las acciones, obras o instalaciones que sobrepasen, en perjuicio temporal o permanente del paisaje, los límites máximos admisibles por las normas técnicas establecidas o que se emitan en el futuro”. Y en el caso español también en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía aparece la contaminación visual, aunque restringida al objeto de la ley: “Se entiende por contaminación visual o perceptiva, a los efectos de esta Ley, aquella intervención, uso o acción en el bien o su entorno de protección que degrade los valores de un bien inmueble integrante del Patrimonio Histórico y toda interferencia que impida o distorsione su contemplación”.

Antena en la Colegiata de Osuna  Jaime López

En casi todas las definiciones que he podido encontrar aparece, de forma directa o indirecta, el paisaje, sea natural, rural o urbano. Y también se señala este tipo de contaminación como un obstáculo a su contemplación, bien porque la impida o la distorsione. Incluso se llega a hablar de contaminantes. Por ejemplo, una de las más citadas en Internet (entre otros, en Mendez, aunque la fuente original no la he podido encontrar) la del Instituto Autónomo de Protección Civil y Ambiente de Chacao, Venezuela, se refiere a la “alteración visual de la imagen y fisonomía del entorno urbano causada por acumulación de materia prima, productos, desechos, abandono de edificaciones y bienes materiales, así como, violación en las densidades y características físicas de publicidad”. Como se observa, y aunque centrada en la ciudad, hereda el antiguo concepto de contaminación visual que la relaciona directamente con la publicidad, pero habla también de acumulación de materia prima, desechos, o abandono de las edificaciones.

No toda la contaminación visual es publicidad  vanguardia

Estas aproximaciones desde el paisaje se pueden complementar con otras como, por ejemplo, las que provienen de la psicología ambiental donde se analizan los problemas que pueden producir determinados entornos saturados de estímulos. Se basan en los conceptos de sobrecarga y deprivación ambiental. No es el momento ni el lugar para abordar, ni tan siquiera de forma elemental, estos conceptos pero pueden ampliarse en los apuntes de Sergi Varela, Enric Pol y Tomeu Vidal del departamento de Psicología Social de la Universitat de Barcelona. Resumiendo mucho, podríamos decir que la contaminación visual se produce por una sobrecarga de estímulos en el paisaje. Claro que tampoco es demasiado interesante la deprivación ambiental resultado de una pobre estimulación visual. En ambos casos se producen reacciones indeseables aunque parecen más perniciosas las debidas a la sobrecarga ya que algunos estudios sugieren que la deprivación incluso puede ser conveniente en determinados casos.

Escasa complejidad puede producir deprivación  sibdom

La consecuencia de una sobrecarga de estímulos visuales es el estrés ambiental. Este estrés se manifiesta por molestias, malestar y síntomas de ansiedad. Varela, Pol y Vidal hablan de falta de concentración y alteraciones en la relación con los demás. Pero también advierten que los estudios sobre este tipo de estrés no son concluyentes fuera del laboratorio. De cualquier forma parece que sí se producen modificaciones en el comportamiento de las personas. Incluso algunos autores, como Rozadas, mencionan consecuencias físicas relacionadas, sobre todo, con el cansancio visual o dolores de cabeza. Parece evidente que, como cualquier otra forma de estrés, se producen efectos indeseables para la salud. Pero de lo que no hay duda es que existen consecuencias negativas relacionadas con la percepción de la escena urbana y que afectan a la identidad, la belleza, el arte, la cultura o la capacidad de comunicación de un lugar.

Sobrecarga de estímulos visuales  universiquiz

Según Rapoport parece que existe un límite máximo en la cantidad de información visual que el cerebro puede procesar. Algunos autores, como Jacobson, hacen propuestas numéricas (en bits por segundo) sobre esta cantidad pero pienso que se trata de un dato de relativo interés ya que no hay que considerar tan sólo datos fisiológicos (cantidad que el nervio óptico es capaz de transmitir al cerebro) sino también una parte importante de carácter más psicológico. En cualquier caso lo que sí parece razonable, como dice Rapoport, es suponer que existe una cantidad máxima que el cerebro humano es capaz de procesar (tasa de información utilizable) de tal forma que un escenario con una cantidad excesiva de elementos diferentes, sin relación entre ellos y de gran intensidad de estimulación, pueden llegar a producir problemas en el receptor. Las personas se sienten cómodas en determinados ambientes que no desembocan en estrés por exceso de estimulación o en aburrimiento por escasez de estímulos.

Otros tipos de contaminación son más fáciles de cuantificar  elpais

De cualquier forma, aunque podamos hablar de “contaminación visual” es obvio que se diferencia de otros tipos de contaminación ya que depende en buena medida de las características de cada individuo. Que yo sepa, hasta el momento, no se han establecido patrones de respuesta cuantitativos tales como que "a partir de los 75 decibelios, para el caso del ruido, se produce pérdida de oído a largo plazo". O que, "para exposiciones de larga duración en la contaminación por partículas MP10, una cantidad de 70 microgramos por metro cúbico está asociada a un riesgo de mortalidad a largo plazo un 15% mayor que si se trata de 20 microgramos" (según la OMS). La mayor parte de los trabajos sobre contaminación visual utilizan indicadores subjetivos. Es decir, se trabaja mediante preguntas relacionadas con la percepción de los impactos sobre la población. Otros datos se refieren sobre todo a la cantidad de carteles publicitarios o al porcentaje de ocupación de los mismos, bien en fachadas o en una escena completa.

Las pintadas ¿Contaminante visual? Granada  Ideal

Como vemos, se trata de un campo del que todavía no tenemos certezas (casi en ninguno de sus aspectos). Y todavía podemos entrar en discusiones más enconadas si nos planteamos el tema de los contaminantes. Aquí sí que existen notables divergencias. Desde aquellos que se centran exclusivamente en la publicidad, hasta los que piensan como posibles focos contaminantes los cables, la basura, las antenas, las pintadas, los coches, o incluso la propia arquitectura. Existen bastantes trabajos que han intentado identificar estos contaminantes visuales. En casi todos se pregunta a la población. Como ejemplo voy a comentar el que realizó Carmen Arelys Méndez en Venezuela, en el Barrio Obrero de la ciudad de San Cristóbal publicado en la revista Gestión y Ambiente en el año 2013. Lo he elegido por utilizar una metodología parecida a la de otros muchos trabajos con objetivos similares, y porque se puede encontrar en Internet de forma sencilla y gratuita (ya sabéis que lo intento siempre que puedo).

La basura ¿Contaminante visual? Madrid  aavvmadrid

Carmen Arelys organizó un cuestionario dividido en tres partes. La primera se refería al estilo de vida de los sujetos e incluía cuestiones de carácter general. En la segunda trató de averiguar el concepto de contaminación visual mediante preguntas abiertas. Y en la tercera utilizó un sistema de encuesta para que los participantes trataran de identificar sobre siete fotografías aquellos elementos que, según su opinión, pudieran estar contaminando visualmente el espacio público y qué tipo de molestia les producían. Como ya dije anteriormente, todavía estamos en una fase bastante embrionaria de las investigaciones sobre el tema y ni tan siquiera somos capaces de identificar si, realmente, determinados elementos podemos calificarlos de contaminantes y cómo influyen sobre la percepción del espacio público. Lo que parece fuera de toda duda es que la publicidad, el cableado, las pintadas o la basura se identifican como elementos contaminantes no sólo en los resultados de este trabajo, sino también en muchos otros.

Contaminantes visuales identificados por la población
 Señalar en la imagen para verla más grande  Arelys Mendez

Pero el tema no acaba sólo con la identificación de los contaminantes. El verdadero problema es llegar a determinar en qué momento la publicidad, el cableado, las pintadas o la basura se convierten en contaminación visual. Respecto a la publicidad, en algunos países incluso existe normativa reguladora, que la prohíbe o la limita en cierta medida. En ningún caso he conseguido averiguar la base o los estudios en los que se apoyan las normativas que, por ejemplo, limitan los carteles a un tanto por ciento de la superficie de fachada. Y las dificultadas se multiplican si intentamos cuantificar cables, basura o pintadas. Pero, desde mi punto de vista, no se trata de considerar de forma separada los contaminantes visuales, sino entender las interacciones que se producen entre ellos al actuar de forma conjunta. Es posible que determinada ordenanza que limita la publicidad impida una contaminación por la misma, pero la contaminación de la escena urbana puede aparecer cuando a la publicidad se le suman los cables, las antenas, los coches, las pintadas o la propia arquitectura.

La contaminación visual como suma de contaminantes  ecogeeksta

Pasa igual que en los estudios de paisaje cuando se analizan de forma separada los elementos que lo conforman y se pierde la visión global del mismo. La saturación de estímulos no tiene necesariamente que proceder de una única fuente. Es posible que una ordenanza que limite al 10% la publicidad en la superficie de una fachada no impida que la escena urbana esté contaminada al sumarle muchos otros focos que no son publicidad. Si ya la decisión sobre si se debe limitar al 10%, al 25% o al 50% es controvertida porque, generalmente, y tal y como hemos dicho en el párrafo anterior, no tiene base alguna, estos límites deberían variar en función de otros factores. Entre ellos, por supuesto, la propia tolerancia de la población o el tipo de escena urbana. Vemos, por tanto, que se necesita investigar más en estas cuestiones dado que, aparentemente, las bases científicas en las que se basan determinado tipo de limitaciones aparentan ser, como mínimo, bastante arbitrarias.

¿Cómo cuantificar la cantidad de cables contaminantes? correodelsur

Quizás por eso algunas legislaciones, como la del Patrimonio Histórico de Andalucía, obliguen a considerar el problema pero dejan la solución en manos del planeamiento o de las ordenanzas municipales. Así, el artículo 19.2 de esta ley (14/2007, del 26 de noviembre) dice los siguiente: “Los municipios en los que se encuentren bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía deberán recoger en el planeamiento urbanístico o en las ordenanzas municipales de edificación y urbanización medidas que eviten su contaminación visual o perceptiva”. Aunque ya en la legislación española sobre Patrimonio Histórico se prohibía la colocación de publicidad, cables, antenas y conducciones aparentes, en los Monumentos y Jardines Históricos, hasta esta ley andaluza no se ha planteado el tema como tal contaminación visual. Estamos ante la primera norma autonómica española que aborda la contaminación visual como problema específico y parece lógico que sea todavía poco concreta.

Córdoba. El Cristo, los faroles… y la procesión de antenas  abc

Pero es que, además, en el artículo 19.2 de la ley andaluza del Patrimonio Histórico también se identifican, aunque sin llamarlos así, los elementos contaminantes a considerar cuando se dice que: “Tales medidas comprenderán, al menos, el control de los siguientes elementos: a) Las construcciones o instalaciones de carácter permanente o temporal que por su altura, volumetría o distancia puedan perturbar su percepción. b) Las instalaciones necesarias para los suministros, generación y consumo energéticos. c) Las instalaciones necesarias para telecomunicaciones. d) La colocación de rótulos, señales y publicidad exterior. e) La colocación de mobiliario urbano. f) La ubicación de elementos destinados a la recogida de residuos urbanos”. Como vemos están casi todos los “contaminantes visuales” que aparecían en el trabajo de Carmen (y en otros muchos) excepto los automóviles, los solares sin edificar o “el pobre diseño arquitectónico”. Parece que en algunos (no en todos), si existe un cierto acuerdo.

Osuna, iglesia de Sto. Domingo, contenedores de residuos Jaime López

Espero que las consideraciones anteriores puedan despertar el interés y muevan a la apertura de nuevas vías de investigación (sobre todo entre los jóvenes) en un campo que está muy necesitado de certezas. Aunque en mi caso particular me interesan las aproximaciones que tienen que ver con el paisaje sea natural, urbano o rural y la perturbación de su contemplación, comprendo que existen otros aspectos igualmente importantes. Y aún en el  campo del paisaje encontramos determinadas situaciones que podríamos considerar de urgencia. Sobre todo, algunas que se pueden relacionar con el Patrimonio Cultural y que son las que, por ejemplo, se reflejan en la ley andaluza de 2007. O, sin llamarle “contaminación visual”, en otras normas jurídicas parecidas tales como la ya mencionada anteriormente del Patrimonio Histórico Español de 1985, que en su artículo 19.3 dice: “Queda prohibida la publicidad comercial y de cualquier otra clase de cables, antenas y conducciones aparentes en jardines históricos y en las fachadas y cubiertas de los Monumentos declarados de interés cultural”.

Percepción de los efectos de la contaminación visual en Quito
 Señalar en la imagen para verla más grande  Fuentes y Argüello
Eso no quiere decir que otros enfoques relacionados con sus efectos sobre la salud o la seguridad no deban ser considerados también de forma prioritaria. La excesiva estimulación publicitaria en carreteras puede dar lugar a accidentes de tráfico con resultado de muerte o lesiones graves y, por tanto, es de altísimo interés. El problema causado en los conductores ha sido uno de los primeros en regularse. En España la ley 25/1988, de 29 de julio, de Carreteras, en su artículo 24.1 dice: “Fuera de los tramos urbanos de las carreteras estatales queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde la zona de dominio público de la carretera, sin que esta prohibición dé en ningún caso derecho a indemnización”. Claro que los numerosos resquicios legales que ha dejado la expresión “fuera de los tramos urbanos”, y la normativa autonómica y ordenanzas locales, han conseguido que una gran parte de los lugares más conflictivos estén sobresaturados con decenas de carteles que tratan de llamar la atención de los conductores sin que nadie haga nada al respecto.

Vallas publicitarias y surtido de contaminantes en la A-42, Madrid

Para terminar, simplemente querría recordar que el artículo 20.2 del actual texto refundido de la Ley del Suelo y Rehabilitación Urbana española, aprobado por Real Decreto Legislativo 7/2015 del 30 de octubre y de aplicación en todo el territorio nacional, dice que: “Las instalaciones, construcciones y edificaciones habrán de adaptarse, en lo básico, al ambiente en que estuvieran situadas, y a tal efecto, en los lugares de paisaje abierto y natural, sea rural o marítimo, o en las perspectivas que ofrezcan los conjuntos urbanos de características histórico-artísticas, típicos o tradicionales, y en las inmediaciones de las carreteras y caminos de trayecto pintoresco, no se permitirá que la situación, masa, altura de los edificios, muros y cierres, o la instalación de otros elementos, limite el campo visual para contemplar las bellezas naturales, rompa la armonía del paisaje o desfigure la perspectiva propia del mismo”. A pesar de su aparente “modernidad” dicho párrafo es copia prácticamente literal de la del artículo 70 de la antigua Ley del Suelo franquista de 1956 que, como vemos, ya legislaba contra la “contaminación visual” producida en determinados paisajes. Vivir para ver.


Nota. A continuación incluyo una relación de los trabajos citados a lo largo del texto y, donde ha sido posible, las páginas de internet donde encontrarlos. También algún otro enlace que puede ayudar a la mejor comprensión del tema, sobre todo en lo que se refiere a la contaminación visual en el medio natural que casi no he comentado.
  • Fernández Muerza, A.: "Contaminación visual", Eroski Consumer, 1 de septiembre de 2006. Enlace a la página.
  • Fuentes Correa, V., Argüello Mejía, A.: "Indicadores de contaminación visual y sus efectos en la población", Enfoque UTE, V.6-N.3, pp. 115-132, Sep.2015. Enlace a UTE para acceder al pdf.
  • Hess, Alina A.: "Contaminación visual. Indicadores de vallas", Universidad del nordeste, Comunicaciones científicas y tecnológicas, Resistencia, Argentina, resumen T-024, 2006. Enlace al pdf.
  • Jacobson, H.: “The informational capacity of the human eye”. Science vol. 113, nº 2933, pp. 292-293, 16-03-1951. Enlace al pdf a través de Science.
  • Jaime López, F.: La contaminación visual o perceptiva en el Patrimonio Histórico. Una breve aproximación para el caso de Osuna". Cuadernos de los amigos de los museos de Osuna, nº 14, pp. 98-103, 2012. Enlace al pdf a través de Dialnet.
  • Jerez Paredes de Sajché, M. T.: Eficacia de las medidas legales existentes para evitar la contaminación visual en la ciudad de Guatemala. Tesis Doctoral, Universidad de San Carlos de Guatemala, 2007. Enlace al pdf.
  • Kamičaitytė-Virbašienė, J., Godienė, G., Kavoliūnas, G.: "Methodology of Visual Pollution Assessment for Natural Landscapes", Journal of Sustainable Architecture and Civil Engineering, Vol. 4 No. 13, pp. 80-88, 2015. Enlace al pdf a través de KTU.
  • Méndez Velandia, C. A.: "La contaminación visual de espacios públicos en Venezuela", Revista Gestión y Ambiente, vol. 16 - nº 1, pp. 45-60, mayo de 2013. Enlace al pdf.
  • Nami, P., Jahanbakhsh, P., Fathalipour, A.: "The Role and Heterogeneity of Visual Pollution on the Quality of Urban Landscape Using GIS; Case Study: Historical Garden in City of Maraqeh", Open Journal of Geology, pp. 20-29, Published Online January 2016. Enlace al pdf.
  • Rapoport, A.: Aspectos de la calidad del entorno. Colegio Oficial de Arquitectos de Catalunya y Baleares, Barcelona, 1974.
  • Rozadas, N. H.: "Contaminación visual", Revista Equipo Federal del Trabajo, nº 15, 04-08-2006. Enlace a la página.
  • Sagot Rodríguez, A.: "La contaminación visual en la normativa costarricense. Un enfoque crítico de la ley orgánica del Ambiente y su reglamentación". Actualidad Jurídica Ambiental, 29 julio 2013. Enlace a la página.
  • Varela, S., Pol, E. y Vidal, T.: "Psicología ambiental. Variables ambientales y comportamiento". Corresponde a la unidad didáctica 4 del curso de Elementos Básicos de Psicología Ambiental de la Universitat de Barcelona. Enlace a la página.
  • Yilmaz, D., Sagsoz, A.: "In the Context of Visual Pollution: Effects to Trabzon City Center Silhoutte", Asian Social Science, vol. 7, nº 5, pp. 98-109, May 2011. Enlace al pdf a través de la revista.

viernes, 1 de abril de 2016

Ciudades para las personas mayores

Hace unos días una de mis alumnas vino a verme porque quería hacer el trabajo fin de máster sobre “envejecimiento activo”. Aunque ya hace algún tiempo codirigí una tesis con José Manuel Ribera (catedrático de geriatría, hoy emérito de la Complutense) sobre la ciudad y los mayores y, actualmente, llevo otras dos relacionadas con el tema, me sorprendió que alguien motu proprio quisiera hacer un trabajo de este tipo. Y es que, en el ámbito del planeamiento, aunque cada vez se van considerando en mayor medida los temas de inclusión, es relativamente escasa la consideración de las cuestiones relacionadas con las personas mayores. De forma que he pensado que sería interesante dedicar el artículo de hoy a su relación con la ciudad. Para no perderme en un tema que requeriría un libro entero, voy a centrarme en el programa de la OMS “Ciudades amigables con las personas mayores”, en el que España está muy bien representada con más de 70 municipios participantes.

Las personas mayores y la ciudad  cuartopoder

Para empezar sólo voy a dedicar un párrafo a mencionar algo que ya es tópico. Vamos hacia una sociedad envejecida (en algunos países estamos ya en ella) con pirámides de población invertidas y en la que habrá que dar un vuelco a los conceptos tradicionales en planeamiento y diseño urbano. Según las proyecciones del INE, la población española de más de 65 años que en la actualidad supone el 18,2% pasaría al 24,9 en el 2029 y al 38,7% en el 2064. Las previsiones de las Naciones Unidas son todavía más espectaculares, situando a España en el año 2050 como el país más envejecido del mundo con la población de más de 60 años superando el 40% del total. En estas condiciones no se puede seguir cerrando los ojos a los importantes cambios que hay que introducir (y no sólo en nuestro país), en los objetivos de diseño y planeamiento urbano, para dar respuesta a los nuevos requisitos que están surgiendo.

Crecimiento de la población de mayores  fgcsic 
 Señalar en la imagen para verla más grande
 
Para que las ciudades de todo el mundo empezaran a conceder a esta cuestión la importancia que merece, la OMS inició en el año 2005 el proyecto de Ciudades Amigables. Se intentaba identificar las principales características a las que debería responder una ciudad con una parte importante de su población formada por personas mayores. Se trataba de proponer un instrumento de evaluación basado en escuchar a los implicados. Desde el principio el proyecto incorporó las bases de lo que se conoce como envejecimiento activo y que responde a tres componentes: salud, participación y seguridad. Aquellos interesados pueden leer el Libro blanco del envejecimiento activo, editado en el año 2011 por el Ministerio de Sanidad español en colaboración con el IMSERSO, y cuya referencia se puede encontrar en las notas finales.

Envejecimiento activo: salud, participación y seguridad  fmds

El proyecto de Ciudades Amigables se presentó en Río de Janeiro en el año 2015 con motivo del Congreso Internacional de Gerontología y Geriatría. Casi de inmediato se sumaron varias ciudades que se reunieron un año después en Vancouver, donde se decidió un sistema, el llamado Protocolo de Vancouver, para evaluar el grado de “amabilidad” de las ciudades con las personas mayores. En esta fase inicial el Protocolo se adoptó por más de treinta ciudades de diferentes características sociales, geográficas y económicas. En todas ellas se realizó una investigación dirigida a oír la opinión personas mayores, suministradores de servicios y cuidadores, en la que se analizaban ocho áreas temáticas. Se estandarizó en una plantilla a la que tenían que ajustarse las ciudades participantes y se analizó posteriormente por un equipo de la OMS.

Guía de ciudades amigables con los mayores OMS

El resultado de este trabajo fue un informe denominado Ciudades globales amigables con los mayores: una guía, publicada en el año 2007 por la OMS y presentada el Día Internacional de las Personas Mayores. Esta guía se puede obtener de forma gratuita en el enlace que figura en las notas finales. Se organiza en los ocho apartados siguientes: espacios al aire libre y edificios; transporte; vivienda; participación social; respeto e inclusión social; participación cívica y empleo; comunicación e información; y servicios de apoyo comunitario y de salud. El IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales) hizo una adaptación del protocolo de Vancouver para el caso español, que también se puede obtener de forma gratuita en el enlace que aparece en las notas. La adaptación se ha hecho en base a la consideración de la población rural y a la clasificación de las ciudades en relación a la población.

Uno de los temas críticos es el relacionado con los espacios libres  valleluz

Para las materias que trato en este blog resulta de gran interés, porque permite focalizar los temas en algunos que parecen críticos. Por supuesto que todos los apartados son a considerar a la hora de intentar conseguir ciudades más amigables, pero en este artículo me voy a fijar en los espacios al aire libre. El resto lo dejaré para otra ocasión, aunque también tienen una gran importancia para el planeamiento cuestiones tales como los servicios públicos disponibles, el transporte, el comercio de proximidad o la mezcla social y de usos. Habría que advertir que, en general, el planificar y diseñar ciudades más amigables para los mayores se diferencia poco de hacer una buena planificación sin adjetivos. Probablemente una ciudad planificada bajo estos presupuestos será, en cualquier caso, menos discriminatoria, más inclusiva, sostenible, confortable y ecológica para todos.

El buen planeamiento urbano no debería necesitar adjetivos  geia

Tanto en la Guía de ciudades amigables con los mayores, como en la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores que publicó la OMS poco después y que no es nada más que un resumen de la Guía, se especifican (respecto a los espacios libres) once aspectos señalados reiteradamente en todas las encuestas. A continuación voy a tratar, con mayor o menor profundidad, de repasarlos todos. Los lectores del blog notarán que les resultan conocidos y que, para la mayoría de los temas, tengo publicados varios artículos. Pero me ha parecido interesante hacerlo por dos motivos. El primero, verificar los aspectos que corresponden a principios universales válidos para casi todos los casos. Otra cosa es la forma concreta en que estos principios se desarrollen y sobre la que no parece conveniente dar indicaciones generales ya que dependen del contexto específico de que se trate. Y la segunda es ofrecer una visión global del tema que permita situar los campos correspondientes.

Suciedad o pintadas, aspectos negativos informacion

Contar con un entorno agradable y limpio es el primer aspecto que se destaca en todas las encuestas. La belleza del sitio es importante. Pero también se señalan como elementos a considerar la ausencia de perturbaciones tales como ruidos, malos olores, congestión de tráfico, suciedad, basura sin recoger, o pintadas. Una parte importante de estos factores son de mantenimiento, pero otros están directamente relacionados con la planificación y el diseño. En la Guía se recoge el comentario de una persona mayor de Estambul que podría ser aplicable a muchas ciudades: “Te levantas de la cama a las cuatro de la mañana en lugar de a las seis porque hay demasiado ruido afuera”. El ruido es uno de los grandes problemas causados por una mala planificación de la ciudad y, por supuesto, no afecta sólo a las personas mayores ya que está demostrado que produce efectos nocivos en la salud de todos.

Pequeños espacios verdes cercanos  20minutos

El segundo aspecto se refiere a la importancia de los espacios verdes. Como ya hemos dicho tantas veces en el blog, no se trata de grandes espacios verdes, sino de espacios verdes contenidos, cercanos y accesibles. Es decir, de espacios verdes de proximidad. Probablemente la existencia de un espacio verde cercano haga que el barrio sea mucho más adecuado no sólo a los mayores sino también a los niños y, en general, a todos. Se detectan algunos problemas que veremos luego tales como la necesidad de que existan servicios, lugares de resguardo o una mayor seguridad. Pero también es importante que se cuide el uso compartido. Dice un proveedor de servicios de Melbourne: “El hecho de que un parque sea un área de actividades compartido, con bicicletas que pasan zumbando, o patinetas o patinadores, o grandes bestias cuadrúpedas que se abalanzan corriendo, puede ser un factor de limitación para el acceso por una persona mayor”. Por supuesto, esto también afecta al resto de ciudadanos.

El mobiliario no solo hay que colocarlo, hay que mantenerlo  farodevigo

La necesidad de lugares de descanso es también una reivindicación manifestada en casi todas las ciudades. Sin embargo, no es sencillo resolver el problema ya que en muchos casos se denuncia la invasión de estas áreas por grupos intimidatorios que las ocupan y manifiestan comportamientos antisociales. Se trata de un tema muy relacionado con la seguridad ciudadana según veremos más adelante. Habría que añadir la necesidad de que estos lugares estén en situación de confort climático con sombra, soleamiento o resguardo, según sea necesario. Y, por supuesto, con un mantenimiento adecuado. La existencia de lugares de descanso debería tratarse de forma específica en el diseño de las aceras que tendrían, además, que cumplir algunas condiciones: superficie lisa, de poca pendiente y anti-deslizante; ancho suficiente para sillas de ruedas; declives nivelados con la calle; libres de obstrucciones como vendedores callejeros, autos estacionados y árboles; y prioridad de acceso para peatones.

Se reclaman pasos de peatones bien diseñados  blog

Aunque también se podría haber añadido al apartado anterior de aceras amigables, aparece en la Guía de forma separada el problema de los cruces peatonales en algunos casos pensados (como ya he escrito de broma en otros artículos refiriéndome al diseño urbano en general) para “varones caucásicos, de treinta años, en plenas condiciones físicas y de clase media alta”. O, a veces, con prioridad a la circulación rodada, de forma que algunos semáforos están regulados de forma que hay que ser casi un atleta para conseguir atravesar la calle en los tiempos marcados a los peatones. Se señalan como elementos de gran ayuda el uso de semáforos con indicaciones acústicas y luminosas que marquen el tiempo que falta para ponerse rojo. También, el escaso respeto del conductor podría aconsejar el cambio de pasos cebra por semáforos controlados por el peatón con tiempos de espera siempre a su favor e indicados en el propio semáforo.

La importancia de la accesibilidad  ciudadaccesible

Las cuestiones relativas a la accesibilidad son también importantes. A pesar de que en muchos países existe normativa que obliga al cumplimiento de determinados requisitos, la realidad es que se trata de un tema denunciado de forma recurrente en todas las encuestas. Además, básico para una ciudad más inclusiva. Y no sólo relativo a las personas mayores sino a cualquier grupo de edad. En nuestro país resulta realmente curioso el incumplimiento, en algunos casos sistemático, de la normativa tanto estatal como autonómica sobre accesibilidad a pesar de las denuncias de las organizaciones implicadas. Y no sólo en la ciudad ya construida antes de la aprobación de estas leyes, sino también en proyectos actuales que se están ejecutando en estos momentos. El tema está también muy relacionado con el del transporte, que se aborda en otro apartado de la Guía y que hoy no voy a tratar.

Seguridad objetiva, pero también subjetiva, en el espacio público  larioja

Y llegamos a uno de los apartados importantes para un envejecimiento activo ya que facilita que los mayores salgan de sus casas, anden, hagan deporte y se relacionen: un entorno seguro. Seguridad en todos los aspectos. Así, algunas ciudades mencionan zonas libres resguardadas para terremotos, o aceras que permitan andar sin tropiezos, o carriles bici separados. Pero también seguridad ciudadana. Dice un habitante de Tuymazy: “Nosotros ya no salimos de noche. Yo no salgo a ningún lado, te pueden matar”. Sin llegar a esos extremos, y a pesar de que exista una cierta seguridad objetiva es imprescindible que las personas que salgan a la calle se sientan seguras. Es decir, que exista seguridad subjetiva. Para la Guía trata de un elemento fundamental que hace posible un envejecimiento activo, al permitir que las personas mayores usen el espacio público, caminen de forma regular y se relacionen con otras.

Carriles bici separados de las aceras  cyclingmadrid

También se señala el interés de que existan senderos peatonales y carriles específicos para bicicletas. En general, los ciclistas se consideran un peligro para las personas mayores y se proponen vías separadas para ellos. Pero, sobre todo, se destaca la necesidad de accesibilidad a estas sendas con lugares adecuados para sillas de ruedas y que los caminos presenten una superficie lisa y regular. Respecto a los edificios amigables con los mayores me voy a detener también poco ya que entiendo es una cuestión más arquitectónica que urbanística, pero las características generales que se enumeran son las siguientes: ascensores; escaleras mecánicas; rampas; pasillos y entradas anchas; escaleras adecuadas (no demasiado altas ni empinadas) con barandillas; pisos anti-deslizantes; zonas de descanso con asientos cómodos; señalización adecuada; baños públicos con acceso para discapacitados.

Baños públicos de pago ¿gratis con carnet de mayores?  dnevnik

Los dos últimos apartados se refieren a la necesidad de contar con baños públicos adecuados y que se provean servicios especiales para clientes, como filas o mostradores separados para personas mayores. El tema de los baños públicos es uno de los más mencionados aunque difícil de resolver. Respecto a la cuestión de que en los comercios existan servicios especiales para mayores probablemente necesite una regulación legal que lo obligue. Todas estas cuestiones se recogen en la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores. Reproduzco de la lista, en una nota final, los aspectos relacionados con los espacios libres, para que el lector tenga una visión global de los elementos críticos que se pueden verificar de forma sencilla. Probablemente si el proyecto supera el chequeo será adecuado, no sólo para personas mayores sino, también, en general, para todos.

A veces hay que obligar a las empresas a cumplir  plataformaurbana

Conseguir ciudades más inclusivas pasa, probablemente, por conseguir ciudades pensadas no para los casos más favorables sino, precisamente, para los más desfavorables. Es decir, considerando aquellos colectivos con exigencias más críticas. Entre otros, las mujeres, los niños o las personas mayores, deberían ser la referencia. Estos últimos van a tener cada vez una mayor presencia numérica y, si consiguen superar su propio estereotipo como grupo, mayor influencia política y mediática. Este tema de los estereotipos que aparece muy claramente tratado en el artículo de Rocío Fernández-Ballesteros incluido en el Libro blanco sobre envejecimiento activo, es básico para entender las diferencias entre los estereotipos culturales, individuales y del propio grupo como tal. La necesidad de cambiar la imagen que tiene de si mismo el colectivo de personas mayores, altamente negativa en la actualidad, es la base para conseguir una mayor presencia y conseguir reivindicaciones hasta el momento atendidas en escasa medida.

Red española de ciudades amigables  imserso 
 Señalar en la imagen para verla más grande

Para terminar me gustaría decir que bastantes ciudades españolas pertenecen a la Red de Ciudades Amigables y que algunas de ellas están trabajando para conseguir que su ciudad esté mejor adaptada a las necesidades de las personas mayores. Entre los muchos casos que podría reseñar, sólo me voy a referir a dos. El ayuntamiento de Zaragoza, que tiene aprobado un plan de acción 2014-2017 con 25 propuestas de diagnóstico y un proceso de elaboración con una serie de ejes concretos. Madrid también ha presentado, a finales del año pasado, un documento titulado Madrid, ciudad amigable con las personas mayores, donde se describen, en relación con el Protocolo de Vancouver, ocho áreas de investigación y las propuestas de mejora consiguientes. Parece que, por lo menos, empieza a abrirse paso la conciencia que es necesario cambiar algunas cosas. El problema es que todavía estamos en el terreno de las intenciones que, casi siempre, se quedan en generalidades. Por ejemplo, en el documento del Ayuntamiento de Madrid puede leerse la necesidad de “aumentar la seguridad/vigilancia en los parques”. Loable deseo que me gustaría saber cómo, cuándo, y de qué forma, se va a conseguir.



Nota 1. Documentos a que se hace referencia en el artículo y enlaces para conseguirlos de forma gratuita.
  • La nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística de donde he reproducido los datos del segundo párrafo puede encontrarse aquí. Y los relativos a la población mundial en este enlace sobre Population Ageing and Development de la ONU.
  • El Libro Blanco del Envejecimiento Activo puede obtenerse en este enlace.
  • El Protocolo de Vancouver aquí. Y la adaptación al contexto español del IMSERSO en este enlace.
  • El documento Ciudades globales amigables con los mayores: una guía, en este enlace.
  • La Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables con los mayores de la OMS basada en el Protocolo de Vancouver en este otro enlace.
  • El Plan de Acción 2014-2017 de Zaragoza puede conseguirse aquí.Y la publicación Madrid, ciudad amigable con los mayores en este enlace.

Nota 2. La revisión a realizar de todo proyecto de espacio público, según la Lista de control de aspectos esenciales de las ciudades amigables para mayores de la OMS respecto a los espacios al aire libre y edificios, debería incluir los puntos siguientes:
  • Las zonas públicas son limpias y agradables.
  • Los espacios verdes y asientos al aire libre son suficientes en número, están bien mantenidos y son seguros.
  • Las aceras presentan buen estado de mantenimiento, están libres de obstrucciones y están reservadas para los peatones.
  • Las aceras son anti-deslizantes, son suficientemente anchas para sillas de ruedas y presentan cordones en desnivel hasta el nivel de la calle.
  • Los cruces peatonales son suficientes en número y seguros para personas con diferentes niveles y tipos de discapacidad, con marcaciones anti-deslizantes, señalización visual y auditiva, y tiempos de cruce adecuados.
  • Los conductores ceden el paso a los peatones en las intersecciones y los cruces peatonales.
  • Los carriles de bicicletas están separados de las aceras y demás caminos peatonales.
  • La seguridad al aire libre es fomentada mediante buena iluminación en las calles, patrullas policiales y educación comunitaria.
  • Los servicios están ubicados en forma agrupada y son accesibles.
  • Se proveen servicios especiales para clientes, como filas o mostradores de servicio separados para personas mayores.
  • Los edificios están correctamente señalizados afuera y adentro, poseen suficientes asientos y baños, ascensores accesibles, rampas, barandas y escaleras, y pisos anti-deslizantes.
  • Los baños públicos externos e internos son suficientes en número, están limpios, presentan buen estado de mantenimiento y son accesibles.